Ago 21 2012
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Economía

Chile: en nombre de la ética: ¡váyase señor Valdés!

La Federación Nacional de Sindicatos de Peonetas Coca-Cola y Ramos Conexos (FENASIPEC) emitió con fecha 20 de agosto de 2012 la siguiente declaración, que se reproduce íntegra:
 

 

Tenemos mucho respeto  por todas las personas que sustentan y defienden un pensamiento político determinado. Ninguno  por los indiferentes y una gran admiración por los que pueden  mantener distancia  emocional con su ideología. Esas son las  personas que  están mejor dotadas para desempeñar el rol de juez, y que deben hacerlo, dada su capacidad para controlar sus  emociones, doblegarlas y —en bien de la justicia— someterlas. 

 

El señor Patricio Valdés Aldunate, Presidente de la Excma. Sala Cuarta de la también Excma. Corte Suprema; pertenece al primer grupo: es un hombre  ideologizado donde los haya. En consecuencia y sin reserva alguna, lo respetamos; pero criticamos y  rechazamos de manera frontal  que con esta característica,  integre el Poder Judicial,  al que accedió de manera inopinada y directamente a su  cúspide,  usando  la  perversa y cuestionada vía de los acuerdos políticos: hoy por mí, mañana por ti.

 

Este abogado, que imparte clases en la Universidad de Chile y transitó de  la SOFOFA y de otras financieras a ministro de la Excma. Corte Suprema, aposentó como  Presidente de la Excma. Sala Cuarta (que conoce de los asuntos laborales). Y desde esa posición privilegiada  ha reestablecido en perjuicio de nosotros, los trabajadores,  doctrinas y principios superados por el devenir histórico.

 

Su manera de interpretar la ley ha dejado su impronta. La reconocemos en el menoscabo que ha sufrido  la denominada Ley Bustos,  la prescripción, la caducidad,  la semana corrida, la movilización y  colación; la subcontratación; en fin, tantas conquistas de los trabajadores  que no fueron regalos sino el resultado de muchas batallas y que, para nuestra desgracia, han quedado inaplicadas en  una espiral involutiva a la que no se le ve fin.

 

En la sentencia que dictó la Sala Cuarta; en nuestro caso (Chandía y otros con Embotelladora Andina, S.A.” Rol 7856/2011) el tribunal fue demasiado lejos. Anuló la sentencia no en uso de sus atribuciones “de oficio” sino que,  graciosamente; ya que la razón esgrimida para hacerlo no fue alegada por los abogados de la parte recurrente y cuando un tercero lo ventiló en la I. Corte de Apelaciones de San Miguel, la incidencia fue rechazada y,  contra ese rechazo, las defensas de las empresas no interpusieron recurso de casación ni en la forma ni en el fondo.

 

Los abogados con los que hemos consultado no pueden explicarse ni explicarnos la razón de ser de esta sentencia; el único comentario es  que no hay por qué admirarse ya que  fue dictada por la sala presidida por el señor Valdés Aldunate. .

 

Los trabajadores de Chile nos hemos movilizado una y otra vez y ante la autoridad que nos ha querido recibir  para solicitar que este señor deje de  integrar la Sala de la Corte Suprema que conoce de temas laborales. La respuesta ha sido invariable: no existe arbitrio para trasladarlo ni tampoco para  corregir la parcialidad de un juez.

 

No creemos que cuando todo falla solo queda la esperanza. También nos queda la ética, la moral  (como lo descubrió un obispo del sur, que llamó a los empleadores a pagar a los trabajadores un sueldo ético ) y en nombre de la ética y de la moral, llamamos al señor Valdés Aldunate a abandonar  el Palacio de Justicia;  a retomar  el ejercicio liberal de la profesión que nunca debió abandonar y donde ¡tanta falta hace!. 

 

O mejor aún,  que asuma su vocación legislativa y postule a diputado o senador (acaso, hasta votarían por él); cierto es que lo perderá el Poder Judicial, pero lo ganará la clase empresarial, la Cámara o el Senado y por supuesto, la gran beneficiada será la justicia ¡tan mal valorada;  pero tan necesaria! y a la que nos vemos obligados a acudir aunque no  nos guste.

 

(Firman):

 Gustavo Godoy Vásquez y Gerardo Foquett Rojas,
Presidente y Secretario de FENASIPEC.

 

Addenda

El conflicto entre Embotelladora Andina, S.A., y alrededor de 800 trabajadores obedece a un planteo sencillo: los peonetas (repartidores al comercio de Coca Cola y otros productos de la firma) no son reconocidos como trabajadores directos por embotelladora, a pesar de que cumplen una serie de condiciones que ellos creen deberían haber bastado para que el máximo tribunal estableciera que la figura de subcontratación no aplica en este caso y los afectados debieran ser incorporados a las nóminas de Andina.
El proceso comenzó en el juzgado de letras de San Miguel en 2008, después pasó a la Corte de Apelaciones: en ambas instancias la justicia falló a favor de la asociación de trabajadores, pero la empresa acudió en última instancia a la Corte Suprema, donde las partes jugaron sus últimas fichas.
Embotelladora Andina, registrada desde 1946, no es una empresa pequeña ni solo embotella y vende Coca Cola; su línea fabrica y distribuye otras bebidas gaseosas, agua presuntamemte “mineral” (extraída de fuentes cordilleranas), jugos y licores y es la segunda mayor en su tipo de América Latina llegando con su producción, además de Chile, a Brasil y Argentina.
En la actualidad se encuentra finalizando un proceso de fusión con Coca Cola Polar, que tiene negocios también en Chile (provincias) y la Argentina.

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