May 16 2015
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Econom铆aPol铆tica

Chile: La maldici贸n del salitre

Chile a fines del siglo XIX se hizo famoso por proveer al mundo un recurso excepcional: el salitre, fertilizante natural que adquiri贸 un precio exorbitante ya que tambi茅n, mezclado con azufre y carb贸n, era un explosivo de uso militar. Pero los alemanes Haber y Bosch lograron, en 1913, producir salitre sint茅tico y sobrevino su decadencia. La econom铆a chilena entr贸 en una profunda crisis que tuvo repercusiones durante d茅cadas.
El fantasma del 鈥渘itrato de Chile鈥 todav铆a nos persigue. Toda nuestra historia desde entonces ha estado marcada por su sombra, fuente de esplendores pasajeros seguidos de largos periodos de crisis y desolaci贸n. Cuando parec铆a un tema olvidado, el esc谩ndalo de SQM nos ha devuelto su memoria y ha vuelto a poner en discusi贸n este viejo recurso, compuesto de nitrato de sodio y nitrato de potasio. M谩s a煤n porque ahora ha tomado un nuevo auge el nitrato de litio, un primo hermano del salitre, que promete futuro esplendor a quienes se lo apropien, y desventuras a quienes lo desperdicien.

El expolio a Bolivia
La maldici贸n que ha rondado al salitre parece ligada a su origen. Este mineral pas贸 por un proceso de 鈥渁cumulaci贸n por desposesi贸n鈥, ya que Chile intervino para arrancarlo de la soberan铆a boliviana y devolverlo al mercado, en manos del gran capital transnacional. Como advierte David Harvey, una caracter铆stica de la acumulaci贸n por desposesi贸n es que 鈥渆l poder del Estado es usado frecuentemente para forzar estos procesos, incluso en contra de la voluntad popular鈥(1).ch salitre cartel
Vayamos a 1878. Las compa帽铆as salitreras han entrado en p谩nico y estupor. La Asamblea Nacional Constituyente de Bolivia hab铆a aprobado, el 14 de febrero, un impuesto de 10 centavos por quintal de salitre exportado por la Compa帽铆a de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta (CSFA). Bolivia garantizaba la licencia de explotaci贸n a CSFA, pero introduc铆a una tasa que devolv铆a al Estado un poder soberano y regulador sobre su enorme riqueza minera. Lo hac铆a con pleno derecho, sobre la base de las facultades de revisi贸n que le garantizaba la concesi贸n de la licencia a la CSFA, entregada en 1873, y en raz贸n de que dicha licencia no hab铆a contado con la debida aprobaci贸n parlamentaria.
El gobierno chileno se opuso a esa determinaci贸n boliviana argumentando que el art铆culo IV del tratado de l铆mites chileno-boliviano de 1874 prohib铆a elevar los impuestos a los ciudadanos chilenos residentes entre los paralelos 23掳S-24掳S durante 25 a帽os. Sin embargo, Bolivia argumentaba que la CSFA no era un 鈥渃iudadano chileno鈥, sino una empresa constituida de acuerdo a las leyes bolivianas y sujeta a sus regulaciones, soberanamente delimitadas. Pero tras la preocupaci贸n chilena hab铆a otros intereses. Entre 1860 y 1870 Inglaterra hab铆a concedido m谩s de 1.000 millones de libras esterlinas a Chile, convirtiendo a los gobiernos chilenos en verdaderas correas de transmisi贸n de sus intereses.
El salitre atacame帽o fue descubierto en 1857 por los hermanos franceses Latrille, quienes documentaron su hallazgo desde un punto de vista cient铆fico, pero no comercial. Dos a帽os despu茅s, el explorador chileno Jos茅 Santos Ossa solicit贸 autorizaci贸n al gobierno del exc茅ntrico dictador boliviano Mariano Melgarejo para iniciar la exportaci贸n de este recurso. Obtuvo el permiso, pero no contaba con los recursos financieros para iniciar el negocio. Por lo cual busc贸 socios en Valpara铆so, asoci谩ndose en 1868 con los empresarios chilenos Agust铆n Edwards Ossand贸n y Francisco Puelma y con la empresa inglesa Gibbs & C铆a. Fundaron as铆 la CSFA, una empresa anglo-chilena en la que Edwards era el socio mayoritario con 42,16% del capital accionario.
En marzo de 1878 el gerente de esta empresa era el ingl茅s George Hicks. Alarmado por el nuevo impuesto de 10 centavos, Hicks escribi贸 a la casa matriz de Gibbs en Londres una carta en la que advert铆a: 鈥淭enemos varios chilenos influyentes entre los accionistas de la compa帽铆a, y si el gobierno no cumple su promesa de actuar inmediatamente ser谩 presionado en el Congreso, vi茅ndose, sin duda, compelido a intervenir, y a hacerlo en茅rgicamente鈥(2). El vaticinio de Hicks se cumpli贸 en regla. En enero de 1879, en una nueva carta a Londres, el gerente de la CSFA detalla el 茅xito de sus esfuerzos por influir en el gobierno chileno, lo que hab铆a permitido 鈥渓levar las cosas al extremo, y forzar a Chile a asumir la posici贸n adecuada, lo cual ha hecho libremente, y aparentemente con energ铆a鈥(3).

ch invasion a boliviaEl rey del salitre
El 14 de febrero de 1879 el ej茅rcito chileno desembarc贸 en Antofagasta. Mientras tanto, el diario Times de Londres editorializaba el 30 de mayo de 1879: 鈥淓n cuanto a las razones de la guerra, no hace mucho que dijimos que estaban de parte de Chile y que los extranjeros neutrales deben concederles sus simpat铆as. La querella es mercantil y mientras Chile pelea por la libertad de comercio, el Per煤 ha tomado el camino de la restricci贸n y del monopolio鈥(4).
A medida que el conflicto se inclinaba hacia Chile, John Thomas North, un buscavidas ingl茅s, comenz贸 a tramar una operaci贸n para hacerse con el control de las salitreras peruanas. Su estrategia fue comprar a precio irrisorio las acciones, en torno a un 12% de su valor original. Esto lo pudo hacer porque los precios de estas compa帽铆as ca铆an en picada a medida que el ej茅rcito chileno avanzaba hacia el norte, controlando Tarapac谩. Todo el mundo pensaba que las salitreras peruanas pasar铆an a manos del gobierno de Chile. Pero North contaba con la informaci贸n privilegiada que le proporcionaba su socio, Robert Harvey, quien actuaba como inspector general de salitreras por nombramiento del gobierno de An铆bal Pinto. Por esa v铆a, North identific贸 las mejores oficinas y se enter贸 que el plan chileno al final de la guerra era devolver las salitreras a quienes demostraran ser los tenedores de los bonos peruanos. North, contra todo pron贸stico, gan贸 la apuesta y se convirti贸 en el rey del salitre.
La guerra dej贸 tras de s铆 unos veinte mil muertos, entre militares y civiles de los tres pa铆ses. Pero el gran triunfador fue North, que vinculado a los bancos de la city londinense, que financiaron sus inversiones, se alz贸 como el gran poder en las sombras en la pol铆tica chilena. Nadie ni nada pod铆a oponerse a sus designios. Y as铆 fue hasta que en 1886 gan贸 la presidencia Jos茅 Manuel Balmaceda, que fij贸 como uno de los objetivos romper con los monopolios extranjeros en el salitre.
ch John_Thomas_NorthNorth hab铆a regresado a Londres en 1882. Al conocer la nueva orientaci贸n de Balmaceda se embarc贸 de regreso en 1888. Su barco ven铆a cargado de todo tipo de obsequios con la intenci贸n de comprar voluntades. Apenas lleg贸 a Iquique, regal贸 a la ciudad su primer carro de bomberos, y desde ese momento emprendi贸 una gira de banquetes por todo el pa铆s en la que no repar贸 en gastos ni en halagos. Como lo har铆a Julio Ponce Lerou ciento treinta a帽os despu茅s, North invirti贸 transversalmente enormes montos de dinero para blindar sus inversiones. Finalmente regres贸 a Inglaterra en 1889, dejando a cargo de su causa a una serie de diputados, generosamente financiados, que crearon el clima pol铆tico necesario para desencadenar la guerra civil de 1891.
Ciento veinticuatro a帽os despu茅s todo sigue igual en estas tierras. SQM, la nueva CSFA, manipula la pol铆tica. Ponce Lerou, el nuevo North, gasta sus millones para mantener su monopolio, y se da el lujo de colocar a sus hombres, como el ex subsecretario de Miner铆a Pablo Wagner, en los cargos claves. Y las viejas heridas de la guerra de 1879 siguen enturbiando nuestra relaci贸n con Bolivia, que contin煤a intentando por la v铆a jur铆dica y pol铆tica defender su soberan铆a arrebatada y su dignidad. 驴No habr谩 llegado la hora de escapar a la maldici贸n del salitre?

Notas:
(1) Harvey, David, 鈥淓l Nuevo Imperialismo鈥 en Socialist Register 2004, p. 115.
(2) Mart铆nez, C谩stulo, El mar de Bolivia, FECI, Cochabamba, 2013, p. 108.
(3) Mart铆nez, C谩stulo, op cit. P. 108.
(4) Copia digital de ese texto en http://cavb.blogspot.com/2013/05/imperialismo-ingles-reafirma.html

Publicado en 鈥淧unto Final鈥, edici贸n N潞 828, 15 de mayo, 2015

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    1 Coment谩rio

    Comentarios

    1. Rafael R. Campos Pino
      20 mayo 2015 20:31

      Extraordinaria informaci贸n de la agresi贸n y despojo sufridos por Bolivia a manos de la voracidad anglo-chilena. Esperamos que el fallo de la Corte devuelva a los bolivianos lo que siempre les ha pertenecido.