Oct 19 2012
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Política

Chile, llamado juvenil: funar el voto

Como Editorial Quimant√ļ y Centro Alerta nos adherimos al llamado a funa electoral convocado por Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios, partiendo desde el ejemplo de la educaci√≥n, para atrevernos a pensar, construir y, si es necesario, defender en las calles lo que creemos como mayor√≠a de este pa√≠s.[1]
Luego del llamado ‚ÄĒy otras actividades en tal sentido que han emergido desde las organizaciones territoriales‚ÄĒ tambi√©n ha avanzado la campa√Īa en las calles.

 

Nos encontramos en un complejo proceso de rearticulaci√≥n del sistema pol√≠tico que a√ļn no deja ver sus contornos; pero, eso no quita nuestra posibilidad de rebatir los principales argumentos usados por las fuerzas pol√≠ticas que est√°n en medio de la campa√Īa y que atacan la campa√Īa yo no presto el voto.

 

La campa√Īa beneficia a los candidatos de la derecha
Es habitualmente el primero de los argumentos esgrimidos para negar validez a la propuesta de los j√≥venes agrupados en la ACES. Solo que a√ļn no lo sabemos.

 

Los datos aportados por la encuesta ICSO-UDP que han mostrado que la proporción en la intención de voto en la próoima elección se concentran en los votantes de clase alta, descendiendo a medida que avanza hasta llegar al grupo social D y E; y que son mayores a medida que avanza en edad, no consideran varios elementos.

 

Para comenzar hay que reconocer que nadie sabe qu√© suceder√° en esta elecci√≥n, pues el padr√≥n es absolutamente nuevo. No s√≥lo incorpora a los nuevos inscritos, adem√°s vuelve voluntario el voto para los antiguos. Algo que ya ven√≠a d√°ndose desde la √ļltima d√©cada es que los porcentajes de abstenci√≥n, entre los que estaban obligados a votar, hab√≠a venido en alza, siendo incluso la √ļltima presidencial la con mayor nivel de abstenci√≥n en la historia ‚Äúdemocr√°tica‚ÄĚ reciente.

 

Adem√°s el grupo motejado por los medios de comunicaci√≥n masiva como ¬ęclase¬Ľ pol√≠tica (nosotros preferimos el t√©rmino casta) ha generado anticuerpos en la sociedad chilena, que los ve como s√°trapas enquistados en el Estado para beneficio propio. Eso afecta hasta al votante de derecha tradicional, que se ha dado cuenta de la mediocridad de su propio gobierno, donde supuestamente estaba la ‚Äúexcelencia‚ÄĚ y, en cambio, hab√≠a corrupci√≥n e incompetencia (hace falta recordar el montaje del caso Bombas, la reciente licitaci√≥n del litio, lo sucedido con las colusiones en farmacias, alimentos, provisi√≥n de recursos al Estado, el caso Kodama, etc., etc., etc. ‚ÄĒpara no mencionar losa √ļltimos escandalos en boga).

 

Obviamente el menosprecio hacia la inteligencia popular de la propia casta los lleva a afirmar que los √ļnicos que se sumar√°n a la campa√Īa yo no presto el voto ser√°n los antisistema, por lo que ganar√° la derecha. ¬ŅY a nosotros qu√©? La derecha, para los mapuche encarcelados, perseguidos, torturados, para los j√≥venes que padecen la esclavitud en la deuda para estudiar, para los trabajadores secuestrados en AFPs, y una larga mayor√≠a del pa√≠s, ha estado 39 a√Īos en el poder. Lleg√≥ la hora de decirles basta

 

Los cargos se elegir√°n igual
Conforma la segunda argumentación para incitar a acudir a las urnas y votar.
Nadie discute eso. La campa√Īa parte de un principio distinto: la ilegitimidad del sistema electoral en que est√°n sustentadas estas elecciones. Los millones de nuevos votantes tienen como m√≠nimo derecho preguntar por los alcances que implica votar.

 

Las autoridades a elegir ¬Ņtienen obligaci√≥n de cumplir sus programas?; ¬Ņson electos los reemplazantes por ellos en caso de renuncia?; ¬Ņson revocables en caso de no respetar la voluntad mayoritaria?
¬ŅSabe alguien las respuestas?

 

La Constitución de Pinochet rige en el nivel de los municipios igual que en el resto del sistema político. El caudillismo, la instalación de mafias alrededor de los candidatos, la representación de intereses de otros lugares, etc. han terminado por poner en crisis todo el sistema político. La vinculación entre los intereses edilicios y los parlamentarios es evidente.
Los parlamentarios educados en colegios particulares pagados (en su mayor√≠a), residentes en los ¬ębarrios altos¬Ľ de sus ciudades (cuando no son de Santiago), con sueldos millonarios, etc. legislan a favor de quienes les pagan sus campa√Īas pol√≠ticas; y los municipios pierden capacidad de gesti√≥n de sus escuelas, generan m√°s ghettos en sus ciudades, empobrecen m√°s sus poblados, etc.

 

El sistema entero está interconectado, por lo que el candidato a alcalde, aquella persona que puede ser hasta respetable, termina siendo el primer engranaje de un sistema creado para expropiar nuestra soberanía, recursos y dignidad.

 

El mal menor nunca es tan menor. Lo deber√≠amos haber aprendido en 20 a√Īos de Concertaci√≥n donde ,por ejemplo:
‚Äď se concesion√≥ el cobre perdiendo el pa√≠s miles de millones de d√≥lares por a√Īo, que se llevan las transnacionales;
‚Äď se indult√≥ por primera y √ļnica vez a un violador de DD.HH. (Ricardo Lagos a Manuel Contreras D.);
‚Äď se perfeccion√≥ el sistema de AFP permiti√©ndoles invertir nuestros fondos en el extranjero y se nos dijo que era¬† bueno para nosotros (Andr√©s Velasco);
‚Äď se aprob√≥ la subvenci√≥n compartida que permiti√≥ el continuo desmantelamiento del sistema p√ļblico educativo, que sobreviv√≠a apenas, y hacia el final en un tr√°mite express se aprob√≥ la LGE que constitucionalmente les garantiz√≥ el lucro a los sostenedores privados;
‚Äď se privatiz√≥ el mar‚Ķ

 

Son tantas traiciones, entregas, o errores, que si no los juzgamos de delincuentes o traidores, al menos se merecen al menos el título de incompetentes.

 

Hoy ya no los necesitamos (¬Ņalguna vez s√≠?). Eso es lo que la campa√Īa yo no presto el voto viene a decir. No les creemos y no sirven al nuevo proceso que estamos construyendo. Quiz√°s no sean malas personas, pero no saben funcionar sin dar √≥rdenes, no saben juzgar sin estereotipos, ni saben construir en asambleas, democr√°ticamente, el ejercicio del poder. Su tiempo lleg√≥ a su fin. No queremos m√°s lumbagos para evitar el peligro de vivir, no queremos m√°s males menores para evitar que la pol√≠tica sea nuestra.

 

Si nos unimos todos, podemos cambiar el sistema desde dentro
Este es el peor argumento de todos. La Constitución de Pinochet-Lagos genera cinco cortapisas insalvables conjuntamente.
Dicho de otra forma, hacen materialmente imposible una democracia construida desde adentro. Veamos:

 

1)¬†Sistema electoral binominal. Un invento √ļnico en el mundo que beneficia un sistema de dos bloques, un duopolio. Todo el sistema capitalista chileno est√° lleno de duopolios y oligopolios (articulaciones de ricos), aunque quienes dan la mayor parte del trabajo son las PYMES.
Este duopolio político mantiene un contacto directo con la banca, los medios de comunicación, las empresas generadoras de energía, las inmobiliarias, etc., que son las que se benefician de las leyes que aprueban.
El sistema es imposible de romper, pues le garantiza a la derecha la elecci√≥n de 1 candidato a√ļn si obtiene el tercio m√°s un voto que la lista competidora‚Ķ suponiendo que en ella se puede confiar. Una lista de unidad contra los intereses de la derecha a lo m√°s alcanzar√≠a a duplicar en algunas zonas, pero no ser√≠a suficiente para cambiar la siguiente cortapisa.

 

2) Los altos quórum para cambiar la Constitución y las leyes con este rango. Por ejemplo, para cambiar el propio binominal es necesario contar con 72 diputados de un total de 120. Si la derecha asegura al menos 1/3 de los votos en 49 distritos logra bloquear cualquier cambio constitucional.
O sea, con dos millones de votos distribuidos por todo Chile, puede bloquear los cambios que propongan otros cinco millones de ciudadanos, tomando el padrón antiguo solamente.
Esto debido a la tercera cortapisa.

 

3)¬†Los distritos electorales fueron dise√Īados con mapa en mano por la dictadura para beneficiar los lugares donde hubo alta votaci√≥n S√≠ en el plebiscito del a√Īo 88.
Los distritos actuales a√ļn est√°n dise√Īados bajo ese principio. Esto ha implicado adem√°s la entrega de mayores niveles de poder a las zonas donde la derecha era fuerte en los 80 y que la Concertaci√≥n le disput√≥ en los a√Īos siguientes, derechiz√°ndose en esas zonas.
El ejemplo de Santiago Centro es el peor: los dos √ļltimos candidatos a alcalde por la Concertaci√≥n terminaron uni√©ndose a la candidatura de Sebasti√°n Pi√Īera (Jaime Ravinet y Jorge Schaulsohn).

 

4) La elección de autoridades no garantiza que ellas estén obligadas a cumplir lo que ofrecen ni que podamos revocarlas una vez electas.
Esto le ha permitido a los intereses del capital negociar beneficios con ciertos parlamentarios que pueden votar contra lo que sus electores creen (el caso de la educaci√≥n donde el 80% seg√ļn la encuesta CEP quer√≠a que fuera gratuita, es el mejor ejemplo, pero s√≥lo uno m√°s de una lista interminable), sin posibilidades de pedir cuentas salvo no votarles en la pr√≥xima elecci√≥n.

 

5)¬†Inexistencia de plebiscito desde el a√Īo 1989, debido a que la Concertaci√≥n de la √©poca acord√≥ con Pinochet eliminarlos de la Constituci√≥n. Debido a ello, en temas donde la inmensa mayor√≠a quiere cosas distintas a los pol√≠ticos, esa mayor√≠a est√° secuestrada de la opini√≥n personal o partidista de su ‚Äúrepresentante‚ÄĚ.
Los militantes dem√≥cratacristianos lo saben bien, pues aunque aprobaron en su congreso ideol√≥gico el rechazo al lucro en educaci√≥n, los parlamentarios se alinearon con los militantes que financian las campa√Īas y votaron a favor del lucro, con gran alegr√≠a de la FIDE y otras organizaciones de sostenedores.

 

Debido a estos cinco elementos llegamos a la conclusión de que el sistema vive una crisis que no puede resolverse desde dentro votando ni eligiendo un candidato u otro. Apostamos, por el contrario, a dejar en evidencia que la mayoría de Chile no se siente representado por los partidos eoistentes bajo el amparo del sistema electoral pinochetista.

 

Creemos que dejar en evidencia la grave crisis de legitimidad es un tapabocas pol√≠tico a los propios actores enquistados en el sistema. Es recordarles que somos m√°s quienes rechazamos que los que aprueban el status quo pinochetista. No queremos jugar m√°s al ¬ę1, 2, 3, momia es¬Ľ. Hemos decidido asumir nuestro destino en nuestras manos.

 

No sólo los derrotaremos en las urnas, los funaremos donde los veamos, destruiremos esa propaganda con que afean nuestras ciudades, nos organizaremos y construiremos democracia con los trabajadoras y trabajadores, con los estudiantes, con los pobladoras y pobladores. Hemos echado a andar, ustedes lo saben. Dependerá de ustedes entonces darse cuenta de qué modo nos dejan seguir porque somos muchos, somos más cada día.

 

Por eso, rechaza las campa√Īas que apelan al miedo: demuestran que se les han acabado las ideas y a quien le temen es a ti organizado.
No Votar es decir: No m√°s.
___
Funa, del mapudung√ļn, signfica podrido; por extensi√≥n, arruinar, echar a perder, incluso impedir.

1] La declaración aludida se encuentra aquí.

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