Oct 17 2012
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Política

Chile: Michelle Bachelet amenaza rechazar candidatura presidencial

La ex presidenta Michelle Bachelet hizo saber a los m√°ximos dirigentes de la Concertaci√≥n su profundo disgusto por la crisis que afecta a la coalici√≥n. Les manifest√≥, incluso, que en este momento no hace p√ļblica su decisi√≥n de no repostular a La Moneda para no agravar la situaci√≥n, en v√≠speras de las elecciones municipales. | MANUEL SALAZAR SALVO.*

 

Agreg√≥ que ‚ÄĒde no resolverse los problemas‚ÄĒ inmediatamente despu√©s de los comicios del 28 de octubre comunicar√° su resoluci√≥n y renovar√° por otros dos a√Īos su contrato con la ONU. Todo esto seg√ļn una fuente concertacionista que pidi√≥ mantener su identidad en reserva.

 

El amenazante mensaje de Bachelet encendi√≥ alarmas de naufragio en las c√ļpulas de la Concertaci√≥n, en especial en el Partido Socialista y en la Democracia Cristiana, que se han abocado con mayor diligencia a tratar de frenar los √≠mpetus del eje conformado por el Partido por la Democracia, el Partido Radical, el Partido Comunista y la Izquierda Ciudadana (ex Cristiana), agrupados para las elecciones de concejales en la lista Por un Chile Justo.

 

Los urgentes llamados a la ‚Äúunidad‚ÄĚ efectuados por dirigentes enterados de la amenaza de Bachelet han tropezado, sin embargo, con el af√°n del PPD y sus aliados de diferenciarse del pacto PS-PDC y de levantar una plataforma program√°tica que incorpore las principales reivindicaciones del movimiento social, entre ellas el llamado a una Asamblea Constituyente, educaci√≥n y salud gratuitas, una profunda reforma tributaria y la nacionalizaci√≥n de recursos energ√©ticos.

 

Los resultados de los comicios municipales, tanto en alcaldes como en concejales, medir√°n las fuerzas de los dos pactos concertacionistas y ‚ÄĒprobablemente‚ÄĒ determinar√°n sus futuras alianzas y los contenidos del o de los programas que presenten en las elecciones parlamentarias y presidenciales del pr√≥ximo a√Īo.

 

Michelle Bachelet se siente próxima a los postulados de la troika socialista de Camilo Escalona, Osvaldo Andrade y Francisco Aleuy, los mosqueteros de la denominada Nueva Izquierda, que privilegian los acuerdos con el PDC y el mantenimiento del estatus político e institucional, aspirando sólo al cambio del sistema binominal y a un maquillaje constitucional efectuado a través de una comisión parlamentaria bicameral.

 

La hora final
La posible ‚Äúbajada‚ÄĚ de Bachelet significar√≠a el quiebre de la Concertaci√≥n y el nacimiento de dos nuevos referentes: uno encabezado por el PPD y sus actuales aliados, mirando hacia la Izquierda; y otro, dirigido por el PS y el PDC, de cara hacia los sectores m√°s liberales de la derecha. En este escenario, es probable que en casi todos los partidos haya una fuga de militantes.

 

Los seguidores del ex presidente Ricardo Lagos en el PPD, el llamado ‚Äúlaguismo pepede√≠sta‚ÄĚ encabezado por los diputados Jorge Tarud, Marco Antonio N√ļ√Īez, Mar√≠a Antonieta Saa y Felipe Harboe, entre otros, han sido muy cr√≠ticos del acercamiento al PC y a otros grupos de Izquierda y preferir√≠an mantenerse junto al PS y la DC.

 

Desde el PS, mientras, sectores importantes de su dirigencia intermedia y de la militancia optarían por emigrar a otra tienda o constituir un nuevo referente socialista, como ha ocurrido otras veces en la historia de ese partido.

 

En cualquier caso, el retiro de Bachelet de la competencia por la Presidencia de la Rep√ļblica dejar√≠a como participantes en una primaria concertacionista a Andr√©s Velasco, Jos√© Antonio G√≥mez, Claudio Orrego y Ximena Rinc√≥n, ninguno de los cuales logra prender en las encuestas. Sorprendentemente, sin ser precandidato, el √ļnico concertacionista que aparece bien evaluado en las consultas es el senador PPD Ricardo Lagos Weber.

 

Otro factor relevante que inquieta a Escalona y a sus aliados del PDC es Marco Enr√≠quez-Ominami, quien ‚ÄĒen la mayor√≠a de las encuestas‚ÄĒ figura por sobre los precandidatos presidenciales de oposici√≥n, excepto la actual secretaria de ONU Mujer.

 

Incluso el ex ministro Francisco Vidal, muy próximo a Bachelet y encargado programático del PPD, ha sostenido que si la ex presidenta renuncia a postular, la Concertación en su conjunto debería tratar de llegar a un acuerdo con Enríquez-Ominami para apoyarlo en su camino a La Moneda.

 

De hecho, el programa que levanta el pacto Por un Chile Justo se asemeja mucho al de MEO, proclamado por su partido en el Teatro Caupolicán. Enríquez-Ominami y el Partido Progresista levantaron más de mil candidatos a alcaldes y concejales en doce de las quince regiones del país. La votación que recojan el 28 de octubre será considerada un indicador relevante de su futuro político.

 

El otro dilema de Bacheet
El desesperado af√°n de las dirigencias ‚Äúbacheletistas‚ÄĚ del PS y del PDC por ordenar a la Concertaci√≥n detr√°s de la ex mandataria con la √ļnica pretensi√≥n de retornar a La Moneda, pero sin atender seriamente las demandas ciudadanas, podr√≠a acarrear graves consecuencias a un nuevo posible gobierno de Bachelet.

 

Si las peticiones del movimiento estudiantil y de crecientes grupos ciudadanos organizados no son escuchadas, es probable que éstas resurjan con más fuerza haciendo ingobernable el país, poniendo en constante zozobra a las instituciones y sacudiendo hasta sus cimientos el modelo neoliberal vigente. Esto lo han percibido algunos miembros de la oposición y han obrado en consecuencia, insistiendo en que la candidatura de Bachelet requiere no sólo de su reconocido carisma y simpatía, sino también de un programa claro y transparente, que incorpore las demandas populares y emprenda transformaciones de fondo del sistema económico y político.

 

El ex presidente Ricardo Lagos Escobar, entretanto, aument√≥ sus intervenciones p√ļblicas insistiendo en que diversas iniciativas de su gobierno fueron suspendidas o discontinuadas en la administraci√≥n de Bachelet, como ocurri√≥ ‚ÄĒpor ejemplo‚ÄĒ con proyectos de obras p√ļblicas y de vivienda y urbanismo. Muchos ‚Äúlaguistas‚ÄĚ no olvidan que los equipos de Bachelet, reci√©n llegados al poder en 2006, desmontaron en los ministerios y servicios p√ļblicos las estructuras creadas por Frei y Lagos en sus respectivos gobiernos, las que se hab√≠an mantenido casi intactas desde 1994 hasta 2005.

 

Algunos de los afectados recuerdan que en el sector p√ļblico hubo m√°s despidos tras la llegada de Bachelet que los registrados luego que asumiera Sebasti√°n Pi√Īera. Lagos Escobar, creen sus cercanos, podr√≠a ser el reemplazante de Bachelet si √©sta decide no postular. Sin embargo, reconocen que Lagos podr√≠a ser derrotado con facilidad por Golborne.

 

La marginaci√≥n de Bachelet de la carrera presidencial provocar√≠a tambi√©n un completo reacomodo de los candidatos opositores al Senado y a la C√°mara de Diputados, donde muchos ya se sienten con el n√ļmero puesto si la abanderada fuera la actual funcionaria de la ONU.

 

Las senadurías de Camilo Escalona, Jorge Pizarro, Soledad Alvear y Eduardo Frei, entre otras, rigurosamente acomodadas por las actuales dirigencias concertacionistas, se verían amenazadas por aspirantes de variados orígenes políticos. Lo mismo, aunque con mayor intensidad, se observaría en la competencia por llegar a la Cámara Baja.
 

 

Los comicios municipales
 Cuando faltan dos semanas para los comicios municipales, las encuestas revelan una dura competencia por las alcaldías en gran parte de las comunas emblemáticas, donde el factor determinante serán los casi 4,5 millones de nuevos votantes, sumándose a los 8,5 millones que existían, totalizando un universo electoral de unos catorce millones de personas.

 

En las √ļltimas elecciones de alcaldes, en 2008, la derechista Alianza por Chile obtuvo 40,49% de los sufragios; la Concertaci√≥n ‚ÄĒen dos listas‚ÄĒ un 38,43%, y el resto de las fuerzas, agrupadas en otros pactos e independientes, 21,08%. Las votaciones para concejales, en tanto, entregaron un 45,20% para la Concertaci√≥n, 36,05% para la Alianza y 18,25% para el resto.

 

La Alianza se impuso aquella vez por primera vez desde 1989 y la Concertación perdió 62 alcaldes, entre ellos los de trece de las quince capitales regionales, manteniendo sólo las ciudades de La Serena y Puerto Montt. En la Región Metropolitana, la Alianza triunfó en 27 municipios y la Concertación en 20. Entre los municipios más importantes que perdió la Concertación figuraron Santiago, Valparaíso, Rancagua, Talca, Linares, Chillán, Coronel, San Carlos, Angol, Temuco, Corral, Ancud, Cerro Navia, Conchalí, Quilicura y San Bernardo.

 

La derecha se alineó en esta oportunidad en una sola lista para tratar de repetir los resultados de 2008 y mantener la mayoría de las alcaldías de las principales ciudades. En la UDI y RN saben que la tarea será muy difícil y que solo unidos tienen posibilidad de conseguirla.

 

Dos factores son los que m√°s los inquietan: el deterioro del gobierno de Pi√Īera en relaci√≥n a 2009 y la suma de los votos de la Concertaci√≥n con los del desaparecido pacto Juntos Podemos M√°s, encabezado por el PC. En 2008 consigui√≥ 6,36% de los votos en alcaldes y el 9,07% en concejales. En el papel, de repetirse la votaci√≥n conseguida por los dos principales conglomerados hoy opositores, sumar√≠an cerca del 49% en alcaldes y casi 55% en concejales, sin contar la votaci√≥n de los independientes que les apoyan.

 

La inquietud de las tiendas oficialistas se ahonda al pensar en la perspectiva de perder las principales comunas, como Santiago, Valpara√≠so, Concepci√≥n y Temuco, adem√°s de bastiones metropolitanos emblem√°ticos como Providencia, Puente Alto, San Bernardo y Estaci√≥n Central. Su peor balance ser√≠a perder en Santiago, Valpara√≠so, Concepci√≥n, Temuco, Antofagasta, Talca y Rancagua, adem√°s de las comunas aleda√Īas al centro c√≠vico de la capital, es decir Providencia, Recoleta, Quinta Normal, Independencia, San Joaqu√≠n y Cerrillos.

 

En los √ļltimos d√≠as, los candidatos del oficialismo desplegaron una gigantesca campa√Īa de propaganda y un ej√©rcito de ayudistas financiados con millonarios recursos en un desesperado intento por no perder las principales comunas. En los carteles y ‚Äúpalomas‚ÄĚ que pueblan avenidas y parques de las ciudades no aparece la figura del presidente Pi√Īera, que enfrent√≥ a comienzos de octubre una de las semanas m√°s negras de su administraci√≥n al fracasar la licitaci√≥n del litio y conocerse un bochornoso esc√°ndalo en el Ministerio del Interior con dineros destinados a financiar el combate contra las drogas.

 

Los sobresaltos del gobierno, sin embargo, parecen no afectar a los dos precandidatos presidenciales del sector, los ministros Laurence Golborne y Andr√©s Allamand, que esperan el resultado de los comicios municipales y el desempe√Īo de la UDI y de RN para mover sus piezas en la disputa por transformarse en el abanderado de la derecha. Hasta ahora Golborne, arropado en el gabinete de Pi√Īera, lleva clara ventaja, pero cuando se despoje del aura ministerial quedar√° expuesto a la rudeza de la pol√≠tica en las calles y al desempe√Īo y experiencia que en ese escenario tiene el actual ministro de Defensa.

 

As√≠, tanto en las filas de la derecha como en la Concertaci√≥n a√ļn no se define nada de cara al tramo final de las elecciones presidenciales. El √ļnico que ya est√° en la cancha, dispuesto a llegar hasta el final ‚ÄĒseg√ļn dice‚ÄĒ es el sorprendente Marco Enr√≠quez-Ominami.
‚ÄĒ‚ÄĒ
* Periodista.
En la edición del 14 de octubre de Punto Final.

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