Ago 8 2014
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Cultura

Ciencia y metafora

¬ŅSeria posible imaginar a la met√°fora como parte del discurso cient√≠fico? Probablemente no. La mayoria de nosotros nos hemos movido dentro de una tradici√≥n positivista en donde el lenguaje cient√≠fico es neutral y libre de la subjetividad altamente desconfiable de la literatura. La promesa de la ciencia occidental siempre¬† ha sido la de entregar una explicaci√≥n impersonal, mec√°nica y deantropomorfizada de la realidad.

En este contexto la metáfora aparece como  un adorno innecesario e  incompatible con un pensamiento estrictamente racional.
Seg√ļn Liliana Papin una serie de an√°lisis contempor√°neos han empezado a demostrar¬† que lejos de ser transparente el lenguaje cient√≠fico funciona con las mismas complejidades que el lenguaje literario. La noci√≥n de un lenguaje cient√≠fico privilegiado que es puramente descriptivo y objetivo es rechazada por un grupo importante¬† de pensadores¬† actuales que enfatizan¬† el trasfondo cultural, hist√≥rico, ideol√≥gico, filos√≥fico y ling√ľ√≠stico en el que se enra√≠za la ciencia. Como mejor se puede resumir esta nueva actitud es con la tesis de que todo lenguaje es metaf√≥rico y las revoluciones cient√≠ficas son, de hecho, revoluciones metaf√≥ricas (Arbib y Hesse).

Y no se están refiriendo solo a la sociología, antropología o psicología, sino que su foco  es la ciencia física, considerada la más pura. Varios físicos modernos al empezar a investigar la estructura y las reglas  de la interpretación científica se han vistos más y más envueltos en una faena literaria que se enfoca directamente en el lenguaje.  Al igual que los poetas, novelistas y profesores de literatura los físicos se hacen las mismas preguntas. En sus investigaciones y experimentos mentales ellos también  han encontrado la metáfora.

Von Newmann afirmaba que la teoría quantum es difícil de explicar, no porque sea difícil de entender, sino porque las palabras que usa la ciencia son inadecuadas. Igualmente David Bohm y David Peat afirman que los problemas con el lenguaje informal  estuvieron a la base  del quiebre de la comunicación entre Einstein y  Bohr y que  persisten hasta hoy entre la teoría quántica y la teoría de la relatividad.

El lenguaje cient√≠fico empieza a perder su car√°cter privilegiado¬† en el momento en que¬† la teor√≠a de la relatividad remeci√≥ el mundo de la f√≠sica newtoniana. Hasta ese momento se tuvo la presunci√≥n logica de que siempre es posible distinguir¬† entre dos casos diferentes. Esta es una part√≠cula o no es una part√≠cula. Solo una de estas dos afirmaciones¬† puede ser correcta. Pero, la dual naturaleza de la luz (part√≠cula y onda) desestabiliza la noci√≥n fundamental de correspondencia entre el nombre y sus atributos y la categorizaci√≥n b√°sica de ‚ÄúEither/Or‚ÄĚ. La distinci√≥n¬† entre materia y espacio desaparece en la teor√≠a de la relatividad cuando la materia ya no se define primariamente por sus propiedades geom√©tricas y mec√°nicas, sino como una curvatura local del continuo espacio-tiempo. La f√≠sica qu√°ntica¬† profundiza¬† aun m√°s la crisis¬† oblig√°ndola a cambiar el marco de representaci√≥n de la f√≠sica cl√°sica.

La geometr√≠a euclidiana y la mec√°nica newtoniana se basan en profundos h√°bitos de pensamiento mucho m√°s fuerte de lo de lo que imaginamos. Seg√ļn M. Capek¬† estos h√°bitos se enra√≠zan en la estructura misma del lenguaje com√ļn. La lenguas indo europeas, dice,¬† se basan en una divisi√≥n estructural entre el nombre, que se asocia con cosas, y verbos que denotan movimiento, acci√≥n o estados del ser. Aunque la ling√ľ√≠stica moderna no calza exactamente con esta descripci√≥n todav√≠a subyace en los procesos perceptivos inmediatos o subliminales.

En la f√≠sica qu√°ntica, en cambio, los conceptos de estados o eventos han surgido para reemplazar los conceptos de cosas, peque√Īos entes o bloques b√°sicos en la construcci√≥n de la materia porque el uso de sustantivos no solo es obsoleto, sino ambiguo y enga√Īoso. Schrodinger hizo¬† notar, algunos a√Īos atr√°s, que no hay part√≠cula que pueda ser observada dos veces y lo que observamos es, en realidad dos eventos diferentes que conectamos con la imagen del corp√ļsculo que persiste a trav√©s del tiempo. La part√≠cula es creada con el experimento m√°s bien que observada.

Seg√ļn Bohr la emisi√≥n de radiaci√≥n beta, compuesta de electrones negativos, no debe ser entendida en el sentido cl√°sico como una proyecci√≥n de part√≠culas que pre existen en el n√ļcleo, sino deber√≠a imaginarse como un proceso de creaci√≥n que ocurre durante el proceso de proyecci√≥n en la misma forma en que los fotones son creados durante el proceso de emisi√≥n. Es por esto que no tiene mucho sentido aplicar el t√©rmino corp√ļsculo o part√≠cula a estas entidades evanescentes cuya corta vida contrasta escandalosamente con la constancia y eternidad de los √°tomos cl√°sicos.

black hole¬†Las part√≠culas elementales en lugar de existir¬† como entidades separadas existen como un conjunto de relaciones constituidas por cambios, procesos y eventos que las lenguas indoeuropeas consideran verbos. Los adjetivos y atributos, usualmente definidos como nombres,¬† son inadecuados o equ√≠vocos en este ambito. Decir que la luz tiene¬† propiedades de onda o propiedades corpusculares no significa que la luz es onda o es part√≠cula en un momento determinado. El mundo que observamos no es un mundo sustantivo y no hay correspondencia total entre nuestras palabras y nuestras experiencias. Tan pronto como usamos palabras recreamos una realidad fija que es incompatible con los eventos actuales ¬ŅNo es definir la ausencia de espacio una tarea imposible para la mente desde el momento en que, como dice Capek, el vac√≠o que tratamos de crear se llena inmediatamente con un espacio tan similar como el que intent√°bamos suprimir?

La met√°fora del ‚Äúblack hole‚ÄĚ, es una buena ilustraci√≥n de esa imposibilidad y cualquiera que¬† haya sido su intenci√≥n¬† la frase evoca una imagen visual. Al parecer, no podemos escapar a las met√°foras. Ellas siempre est√°n¬† presentes de una u otra manera. En las lenguas occidentales,¬† mas que en ninguna otra,¬† el proceso de pensamiento esta ligado a la imagen visual (imaginaci√≥n, reflexi√≥n, especulaci√≥n)¬† lo que ha constituido uno de los mayores impedimentos en la comprensi√≥n de la f√≠sica moderna

Como nunca antes los cient√≠ficos se ven hoy confrontados con las restricciones¬† del lenguaje y¬† sus ra√≠ces metaf√≥ricas. Sus escritos, ir√≥nicamente,¬† se asemejan¬† al trabajo de los novelistas y los poetas que, al igual que ellos, reclaman tambi√©n de las limitaciones que¬† les impone el lenguaje. El intento de escapar a las met√°foras los une en una causa com√ļn. Los poetas, los simbolistas en particular, luchan con la estructura de hierro de los moldes gramaticales y tratan de darle nuevas formas y dise√Īos.¬† Mallarme hablaba¬† de una ‚Äúpoes√≠a de las matem√°ticas‚ÄĚ y Heisenberg trato de¬† escapar a las desventajas del lenguaje reemplaz√°ndolo por un formalismo matem√°tico. No es sorprendente que un sistema de signos abstractos se presente como soluci√≥n o escape al dominio de la met√°fora.

Una creaci√≥n libre de la mente, un sistema coherente y preciso de s√≠mbolos carentes de las asociaciones del lenguaje cotidiano. El f√≠sico Jeans, haci√©ndole eco a Galileo, dice que el universo como mejor puede ser retratado, aunque todav√≠a en forma imperfecta, es con el pensamiento matem√°tico. El problema, como estos mismos cient√≠ficos notan, es que la extremada abstracci√≥n de las matem√°ticas solo¬† provee un esquema ling√ľ√≠stico cuya aplicabilidad¬† es limitada. Seg√ļn Heisenberg todav√≠a¬† necesitamos una descripci√≥n de los fen√≥menos f√≠sicos basada en¬† lenguaje simple porque este es el criterio que indica el grado de comprensi√≥n que de ellos hemos logrado.

Bohm y Peat proponen que cada teor√≠a cient√≠fica lleve la inscripci√≥n ‚Äúeste no es un universo‚ÄĚ, repitiendo la inscripci√≥n del cuadro surrealista¬† de Maigrette ‚Äúesta no es una pipa‚ÄĚ. Aqu√≠, Bohm y Peat concuerdan con Foucault y Magritte de que ‚Äúcualquiera¬† que sea lo que digamos que una cosa es, no es‚Ķ‚ÄĚ. En otras palabras, cualquier tipo de pensamiento, incluyendo la matem√°tica, es una abstracci√≥n que no cubre, y no puede cubrir, toda la realidad.¬† Si esto no es una novedad en el arte o en la filosof√≠a,¬† lo es en las ciencias. El escape de la ambig√ľedad del lenguaje solo los ha obligado¬† a reconocer y aceptar¬† las dificultades de la met√°fora como un paradigma que tiene que ser integrado en los resultados de las investigaciones cient√≠ficas.

la luna es una manzanaUna de las met√°foras cient√≠ficas mas famosas¬† es¬† ‚Äúla luna es una manzana‚ÄĚ de Newton que puede ser extendida a ‚Äúla luna es una tierra‚ÄĚ. Com√ļnmente la met√°fora, como aqu√≠ lo vemos,¬†¬† va de lo que ya conocemos a lo que no conocemos y en este sentido es un instrumento privilegiado para la producci√≥n de significado. Una funci√≥n elemental de la mente para percibir relaciones¬† y analog√≠as m√°s all√° de las diferencias superficiales. Una piedra b√°sica de la conceptualizacion y abstracci√≥n, a pesar de que su uso tambi√©n¬† puede ser restrictivo.¬† En verdad, la met√°fora es indispensable en el lenguaje y el pensamiento desde el momento en que naturalmente estamos obligados¬† a¬† usar¬† un vocabulario limitado¬† para cubrir proyectos cada vez m√°s amplios¬† del pensamiento y la comunicaci√≥n.

Esto explica su amplio uso en todas las lenguas.   Bohm y Peat reconocen que  el juego metafórico es de una importancia primaria en el trabajo científico y muchas de ellas han servido de puente en lo que en una primera instancia aparecía como inconmensurable. Así como los poetas,  los científicos  también tienen metáforas preferidas para dar cuenta de su participación en la interpretación del universo. Todo esto es significativo porque, al igual que los filósofos y críticos modernistas, estos  científicos han llegado a la conclusión de que la percepción, en lugar de ser pasiva, es un acto intencional.  En todos los niveles de la percepción la noción del participante empieza a reemplazar la noción del observador.

Elkana hace notar las ramificaciones¬† que el ‚Äúvac√≠o‚ÄĚ tiene en¬† las teor√≠as cient√≠ficas. La regla establecida, dice, es que todos los posibles factores relevantes a un experimento deben ser cuidadosamente considerados. Pero, al mismo tiempo, las especulaciones e historias personales que llevan al investigador a un experimento determinado no deben ser incluidas en el reporte cient√≠fico. Esto significa que la visi√≥n metaf√≠sica,¬† la que¬† decide que factores son relevantes, se suprime, lo que da la impresi√≥n de que se esta tratando con ‚Äúhechos brutos‚ÄĚ.¬† Es este tipo de observaciones¬† la que invita a una aproximaci√≥n cr√≠tica literaria de los escritos¬†¬† cient√≠ficos. El temor es que ella¬† puede llevar r√°pidamente al relativismo cient√≠fico. Los experimentos en las ciencias emp√≠ricas verifican o niegan la valides de la interpretaci√≥n y proveen limites seguros¬† entre la¬† pura especulaci√≥n¬† y el conocimiento.

Pero, el quiebre de la comunicaci√≥n entre Bohr y Einstein (‚ÄúDios no juega a los dados‚ÄĚ), mostr√≥ que estos limites no son definitivos. Los actuales modelos teoricos cient√≠ficos est√°n tan lejos del experimento directo que los cient√≠ficos m√°s ortodoxos tienen grandes dificultades en descartar incluso las teor√≠as m√°s fant√°sticas que han surgido en la f√≠sica qu√°ntica¬† que se asemejan m√°s al misticismo¬† que a la ciencia como se ve en los escritos de Fritjof Capra.

Muchos investigadores han empezado a reconocer la necesidad de reevaluar  que significa ciencia y científico y muy bien podría ocurrir, dicen,  que estos términos se revelen como la más poderosa metáfora de la civilización occidental.

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