May 22 2021
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Cultura

Cinco siglos y nuestras venas siguen abiertas

Estaba en pleno encierro covidense, escuchando el tema de Le√≥n Gieco, ‚Äúcinco siglos igual‚ÄĚ, lo que, obviamente, me llev√≥ a recordar que hace medio siglo apareci√≥ un libro que recorri√≥ primero Am√©rica Lapobre y luego el mundo entero. Un texto que quiz√° se adelant√≥ a su tiempo pero que nos contagi√≥ con el virus de ponernos a saber mucho m√°s de nosotros mismos, de nuestra historia.

Para muchos de nosotros, veintea√Īeros, era una de las pocas veces que ve√≠amos a Latinoam√©rica como si fuera con nuestros propios ojos. Eduardo Hughes Galeano ten√≠a 27 a√Īos cuando comenz√≥ la ardua labor de recolecci√≥n de datos, de historias, de vivencias. Lo termin√≥ cuatro a√Īos despu√©s, tras entrevistar a la gente real, a escuchar sus historias y las historias de sus padres y abuelos, de viajar por territorios no aptos para intelectuales de escritorio, y tambi√©n tras tres meses de encierro para poder escribirlo.https://www.nodal.am/wp-content/uploads/2021/05/galeano33.jpg

Para muchos, ya el comienzo fue una bofetada: ‚ÄúLa divisi√≥n internacional del trabajo consiste en que unos pa√≠ses se especializan en ganar y otros en perder‚ÄĚ. Y nuestro Uruguay, que so√Īaba con la revoluci√≥n, iba a empezar ese a√Īo una de sus horas m√°s negras, la de las medidas prontas de seguridad, la injerencia de la CIA y sus manuales de tortura, la persecuci√≥n y prisi√≥n de militantes, la represi√≥n. Como si el poder hubiera le√≠do Las Venas: ‚ÄúEl Imperio, incapaz de multiplicar los panes, hace lo posible por suprimir a los comensales‚ÄĚ.

No era raro que la mayor publicidad del libro no llegara de los cr√≠ticos literarios sino de nuestras dictaduras y dictadores, que lo prohibieron. Y si bien alguno crey√≥ que era un libro de medicina, otros hasta dijeron que era un instrumento de corrupci√≥n de la juventud. Y Galeano se fue del pa√≠s, dejando a los amigos que, dicho sea de paso, muchos de ellos se fueron yendo en los a√Īos siguientes.

Pero sería algo mezquino empezar el relato en 1970 o 1971. Vayamos hacia fines de la década de los 50 cuando un botija, un chiquilín carilindo visitaba la Casa del Pueblo y el semanario El Sol, bastiones de Partido Socialista. Cuando le preguntaron qué quería, dijo que afiliarse al partido y colaborar con el semanario.

Y despert√≥ la curiosidad de los dirigentes como don Emilio Frugoni, Vivi√°n Tr√≠as, Ra√ļl Sendic, Guillermo ‚ÄúYuyo‚ÄĚ Chifflet, Jos√© D√≠az, Reinaldo Gargano. Una cr√≥nica de aquellos a√Īos ‚ÄďEl botija Gius, de Garabed Arakeli√°n- narra que el Bebe Sendic (luego m√°ximo dirigente del Movimiento de Liberaci√≥n Nacional-Tupamaros) lo convenci√≥ de que primero se afiliara a la Juventud Socialista, y tambi√©n que don Emilio ‚Äúlo atendi√≥, habl√≥ mucho con √©l y a menudo lo invit√≥ a ir al cine y tomar un caf√©‚ÄĚ.

HOMENAJE A EDUARDO GALEANO | Fundaci√≥n Vivi√°n Tr√≠asEduardo se incorpor√≥ a la redacci√≥n de El Sol, colabor√≥ con sus dibujos que firmaba como Gius (es Hughes en uruguayo, me explic√≥ una tardecita) y sus notas; asisti√≥ a los cursos de formaci√≥n con Enrique Broquen as√≠ como a las charlas y las discusiones con Vivi√°n Tr√≠as por quien sent√≠a cari√Īo y respeto.

Arakeli√°n recuerda, asimismo, las largas ‚Äúsesiones‚ÄĚ en el caf√© de Don Alfredo, en la esquina de Soriano y Y√≠, con los hermanos Dubra, los hermanos Brando, Gloria Dalesandro, Carlitos Machado, los D√≠az Maynard y muchos otros, en las que buscaba respuestas a las tantas interrogantes que ya se planteaba este sentipensante (vocablo que invent√≥ Galeano). Excelentes maestros ‚Äďdon Emilio, Tr√≠as, el Bebe Sendic, Chifflet- para comenzar a ver Latinoam√©rica con ojos propios.

Cuando se le dio por empezar a garabatear Las Venas, hac√≠a un tiempo que hab√≠a dejado el periodismo. Ya no dirig√≠a √Čpoca y s√≥lo colaboraba en Marcha, con el viejo Quijano. Se dedicaba a viajar y escribir. Una vez le pregunt√© qu√© opinaba del mexicano Juan Rulfo, un escritor que me hab√≠a sorprendido y hasta me dej√≥ pensando.

‚ÄúRulfo fue mi maestro. Me ense√Ī√≥ a escribir con el hacha adem√°s de con la pluma y yo te dir√≠a que escribir para m√≠ es una persecuci√≥n, una suerte de cacer√≠a de la palabra que huye, y una vez que me parece que la atrap√©, la descubro muy vestida, entonces hay que desnudarla‚ÄĚ. Una forma de explicarme que nunca el texto original que uno escribe es el definitivo: hay que releerlo mil veces, e ir pod√°ndole todas las ramas secas, las que se desv√≠an, las feas, las abundosas, hasta que queda el texto desnudo, para ofrec√©rselo a los lectores.

Tras que lo fueran de Montevideo, pas√≥ por Argentina, donde recogi√≥ a Helena Villagra, su compa√Īera hasta el final, para refugiarse en Espa√Īa. Hasta el regreso al paisito, ese que en el mapa casi no se ve.No hay ninguna descripci√≥n de la foto disponible.

En 1978, recuerdan sus editores, se√Īal√≥ que ‚Äúdesde la primera edici√≥n‚Ķ el sistema ha multiplicado el hambre y el miedo; la riqueza continu√≥ concentr√°ndose y la pobreza difundi√©ndose. Cuando en 1970 lo escrib√≠, el sistema toleraba m√°s n√°ufragos que navegantes. Hoy veo con asombro que la proporci√≥n de n√°ufragos es mucho mayor‚ÄĚ.

Apenas lo termin√≥, Galeano present√≥ su detallada, documentada y dram√°tica memoria del saqueo a la Casa de las Am√©ricas, en La Habana. ‚ÄúPerd√≠. Seg√ļn el jurado, el libro no era serio‚ÄĚ, pese a que las tremendas consecuencias de las acciones de ‚Äúlos proxenetas de la desdicha‚ÄĚ que denuncia en la introducci√≥n y las dos partes de Las Venas, estaban (y est√°n) todav√≠a vigentes: desocupaci√≥n, analfabetismo, miseria, enfermedades, violencia, exclusi√≥n, colonizaci√≥n, explotaci√≥n, dependencia, intolerables inequidades.

Quizá estos jurados se hayan suicidado colectivamente, cuando supieron que una editorial universitaria uruguaya y una trasnacional con oficinas en México, lo iban a publicar. Quizá había un prejuicio fundamentado: Galeano era conocido como periodista, no como académico ni escritor barroco. Eduardo siguió siempre muy cerca de la Casa de la Américas, a pesar de ello.

Las Venas fue el texto base que tuvimos varias generaciones para aprender historia nuestramericana. Y en √©l se nutrieron ‚Äďdicen- Lula da Silva, Hugo Ch√°vez, Evo Morales. Me consta lo de Ch√°vez, que qued√≥ tan impresionado que se lo regal√≥ al presidente estadounidense Barack Obama. ‚ÄúEs de no creer: Ch√°vez le regal√≥ una edici√≥n pirata colombiana del libro en lugar de darle una edici√≥n en ingl√©s‚ÄĚ, me dijo cuando lo felicit√© por tel√©fono.

En un par de días el libro superó miles de puestos hasta instalarse en la lista de los cinco más pedidos en el mundo.

https://www.nodal.am/wp-content/uploads/2021/05/galeano55.jpgAlgunos se lo tomaron como una autocr√≠tica. Lo dijo en Brasilia, durante la Bienal del Libro y la Lectura, en 2014, creo: ‚ÄúNo volver√≠a a leer Las venas abiertas de Am√©rica Latina, porque si lo hiciera me caer√≠a desmayado‚ÄĚ. Otros interpretaron que releer todas esas historias le causar√≠an da√Īo. Y luego dijo algo en lo que seguramente ten√≠a raz√≥n: ‚ÄúNo ten√≠a los suficientes conocimientos de econom√≠a ni de pol√≠tica cuando lo escrib√≠‚ÄĚ. Ten√≠a menos de 30 a√Īos cuando lo escribi√≥.

‚ÄúEscrib√≠ Las Venas -dec√≠a- para difundir ideas ajenas y experiencias propias que quiz√°s ayuden un poquito, en su realista medida, a despejar los interrogantes que nos persiguen desde siempre: ¬Ņes Am√©rica Latina una regi√≥n del mundo condenada a la humillaci√≥n y a la pobreza? ¬ŅCondenada por qui√©n? ¬ŅCulpa de Dios, culpa de la naturaleza? ¬ŅNo ser√° la desgracia un producto de la historia, hecha por los hombres y que por los hombres puede, por lo tanto, ser deshecha?‚ÄĚ.

Dec√≠a que su intenci√≥n era divulgar ciertos hechos que la historia oficial, historia contada por los vencedores, esconde o miente. ‚ÄúS√© que pudo resultar sacr√≠lego que este manual de divulgaci√≥n hablara de econom√≠a pol√≠tica en el estilo de una novela de amor o de piratas. Creo que no hay vanidad en la alegr√≠a de comprobar, al cabo del tiempo, que Las Venas no ha sido un libro mudo‚ÄĚ .

¬°Que va! Fue la verdadera biblia para aquellos que comenz√°bamos nuestra militancia, nuestro verdadero texto de historia americana, muy diferente a los textos que nos obligaban a leer y estudiar en el liceo y en preparatorios. Era la biblia atea ‚Äďinici√°tica, el pasaporte para entrar definitivamente en Am√©rica Lapobre- que nos prest√°bamos unos a otros, apurados por leerla, porque muy posiblemente la prohibir√≠an.

Lo √ļnico que no logro asimilar hoy es que ya hayan pasado 50 a√Īos, que Las Venas haya atravesados generaciones, golpes, torturas, revoluciones, exilios, desaparecidos‚Ķ No logro asimilar que Eduardo haya muerto y que ya no nos tomemos un caf√©, una cerveza, un ron, unos vinos, en alg√ļn caf√© c√©ntrico montevideano, en su casa malvinera de Dalmiro Costa , en las cantinas de Buenos Aires, en Porto Alegre o en la terraza de mi apartamento de Caracas.https://www.nodal.am/wp-content/uploads/2021/05/galeano22-1.jpg

A Galeano le molestaba hablar siempre de Las Venas, como si el tiempo no hubiera pasado y no hubiera escrito, entre otras cosas, El libro de los abrazos.

‚ÄúMe fui de Uruguay porque no me gusta estar preso y de Argentina porque no me gusta estar muerto‚ÄĚ, dec√≠a con cara de serio. Joan Manuel Serrat, uno de sus tantos amigos, lo describe mejor: ‚ÄúGaleano amaba re√≠r. Practicaba la risa como una defensa contra las miserias cotidianas‚ÄĚ.

Eduardo se par√≥ al borde del camino el 13 de abril de 2015, hace seis a√Īos ya. Las verdaderas venas latinoamericanas siguen a√ļn abiertas. En el siglo 15 y siguientes los filones a arrebatar eran el az√ļcar, el caf√©, la banana, el oro, la plata, el caucho. Ahora son la soja, el litio, el petr√≥leo, el agua, las tecnolog√≠as o las mismas vacunas anti-Covid que, ya sabemos y sufrimos, no ser√°n para todos. Cinco siglos igual.

*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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