Ago 24 2013
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PolíticaSociedad

Colombia: La fuerza e impacto del paro nacional agrario

Las manifestaciones, marchas, plantones, bloqueos de carreteras y otras expresiones de rebeldía protagonizadas por campesinos, productores agrarios y sectores solidarios han sido masivas y combativas, y se han esparcido a lo largo y ancho de todo el país. El Paro Nacional Agrario es un hecho social y político de gran importancia nacional.

Sin embargo, a pesar de la diversidad y variedad de acciones, de las grandes demostraciones de valent√≠a y sacrificio por parte de los peque√Īos productores de papa, leche, caf√©, cebolla y campesinos en general (ind√≠genas, afrodescendientes y mestizos) en numerosas regiones de Colombia, tenemos que reconocer que no ha tenido la contundencia e impacto que se esperaba.

Tal situación es contradictoria. La fuerza del movimiento se ha hecho presente en más de 25 departamentos, han sido numerosas las concentraciones y marchas, los bloqueos de vías han interrumpido el tráfico automotor en más de 50 sitios, pero la represión y la estrategia del gobierno han minimizado la repercusión de las jornadas de protesta.

El Paro Nacional Agrario se puede caracterizar por su fuerza dispersa y su falta de centralizaci√≥n. Por otro lado, es evidente que el sector convocante ‚Äď los cafeteros ‚Äď en √©sta ocasi√≥n no se movilizaron con la misma fuerza como lo hicieron en febrero-marzo de 2013, lo cual requiere un an√°lisis por separado, preciso y detallado.

En contraposici√≥n, sectores como los productores de papa, leche y cebolla de Boyac√°, Nari√Īo y Cundinamarca, han sido fundamentales para la visibilizaci√≥n del Paro, por cuanto han bloqueado carreteras troncales como Tunja-Bogot√° y la carretera Panamericana entre Pasto e Ipiales. En esta lucha han estado acompa√Īados por campesinos movilizados en muchos departamentos pero que no han logrado ser tan visibles debido a que el gobierno ha impedido su desplazamiento y concentraci√≥n en carreteras importantes.

Nos interesa, ante todo, reflexionar sobre el movimiento social, explorar sus complejidades, analizar sus avances y retrocesos, entender la forma de pensar, sentir y reaccionar de las amplias masas populares, identificar el por qué de las cosas, aprender de los errores que se hayan podido cometer, todo con el fin de contribuir a mejorar y fortalecer los procesos de organización popular.

La cobertura de la movilización campesina y popular

El Paro Nacional Agrario se ha manifestado en gran parte de los departamentos de Colombia. El movimiento de las ‚Äúdignidades‚ÄĚ no consigui√≥ congregar todas las fuerzas comprometidas, siendo las movilizaciones de productores de leche, papa y cebolla de Boyac√° y Nari√Īo, las m√°s importantes. Los productores de caf√©, como ve√≠amos, se han movilizado parcialmente pero lejos de la contundencia demostrada en el Paro Cafetero de febrero-marzo de 2013.

Por otro lado, el Coordinador Nacional Agrario y la Mesa de Interlocuci√≥n y Acuerdo han movilizado importantes fuerzas campesinas en gran cantidad de departamentos como Antioquia, Valle del Cauca, Santander, Norte de Santander, sur de Bol√≠var, Casanare, Arauca, Meta, Caquet√°, Putumayo, Cauca, Nari√Īo, Huila y Tolima, pero teniendo en cuenta la lejan√≠a de los municipios y regiones, y frente a la obstaculizaci√≥n por la fuerza que ha desarrollado el gobierno para impedirles su concentraci√≥n en v√≠as de comunicaci√≥n centrales, el impacto conseguido ha sido menor y su visibilizaci√≥n ha sido torpedeada por las mismas fuerzas represivas con la colaboraci√≥n de los principales medios de comunicaci√≥n.

Las marchas realizadas en solidaridad con el Paro por los trabajadores, maestros, estudiantes, trabajadores de la salud y otros sectores populares de las ciudades han sido también masivas en muchas capitales de departamento y muestran una reactivación del movimiento social que rechaza las políticas neoliberales y anti-populares del gobierno.

La estrategia del gobierno

La principal estrategia del gobierno ha sido de tipo militar y policivo. Se col manifestacionmilitarizaron las principales v√≠as del pa√≠s y se le ha dado un tratamiento de guerra a la protesta social. Desde antes de comenzar las jornadas de movilizaci√≥n agraria el gobierno se dedic√≥ a atemorizar a la poblaci√≥n anunciando un ‚Äúoperativo contundente‚ÄĚ a cargo del ej√©rcito y la polic√≠a.

Esta estrategia ha consistido, por un lado, en bloquear los desplazamientos campesinos impidi√©ndoles llegar a carreteras troncales. Por otro, cuando existen concentraciones masivas arremeten con fuerzas del ej√©rcito y polic√≠a (ESMAD) contra la poblaci√≥n movilizada con todo tipo de armas, perdigones, gases lacrim√≥genos desde tierra y aire, destruyendo sus ‚Äúcambuches‚ÄĚ y dem√°s elementos como √ļtiles de cocina y comida. En ese proceso detienen dirigentes y manifestantes, y empadronan ilegalmente a los protestantes con la intenci√≥n de intimidarlos.

Adem√°s, ha tratado de posicionar la teor√≠a de una supuesta ‚Äúresponsabilidad social de las protestas‚ÄĚ. Ahora la culpa de que se obstaculice el tr√°fico en una carretera no depende del gobierno que con su incapacidad e incumplimientos obliga al pueblo a protestar, sino que est√° en el movimiento social. Es una teor√≠a sesgada y peligrosa que hay que enfrentar. Los hechos demuestran la viabilidad y justeza de los bloqueos. El gobierno lo est√° demostrando cuando s√≥lo llama a negociar a quienes han cerrado carreteras con contundencia y fuerza.

Otra estrategia ha sido negociar por separado con algunos sectores sociales comprometidos para desvincularlos del Paro. Por ejemplo, con promesas y dádivas logró dividir al gremio de los camioneros, aislando a la Asociación Colombiana de Camioneros ACC, que representa la tercera parte del potencial de carga en el país. De igual manera procedió con los indígenas del Cauca agrupados en el CRIC, prometiéndoles recursos para adquisición de tierras y otros proyectos. Así mismo, consiguió la desvinculación del paro del movimiento cafetero del Huila.

Siguiendo esa línea, con la colaboración de gobernadores, alcaldes y parlamentarios santistas, el gobierno ha intentado montar mesas regionales y locales de negociación, tratando de deslegitimar las direcciones nacionales del movimiento. En esa trampa han caído algunos dirigentes que, o están desorientados o quieren conscientemente hacerle el juego al gobierno.

col cafeterosLa situación particular del sector cafetero

En cuanto a la escasa fuerza mostrada por el sector de caficultores en el Paro Nacional Agrario, se pueden mencionar varias causas objetivas y otras que tienen un carácter político en la dirección del movimiento. Entre las causas objetivas se pueden mencionar las siguientes:

– Entre algunos sectores cafeteros que participaron en el paro de febrero-marzo qued√≥ la sensaci√≥n de que la negociaci√≥n hab√≠a sido muy floja frente al tama√Īo del esfuerzo realizado. Ello puede haber desmotivado a dichos sectores a participar nuevamente.

РEl pago del PIC (Protección al Ingreso Cafetero) obtenido en el anterior paro benefició principalmente a caficultores medianos y grandes, lo cual puede haberlos satisfecho parcialmente. Además, el gobierno nacional se apropió hábilmente de ese logro, presentándolo por los medios de comunicación como si fuera una iniciativa propia de su administración.

РLa época de cosecha en los departamentos del eje cafetero y en el Huila ya está encima y ello es una preocupación material ya que el café no da tiempo una vez se madura.

– La intransigencia demostrada por el gobierno en el Paro del Catatumbo, y lo dilatado y desgastante de ese conflicto puede haber atemorizado a amplios sectores de caficultores y desanimarlos de participar en la nueva jornada.

– Los peque√Īos productores de caf√©, que eran los m√°s afectados por el no cumplimiento del pago del PIC, al no tener el respaldo material de los caficultores medios y grandes, y sobre todo de los comerciantes de los pueblos y ciudades que salieron golpeados econ√≥micamente del anterior paro, no ten√≠an materialmente como sostenerse durante el nuevo movimiento.

– Hubo muy poco tiempo de preparaci√≥n entre la fecha que se acord√≥ el paro en Armenia y la fecha de su realizaci√≥n. √Čste tipo de esfuerzos requieren de m√°s tiempo para clarificar dudas, sustentar razones, aglutinar fuerzas y preparar log√≠stica.

Desde el punto de vista pol√≠tico pueden se√Īalarse los siguientes aspectos:

РEl movimiento cafetero no ha construido un pliego que combine la solución de emergencia a las necesidades inmediatas con una propuesta que contemple el problema central de la caficultura colombiana que es su incapacidad para sobrevivir en las actuales condiciones de competencia y monopolio del mercado mundial del café procesado, tostado y soluble. Para la mayoría de caficultores su viabilidad económica hacia el futuro está en entredicho.

РLa ausencia de una propuesta político-estructural llevó a que en el pliego y negociación del paro de febrero-marzo se le diera una prioridad desmedida al tema del precio, descuidando aspectos tan importantes como los precios de los fertilizantes e insumos, los créditos bancarios, las importaciones y el impacto de la minería en regiones cafeteras.

РSe envió un mensaje a la población en general de que los caficultores luchaban por intereses estrictamente sectoriales, lo que el gobierno ha aprovechado para tratar de aislar y debilitar el movimiento. Ha faltado un discurso más político que confronte las ganancias de los sectores financieros y los grandes monopolios capitalistas protegidos por el gobierno frente al aporte histórico que han realizado los caficultores colombianos a la economía nacional.

– Ese esp√≠ritu ‚Äúeconomista‚ÄĚ ha impedido que Dignidad Cafetera y las dem√°s ‚Äúdignidades‚ÄĚ agrarias realizaran esfuerzos por coordinar la lucha de los productores agropecuarios con el resto de organizaciones campesinas del pa√≠s. Ha existido tambi√©n una especie de actitud ‚Äúsobradora‚ÄĚ frente a los dem√°s sectores organizados que se quer√≠an concertar para realizar un Paro Nacional Agrario de impacto contundente y amplio.

– A nivel organizativo se puede observar una conducta demasiado ‚Äúflexible‚ÄĚ y algo oportunista frente a algunos pol√≠ticos tradicionales que est√°n en campa√Īa, y que como en el caso de Orlando Beltr√°n en el Huila, propiciaron acuerdos por separado con el gobierno sin respetar las decisiones nacionales. Esa estrategia que est√° dentro de la visi√≥n de ‚Äúganarse a la burgues√≠a nacional‚ÄĚ no s√≥lo se ha presentado en ese departamento y puede haber confundido a las bases cafeteras sobre los reales objetivos del paro.

– Despu√©s del paro cafetero de febrero-marzo se cay√≥ en cierto triunfalismo col paro-agrarioque llev√≥ a magnificar las fuerzas y sobreestimar la verdadera capacidad organizativa. No se tuvo en cuenta que el gobierno pod√≠a jug√°rsela para ‚Äúmedirle el aceite‚ÄĚ al movimiento y desgastar la lucha, tanto de los cafeteros organizados en Dignidad Cafetera como de los sectores pol√≠ticos comprometidos con el apoyo al paro.

La coyuntura y el futuro

Lo indiscutible es que el gobierno ‚Äďhasta ahora‚Äď ha podido sobreaguar √©sta crisis. Por medio de la amenaza, la represi√≥n, la desinformaci√≥n y la ‚Äúcooptaci√≥n‚ÄĚ de algunos sectores agrarios y populares, el gobierno ha podido manejar el conflicto y evitar un golpe pol√≠tico de mayor calado.

No sabemos qu√© otras reservas tenga el movimiento social para forzar una negociaci√≥n digna a nivel nacional y lograr la superaci√≥n positiva de √©sta etapa de lucha. El gobierno intenta por todos los medios negociar con los productores de Boyac√° y Nari√Īo en mesas separadas, desconociendo las coordinaciones nacionales. Ese ser√° el pulso que definir√° la salida de la coyuntura actual.

Sin embargo los problemas son de car√°cter estructural y van a seguir mellando y carcomiendo la econom√≠a de amplios sectores de la poblaci√≥n, no s√≥lo agrarios y del campo, sino de todos los sectores sociales subordinados. El impacto de las pol√≠ticas econ√≥micas neoliberales, especialmente de la aplicaci√≥n de los TLCs., la reforma tributaria, la entrega de recursos naturales (incluida la tierra) a transnacionales extranjeras y ‚Äúnacionales‚ÄĚ, el impacto de la mega-miner√≠a y dem√°s proyectos energ√©ticos, todo y mucho m√°s, est√° obligando al pueblo colombiano a organizarse y prepararse para nuevas jornadas en donde salgamos unidos a la lucha, ya no con pliegos de peticiones sectoriales sino con consignas pol√≠ticas de mayor calado para todos los explotados de Colombia.

La experiencia de juntar necesidades sectoriales y elaborar pliegos de exigencias aparentemente m√°s integrales pero todav√≠a dentro de un esp√≠ritu ‚Äúeconomista‚ÄĚ, debe ser revisada y revaluada. Es el r√©gimen pol√≠tico y el modelo de desarrollo el que tiene que ser enfrentado y cambiado, y para ello debemos aprender de nuestros errores y rectificar. Menos sectorizaci√≥n y compartimentaci√≥n de las luchas sociales, m√°s integraci√≥n y coordinaci√≥n, debe ser una de nuestras metas.

La gran experiencia de √©ste paro agrario que est√° en desarrollo es que nuestro pueblo ha venido elevando su nivel de comprensi√≥n de los problemas y est√° decidido a luchar. Hay que ver como hasta el campesino lechero m√°s sencillo tiene claro que para poder sobrevivir como productores tienen que forzar al gobierno a ‚Äúrenegociar los TLCs‚ÄĚ. De √©l, debemos aprender.

De igual manera, las consignas y arengas que debemos construir hacia el futuro deben ser más unificadoras y educadoras. Las tareas que tenemos por delante nos comprometen a elevar el nivel político de nuestras luchas hasta llegar a emular a nuestros antecesores y poder gritar con toda nuestra fuerza: ¡Viva el pueblo! ¡Abajo el mal gobierno!

 

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    1 Coment√°rio

    Comentarios

    1. eileen
      29 agosto 2013 3:32

      me parece muy importante esta publicacion me gusta por que es muy contundente. y habla con la realidad y es muy interesante esta problematica que se esta viviendo y sintiendo en nuestra colombia..