May 9 2012
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Opini贸nPol铆tica

Colombia, la paz lejana

La historia se repite. El exterminio de la Uni贸n Patri贸tica (UP) por la extrema derecha frustr贸 la reinserci贸n de la guerrilla de las Farc a la vida civil y pol铆tica a principios de los noventas. Dos d茅cadas despu茅s, como entoncs, la 芦mano oscura禄 amenaza a los l铆deres de la Marcha Patri贸tica.| RODOLFO ARANGO.*

 

De cincuenta a ochenta mil se calcula el n煤mero de personas que se manifestaron intachablemente hace dos semanas en Bogot谩 por una salida pac铆fica al conflicto. No tard贸 mucho en que el jefe de escoltas del secretario general del Partido Comunista, Carlos Lozano, cayera asesinado, as铆 como un importante l铆der regional luego del retorno a su tierra.

 

No parece que hayamos aprendido mucho de la traum谩tica experiencia de la UP. Por tradici贸n los enemigos de la paz han impedido a sangre y fuego la reinserci贸n pol铆tica de la insurgencia, no s贸lo por descreer de sus intenciones, sino por rechazar sus pretensiones de justicia social. A la guerrilla, por su parte, le ha faltado comprometerse con un proceso que busque el entendimiento mutuo, cree confianza y conduzca finalmente a la paz.

 

La reciente retenci贸n del periodista franc茅s calificado por las Farc como 芦prisionero de guerra禄 鈥攁 lo que 茅ste contribuy贸 al portar uniforme militar en el operativo donde fuera 芦capturado禄鈥 no augura nada positivo en el camino de construcci贸n de confianza entre las partes en conflicto.

 

Mucho valdr铆a la pena que los promotores de la MP se preguntaran sobre la oportunidad de mostrar hechos pol铆ticos antes de que las Farc cesen el fuego e, incluso, firmen un acuerdo de paz. Sin duda tal exigencia supone altos grados de cordura y responsabilidad. La contenci贸n, cuando hay tantos factores fuente de protesta e indignaci贸n, no es f谩cil.

 

No obstante, Piedad C贸rdoba, esa mujer valiente y aguerrida a quien debemos tanto en la liberaci贸n de los secuestrados y en la construcci贸n de la paz, no parece valorar adecuadamente el peligro de la situaci贸n que amenaza con desatar un ba帽o de sangre en la MP similar al ya vivido en el pasado por la UP. Bien valdr铆a a la ex-senadora recapacitar sobre la oportunidad del movimiento y sobre el peligro al que somete a sus seguidores cuando se confunde la presi贸n pol铆tica por un acuerdo de paz ambicioso con la expresi贸n leg铆tima y sentida de la indignaci贸n social.

 

Por su parte, el gobierno Santos reproduce los errores del gobierno Pastrana. El reformismo social con miras a dejar sin banderas a la guerrilla en una posible negociaci贸n, aunado a la profundizaci贸n del modelo econ贸mico neoliberal, lo 煤nico que asegura es una creciente polarizaci贸n y el alejamiento de cualquier paz duradera.

 

El proyecto de reforma constitucional para aplicar temporalmente a guerrilleros y paramilitares las flexibles reglas de la justicia transicional m谩s parece una caricatura c贸mica que un paso firme al estado de civilidad. Esto porque las guerrillas de las Farc y el Eln no parecen dispuestas a desarmarse y reintegrarse a cambio de becas y taxis.

 

Las aspiraciones guerrilleras de reforma pol铆tica y econ贸mica no se satisfacen con el ofrecimiento de las capitulaciones de Justicia y Paz. Mientras Uribe y los amigos del exterminio total comprenden la situaci贸n y azuzan a sus huestes para abortar el incipiente acercamiento entre las partes, el gobierno parece dispuesto a permitir que se repita la historia de la UP con la MP.

 

En ese escenario, la paz no podr铆a ser algo m谩s lejano.
鈥斺
* Profesor de filosof铆a pol铆tica y del derecho en la Universidad de los Andes (Bogot谩).
En www.inpermiso.info.

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