Ene 3 2012
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Política

Colombia: los santos de los narco-paramilitares

Francisco Santos (der.) y Juan Manuel Santos tienen muchas cosas en com√ļn: su parentesco, su apellido, su profesi√≥n y sus ideas. Fachito, llamado as√≠ por su alineamiento con la extrema derecha, fue vicepresidente en el gobierno del narcopara √Ālvaro Uribe V√©lez. El hoy presidente Juan Manuel Santos, est√° m√°s comprometido con el periodismo, pero empresarial: existen dos clases de periodistas: el que se dedica al dinero y el que se dedica a la informaci√≥n. |SERGIO CAMARGO.*

Fachito se ocupo de disculpar los crímenes de los militares y escuadrones de la muerte, de atacar a las ONGs de derechos humanos y de condenar el narcotráfico, siendo a la vez un adherente del narcoparamilitarismo colombiano.

Su hipocres√≠a no le impidi√≥ atacar a ciertos actores y modelos por su adicci√≥n a la coca√≠na (omiti√≥ a pol√≠ticos del planeta), olvidando que √©l mismo fumaba largos porros de marihuana, como el que se fumo junto a su esposa Mar√≠a Victoria en √Āmsterdam, cuando en 1997 le concedi√≥ una entrevista a la periodista Petra Koning de la revista holandesa VRIJ, para chillar por su suerte de ex secuestrado de los paras, como es su c√≠nica costumbre.

Fachito, quien jam√°s a derramado una sola gota de sudor para ganarse el pan de cada d√≠a (naci√≥ y ha vivido con la herencia de su familia y los negocios del diario El Tiempo y sus negociados) no tuvo ning√ļn inconveniente y no hizo ning√ļn esfuerzo para reunirse con jefes del para militarismo, cuando fung√≠a disque como periodista, para pedirles, o mejor exigirles la urgente creaci√≥n de un escuadr√≥n de la muerte en la capital de la republica, Bogot√°, para cuidar los intereses de la oligarqu√≠a capitalina.

Este escuadr√≥n paramilitar fue creado con el apoyo de grandes personalidades de la empresa, la pol√≠tica y las finanzas bogotanas, pero curiosamente se sabe muy poco de sus criminales andanzas y del dinero del narcotr√°fico que se lavo en grandes empresas y comercios de la capital. Fachito tendr√° que contarnos la verdad alg√ļn d√≠a.

Por estos motivos que no fue ninguna sorpresa para mi, ver a Fachito en la palestra publica hace un mes largo, pidiendo enfurecidamente toda la represi√≥n del mundo contra el estudiantado colombiano que demanda reivindicaciones justas, como una educaci√≥n gratuita y de calidad. Este energ√ļmeno personaje mostr√≥ su real faceta, as√≠, por orden y presi√≥n de los de su clase, se haya disculpado por sus palabras en un momento de enojo, seg√ļn √©l, pero que solo reflejan la realidad de su estirpe y convicci√≥n.

Y seamos honestos con nuestra realidad, ganas no le faltan a la oligarquía colombiana de bombardear, desaparecer o eliminar físicamente a los estudiantes por su osadía, así como lo hacen con los campesinos e indígenas en las regiones apartadas del país. Pero es que una cosa es eliminar campesinos desprotegidos y otra cosa estudiantes de las principales capitales que no están tan solos ni desprotegidos.

Por su parte el hoy presidente Juan Manuel Santos (abajo, izq.), un poco mas comprometido con el periodismo, aun cuando empresarial, (existen dos clases de periodistas: el que se dedica a hacer dinero y el que se dedica a la informaci√≥n) decidi√≥ tambi√©n devenir un brillante pol√≠tico, despu√©s de sus reuniones con jefes criminales del narcoparamilitarismo a quienes apoy√≥ en sus ‚Äújustas luchas‚ÄĚ y los invito a tomarse la capital de la republica.

Gracias, no tanto a su talento o capacidad, sino a su apellido y status salt√≥ a la palestra de los ungidos en pol√≠tica y fue nombrado ministro, pues un cargo mas bajo hubiese sido un ultraje a su abolengo. Ya ministro decidi√≥ de una vez y por todas renunciar al mundo de las letras (y los n√ļmeros en el periodismo) para dedicarse a esa terrible pero a la vez honor√≠fica labor de devenir m√°rtir, es decir un servidor de la patria, un servidor de los colombianos. ¬°Que talentoso hombre!

Pero adem√°s de haber acompa√Īado al presidente Pastrana por medio mundo, cuando √©ste salio a pedir limosnas para su ‚ÄėPlan Colombia‚Äô, (Plan Colombia que Pastrana presento como un Plan meramente social y no militar, pero que a√Īos despu√©s confesar√≠a al diario el Espectador que gracias a √©l, el ej√©rcito se fortaleci√≥ militarmente) el ministro Santos en conjura con otros potentados y narcoparas se opon√≠an a los di√°logos entre el gobierno y los guerrilleros del Ej√©rcito de Liberaci√≥n Nacional, mientras que saboteaban los di√°logos del Cagu√°n entre las FARC y el gobierno de Pastrana al cual √©l pertenec√≠a en calidad de ministro. Santos hace parte de esa inmensa franja de poder que no desea la paz ni sabe qu√© es dialogar.

Gracias a los esfuerzos de este traicionero político y sus compinches, los diálogos con el ELN nunca se dieron y, por el contrario, los ataques de las Fuerzas Armadas se intensificaron en el norte del país, en donde se deberían llevar a cabo estos encuentros entre los subversivos y el gobierno. Por su parte las negociaciones entre gobierno y la guerrilla de las FARC al sur del país, sufrían los embates de los amigos de la guerra. La mafia colombiana con el visto bueno de los Estados Unidos, ya había comenzado su trabajo de hormiga para llevar a la primera magistratura del Estado a uno de sus capos. Estábamos a finales del siglo XX y principios del XXI.

El talentoso Santos nunca acabar√° de sorprendernos, pues ocurre que uno de sus m√°s grandes amigos y compadre se llama V√≠ctor Carranza Ni√Īo, apodado candorosamente el ¬ęzar de las esmeraldas¬Ľ por la gran prensa colombiana, una de las prensas mas libres del mundo. ¬°Que honor ser colombiano!

El amigazo del hoy presidente de una parte de los colombianos, no solo sobrevivi√≥ a otra de las horribles guerras que han azotado al pa√≠s, la ¬ęGuerra Verde¬Ľ, sino que con toda la barbarie que le caracteriza, logro liquidar a sus mas severos enemigos y apoderarse del negocio de las esmeraldas (riqueza que pertenece a todos los colombianos) implantando a la vez el terror en la regi√≥n del departamento de Boyac√°, donde se encuentran las minas de esta piedra verde.

No contento con esta proeza, Carranza, el gran amigo del político Santos, se lanzo en el lucrativo negocio del narcoparamilitarismo, conformando escuadrones de la muerte en varias regiones del país y aumentando su fortuna en varios miles de millones de dólares, gracias al tráfico de cocaína y al robo de tierras a campesinos desprotegidos.

Para rematar, pero sin terminar con esta larga historia, ocurre que uno de los pocos honestos y valerosos jueces que todavía existen en Colombia, ordeno la captura del zar de las esmeraldas y no por zar, sino por narcotráfico, paramilitarismo y crímenes cometidos por su banda en la cual aparece también su hermano menor. El juez con pruebas en la mano y a pesar de presiones y amenazas puso tras las rejas a estos criminales.

El problema, adem√°s del peligro en el que incurr√≠a la vida del valeroso juez, consisti√≥ en que tan pronto fue hecho prisionero Carranza, el hoy presidente Santos, llam√≥ a la una de la ma√Īana a la residencia del entonces Fiscal General de la Naci√≥n Alfonso G√≥mez M√©ndez, para pedirle o mas bien exigirle su pronta intervenci√≥n para la liberaci√≥n de su amigo V√≠ctor Carranza, honorable hombre de negocios; corr√≠a el mes de febrero de 1999.

Aunque al parecer el fiscal no accedi√≥ a tan monstruosa demanda, tampoco denuncio al pol√≠tico Santos por su deshonesta exigencia. Meses despu√©s una jueza ligada a la mafia ‚ÄĒMarcela Fern√°ndez‚ÄĒ pondr√≠a en libertad al criminal, su hermano y compinches, argumentando falta de pruebas en el expediente, que rebozaba de testimonios de familiares de victimas y ONGs como el Centro de Investigaci√≥n y Educaci√≥n Popular – CINEP.

No es sorprendente, pues, que el ex ministro de guerra del narcotraficante n¬ļ 82, y hoy presidente de unos cuantos colombianos se vanaglorie de la horrible matanza que efect√ļo su ej√©rcito en el hermano pa√≠s del Ecuador, atice la guerra y se jacte tambi√©n de tener la llave de la paz en Colombia (¬Ņ?)

Los Santos tienen muchas cosas oscuras de su vida que aclararle al país y deberían abstenerse de tildar a la subversión de bandidos o narcotraficantes, cuando en realidad son ellos los sindicados entre muchos, muchos otros políticos y periodistas.

Nota:
Es bastante deprimente para todo un pueblo, para toda una naci√≥n el plegarse a los designios de una banda mafiosa que a punta de ca√Īones y bombas se erige en los due√Īos del pa√≠s y en los conductores del destino de cuarenta y cinco millones de colombianos(as), de los cuales mas de la mitad viven en condiciones inhumanas. La mayor√≠a somos nosotros. ¬ŅPor qu√© no actuar en consecuencia?

* Periodista, escritor.

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