Sep 22 2012
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Opini贸n

Como finalizan las guerras

Ninguna guerra debiera comenzar aunque todas terminan de alguna manera y solo hay dos: 1) un adversario vence al otro y hace que lo reconozca y pacte la rendici贸n. 2) Al cabo del tiempo y luego de haber provocado sufrimientos incontables ambos reconocen que no es posible la victoria militar y llegan a un arreglo que puede ser la paz o un armisticio. En cualquier caso callan las armas y cesa la violencia.
Colombia figura en el segundo caso.| JORGE G脫MEZ BARATA.*

 

En Colombia no hay exactamente una guerra sino un conflicto pol铆tico y social que se descarril贸 y tomo la v铆a armada cuando, a la muerte del l铆der liberal y popular, Jorge Eliecer Gait谩n el 9 de abril de 1948, d铆a en que ten铆a previsto recibir a Fidel Castro y al ex presidente venezolano R贸mulo Betancourt que entonces daban sus primeros pasos en la pol铆tica latinoamericana.

 

El crimen de naturaleza obviamente pol铆tica, provoc贸 la rebeli贸n popular conocida como El Bogotazo, que abri贸 una era de violencia que cerr贸 las alternativas pol铆ticas. M谩s de seis d茅cadas despu茅s el c铆rculo se ha completado y los sucesores de quienes iniciaron la lucha descubren que las realidades y las motivaciones han cambiado y que no hay sustitutos para la paz.

 

Para la guerrilla no se trata de deponer sus aspiraciones sino de formularlas y tratar realizarlas de modo m谩s acorde con las realidades presentes mientras que del gobierno, operador del sistema pol铆tico, se espera la apertura de espacios para la inclusi贸n de nuevas fuerzas pol铆ticas, lo cual implica ampliar y profundizar la democracia y el retorno a la normalidad pol铆tica que, aunque supone la lucha, excluye la violencia. No es hora de especular sobre los saldos de un contencioso demasiado largo y cruento en el cual ning煤n adversario ha vencido y ni existe un empate.

 

Parece sensata la idea expuesta por el presidente Santos acerca de que el di谩logo se realiza para alcanzar la paz y que no existen metas intermedias, por lo cual no le parece pertinente decretar un 鈥渁lto al fuego鈥 sugerido por las FARC.

 

Por otra parte el 鈥渁lto al fuego鈥, algo en lo que los voceros de las FARC han comenzado a insistir, parece razonable porque de ese modo, mientras se negocia la paz, se evitan muertes y sufrimientos y se excluye el riesgo de nuevos agravios y se anula la posibilidad de que alguna de las partes pretenda, mediante 茅xitos militares puntuales debilitar la capacidad negociadora de la otra.

 

No obstante el alto al fuego, que inevitablemente conllevar铆a un proceso de desenganche de las fuerzas y la cesi贸n de soberan铆a territorial por parte del Estado a la guerrilla, comporta el riesgo de que un status as铆 haga que se dilaten las conversaciones y el alto al fuego, de provisional se torne definitivo de modo que una no beligerancia suplante la paz; verbigracia Corea donde el armisticio ha impedido la paz.

 

En realidad, m谩s que la b煤squeda de atajos, lo importante es negociar la paz y hacerlo r谩pidamente para avanzar hac铆a lo que puede ser el tramo m谩s dif铆cil: realizar las transformaciones sociales prometidas, democratizar el proceso pol铆tico para hacer espacio a la guerrilla y crear condiciones de seguridad que impidan que ese proceso se transforme en una trampa. Toda dilaci贸n y toda tendencia a buscar ventajas accesorias son negativas. All谩 nos vemos.
鈥斺
* Periodista.
En www.argenpress.info
.

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