Jun 26 2012
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CulturaOpini贸n

Consecuencias de la ficci贸n

Al volver la p谩gina, dos gestos cuentan de pronto la tragedia de una mujer que ha sido educada para no pensar, frente a la libertad despreocupada, en apariencia gratuita鈥
La escritura es tiempo y es m谩scara, una voz que se construye con distancia y se distingue del cuerpo que act煤a. | BEL脡N GOPEGUI.*

 

En el espacio que media entre lo vivido y lo narrado la materia se hace transparente, los cuerpos no son 谩speros, la inteligencia no desfallece y, aunque sea s贸lo durante unos momentos, la vida parece reversible, nada se cierra en falso, todo puede volver a empezar.

 

La ciencia ficci贸n imagin贸 los videotel茅fonos pero apenas supo, como tampoco la industria, predecir la expansi贸n del SMS, esas primeras imprentas port谩tiles. 驴Por qu茅, pudiendo hablar, tantas personas prefer铆an enviar mensajes? No s贸lo por el precio: el SMS era tiempo para frenar lo obvio, lo incompleto, 芦la manera de estar presente siendo invisible禄, la m谩scara para inventarse, protegerse y danzar como si los d铆as no se jugaran en el instante fugitivo.

 

Con Gutenberg se imprim铆an libros y ahora se imprimen imprentas, m贸viles y ordenadores que pueden publicar y difundir mensajes desde cualquier sitio. No olvido la brecha digital, ni la precaria y amenazada neutralidad de la red, ni la desigualdad, pero aun con ellas aquel t铆tulo de Umbral, la escritura perpetua, se parece mucho a la red donde vamos vi茅ndonos vivir. De la escritura perpetua se sigue la lectura perpetua y de este modo vamos, tambi茅n, viendo c贸mo nos vemos vivir.

 

驴Escribir y leer son s贸lo acciones recurrentes, pensamientos circulares que retroalimentan un circuito paralelo de palabras mientras el mundo sigue en manos de quienes tienen la violencia y el poder? 驴O pueden ser acciones transitivas, por as铆 decir, acciones que pasan de un sujeto a otro sujeto o a un objeto, tal como dec铆a Fogwill hablando de los textos que le importaban: 芦cuando los lees pasa algo, pero no en el sentido de que suceda sino de que algo del libro pasa a ti禄?

 

Admit谩moslo: la ficci贸n siempre tuvo consecuencias. Una imagen mental mueve la sangre y excita un cuerpo, otra imagen produce l谩grimas, y una idea, valor en forma de adrenalina. La ficci贸n literaria viaja por las c茅lulas convertida en impulso el茅ctrico y si es cierto que la pared real ofrece resistencia mientras que la pared imaginaria la atraviesas como un fantasma, no lo es menos que la m谩scara ofrece, a su manera, resistencia, y que cuando la realidad nos golpea la evocaci贸n de determinadas palabras puede crear una armadura con su dureza particular.

 

Hoy que la literatura ya no es un recinto separado de la escritura perpetua, sino que ocupa un sitio en ella, sin soluci贸n de continuidad, la pregunta vale para cada texto como sirvi贸 para la filosof铆a: 驴justifica el mundo o lo transforma? Dicen que entre justificar y transformar hay un t茅rmino medio, dicen que ese t茅rmino medio es explicar. Pero ya es tarde para que nadie crea que, en un mundo dividido como el nuestro, se puede ser neutral cuando se trata de contar una historia.

 

Apenas un ejemplo
Estados Unidos en la d茅cada de 1930, un suburbio de clase media de Kansas; 芦Mrs Bridge, Mr Bridge禄, novela de Evan Connell donde, se dir铆a, s贸lo ocurre lo cotidiano, un peine en una papelera, un beso en el jard铆n. Sin hacer ruido, al volver la p谩gina, dos gestos cuentan de pronto la tragedia de una mujer que ha sido educada para no pensar, frente a la libertad despreocupada, en apariencia gratuita, en apariencia innata, de un ni帽o quien, desde otro g茅nero, nunca conoci贸 esa presi贸n:

 

芦Pero entonces, en lugar de contestar, su hijo se qued贸 pensativo y Mrs. Bridge se sinti贸 desfallecer por dentro. Durante toda su vida ella hab铆a respondido inmediatamente cuando alguien le hablaba. Si le hac铆an un cumplido, en seguida daba las gracias, muy modosa, o si por casualidad le ped铆an opini贸n sobre algo, ya fuera el precio de la mantequilla o la situaci贸n de Italia, ella contestaba r谩pidamente. Ahora, al ver a su hijo con la boca cerrada como la tortuga que ha pillado una semilla y la cara contra铆da con gesto pensativo, no sab铆a qu茅 hacer禄.

 

La integraci贸n de los distintos componentes de la novela hace que un enlace se active acaso de este modo: nunca m谩s dejaremos que esa indefensi贸n aprendida y el temor de miles de mujeres educadas para evitar la deliberaci贸n vuelvan a suceder.

 

Frente a la supuesta descripci贸n neutral, objetiva, surge lo que Tolstoi llamaba arte: expresar algo con la voluntad de unir a otra u otras personas en un sentimiento com煤n. Aunque esa palabra, com煤n, est茅 todav铆a por hacer; esa palabra hoy requiere, como la vida, capacidad de establecer enlaces y formar estructuras en un ambiente hostil. Pero si no es para construir un nuevo sentido com煤n, entonces s贸lo escribir铆amos para justificar el 鈥攆also鈥 sentido com煤n existente.
鈥斺
* Escritora y abogada espa帽ola.
En www.lahaine.org 鈥攓ue cita como fuente al peri贸dico Madrid 15-M

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    1 Coment谩rio

    Comentarios

    1. la Malvada
      26 junio 2012 8:32

      Excelente art铆culo, me gust贸 leerlo, me hizo reflexionar acerca que la cultura, la escritura, la lectura y nuestras elaboraciones subjetivas y creaciones sociales del sentido.. gracias!