Nov 17 2017
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CulturaSociedad

Consolar

¡Quién no recuerda todavía, con esa emoción cuando podía refugiarse en los brazos de su madre o de su padre y encontrar consuelo en palabras tranquilizadoras.! La pena el dolor y el miedo se desvanecían como un nubarrón veloz.
Consolar es una acción que los seres humanos solemos desarrollar con frecuencia para con otros pares, especialmente con los que nos une una amistad o cualquier relación de afecto y cariño, y también solemos ser objeto de la misma en determinadas circunstancias. Todos, en algún momento de nuestra vida nos hemos sentido angustiados y acongojados.
Consolar, consiste en aliviar la pena o aflicción que siente una persona por alguna situación trágica que ha padecido, por algún proyecto que no le salió bien o por cualquier otra situación que le provoca tristeza.Resultado de imagen para consolar
Dentro de este análisis tenemos: animar y reanimar, en este contexto se traslada la acción de consolar al terreno moral y espiritual, al mismo tiempo que infunden valor para superar la prueba o crisis. Confortar, insiste en el acto de dar vigor, fuerza, en especial cuando otro se encuentra desamparado o triste. Calmar, serenar y tranquilizar, coinciden en sosegar y templar, ya sean los elementos, como los nervios, como el ánimo o pasión interior. Distraer, apunta a una manera típica de consolar y es la acción de apartarle a uno la obsesión de la pesadilla o la presencia del dolor con otros motivos sugestivos y atrayentes.
La acción de consolar estará desencadenada por alguna situación o hecho desgraciado y triste. El consuelo que alguien recibe hará que el dolor que se siente sea menguado y menor, el sentirse acompañado por alguien, con un abrazo, una palabra de aliento es muy importante a la hora de superar tiempos difíciles. Son las personas más allegadas y que queremos las que suelen estar cerca y las que normalmente brindan este apoyo tan importante.
Algunas personas tienen el talento especial de poder alentar y ayudar a otras que lo están pasando mal. Otras no se atreven, quizás por falsos prejuicios, a decir, o actuar de una manera oportuna o a dar expresión a sus sentimientos.
Infundir valor es un arte que sale del corazón y consiste en participar de la preocupación, necesidad o dolor ajeno. Animar es cosa difícil y a veces incluso imposible. El temor extendido de hablar sobre el infortunio o algo desagradable, impide a muchos prestar consuelo. La mayoría son personas sensibles a las que les gustaría respaldar, pero tienen miedo de no encontrar la palabra correcta, y las expresiones vacías son como un eco o como el humo que se desvanece para no dejar rastro.
Resultado de imagen para consolarUn gran alivio es ya, poder escuchar al otro. El poder “desahogarse” como decimos a contar las penas, es quitarse “un peso de encima”. Para el apesadumbrado supone un gran alivio poder hablar abiertamente de su problema, y su desdicha debería ser tomada en serio, obteniéndose de quitar importancia al asunto.
En las grandes aflicciones no hay más remedio “que poner el dedo en la llaga”, es decir, animar al afectado. Cuando a través de esa atención prestada, se ha podido calmar a quien se encontraba en apuros el que conforta vive la maravillosa experiencia que puede cooperar. No siempre ni en todas partes son necesarias las palabras. Se puede en silencio expresar un sentimiento a través de un gesto, de una mirada o de un abrazo cordial.
El ser humano necesita comprensión en toda clase de sufrimiento. La angustia y la tristeza son esencia de la vida humana
Por todo eso, el apoyo reside en predisposición de hablar sobre el problema y mantener la comunicación mediante el dialogo. El intento de disipar la nostalgia hablando de otras cosas, origina precisamente lo contrario. Más alentador es el consejo: “seguro que lo consigues” y la postura: “yo te ayudo si quieres”. Porque levantar el ánimo no significa una parrafada de frases sino prestar el apoyo necesario.
Todo resultaría más llevadero en la vida, si los seres humanos estuviéramos dispuestos a consolar, ya que la estimulación aminora el dolor.

 

 

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2 Comentários - Añadir comentario

Comentarios

  1. laura Marcoccia Fortini
    21 noviembre 2017 0:57

    Consolar es maravilloso, para personas que todo lo ven oscuro, pero hablando se le puede hacer entender que hay cosas y personas que la pasan peor. Al consolar y hablar con otros, nos hace entender muchas veces que nosotros estamos lejos de esos problemas. Siempre en nombre de Dios que nos proteje. Gracias por este artículo tán bello. Laura Timpanaro

  2. MARIA DE LOURDES SIERRA
    22 noviembre 2017 22:42

    Cuando consolamos a la persona que lo necesita, no solo con nuestra mirada, sino concretando la ayuda con nuestros consejos y ponerlos en la práctica, nos enaltece como personas y como seres humanos que amamos incondicionalmente a nuestro prójimo, y ahí sentimos nuestra esencia tan maravillosa y ejemplar como la de nuestro SEÑOR.- Me encantó tu artículo Gisela.
    Cariños Lourdes.-