Mar 15 2012
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Opinión

Cuba: la prensa inútil

Hace unos días en la guagua [vehículo de transporte público urbano de pasajeros] que tomo cada tarde para regresar a casa, un joven le pregunto a otro si quería un diario Granma para leerlo por el camino. El muchacho, de unos 20 años, le contestó: “para qué, si en el periódico todo es maravilla mientras las cosas están cada vez más en candela.” | ALEXEI PADILLA.*

 

Cuando en junio de 1961, Fidel Castro se dirigió a los intelectuales y artistas cubanos, la frase “Dentro de la Revolución todo. Contra la Revolución nada”, se convirtió en el leimotiv de innumerables actos de censura, injusticias y justificaciones de hechos y actuaciones del todo ilógicas y contraproducentes.

 

La errónea interpretación de las palabras del líder de la Revolución, unido a la importación de paradigmas procedentes de la gélida Europa del Este, entre otros factores, ha tenido un efecto devastador en la prensa cubana que se enfrenta a un “explote” de falta de credibilidad, sobre todo en los sectores más jóvenes.

 

Para los que estudiamos Comunicación no resulta difícil percibir en nuestros barrios, trabajos y lugares de socialización, el pobre impacto que la prensa cubana tiene en la juventud. Yo por ejemplo, fui un fiel lector de magazines como Zunzún, Pionero y una que otra desfasada revista Sputnik o Misha. Hoy el hábito de lectura sistemática en jóvenes y adolescentes decrece. Los medios de comunicación en la isla continúan apostando por una fórmula trascendida por el tiempo y como todo lo paga “Liborio”, qué importa si nos miran o no. ¡Qué importa que nos creen o no!

 

El propio mandatario cubano ha criticado con dureza la ineficacia de la prensa nacional. Sin embargo, el tema de la creación de una ley que regule la actividad de ese sector y el acceso a la información, lleva años debatiéndose sin que se anuncie una solución al asunto.

 

La premeditada miopía de los medios, la superficialidad de ciertas comentaristas del NTV, dejan claro que el compromiso de las políticas editoriales no es con el PCC, la Revolución del pueblo y para el pueblo, sino con la clase burocrática que ocupa escritorios en todos los ámbitos de la nación.

 

Podemos criticar al carretonero que vende viandas en la calle a sobreprecio, ya no ilegalmente. Igual puede hacerse con el administrador de un agromercado. Pero ¿por qué no pedirle al funcionario del Ministerio de la Agricultura que tiene que ver, por ejemplo, con la distribución de la papa que de explicaciones a la opinión pública?

 

En Cuba son casi siempre los comunicadores los que, poniendo en su boca las palabras del funcionariado, dan la cara a la población ante las incompetencias de los segundos.
El falso concepto de que decir que los pasillos del hospital Joaquín Albarrán (Clínico de 26) están sucios constituye una ofensa al sistema de Salud, es absurdo y solo contribuye que se sigan perdiendo los elementos que el ministerio asigna para la higiene de ese centro. Es absurdo además porque todo el mundo puede verlo. ¿Es que acaso se piensa en el qué dirá la gente Miami si esta denuncia se televisara?

 

Historias similares pululan en toda la geografía isleña pero pocas se llegan a publicar en la prensa, porque temas como esos, rallan la pintura a más de uno de esos personajes que suelen vestir guayaberas o camisas a cuadros.

 

Resulta penoso que en medio de una batalla económica que avanza pese a los obstáculos internos y externos, los medios carezcan de materiales que con la calidad de los elaborados por Gladys Rubio en el NTV, ilustren los aciertos y desaciertos de los cambios que se acometen.

 

Con esta prensa que tenemos, solo se garantizará la formación de una juventud apática ante el compromiso con la patria, superficial, frívola y capaz de cambiar toda una historia de luchas por dos o tres migajas del capitalismo.
——
* Periodista.
En http://progreso-semanal.com —que cita como fuente al “blog” La Chiringa de Cuba.

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