Ene 10 2012
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OpiniónSociedad

Cuba: de valores, actitudes y cambios de mentalidad

La relaci√≥n poder establecido/sociedad es sumamente importante para cualquier pa√≠s.¬† Cuando el v√≠nculo entre ambos comienza a distanciarse obliga a la meditaci√≥n serena. En Cuba, a partir del ‚Äúdesmerengamiento‚ÄĚ de la URSS y del Campo Socialista, se inici√≥ el proceso de cambio de actitudes y maneras de pensar en el conjunto de la sociedad. La escala de valores y los canales de ascenso comenzaron a alterarse significativamente. |MANUEL ALBERTO RAMY.*

En esa época (década de los 90 del pasado siglo), el canal de ascenso social del ciudadano pasó de la adhesión político-ideológica a la obtención y tenencia del dólar.  Si antes, por ejemplo,  un cubano obtenía un auto este era el resultado formal de su conducta acorde con los patrones establecidos: militancia política, etc. Y los niveles de adhesión política del beneficiado no siempre coincidían con su eficacia económica, científica, etc.

‚ÄúT√≠n tiene, T√≠n vale‚ÄĚ, este antiguo refr√°n popular sintetiza el momento del cambio, que cobr√≥ auge mediante la puesta en vigor de estrechas medidas aperturistas de corta duraci√≥n, que fueron frenadas a finales del siglo pasado y comienzos del actual. Asociado a la crisis econ√≥mica interna, se fortaleci√≥ un estilo de vida basado en el mercado negro, el robo y las ilegalidades.

Las leyes, el estado y el gobierno andaban por un lado y la práctica cotidiana del cubano de a pie, por otro. Momento peligroso que ensanchó la distancia entre  los poderes establecidos y el conjunto de la sociedad.

Desde hace unos a√Īos el proceso de Actualizaci√≥n iniciado ha ido acortando distancias, al tomar medidas resultantes de la participaci√≥n popular sobre los Lineamientos para el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC).
Varios de los acuerdos han tomado cuerpo legal; algunos con mayor calado en la nueva pol√≠tica econ√≥mica, como es el caso de la reforma en el agro, la ¬†restructuraci√≥n y descentralizaci√≥n del aparato estatal, la nueva din√°mica inyectada a los bancos y el traspaso de peque√Īos comercios e industrias locales a los trabajadores, que pudieran asociarse en cooperativas; otros, como la compraventa de casas y autos, valen por legalizar trampas ciudadanas heredadas del siglo pasado.

Y es bueno porque se recupera la ley y se da peso a la institucionalidad, vitales ambas para el nuevo escenario que se nos avecina a corto plazo. Vistos en su conjunto, acuerdos tales son un claro reconocimiento de que los canales de ascenso en la sociedad han variado y que el esfuerzo personal y la iniciativa son vías válidas dentro de un proceso que busca la mayor socialización posible en un escenario nacional no menos complejo que el internacional.

El cubano de hoy es otro, muchos ya son nuevos actores en la econom√≠a y la sociedad porque el filme nacional ya va factur√°ndose en colores. Un sector importante num√©rica y cualitativamente se informa ‚ÄĒy tambi√©n desinforma‚ÄĒ mediante las nuevas tecnolog√≠as que, aunque reducidas en sus posibilidades de acceso a la poblaci√≥n, le permite interconectarse, intercambiar, polemizar, criticar.

Tiene, adem√°s de ejercitarse con nuevas actitudes y moverse en un √°mbito diferente de valores, una conducta social otra, una manera diferente de moverse en el entramado nacional. ¬†Insisto en ello pues no creo que haya todav√≠a un suficiente cambio de mentalidad a ning√ļn nivel.

¬ŅPero cabe preguntarse si las medidas tomadas que cit√© han puesto en sinton√≠a a la tr√≠ada realidad-gobierno-sociedad? ¬ŅLa cortedad de algunas no reflejar√° la persistencia en viejos esquemas, en formas de pensar sobrepasados por la vida misma?

En varias oportunidades y tambi√©n durante sus discursos, el presidente Ra√ļl Castro Ruz ha reiterado la necesidad de cambiar de mentalidad y de actitudes, de despojarnos de ‚Äúdogmas obsoletos‚ÄĚ y ‚Äúbarreras sicol√≥gicas‚ÄĚ. Algunos de estos fueron borrados por gran parte de la poblaci√≥n durante el per√≠odo de los a√Īos 90.

El Congreso del PCC ha sido un buen paso y no ha habido marcha atrás; por el contrario, a las deficiencias en las leyes puestas en vigor se ha respondido con flexibilidades rectificadoras como respuestas, reitero, a las  realidades.

Si bien el cambiar la mentalidad, de todos, gobernantes y gobernados, es urgente y este cambio está muy asociado a las realidades económicas, el Estado y gobierno disponen de los instrumentos para promover, coadyuvar, adelantar, polemizar, instruir y robustecer los cambios en la percepción de la realidad con vistas a lo que se realiza y aspira.

Uno de esos instrumentos, los medios de comunicaci√≥n, mantienen una l√≠nea poco diferenciada de la de d√©cadas atr√°s, mostrando muy poca conexi√≥n con la cambiante realidad. Desde el uso de las palabras, como la tibieza en mencionar al emergente sector privado como ‚Äúno estatal‚ÄĚ, hasta el no uso de sus capacidades en preparar a los nuevos actores socioecon√≥micos en formas de propiedad ya existentes, como es el caso de las cooperativas, los medios no mercadean el nuevo producto nacional.

¬ŅPara qui√©n trabajan si est√°n anclados en lo ya superado? La TV cubana ha dado cursos hasta de esperanto, ¬Ņcu√°ndo los brindar√° sobre rudimentos de contabilidad o el muy necesario sobre cooperativas, su historia, c√≥mo se organizan y dirigen? ¬ŅPor qu√© no divulgar suficiente y adecuadamente el √©xito que vienen logrando en t√©rminos de producci√≥n y productividad con relaci√≥n a otras formas de propiedad y administraci√≥n?

Para cambiar de mentalidad no debemos esperar por el impacto que tengan en la superestructura de la sociedad las transformaciones en la estructura económica. Y ese cambio es urgente, especialmente en la dirigencia a distintos niveles, así como en el modo en que esta concibe y fomenta la divulgación de las transformaciones económicas y sociales. Para así lograr mayor claridad acerca de cómo somos realmente y lo que queremos llegar a ser. 

* Periodista.
En http://progreso-semanal.com

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