Ago 8 2012
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OpiniónPolítica

Cuba: el reto de la intelectualidad

En abril del 2010 escribí que  la corrupción era el reto más difícil y peligroso que debíamos enfrentar. Un problema de seguridad nacional. Hoy  queremos  alertar  sobre la importancia  que adopta la intelectualidad en medio de las circunstancias que vive el país. Ya explicábamos en otro artículo que la ciencia es una forma de poder. Por lo que no debemos descuidar su dinámica y mucho menos tratarla con mecanismos antidemocráticos.

 

Cuba es el¬† √ļnico pa√≠s de este hemisferio¬† que no tiene analfabetos,¬† que¬† cuenta con un nivel medio de escolaridad que es el m√°s alto de la regi√≥n, incluyendo Estados Unidos y Canad√°. Como si fuera poco, casi m√°s de un 10% de su poblaci√≥n cuenta con t√≠tulo universitario y posee ‚Äúun capital humano‚Ä̬† con un grado de penetraci√≥n en el campo de la actividad cient√≠fica, envidiable para cualquier pa√≠s.[1]

 

Es decir: el pa√≠s, cuenta con un potencial extraordinario, si es capaz de utilizarlo para impulsar las tareas que debe desplegar¬†para el cambio del modelo econ√≥mico y, lo que es m√°s complejo aun, para hacer corresponder ese cambio con la din√°mica social y el cambio de mentalidad que le corresponder√≠a. Dentro de esta din√°mica, las ciencias sociales y human√≠sticas son las llamadas a desempe√Īar el papel fundamental junto al trabajo cultural, por¬† ser los que m√°s pr√≥ximos¬† se encuentran¬† de la pol√≠tica.

 

Sin embargo, se están produciendo fenómenos  que perjudican sobremanera, el papel de esas ciencias  y del trabajo cultural  dentro de la dinámica social del país. Entre ellos:

 

‚Äď Nuestra prensa, con una actitud de desconfianza, sectaria y exclusivista, por¬†lo general, excluye a la intelectualidad de sus p√°ginas, desplazando sus producciones¬†hacia medios alternativos, digamos la intranet e internet,¬† a la que solo tienen acceso menos de un 10% de nuestra poblaci√≥n. Hablando en t√©rminos de la din√°mica informativa diaria, que es la m√°s compleja, pues¬† determina las coyunturas pol√≠ticas en¬† que el pa√≠s d√≠a a d√≠a se debe desenvolver.
‚Äď La relaci√≥n entre pol√≠tica¬† y ciencia es muy d√©bil aun. Observ√°ndose claramente una gran intolerancia ante todo aquello que se escribe, con¬† matices cr√≠ticos¬†o que se sale¬† de las normas trazadas. [2]
‚Äď Se dificulta fuertemente el acceso a la informaci√≥n sobre temas sensibles, permitiendo que nuestra intelectualidad revolucionaria¬†quede en desventaja dentro del debate que tiene lugar en los medios extranjeros, la prensa,¬† internet¬† y la academia fuera de Cuba.
‚ÄĒ Se promueve la critica (Ra√ļl Castro la ha promovido expl√≠citamente) pero al mismo tiempo se la frena. Pareciendo que hay dos pol√≠ticas,¬†la que promueve nuestro presidente¬† y la que una burocracia asentada en el poder despliega, aun a contrapelo de la orientaci√≥n mas general.[3]
‚Äď Se despliegan iniciativas¬† que han¬† hecho surgir centros de debate de nuestra realidad, d√≠gase: Espacio Laical, Revista Temas, Cofrad√≠a de la Negritud, Observatorio Critico,¬† Revista Criterio, UNEAC,¬† etc.¬† Pero no se observa que la direcci√≥n ideol√≥gica¬†del pa√≠s promueva una relaci√≥n con estos centros¬† ni que aproveche sus¬† resultados.¬† Sino que parece m√°s bien que estos existen, a pesar de no ser del¬† agrado de la direcci√≥n pol√≠tica. Por lo que estos debates parecen realizarse en medio de un cierto ambiente ambiguo de¬† tolerancia y clandestinaje.
‚Äď La televisi√≥n tampoco utiliza de manera suficiente el potencial de que dispone dentro de la intelectualidad, para debatir y esclarecer los temas¬†de mayor inter√©s de la poblaci√≥n.¬† Sobre todo si son internos. Tales temas circulan boca a boca dentro de la isla, pero en la pr√°ctica¬†se los regalamos¬† a la prensa extranjera, permiti√©ndole especular con ellos y dominar la informaci√≥n que llega a la poblaci√≥n. Asuntos tales como: ¬ŅQue ha ocurrido con el cable?,¬† ¬ŅLa din√°mica de la corrupci√≥n?¬† Y otros. Por lo que en medio de la extraordinaria lucha ideol√≥gica que se libra hoy, quedamos en desventaja, para que nuestra poblaci√≥n nos acompa√Īe.

 

Es decir, Las relaciones entre las ciencias sociales y humanísticas, cultura y  política aun no funciona para hacer de ese mecanismo lo que de hecho  puede ser: un formidable instrumento de trabajo para hacer avanzar las tareas que el país debe desarrollar, en medio de la que está resultando su más difícil encrucijada de supervivencia.

 

Hoy, aunque la tarea principal es construir el nuevo modelo económico,  nuestros retos son también políticos e ideológicos.

 

Por supuesto  para que el mecanismo de la relación entre política y ciencia funcione adecuadamente, son necesarias ciertas condiciones que nosotros aun no alcanzamos en el grado requerido. Entre otras.

 

‚Äď Es necesario¬† que¬† la cr√≠tica abierta,¬† como la ha proclamado Ra√ļl Castro, deje de ser algo m√°s que una orientaci√≥n pol√≠tica y una consigna. para pasar a convertirse¬† en el modo de existir pol√≠tico.
‚Äď Es necesario que cada organizaci√≥n pol√≠tica y de masas, comenzando por el Partido, haga de esa orientaci√≥n de Ra√ļl Castro, un instrumento permanente de trabajo. Hay quien ha dicho que se pueden hacer cr√≠ticas pero no al partido. ¬ŅC√≥mo entender esto, si el partido es el m√°ximo dirigente de la sociedad y el estado?
‚Äď La no separaci√≥n entre partido, Estado y gobierno mete en un callej√≥n sin salida el ejercicio de la cr√≠tica. Encerrando a la pol√≠tica dentro de un ejercicio¬† que hace imposible su rectificaci√≥n.
‚Äď Es necesario que la poblaci√≥n¬† adquiera la confianza de que la cr√≠tica oportuna y transparente puede¬† ser efectiva.
‚Äď Hay que rechazar el refugio en la mera¬†individualidad y promover todo aquello que permita el ejercicio pleno de la responsabilidad social ante lo mal hecho. Eso significa transparencia informativa, democracia dentro de las organizaciones, ausencia de impunidad, respeto de la opini√≥n individual aunque esta pueda ser equivocada.
‚Äď El cambio de mentalidad debe¬†abarcar¬†fuertemente tambi√©n el trabajo cultural y a la intelectualidad. Esta √ļltima debe sentir que cuenta¬† con la confianza, la m√°s alta valoraci√≥n de su esp√≠ritu creador y de su¬† libertad de creaci√≥n. De lo contrario se establece una lucha que concluye¬† apartando a la inmensa mayor√≠a de¬† los intelectuales del camino del¬† socialismo; los que no se apartan, terminan perdiendo su capacidad para arrastrar a los dem√°s.[4]

 

En todos los ex países socialistas de Europa del este el trabajo político con la cultura y la intelectualidad representaron un reto imposible de superar. Los lastres del estalinismo y una política de los partidos comunistas que resulto insuficiente para eliminarlo, dieron al traste con la posibilidad de que el socialismo sobreviviera. No fueron solo la ineficiencia económica, la improductividad  y la corrupción. Fue también la incapacidad de los partidos comunistas para liderar a sus respectivas intelectualidades, las que produjeron el derrumbe espiritual de esas sociedades.
___
1] En otros art√≠culos nos hemos referido a que estas ventajas, encierran¬† para Cuba el reto de c√≥mo mantenerlas. Fen√≥meno dentro del cual la eficiencia y flexibilidad de la pol√≠tica migratoria desempe√Īan un papel fundamental. Ver: Moncada-Lectores del Mundo, del autor El suicidio de la migraci√≥n.
2] Ver del autor Ciencia y Pol√≠tica: un d√ļo complejo, ¬ęblog¬Ľ personal.
3] Cuento con una experiencia personal al respecto, que se encuentra muy bien reflejada en mi ¬ęblog¬Ľ.
4] El intelectual, o es realmente revolucionario, oponiéndose a la intolerancia, la falta de democracia  y el ordeno y mando, o termina siendo un oportunista despreciado por su propio gremio.

‚ÄĒ‚ÄĒ
* Profesor universitario.
Presidi√≥ durante 18 a√Īos el Centro de Estudios sobre Estados Unidos (CESEU) de la Universidad de La Habana y es miembro de numerosas academias cubanas.

En http://estebanmoralesdominguez.blogspot.com

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