Ago 26 2015
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Pol铆tica

Cuba es humanidad

Entre los muchos problemas que enfrentamos a nivel mundial se encuentra el fin del cruel bloqueo de Cuba por Estados Unidos 鈥搖n bloqueo que dur贸 m谩s de cincuenta a帽os-. La reanudaci贸n de relaciones diplom谩ticas, familiares, tur铆sticas, comerciales, culturales y financieras entre ambos pa铆ses nos provoca una mezcla de j煤bilo por el cese de la agresiva medida y una natural preocupaci贸n sobre la mejor forma de seguir construyendo y luchando por la libertad, el socialismo y la emancipaci贸n.

Los avances de Cuba durante estos cincuenta a帽os son por todo el mundo reconocidos. En medio del cerco y los incesantes asedios del imperio, la peque帽a Isla del Caribe logr贸 uno de los primeros lugares en la lucha contra la desigualdad y por la seguridad social; alcanz贸 los m谩s altos 铆ndices de alfabetizaci贸n y escolaridad, realiz贸 la m谩s profunda reforma agraria y dio uno de los m谩s fuertes apoyos econ贸micos y t茅cnicos a los agricultores y trabajadores del campo; consigui贸 una reducci贸n 贸ptima del desempleo; redujo la criminalidad de delitos del orden com煤n y dio un grado de seguridad interna a sus habitantes, poco com煤n en otros pa铆ses; alcanz贸 altos niveles en la educaci贸n universitaria as铆 como en la preparaci贸n de t茅cnicos, ingenieros, m茅dicos y otros profesionales; impuls贸 las artes y las ciencias y realiz贸 numerosos descubrimientos cient铆ficos reconocidos a nivel internacional, sobre todo en el terreno biol贸gico y en la medicina. M煤sica, ballet, teatro, cine y otras bellas artes, as铆 como innumerables deportes, merecieron un fuerte impulso del Estado.

Pero si todos esos logros son innegables y realmente impresionantes, desde el punto de vista de la emancipaci贸n humana, para muchos no son de creer.Cuba Bloqueo

Hoy, en Cuba vive un pueblo cuya conciencia se ha convertido en voluntad, su voluntad en inteligencia y su inteligencia en organizaci贸n. Y si semejante afirmaci贸n parece exagerada pi茅nsese por qu茅 Cuba, no s贸lo ha logrado resistir durante m谩s de medio siglo el bloqueo y las numerosas agresiones de que ha sido objeto, sino en este a帽o de 2015 en que todos los pa铆ses del mundo son capitalistas, y en que ya todos los que fueron o se dijeron socialistas han restaurado abierta y hasta agresivamente el capitalismo, Cuba es el 煤nico que sobrevive en medio de esa tragedia humana. Y es que la Revoluci贸n Cubana, lejos de ser la 煤ltima marxista-leninista (ya debemos acostumbrarnos) es la primera de un nuevo tipo de revoluciones que inici贸 el 鈥26 de Julio鈥. En ella, no fue s贸lo un decir que Jos茅 Mart铆 es el autor intelectual de la Revoluci贸n Cubana; es el impulsor hist贸rico de la actual moral de lucha y cooperaci贸n, y de coherencia聽 impresionante entre lo que se dice y se hace.

La moral fuerza es, adem谩s, una fuente motriz que a partir del pensar de los actores, en lucha por su propio pa铆s, los lleva a seguir aquel otro precepto de inmenso valor: el de 鈥淧atria es Humanidad鈥.聽 Al postularlo enriquece el enlace del internacionalismo proletario y la inmensa cultura en que destacan Marx, Lenin, el Che y, a la cabeza ayer y hoy, el propio Fidel.

De la junta de humanismos surge una manifestaci贸n Latinoamericana del socialismo, que entre sus variadas fuentes cuenta con el liberalismo radical y otros humanismos que incluyen聽 al Padre Varela y al humanismo cristiano que m谩s tarde, y por su parte, se expresa en la teolog铆a de la liberaci贸n. Esa es la realidad, si nos dejamos de mitos y de dogmas; esa es la esperanza, si ahora repensamos lo que pas贸 y por lo que se luch贸 y consideramos lo que puede pasar, y por lo que se debe luchar.

Los hechos son ciertos y las propuestas vienen de un futuro que ya lleg贸. El futuro que entrevemos nos permite explorar el qu茅 hacer y el c贸mo hacerlo. Primero nos lleva a fijarnos en el momento que vivimos y a reparar en la pol铆tica que sigue el complejo empresarial-militar-pol铆tico y medi谩tico de Estados Unidos de Norteam茅rica. De inmediato advertimos que en este mismo momento Estados Unidos est谩 pasando m谩s y m谩s a la ofensiva en su proyecto globalizador neoliberal. Sus triunfos son innegables en la Uni贸n Europea, donde ya es el jefe militar de la OTAN y en que con la l贸gica de 鈥渓a eficiencia鈥 hace que los Jefes de Estado impulsen por sentido com煤n las empresas de la paz y la guerra, e impongan m谩s y m谩s la pol铆tica neoliberal de la 鈥渁cumulaci贸n por desposesi贸n鈥 o saqueo, que Estados Unidos encabeza.

D铆a a d铆a m谩s obsecuentes y sujetos a Estados Unidos. Los pa铆ses dominantes en la Uni贸n Europea no s贸lo se pliegan a su creciente fuerza financiera, militar, pol铆tica y medi谩tica, sino que destruyen su propio proyecto de una Europa Unida con sus presiones sobre Italia y Espa帽a y su cruel maltrato de Grecia.

Desconocimiento y descalificaci贸n de la democracia en Grecia, acaban de convalidar su inexorable imperio financiero sobre los pa铆ses endeudados a quienes hab铆an ya impuesto una聽 pol铆tica fiscal, financiera y monetaria que los llevaba al abismo de la deuda p煤blica y a romper el compromiso de mantener un equilibrio presupuestal. Su creciente asedio a los partidos que proponen una pol铆tica socialdem贸crata est谩 desprestigiando a 茅stos de tal manera que al 鈥渇in de las ideolog铆as鈥 se a帽ade cada vez m谩s el fin de los partidos que luchan por resolver los problemas sociales y nacionales y no cumplen en nada. Que esa responsabilidad es atribuible a la propia Europa y a sus clases dominantes, desde la tristemente famosa Thatcher mal llamada dama de hierro, no cabe duda, pero que seguir esa pol铆tica primero impulsada por Estados Unidos con Pinochet en Chile, nos presenta un panorama en que el predominio de Estados Unidos es cada vez mayor, y en que ante el desprestigio de los partidos con membrete de izquierda聽 tiende a suceder –entre los desheredados, los peque帽os propietarios y el 鈥淟umpen鈥–el predominio de nuevos lideres y clientelas neofascistas, como ya ocurre en Francia y se manifiesta cada vez m谩s en Estados Unidos.

En medio de una crisis a la vez financiera, econ贸mica, ideol贸gica y pol铆tica 鈥揺n que no deja de tener un peso inmenso la restauraci贸n del capitalismo en Rusia y China, los dem谩s pa铆ses gran 鈥渃ampo socialista鈥 y los gobiernos de la Trilateral y de Bandung-, los proyectos globalizadores adquieren un car谩cter particularmente violento con la resistencia que muestra Rusia a ser tratada como si fuera una rep煤blica bananera y hace alarde para ello de su inmenso poder铆o nuclear.

cuba comerciosLejos de detenerse, la pol铆tica de la globalizaci贸n contin煤a y juega con el individualismo y con la lucha de clases para su cosecha. El 鈥渋ndividualismo鈥, el clientelismo, el particularismo, el sectarismo constituyen un arma de muchos filos capaz de destruir las luchas de liberaci贸n y las de la clase obrera y los pueblos despojados y聽 oprimidos聽 o, las m谩s amplias de los pueblos por sus soberan铆a y las de los trabajadores que se limitan a la defensa de sus derechos, o las de las de las comunidades por sus territorios y su autonom铆a,聽 o las m谩s antiguas por la Patria Chica, la Patria Grande y la Humanidad,聽 a las que dividen y enfrentan para vencerlas.

Parecida fuerza a la del individualismo tiene otra arma que en t茅rminos gen茅ricos es la corrupci贸n. En ella destacan la colusi贸n, la cooptaci贸n, el soborno, el cohecho, el mercado negro y sus mercaderes de mayoreo, y hasta llega a quienes usan la econom铆a informal para resolver聽 problemas聽 apremiantes que los llevan a ceder y comprar art铆culos de primera necesidad y que no por ello dejan de desmoralizar a una parte de la poblaci贸n que tiene parecidas carencias y menos o ning煤n recurso. La profusa y seductora publicidad que al mismo tiempo hace la sociedad de consumo 鈥搒in aclarar que del mismo s贸lo goza una m铆nima parte de la poblaci贸n- llega a despertar sue帽os ilusos sobre todo entre los j贸venes que no vieron ni vivieron la inmensa miseria en que estaba Cuba antes de la Revoluci贸n, y la que vive la inmensa mayor铆a de la humanidad. La publicidad -con el individualismo y la corrupci贸n-, es la mejor arma del Complejo empresarial militar.

All铆 no queda todo. La globalizaci贸n neoliberal est谩 extendiendo y acentuando el uso de otra de sus armas principales: la privatizaci贸n.

La privatizaci贸n es 鈭抍omo el individualismo y la corrupci贸n鈭 un arma de muchos filos聽 que se utiliza en formas abiertas y encubiertas, legales e ilegales, y en este momento hegem贸nicas entre los dirigentes de los complejos y corporaciones dominantes,聽 y en los asociados a ellos y sus subalternos, o que聽 dependen de ellos y dominan聽 en todos los continentes del mundo.

Los promotores y protectores de la privatizaci贸n, en este mismo momento, est谩n proyectando 鈭抍on los gobiernos de cincuenta pa铆ses鈭 aumentar todav铆a m谩s el poder y la propiedad de los se帽ores y due帽os que tienen como m贸vil la maximizaci贸n de utilidades y riquezas. Seg煤n la prensa, los gobiernos de cincuenta pa铆ses se est谩n reuniendo en secreto para elaborar un plan de privatizaci贸n de todas las actividades econ贸micas a su alcance. Quieren llevar al m谩ximo y a la organizaci贸n global un proyecto de por s铆 ya muy avanzado: que las corporaciones tengan a su cargo toda la producci贸n, la distribuci贸n, el intercambio, los servicios y el consumo que en el mundo existe.

Imaginar c贸mo ser铆a un mundo as铆 ser铆a pensar en un inmenso quiebre hist贸rico en que sobre la contradicci贸n entre las fuerzas y las relaciones de producci贸n se montar铆a la contradicci贸n entre las fuerzas de represi贸n y las relaciones de represi贸n, fen贸meno que de por s铆 ya se est谩 dando con la construcci贸n de soldados que son robots y que tienen capacidad de distinguir (eso piensan sus productores) a quienes deben eliminar y a quienes deben respetar e incluso defender.br medicos cubanos1

Pero no es necesario imaginar semejantes peligros para reconocer aqu茅llos a que ya nos enfrentamos y de que hay amplias y repetidas pruebas. No me refiero s贸lo al cambio clim谩tico y sus consecuencias para la vida en la Tierra, ni s贸lo me refiero a la gran cantidad de bombas nucleares y sistemas de lanzamiento que numerosos pa铆ses tienen con muchos de sus gobernantes y ayudantes que rezuman una creciente cultura del odio, del sectarismo racial, religioso, machista, s谩dico, xen贸fobo, por lo dem谩s bien armado y bien provisto de municiones y sustancias letales cuyos productores y proveedores gozan de buena salud y bella vida.

Todo ocurre en medio de supuestas religiones que ni sus rituales cumplen ni sus sagrarios dejan a salvo. Se da con un terrorismo natural y comercial que al amparo de las corporaciones y gobiernos rinde beneficios billonarios de que las huestes no gozan, empe帽adas como est谩n en destruirse unas a otras y en destruir sobre todo pueblos, presas, calles, casas, ciudades y zonas arqueol贸gicas de sus propios antepasados.

Esos horrores acostumbrados, y muchos m谩s, que hasta los cient铆ficos y especialistas de las comisiones intergubernamentales convalidan,聽 son mirados e incluso聽 negados, de la manera m谩s irresponsable que quepa imaginar, por los ide贸logos y apologistas del sistema y por sus v铆ctimas subalternas en quienes tambi茅n domina una especie de patolog铆a cognitiva,聽 que hasta los lleva a perseguir, con todos los descalificativos, y por todos los medios a su alcance a quienes no ven como inevitable el ecocidio antropog茅nico que amenaza la vida en la Tierra.

Crisis ecol贸gica y crisis social plantean la inminente聽 necesidad de otra organizaci贸n del trabajo y de la vida en el mundo, en que no predomine la l贸gica y la cultura de la maximizaci贸n de utilidades y riquezas sino la que en busca de la libertad humana se desarroll贸 desde los inicios del capitalismo mercantil y usurario, y en la cultura, desde el聽 Renacimiento y la Ilustraci贸n hasta el nuevo pensamiento revolucionario, que con Cuba y los Zapatistas, encabeza hoy en Roma el Papa Francisco, y que es cultivada cada vez m谩s por esa juventud que empez贸 a andar en l968 y a la que hereda la que hoy no s贸lo va a prever el futuro sino va a vivir el futuro.

Es en estas condiciones como se advierte que Cuba no debe limitarse a una cultura de la resistencia, sino desempe帽ar como Estado Naci贸n, un doble papel mundial que ning煤n otro pa铆s puede realizar, y es, en primer lugar, el de ser la聽 sede de encuentros entre las fuerzas que luchan en su tierra por un mundo mejor y que no por haber recurrido a las formas violentas porque les niegan el derecho de luchar en formas pac铆ficas, dejan de estar dispuestas a negociar y a defender en formas pac铆ficas el inter茅s general de comunidades, ciudadanos, pueblos y trabajadores. La experiencia cubana en ese terreno 鈥揳s铆 como en la resistencia y construcci贸n del socialismo y sobre todo la verdadera democracia y soberan铆a de esa naci贸n- hace de ella la Isla de la Tierra m谩s adecuada para dar hospitalidad a semejantes tareas.

A la enorme capacidad que tiene Cuba para contribuir a resolver ese proyecto se a帽ade otro no menos sino igual o m谩s importante. En Cuba puede darse la 煤ltima tabla de salvaci贸n para la vida humana y emprender la creaci贸n de un organismo aut贸nomo mundial en que los expertos m谩s destacados y responsables de las variadas posiciones cr铆ticas y cient铆ficas que existen en el mundo dise帽en los modelos de una transici贸n pac铆fica a un modelo de organizaci贸n de la vida y el trabajo que asegure la vida en la tierra y aleje los actuales peligros de destrucci贸n de la bi贸sfera y del ecocidio.

Que semejantes proyectos suenen a pura ilusi贸n, ingenuidad y utop铆a es un juicio digno de reconsiderar ahora que se acaba un cruel bloqueo que dur贸 m谩s de medio siglo y m谩s de veinte a帽os de la restauraci贸n mundial de pa铆ses que se dec铆an socialistas y cuyos dirigentes han llevado a cabo la acumulaci贸n primitiva m谩s cuantiosa de toda la historia.

Que la revoluci贸n cubana es del todo diferente es algo que no se necesita probar porque ya se prob贸. Sus nuevas relaciones con Estados Unidos se dan sin que la doblaran ni la quebraran.

Es hora de la utop铆a, del proyecto que no parece realista y que es el 煤nico que puede salvar –con la libertad– la vida en nuestro planeta. Toda la historia de la emancipaci贸n y de la humanidad ha empezado con utop铆as. Esta no ser谩 la excepci贸n.

Las utop铆as abrieron metas sin saber c贸mo seguir. Por eso y para pensar qu茅 hacer y c贸mo hacer es necesario por lo pronto luchar por la paz y prepararse para la guerra defensiva, por si acaso. Y hacerlo sin esas divisiones de intereses que hicieron perder a Espartaco.

*Ex rector de la Universidad Nacional Aut贸noma de M茅xico (UNAM).

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