Dic 14 2016
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Sociedad

Daniel Andrade, presidente de la Fech: “Nuestra generación no se siente representada en la política”

El nuevo presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech), Daniel Andrade Schwarze (25), estudiante de ingeniería civil mecánica y militante de la Unión Nacional Estudiantil (UNE), piensa que en el país se está abriendo un nuevo ciclo político. Este se ha venido profundizando a partir de las movilizaciones estudiantiles y del destape de casos de corrupción que vinculan a políticos con grandes empresarios.
“Cada vez son más los grupos sociales que se van politizando e impugnan el ‘sentido común’ del actual sistema. Esa masa organizada logra poner temas en la agenda pública y perforar los consensos neoliberales, como ha sucedido en los últimos meses con el Movimiento de Trabajadores No+AFP”, dice.
Daniel Andrade opina que un segmento importante de la sociedad chilena empieza a cuestionarse cómo funciona el orden neoliberal. Es una nueva generación que no se siente representada por la NM ni por Chile Vamos; concibe la política con una mayor cercanía a valores democráticos y éticos, estableciendo una relación más próxima con los problemas sociales que aquejan al pueblo.
-En las elecciones municipales se expresó una baja en las alternativas tradicionales (Nueva Mayoría / Chile Vamos), pero no hubo quien llenara ese vacío…
-Esta realidad abre una nueva perspectiva para la Izquierda que está por las transformaciones. Pero siempre que corrijamos nuestra tendencia al vanguardismo y a plantear propuestas alejadas de la ciudadanía esperando la caída del capitalismo, sin recoger ahora, ante todo, los anhelos y dolores que afectan al pueblo.
Hoy se nos plantea el desafío de constituir un proyecto político con capacidad de disputa real del poder, que entienda el sentido común de la gente. Este proyecto exige una alianza de fuerzas diversas, con capacidad para insertarse en las luchas político-sociales como son los movimientos por la educación, medioambientales, feministas o de trabajadores, con una perspectiva estratégica que nos permita hacer cambios reales en la institucionalidad.
También hay que expandir las luchas hacia nuevos sectores. En 2011 el movimiento estudiantil instaló el ‘no más lucro’, que pasó a ser un punto divisorio entre los que están a favor o en contra del movimiento social. Lo mismo ocurre ahora con el Movimiento No+AFP. La disputa política del espacio institucional no solo circunscrita a lo electoral, también permite visibilizar nuestra propuesta transformadora de consolidación de derechos sociales en los espacios públicos y ante el Estado. En ese marco hay que ver qué fuerzas están dispuestas a construir este proyecto político y evaluar, en el caso presidencial, cuál sea el mejor camino: si unas primarias ciudadanas, o acuerdos entre los partidos y movimientos que hoy se están conformando”.

Amplitud del acuerdo
-¿Cuál debe ser el grado de amplitud de ese acuerdo político?
-Una primera línea divisoria es no estar involucrado en actos de corrupción ni pertenecer a alguno de los conglomerados que componen el duopolio en el poder (NM – Chile Vamos). Es importante también actuar sobre la base de una plataforma programática y de acuerdos políticos coherentes, con el propósito de enfrentar con mucho realismo lo que ahora podemos conseguir, dejando afuera lo que no es posible lograr. Para conseguir estas metas no sirve el discurso fatalista ni el excesivamente optimista. Estas son decisiones que se deben concordar entre todas las organizaciones que participen en un frente amplio; deben ser varias más que los seis grupos que hasta ahora estamos trabajando juntos. No solo deben estar las nuevas generaciones políticas, sino también organizaciones y personas que dieron luchas anteriores. Esta crisis de representatividad es para nosotros una oportunidad que no podemos perder. Tendremos que flexibilizar ciertos marcos políticos o cierta línea estética, pero en caso alguno estamos dispuestos a desvincularnos de los movimientos sociales que dan sentido a nuestra propuesta.
Celebramos lo que ocurrió con Jorge Sharp en Valparaíso. Nos sentimos parte de ese proyecto y haremos todo lo posible para convertir ese municipio en un ejemplo de buena administración y participación, bajo el liderazgo del Movimiento Autonomista.
Entendemos que éste es un proceso complejo y que en este contexto es importante ser flexibles y dejar de pensar en que la acumulación social y la disputa electoral deben hacerse por separado. Es equivocado pensar que recién podremos hacer una disputa electoral cuando hayamos conseguido la adhesión masiva de los trabajadores u otros sectores sociales. Estamos ante un proceso dialéctico y cuando uno va avanzando en lo institucional o electoral, también debe consolidar en paralelo su presencia en los espacios de trabajo de base. En ese mismo sentido, las fuerzas que propiciamos cambios tenemos que desarrollar una nueva épica transformadora, que vaya más allá del movimiento estudiantil de 2011”.
-¿Cómo ve el tema presidencial?
-La proliferación de candidaturas de Izquierda no debiera ocurrir nuevamente. Ello confunde a la ciudadanía y nos muestra con un proyecto poco claro y poco serio. Tenemos que apostar por una postulación unitaria; aunque todavía no se ve cuan viable es eso, dado que hay intereses y lecturas del periodo distintos en las diversas organizaciones.
El debate sobre la naturaleza del periodo histórico actual se debe realizar a la brevedad y rompiendo con cierto conservadurismo. Un ejemplo de esa ruptura es la búsqueda de una alternativa conjunta para la disputa del poder institucional, que estamos llevando a cabo una franja de compañeros. También es alentadora la irrupción del feminismo, que quiebra muchos de esos esquemas conservadores dentro de la Izquierda. Me siento feminista y saludo a la lista conformada por compañeras que ocupó el segundo lugar en las elecciones de la Fech; porque el feminismo tiene mucho que aportar a las luchas de la Izquierda chilena. Es un movimiento que tiene formas propias de funcionamiento y reflexiones críticas muy profundas sobre las bases tradicionales de la sociedad chilena”.

Las diferencias
-La Izquierda habla de unidad, pero cuando llega el momento de actuar, termina dividiéndose.
-“A una parte importante de la Izquierda le pesa todavía la identidad del partido único leninista, que hace que todas las organizaciones que siguen ese modelo crean que van a ser la vanguardia revolucionaria que llevará a cabo este gran proceso de transformaciones. Eso trae la aparición de tensiones que derivan en luchas de poder por imponer ciertas identidades. También hay distintas interpretaciones del periodo, de la estrategia y de la táctica, pero pienso que ellas deben superarse de manera democrática, para actuar como un solo puño contra los que ostentan el poder; entendiendo que el enemigo es el bloque dominante, representado hoy por la NM y Chile Vamos”.
La gente se moviliza hoy por sus causas particulares, pero falta una comprensión del movimiento en su conjunto. ¿Cuál le parece el mejor mecanismo para legitimar una candidatura presidencial única? y ¿cuáles son los instrumentos para lograr que este proceso unitario se prolongue en el tiempo, más allá de la elección?
“Estamos por la construcción de un frente amplio, que debiera extenderse más allá de los seis grupos que ahora participamos y creo que la mejor manera de zanjar una eventual candidatura presidencial sería a través de un proceso de primarias, con la dificultad adicional de que hoy no existe un partido que reúna todos los requisitos formales para sustentar una candidatura presidencial. Este es un problema que tendremos que abordar una vez que hayamos tomado la decisión de participar en la elección y sobre ese escenario definir cómo encararemos la candidatura presidencial.
Lo mínimo razonable sería lograr entre todos un pacto por omisión, actuando de manera coordinada, y la solución óptima sería ir todos en una misma lista, con una misma estética y con iguales consignas. En este momento se están dando estas discusiones y es muy importante que las organizaciones de nuestro sector mantengan un diálogo permanente entre ellas; porque eso facilita los procesos de reflexión desde sus bases hasta sus cúpulas”.

Objetivos de la FECH
-En las elecciones universitarias se arman alianzas que duran lo que dura la elección, sin una proyección posterior…
-“Tras la lista ‘A Pulso’ hay algo más que solo ganar la elección de la Fech. Nuestra propuesta es parte de lo que debiera ser un frente amplio de las fuerzas emergentes, que buscan constituirse en una alternativa a los que están en el poder, no solo dentro del movimiento estudiantil, sino también en otros espacios sociales. Es una nueva generación política que está avanzando hacia una disputa de mayor envergadura, para realizar transformaciones profundas en Chile. Tenemos el propósito de construir una alianza de largo plazo con Izquierda Libertaria, el Movimiento Autonomista, Convergencia de Izquierdas y el MIR y no cerramos las puertas a trabajar también en el futuro con Revolución Democrática, porque su ausencia de la lista se debió más bien a diferencias menores.
Nuestra intención es conducir la Federación conjuntamente con todas las organizaciones que fuimos unidas en esta elección. Mi vocería expresará también la opinión de las otras fuerzas dentro de nuestra apuesta común, para avanzar en la Universidad de Chile en la consecución de los cambios institucionales que necesitamos”.
-¿Qué metas se han trazado como Federación?
-“Haremos dos giros importantes. Uno hacia el interior de la universidad, que permita que la Federación vuelva a aproximarse a las iniciativas que ya están desarrollando los estudiantes, como por ejemplo los vínculos con los secundarios, el apoyo territorial a ciertos barrios, iniciativas académicas o deportivas. La Fech es más importante cuando todos los estudiantes están detrás.
En lo externo vamos a demostrar que la NM ha bloqueado las transformaciones y no ha entendido que los cambios deben realizarse junto a los actores sociales. Si apoyamos de alguna forma el proyecto del gobierno vamos a terminar legitimando la reforma y haciéndonos parte de su fracaso. Los únicos que aplauden las iniciativas gubernamentales son los empresarios de la educación, como sucede con el cuestionado grupo económico norteamericano Laureate.
Todos hemos hecho propuestas. Los estudiantes, los académicos, los expertos, y no hemos sido escuchados. Por eso, seguir creyendo en este proyecto tal como está, es fracasar. Este gobierno tenía la intención de cerrar el ciclo de movilizaciones con algunas reformas menores y no pudo. Lo mismo le ocurrió con su proceso constituyente, que ya pasó a la historia.
Optaremos por generar otra propuesta al margen del gobierno, porque además del rechazo generalizado que ha creado, la actual no aborda la crisis de la educación de manera responsable: no soluciona el endeudamiento de las familias, no fortalece la educación pública, no se hace cargo del lucro en los Centros de Formación Técnica (CFT) e Institutos Profesionales (IP), y no resuelve la gratuidad, con la excusa de que no hay plata, cuando el 75% de los fondos para educación superior se destinan al crédito con aval del Estado (CAE).
Podrán aprobar en el Congreso todos los proyectos de ley que quieran, pero el problema volverá a aflorar en poco tiempo; porque las familias seguirán endeudadas, los estudiantes continuarán trabajando en actividades distintas de las carreras que estudiaron y la educación pública seguirá debilitándose.
Pensamos que la reforma de la educación superior debe partir de las necesidades de la gente, desde la sociedad y en conjunto con los actores de la educación, como son los rectores, los académicos, los funcionarios, las fundaciones especializadas y las comunidades educativas. Debe recogerse también la opinión de los actores de la sociedad civil que están dispuestos a hacerse cargo del problema. Bajo estas premisas, invitamos a los parlamentarios que están fuera del duopolio y a otros que desde dentro de la NM están descontentos con la manera como se ha llevado la discusión, a actuar juntos en enriquecer nuestro proyecto alternativo”

*Publicado en “Punto Final”, edición Nº 866, 9 de diciembre 2016.

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