Ago 26 2014
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Opinión

¿De qué solidaridad habla la Unión Europea?

Portavoces de la Unión Europea alegan en contra de los países latinoamericanos que han aceptado exportar a Rusia, como alternativa a las exportaciones de Europa y de Estados Unidos. Una expresión más de cómo Europa se encuentra encerrada en sí misma, sin darse cuenta de lo que pasa en América Latina ni en el mundo en general y, a lo mejor, ni siquiera de lo que pasa en la misma Europa.

Cuando solicita un tipo de solidaridad con los países que pierden mercado en Rusia, no se sabe muy bien por qué Latinoamérica tendría que ser solidaria con la UE. En este caso concreto, la Unión Europea y EEUU han decidido sanciones en contra de Rusia, sin ningún tipo de consulta a América Latina. ¿Acaso creen que habría todavía alguna forma de alineamiento automático de los países de Occidente con ellos, como si fueran líderes naturales de esta parte del mundo?

Han tomado medidas por su propia cuenta y ahora quieren que países latinoamericanos —Brasil, Argentina, Ecuador, Chile— se sumen a las decisiones de ellos, dejando de defender sus propios intereses. ¿Suponen que sus enemigos son nuestros enemigos y que ellos son, por definición, nuestros amigos?

Ya hace mucho tiempo que Europa optó por ser el aliado subalterno de Estados Unidos. Varios gobiernos lationamericanos han decidido ir por un camino opuesto: en contra del modelo neoliberal todavía vigente en Europa y en contra de la hegemonía imperial norteamericana, en favor de un mundo multipolar. Parece que la UE no se ha dado cuenta de eso.

A lo mejor ni se da cuenta de la importancia de las resoluciones tomadas por los BRICS en la última reunión celebrada en Brasil, así como de las reuniones de los BRICS con el Mercosur, Unasur y Celac. Encerradas y atrapadas por la crisis de Ucrania, no saben que el mundo camina en dirección opuesta a la que ellos representan.

Tan encerrada en sus enormes problemas pareciera ser que la Unión Europea no se da cuenta de la tristemente acelerada decadencia de Europa. Después de haber construido el Estado de bienestar social, uno de los más generosos y democráticos sistemas que la humanidad ha construido, esa misma Europa se pone ahora, dolorosa y cruelmente, a destruirlo.

Después de haber amenazado, en algunos momentos, como un liderazgo alternativo al de Estados Unidos y con alianzas con regiones como América Latina, Europa ha decidido adherir al modelo neoliberal —de que la política de austeridad es expresión directa— y a la posición subalterna respecto a EEUU. Las sanciones a Rusia son producto de esta postura, con la cual América Latina no tiene por qué ser solidaria.ue solidaridad1

Al contrario, somos solidarios con las víctimas de las políticas de austeridad en Europa. Solidarios con África y con Asia, en la resistencia a las políticas imperiales de Estados Unidos, con las que se asocia Europa. No nos pidan solidaridad con esa política de sumarse a Washington en su política imperial.

Nosotros estamos construyendo otro tipo de sociedad, distinta del neoliberalismo. Otro mundo posible, fundado en el desarrollo con inclusión social —como decía el lema de la reunión de los BRICS en Brasil— y no en la estancación con exclusión, como lo hace tristemente Europa.

*Sociólogo y filósofo brasileño, director del Laboratorio de Políticas Públicas (LPP) de la Universidad de Rio de Janeiro

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