Jul 23 2018
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Ciencia y TecnologíaCultura

Defender la neutralidad de Internet significa confrontar a los oligarcas de la era digital

 

Imaginemos qu√© pasar√≠a si Comcast, Verizon, AT&T o cualquier otro ‚Äúproveedor de servicios de Internet‚ÄĚ tuviera la autoridad para decidir qu√© sitios web podemos visitar o qu√© programa de videollamada debemos usar para comunicarnos con amigos o familiares.

Imaginemos que pudieran manipular la velocidad en que se cargan los sitios web, dando preferencia a aquellos sitios que paguen extra para estar en un ‚Äúcarril r√°pido‚ÄĚ de Internet. Imaginemos que pudieran impedirnos ver videos publicados en sitios que no sean YouTube, o prohibirnos el uso de Skype. Estos proveedores nos brindan la conexi√≥n a Internet, pero no deber√≠an poder controlar c√≥mo usamos la red. Esta caracter√≠stica central de Internet de ser una red libre y abierta se llama ‚Äúneutralidad de Internet‚ÄĚ.

La reglamentación actual de internet, puesta en práctica recientemente por el gobierno de Trump, elimina la neutralidad de Internet.

Uno de los principales objetivos de las pol√≠ticas del presidente Donald Trump, tal como declar√≥ el ex asesor de la Casa Blanca Stephen Bannon, es ‚Äúdesmontar el estado administrativo‚ÄĚ. El presidente de la Comisi√≥n Federal de Comunicaciones estadounidense, Ajit Pai, se ha ocupado de ir eliminando las normas que regulan el sistema de medios del pa√≠s, entre ellas, las protecciones a la neutralidad de Internet establecidas por el gobierno del ex presidente Barack Obama. Pai estableci√≥ un nuevo marco regulatorio, parad√≥jicamente llamado ‚ÄúRestauraci√≥n de la libertad de Internet‚ÄĚ, que parece tomado de un libro de Orwell y que permite a los grandes proveedores hacer exactamente lo contrario.

En mayo, en respuesta ante una ola de oposici√≥n hacia la eliminaci√≥n de la neutralidad de Internet, el Senado estadounidense aprob√≥ una ‚Äúresoluci√≥n de desaprobaci√≥n‚ÄĚ en virtud de la Ley de Revisi√≥n del Congreso, que permite al poder legislativo anular reglamentaciones emitidas por las agencias federales. Tales resoluciones deben ser aprobadas por el Senado y la C√°mara de Representantes, y finalmente deben ser promulgadas por el presidente para convertirse en ley. Tres republicanos del Senado se unieron a los 49 senadores dem√≥cratas para aprobar la resoluci√≥n. Ahora debe ser aprobada en la C√°mara de Representantes, de mayor√≠a republicana.

Esta semana, la iniciativa de la C√°mara de Representantes ‚Äďimpulsada por los dem√≥cratas‚Äď obtuvo su primer suscriptor republicano: Mike Coffman, representante de Colorado. Los defensores de la neutralidad de Internet ven su reciente apoyo como prueba de que la presi√≥n social est√° funcionando y se han comprometido a incrementar la presi√≥n sobre otros actores.

Tras enterarse de la decisi√≥n de Coffman, Craig Aaron, presidente y director ejecutivo de la organizaci√≥n Free Press, declar√≥: ‚ÄúCoffman indic√≥ que su apoyo se deb√≠a a la presi√≥n de los votantes. Otros miembros del Congreso van a estar recibiendo peticiones de audiencia en las pr√≥ximas semanas. Estamos trabajando con nuestros asociados para organizar visitas a cada distrito, actos pol√≠ticos locales y reuniones con peque√Īos empresarios a los que les preocupa tener una internet libre y abierta‚ÄĚ.

Inmediatamente después de que la Comisión Federal de Comunicaciones del presidente Barack Obama aprobara las normas de neutralidad de Internet en 2015, la industria de las telecomunicaciones presentó una demanda ante un tribunal federal para deshacerse de ellas. El tribunal de apelaciones de Washington D.C. finalmente ratificó las normas. Esa importante decisión incluyó un fallo en disidencia escrito por el juez Brett Kavanaugh, el hombre recientemente nominado por Trump para la Corte Suprema de Estados Unidos.

En esa fundamentaci√≥n de disidencia, Kavanaugh incluy√≥ el ins√≥lito argumento de que la neutralidad de Internet viola el derecho a la libertad de expresi√≥n de los proveedores de Internet consagrado en la Primera Enmienda. El juez escribi√≥: ‚ÄúLa pregunta clave es si la Primera Enmienda debe aplicarse a los proveedores de servicios de Internet cuando ejercen discreci√≥n editorial y eligen qu√© contenido reproducir o no. La respuesta es s√≠‚ÄĚ. Pero las corporaciones no son personas. Las opiniones de Kavanaugh sobre la neutralidad de Internet definitivamente deber√≠an analizarse en su audiencia de confirmaci√≥n ante el Senado.

Matt Wood, director de pol√≠ticas de Free Press, manifest√≥: ‚ÄúLas normas de la neutralidad de Internet protegen el derecho de todos a un Internet libre y abierto. Protegen la libre expresi√≥n, la iniciativa empresarial y la educaci√≥n; especialmente para las personas de color, las comunidades LGTBQIA, inmigrantes, disidentes, artistas y las peque√Īas empresas, m√°s propensas a sufrir discriminaci√≥n en funci√≥n de los caprichos pol√≠ticos y comerciales de los proveedores de banda ancha. La derogaci√≥n de estos derechos (‚Ķ) es una p√©rdida para nuestra democracia y para nuestro pa√≠s, pero vamos a luchar para recuperarlos‚ÄĚ.

En este mundo cada día más complejo, las personas están buscando fuentes alternativas de información. Se están volviendo cada día más hábiles para buscar las fuentes de noticias que desean, en el momento y en la forma que desean, ya sea en sitios web, a través de podcasts de audio y video o en plataformas móviles. Critican, comparten, citan fragmentos y republican el contenido que aprecian, agregando sus puntos de vista; evitan las fuentes de noticias tradicionales, al tiempo que construyen sus propias comunidades de información confiable en Internet. Muchos contribuyen en la producción de información y se unen a las filas de periodistas ciudadanos (y sin ciudadanía) cada vez más importantes en todo el mundo.

Todo esto es posible porque Internet ha sido libre y sin restricciones gracias al principio de neutralidad, que permite que las fuentes web como democracynow.org tengan la misma disponibilidad que los sitios de las principales corporaciones mediáticas. Sin embargo, las grandes empresas proveedoras de servicios de banda ancha están tratando de controlar Internet, restringir el flujo libre de información y restaurar su histórico papel de árbitro con fines de lucro en torno a lo que podemos leer, ver u oír. Preservar la neutralidad de Internet implica frustrar a los oligarcas de la era digital y mantener una Internet libre y abierta.

*Democracy Now


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