Oct 8 2016
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Sociedad

Delincuencia: un s贸lido puntal del sistema chileno

La delincuencia 鈥損arte de ella鈥 fue oficialmente trasladada por el duopolio y sus socios empresariales, v铆a SERVIU, desde las metr贸polis al Chile profundo y campesino.

Leyendo a Noam Chomsky 鈥揺l conocido ling眉ista, fil贸sofo y activista estadounidense鈥 descubrimos que en el sistema neoliberal existe una acci贸n destinada a crear problemas y despu茅s ofrecer soluciones. Este m茅todo es llamado 鈥減roblema-reacci贸n-soluci贸n鈥. Se crea un problema, una 鈥渟ituaci贸n鈥 prevista para causar cierta reacci贸n en el p煤blico, a fin de que 茅ste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar.

Por ejemplo: dejar que se desarrolle e intensifique la violencia urbana, para que el p煤blico demande leyes de seguridad y pol铆ticas en perjuicio de la libertad. O tambi茅n: crear una crisis econ贸mica para que la sociedad acepte como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios p煤blicos (esta es una de las tantas opiniones de Chomsky).

En los pa铆ses donde reina el sistema neoliberal, los actuales niveles de delincuencia podr铆an ser el producto de una 鈥榩ol铆tica de Estado鈥 cuyo objetivo esencial ser铆a mantener a la poblaci贸n ocupada y preocupada de esos avatares y no en las calles protestando contra el sistema. 驴Podr谩n ser tan perversos los gobiernos de tales naciones? 驴Lo son tambi茅n nuestros propios gobiernos duop贸licos?

Esconder la basura debajo de la alfombra es de uso habitual en algunas personas al momento de limpiar un cuarto o un sal贸n. Poco trabajo, resultado r谩pido (a la vista) y escasa suciedad en el entorno visual, pero no en la realidad, ya que la mugre contin煤a presente, cobijada en el mismo sitio, el cuarto o el sal贸n. Quienes as铆 proceden se niegan a realizar en sus domicilios particulares o laborales un aseo profundo.

En pol铆tica 鈥搖tilizando el mensaje de la basura como ejemplo vivo鈥 ocurre algo similar con la delincuencia que asfixia a las grandes ciudades. Todas las pol铆ticas anti-delincuencia, esbozadas y llevadas a cabo por los diferentes gobiernos del duopolio, han sido estrepitosamente in煤tiles. Luego de tantos patinazos al respecto, es dable sospechar (la duda resulta razonable) que tales pol铆ticas fueron delineadas teniendo como objetivo final el fracaso. Chomsky de nuevo nos sale al paso.ch marcha anticorrupcion1

M谩s all谩 de las suposiciones de cualquier soci贸logo, resulta evidente que, en Santiago, los gobiernos ejercen en modo de no terminar de ra铆z con las causas de la delincuencia y, por el contrario, le ofrecen ciertas protecciones. Entre los m茅todos utilizados: trasladar parte de ella a comunas rurales alejadas de las metr贸polis.

En este plan, el SERVIU fue la mano de gato perfecta para concretar los programas fraguados en Interior y ODEPLAN. Sin embargo, se requer铆a de un socio m谩s, uno de suyo importante. El empresariado. No cualquier empresariado: el que est谩 en posesi贸n de la producci贸n agrofrut铆cola鈥 el exportador, el que le da trabajo a los temporeros.

Es un hecho que la actividad minera en el norte acapara gran porcentaje de mano de obra, provoc谩ndole serias dificultades a los exportadores de frutas, en especial durante los meses con 鈥渆rre鈥 (septiembre a abril), 茅poca del raleo, cosecha, empaque y distribuci贸n. Las mineras pagan mejor鈥 ergo, la mano de obra escasea en el campo (donde nunca se ha pagado bien el trabajo manual). Hab铆a que hacer algo. Se hizo. Matando dos p谩jaros de un tiro, pero sin realizar 鈥榓seo profundo鈥.

SERVIU financi贸 la construcci贸n de poblaciones en comunas rurales caracterizadas por el trabajo agr铆cola. De manera inteligente, el establishment ejecut贸 una nueva migraci贸n, esta vez desde la ciudad al campo, llevando a las comunas rurales cientos de familias que vegetaban en campamentos y periferias de urbes como Santiago, Rancagua y otras, en las que se encuentran activadas las causas y or铆genes de gran porcentaje de la delincuencia com煤n.

De ese modo disimularon la delincuencia urbana y proveyeron mano de obra barata los empresarios agroproductores. As铆 ocurri贸 en pueblos y comunas de la regi贸n de O鈥橦iggins. Coltauco es un buen ejemplo. Lo malo es que en medio de pobladores citadinos trasvasijados a lo rural ven铆a oculto el germen de la mala yerba: la delincuencia.

Ediles de municipios rurales, municipios peque帽os, aceptaron sin remilgos la migraci贸n forzada, toda vez que les permit铆a mostrar ante su electorado un trabajo de proporciones en materia de vivienda. Debe entenderse que en esas nuevas poblaciones algunas viviendas fueron asignadas a los vecinos de la comuna.

Hubo alcaldes que le solicitaron expresamente al gobierno de turno trasladar familias urbanas de escasos recursos, porque de ese modo le aseguraban al empresariado agrofrut铆cola local un significativo contingente de mano de obra temporera. En no pocos casos tales alcaldes (y alcaldesas) eran due帽os de fundos, c贸nyuges del propietario, socios en empresas exportadoras, o todo junto a la vez. Coltauco es un buen ejemplo.

Terminada la 鈥渢emporada鈥, retornada la cesant铆a que se adue帽a de los 鈥渕eses azules鈥 (los del fr铆o y sin 鈥榚rre鈥), los municipios confrontan problemas cuya soluci贸n siempre est谩 condicionada por el volumen del presupuesto municipal.

Cientos de cesantes requieren apoyo en salud, educaci贸n y servicios varios. Cientos de personas sin trabajo, soportan el paso de esos meses est茅riles en lo econ贸mico. Entonces, la delincuencia aflora y el panorama comunal cambia. M谩s grave a煤n, la llegada de una nueva temporada de raleo y cosecha no reduce la delincuencia. Para muchos 鈥渕alandras鈥 resulta m谩s provechoso seguir robando, traficando y asaltando, que quebrarse los lomos en el campo, trabajando de lunes a s谩bado por un salario indigno.

En los sectores campesinos no existen los 鈥減lanes cuadrantes鈥. Con suerte hay algunos escasos carabineros que se desplazan en dos o tres carros policiales, cuando tienen gasolina. Ahora, en comunas campesinas ya es asunto habitual enterarse de asaltos a casas particulares, robos de autom贸viles, tr谩fico de drogas, robos a establecimientos educacionales y comerciales, asaltos a camiones distribuidores, cogoteos varios, lanzazos a personas de la tercera edad en d铆a de pago de pensiones, etc.
ch no a la ley de impunidad
La delincuencia 鈥損arte de ella鈥 fue oficialmente trasladada v铆a SERVIU desde la ciudad al Chile profundo y campesino que, hasta ayer, era tranquilo, apacible, vivible. Se acab贸. Por obra y gracia del establishment pol铆tico-empresarial.

Nada de aseo profundo. Meter la basura bajo la alfombra trae r茅ditos electorales y comerciales. Una acci贸n eficaz, destinada a terminar con las causas reales de la delincuencia que nace en medio de la marginalidad econ贸mica y social, no es negocio.

Es as铆 que, sin delincuencia, sin corrupci贸n y sin tr谩fico de drogas, el sistema neoliberal no puede funcionar debidamente. Se ahogar铆a por falta de SU ox铆geno.

Doloroso, pero cierto.

*Publicado en Politika

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