Dic 19 2020
421 lecturas

OpiniónPolítica

Democracia simulada: Llega Biden, pero el trumpismo se queda

Joseph Biden asumir√° en medio de un escenario inquietante y serio: el 77 por ciento de los republicanos considera que su elecci√≥n no es leg√≠tima y el pr√≥ximo 20 de enero deber√° enfrentar esta desconfianza con un partido que no alcanz√≥ la mayor√≠a en el Senado, perdi√≥ una decena de esca√Īos en la C√°mara de Representantes y est√° estancado en las legislaturas estaduales. No habr√° luna de miel para este mandato dem√≥crata, que empieza en peores condiciones que el de Barack Obama, doce a√Īos atr√°s. Obama hac√≠a so√Īar y contaba con una amplia mayor√≠a en ambas C√°maras. Por otra parte, ten√≠a mucho m√°s vigor y treinta a√Īos menos que ¬ęJoe el Dormil√≥n¬Ľ hoy.

Biden, exvicepresidente de Obama, un anciano incapaz de hablar coherentemente, será la cara del gobierno, pero no quien tome las decisiones, de lo que se encargará el lobby de la élite globalista, el gran capital trasnacional, la Red Atlas y su red de think tanks de la derecha, Wall Street, el Deep State y, obviamente, el aparato armamentista-militar. Seguramente no será Kamala Harris la que lleve los pantalones.

Pero es cierto que Biden gan√≥ el mayor voto popular en la historia: 71,4 millones en comparaci√≥n con los 69,4 millones obtenidos por Barack Obama, pero Trump obtuvo 68,3 millones de votos, casi cuatro millones m√°s que en 2016, a pesar de una pandemia que ha dejado m√°s de 300 mil muertos, con la peor crisis econ√≥mica desde la Gran Depresi√≥n, y tras cuatro a√Īos de enfrentamientos, algunos masivos, como con el de Black Lives Matter.

Joe Biden puede parecer distante, distra√≠do, ap√°tico, incluso tonto, pero es tan poderoso como el propio globalismo. Junto al anciano, Kamala Harris, la primera vicepresidenta electa de EU, es 22 a√Īos menor. En el cuadro general, no hay que olvidar que cuando asuma el binomio, heredar√°n unos 350 mil estadounidenses muertos por el negacionismo de Trump a la pandemia del coronavirus.

Trump se va, pero el trumpismo permanece. El republicanismo al estilo Trump no está listo para abandonar la escena, de hacer mutis por el foro. El presidente saliente transformó el partido del que se apropió: hoy es suyo o de su clan, o de los herederos que invistió.

Hasta que se logre eliminar la globalizaci√≥n neoliberal, los Trump, los Bolsonaro, los Viktor Orban y dem√°s ultraderechistas xen√≥fobos, racistas, mis√≥ginos de este mundo, ser√°n solo la parte visible del iceberg, se√Īala el veterano analista argentino-italiano Roberto Savio.

Los dem√≥cratas pensaron que presentar a un candidato mayor y ¬ęcivilizado¬Ľ como Biden, traer√≠a de vuelta la empat√≠a y el di√°logo como factor de unidad. De hecho, lo que parece es que Trump ha perdido las elecciones y no que Biden las haya ganado. Los progresistas lo ven como una personificaci√≥n del orden establecido y seguir√°n presion√°ndolo para que se libere del sistema.

Si el Partido Republicano mantiene su poder en el Senado, Biden quizá logre deshacer muchas de las órdenes ejecutivas de Trump, pero, por ejemplo, no podrá cambiar la composición de la Corte Suprema, que durará por lo menos un par de décadas. Tampoco podrá aumentar la cobertura de salud, ni aumentar el salario mínimo y un impuesto a los muy ricos parece una quimera.

Los republicanos volverán a ser los guardianes de la austeridad fiscal, después de haber dejado que Trump aumentara el déficit nacional a un nivel sin precedentes. Y la cada vez más poderosa izquierda del Partido Demócrata tratará de condicionar y empujar a Biden, a quien eligieron solo para deshacerse de Trump, sacrificando a Bernie Sanders.

¬ŅViene un cambio de √©poca?

¬ŅLos mitos del excepcionalismo y del sue√Īo americano se han evaporado? Trump fu el primer presidente de Estados Unidos que nunca habl√≥ en nombre del pueblo, sino que retrat√≥ a los que no lo votaron como antiestadounidenses. En su gesti√≥n, tuvo muy pocas reuniones del gabinete y gobern√≥ a trav√©s de tweets, rara vez consultando a su personal.

Insufló los temores de la población blanca contra los inmigrantes y otras minorías; proclamó la ley y el orden contra cualquier movilización, demonizando a los participantes. Solo se ama a sí mismo, no se preocupa por nadie más y no confía en nadie. Es un ejemplo de misoginia, pagó sus impuestos en China, pero no en su país.

Y tambi√©n inaugur√≥ la era de la posverdad, de las fake news, de las mentiras oficiales, desparramando numerosas afirmaciones falsas por d√≠a. Ha usado la administraci√≥n p√ļblica como su equipo personal, cambiando continuamente a los funcionarios p√ļblicos y poniendo en sus puestos a personas que comparten sus puntos de vista o lo aplauden.

Con más de doscientos mil muertos por Covid-19, una economía estancada, una explosión del desempleo, un índice de popularidad presidencial que, al contrario del de sus predecesores, nunca superó el 50%, la derrota de Trump parecía asegurada. Incluso voceros demócratas daban por sentado que al desastre que se avecinaba para los republicanos seguiría la encarcelación de la familia Trump, de ser posible, fotografiada en uniforme naranja.

Que Trump haya mejorado su desempe√Īo entre los afroamericanos despu√©s de mostrar su indiferencia ante la brutalidad policial y su hostilidad por el movimiento Black Lives Matter; que haya penetrado en el electorado hispano despu√©s de haber promovido un muro en la frontera con M√©xico y de haber tratado a los migrantes de violadores y asesinos parece estar m√°s all√° del entendimiento.

Hoy, incluso, algunos republicanos llegan a imaginar que su partido podr√≠a devenir conservador, popular y multi√©tnico, se√Īala Serge Halimi. Por su parte, los dem√≥cratas se preocupan por la p√©rdida de seguidores que cre√≠an adquiridos, por no decir cautivos.

Trump siempre entendi√≥ la importancia de la visibilidad, la notoriedad, aun a costa de los esc√°ndalos, y la temporalidad (cada d√≠a es distinto y que la mayor√≠a de la gente no lleva un registro de lo dicho ayer o la semana pasada). Trump es el hoy y el aqu√≠. Y, en todo caso, √©l es tambi√©n m√°s ‚Äúyo‚ÄĚ que ‚Äúnosotros‚ÄĚ, se√Īala Roberto Izurieta,director de Proyectos Latinoamericanos en la Universidad George Washington.

How has social mobility in the U.S. changed in recent decades? | World Economic ForumM√°s que la causa, Trump es la expresi√≥n de un problema mayor, a pesar de que sabe muy bien aprovecharse de ello. La pandemia y la crisis econ√≥mica acrecientan la frustraci√≥n y el dolor de la gente. Las redes sociales ofrecen una plataforma para viralizar y aprovechar ese dolor a trav√©s de las noticias falsas, y Trump, a su vez, saca ventaja de esos fen√≥menos y los utiliza a su favor. Estos fen√≥menos est√°n aqu√≠ para quedarse, al menos hasta que vengan otros, a√Īade.

¬ŅAcaso los promotores y seguidores de las teor√≠as de la conspiraci√≥n no encontraron en Trump a su l√≠der y representante? Trump no cre√≥ las teor√≠as de las conspiraciones, las noticias falsas o el populismo; todas esas fuerzas encontraron a Trump y ahora expresado en √©l o ma√Īana en otro, esas fuerzas est√°n aqu√≠ para quedarse. Hay que aprender a sobrevivir con ellas y superarlas, como lo logr√≥ Biden el 3 de noviembre.

En junio, EU alcanzó el mayor déficit presupuestario mensual en su historia, estimado en 864,000 millones de dólares, en parte debido a los enormes gastos que implica la industria militar, que obtiene a su vez fabulosas ganancias. El presupuesto de Defensa, que en 2019 alcanzó 716,000 millones, un 3,2% de su Producto Interior Bruto, no supone una mejora en la capacidad de las fuerzas armadas.

La razón es simple y se relaciona con una industria militar, que tiene un enorme poder y es, en gran medida, responsable del déficit presupuestario gigante; se dedica a embolsar miles de millones sin ser eficiente. Un reducido grupo de grandes empresas (Lockheed Martin, General Dynamics, Boeing, Raytheon, BAE Systems, Huntington Ingalls, Textron y L3Harris Technologies) presiona Mueren 176 pasajeros en accidente de avión Boeing 737 en Iránconstantemente al Departamento de Defensa para obtener más recursos y, a la vez, financia a los políticos para asegurarse.

El gabinete de Joe Biden, se√Īala Ra√ļl Zibechi, estar√° rebosante de miembros del complejo industrial-militar. Por ejemplo: Mich√®le Flournoy, favorita para liderar el Pent√°gono, funge en la directiva del contratista de defensa Booz Allen Hamilton y fund√≥ el think tank Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense que recibe fondos de los gigantes de la industria militar como General Dynamics, Raytheon, Northrop Grumman y Lockheed Martin.

Una democracia simulada

La política de Estados Unidos está construida para tener un régimen de dos partidos de las clases dominantes turnándose en el poder. Los republicanos, generalmente más conservadores en temas fiscales (impuestos) y sociales, y los demócratas, que sostienen ciertos derechos y la intervención del Estado en algunos asuntos.

En lo demás, son casi iguales y, para su patio trasero, como llaman a América Latina, prácticamente son lo mismo. Demócratas y republicanos han sostenido el infame bloqueo a Cuba, atacan a pueblos como Venezuela, se han entrometido en la política de los gobiernos de la región, han organizado golpes de Estado militares con el fin de que sus empresas exploten al máximo nuestras riquezas naturales.

Y, aunque usted no lo crea, hay otros partidos y candidatos, solo que la ¬ędemocracia¬Ľ impide conocerlos. Seg√ļn la BBC, este a√Īo Qui√©nes son los otros candidatos a la Casa Blanca, de Kanye West a un tal Phil Collins - Infobaese registraron 1.200 candidatos presidenciales que no son tomados en cuenta. La mayor√≠a solo consta en la papeleta de uno o dos estados. En varios otros, los electores deben conocer de su candidatura y escribir el nombre de su preferencia para que el voto sea tomado en cuenta y, finalmente, hay otros Estados en los que no existe ninguna forma de darles el voto.

Obviamente, es muy dif√≠cil hacerse conocer dado que una campa√Īa electoral requiere de mil millones de d√≥lares y que estos deben venir solo de fuentes privadas. Es as√≠ como los grandes empresarios y financistas apuestan a los dos candidatos, uno dem√≥crata y el republicano, entregando recursos para comprar a priori sus posteriores acciones gubernamentales.

Por d√©cadas se present√≥ a Estados Unidos como ejemplo de democracia avanzada. Todos los medios propagand√≠sticos y comunicacionales sirvieron para ello y se reforzaba por la idea de elecciones libres y la inexistencia de golpes de Estado liderados por fuerzas militares, lo que en Am√©rica Latina serv√≠a para explicar que ¬ęall√° no hay golpes porque no hay embajada norteamericana¬Ľ, recordaba el ecuatoriano Egard Isch.

Ese ¬ęesp√≠ritu democr√°tico¬Ľ de las √©lites hizo que EU apoyara siempre las peores dictaduras, los golpes m√°s sangrientos, las guerras de dominaci√≥n simuladas como guerras civiles, siempre que fueran √ļtiles a sus intereses nacionales y a los de sus empresas expoliadoras.

Aquella promesa de igualdad, libertad y fraternidad qued√≥ anegada en los cimientos de la estatua de la Libertad, ya que colocaron la libertad individual (a expresarse, a votar) como el √ļnico rasgo, desechando oficialmente la igualdad y la fraternidad. No se puede olvidar que se trata de un r√©gimen teocr√°tico en el que en actos p√ļblicos se jura ante la Biblia, en el que en siete estados se proh√≠be a los ateos ser profesores o funcionarios p√ļblicos, y sufren discriminaci√≥n en el ej√©rcito, si es que logran ingresar.Estados Unidos devuelve la Estatua de la Libertad a Francia | El Mundo Today

Todavía hoy, el servicio de inmigración establece en su guía de políticas que un miembro de un partido comunista no puede ser admitido en el país. Pero el mismo criterio se aplica a los ciudadanos en una serie de empleos si se los identifica como comunistas (o terroristas, calificación que puede alcanzar a cualquier que no sea blanco).

Con Trump se agudizaron las brutales diferencias entre el 1% de millonarios en el poder y el 99% de ¬ęclase media¬Ľ y pobres. Como muchos de los millonarios, Trump ni siquiera paga impuestos, pagan por no ser reclutados, con dinero burlan los mecanismos de ingreso a las universidades o tienen un sistema de salud negado para las mayor√≠as. De igualdad, mejor no hablar.

Siete a√Īos atr√°s, el expresidente Jimmy Carter y su fundaci√≥n para la ¬ędemocracia y los derechos humanos¬Ľ, expresaron abiertamente que: ¬ęEn la actualidad Estados Unidos no tiene una democracia que funcione¬Ľ, y se√Īal√≥ como factores muy graves la excesiva influencia del dinero en las campa√Īas electorales, donde los ricos compran los compromisos de los candidatos, las normas electorales confusas y la invasi√≥n a la privacidad de los organismos de seguridad.

Este a√Īo el Centro Carter decidi√≥ monitorear las elecciones en su pa√≠s ante la profunda polarizaci√≥n, la falta de confianza en las elecciones, los obst√°culos a la participaci√≥n de grupos minoritarios y otras injusticias raciales, adem√°s de la pandemia de la Covid-19. En su informe indic√≥ que: ¬ęAunque hace tiempo que EU no ha estado a la altura de los est√°ndares electorales internacionales en asuntos clave, hasta hace unos 10 a√Īos no habr√≠amos concluido que la calidad de su democracia y las elecciones iba en retroceso¬Ľ.El voto latino en EEUU que no es homog√©neo, pero sac√≥ a Trump ‚Äď ANRed

Tradicionalmente, el voto no era para todos. El poder siempre quiso impedir la igualdad de voto y la participación ciudadana. Cuando se le dio el derecho al sufragio a los afroestadounidenses, se implementó un impuesto que impedía la participación de los pobres y controles de que estuvieran alfabetizados.

Desde 1965, a√ļn con las reformas logradas por el movimiento de los derechos civiles, no terminaron las trabas: hay que inscribirse para constar en el padr√≥n para unas elecciones que se realizan los martes, impidiendo que los trabajadores puedan ir a sufragar.

En el 2000, cuando George Bush II gan√≥, pese a tener menos votos que Al Gore, el cineasta Michael Moore edit√≥ un libro, Est√ļpidos hombres blancos, que trata sobre la injusticia social en su pa√≠s, donde resalta tambi√©n mecanismos de fraude que son una constante. Dec√≠a en su libro: ¬ęHe cursado una solicitud personal al secretario general de la ONU (en ese entonces), Kofi Annan, para que atienda nuestra petici√≥n. Ya no somos capaces de gobernarnos ni de celebrar elecciones libres y limpias. ¬°Necesitamos observadores, tropas y resoluciones de la ONU!¬Ľ

En muchos estados hay una ley que impide que exconvictos (incluso por robar un pan) jamás puedan votar. De esa manera, dice Moore, los Bush pagaron cuatro millones de dólares para impedir la presencia del 31% de negros y miles de latinos pobres de La Florida, como resultado del sistema racista de las Cortes y policía. Claro, no todos los pobres van a la cárcel ni son asesinados por las policías.

Analysis: Hillary Clinton's Studies for 2016 Debate With Donald Trump Pay OffPero, en las elecciones en las que supuestamente ganó Trump, Hillary Clinton obtuvo tres millones de votos más, y aun así perdió. El mecanismo electoral hace que, con excepción de dos estados, quien gana en un Estado, aunque sea por un voto, se lleva todos los votos electorales, es decir los representantes que realmente nombran al presidente.

¬ęUno puede hablar espa√Īol y ser conservador, del mismo modo en que se puede ser afroamericano y no querer recibir m√°s inmigrantes mexicanos, o venir de un pa√≠s asi√°tico y preocuparse por los programas que buscan favorecer el acceso de las minor√≠as a la universidad¬Ľ, se√Īala Serge Halimi.

Mientras que los dem√≥cratas traman adiciones progresistas artificiales, los republicanos se aprovechan de divisiones muy reales. El riesgo, para ambos, es no ver el otro lado de la realidad: si los j√≥venes hispanos votan m√°s a los dem√≥cratas que sus padres, no necesariamente es porque est√©n m√°s conscientes de su ¬ęidentidad¬Ľ, sino porque hay m√°s universitarios que en la generaci√≥n que los precedi√≥. Las certezas tambi√©n se tambalean en el terreno de la diversidad, a√Īade‚Ķ

Ojalá que la crisis de confianza de Estados Unidos en su sistema político conlleve la ventaja de disuadirlos de imponerlo por la fuerza en todo el mundo.

La política exterior

El nuevo secretario de Estado, Antony Blinken, es políticamente cercano al multimillonario George Soros, de clara ideología anticomunista y de apoyo a las intervenciones para desestabilizar otros países. Como asesor adjunto de Seguridad Nacional (2013-2015), cuando Joe Biden era vicepresidente, Blinken desarrolló planes de agitación política y de inestabilidad en todo el Medio Oriente, con resultados mixtos en Egipto, Irak, Siria y Libia.

La diferencia fundamental con el secretario de Estado de Trump, Mike Pompeo, es que Blinken se orienta al multilateralismo a diferencia del unilateralismo, por lo que seguramente pondrá el énfasis de su gestión en ese aspecto.Quién es Antony Blinken, el posible secretario de Estado de Joe Biden? - CNN Video

Sin embargo, la especialidad de Blinken es lo que se denomina ¬ędiplomacia coercitiva¬Ľ con respaldo en la fuerza tanto militar, como econ√≥mica. Las medidas coercitivas son parte de los instrumentos m√°s utilizados en el pasado por Blinken en sus recomendaciones a Obama para su pol√≠tica hacia Rusia y contra Venezuela, con el fin de labrar el terreno para recrudecer y presionar las acciones de su gobierno.

Con la administraci√≥n Biden, los expertos se√Īalan que cambiar√° la din√°mica en la Organizaci√≥n de Estados Americanos (OEA) y Claver-Carone saldr√° del Banco Interamericano de Desarrollo, donde fue impuesto por Trump hace poco tiempo. Significar√°, asimismo, el respeto a la soberan√≠a nacional y no interferencia en los asuntos internos.

América Latina seguramente seguirá siendo considerada como el patio trasero. La ecuación regional será usar el handicap favorable en el terreno militar para negociar el control de los recursos estratégicos de la región: la biodiversidad amazónica, el litio de Bolivia, los mejores yacimientos de hidrocarburos de Venezuela, el agronegocio de Brasil y Argentina, la bioceanidad de Centroamérica…

Con este New Deal est√°n de acuerdo las Fuerzas Armadas estadounidenses, hartas de los retos que tienen que enfrentar en Asia, pero no los poderosos lobbies de Washington ni el mundo financiero, que ha lucrado con los negociados ‚ÄĒventa de armas, apropiaci√≥n de riquezas naturales, lavado de dinero‚ÄĒ detr√°s de la injerencia estadounidense en demasiados escenarios.

 

* Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A√Īadir comentario