Jun 3 2020
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Ciencia y TecnologíaCultura

Después de la vida

 

En tiempos coronarios, no estaría de más hacer la pregunta ¿qué pasa después de la muerte? Alguna vez, o más de una vez, nos hemos hecho esta pregunta, porque la muerte es cosa seria. Según las estadísticas el promedio de mortalidad alcanza el 100%.

La sobrevivencia de la personalidad humana después de la muerte biológica del cuerpo ha sido una creencia persistente a través de toda la historia y parte fundamental del pensamiento religioso. Muchos cristianos, al igual que Platón, creen que el alma es inmortal, a diferencia de Tertuliano que afirma la resurrección del cuerpo en el día del Juicio Final. Es esta interpretación literal de la resurrección de la carne a la que siguen los evangelistas, los fundamentalistas y los judíos ortodoxos.Creo en la resurrección de la carne – Evangelium Gratiae

El que haya o no vida después de la muerte es un problema compuesto intelectualmente de elementos filosóficos y empíricos. El concepto en sí mismo no es lógicamente incoherente y la verdad o falsedad de la proposición es preminentemente una cuestión de hechos empíricos.

La probabilidad o improbabilidad de la creencia dependerá de si es respaldada o no por la evidencia disponible en la psicología, fisiología, física, neurología o las ciencias cognitivas que operan con el principio de que no hay actividad mental en la ausencia de cerebro, sistema nervioso o estructuras físicas análogas.

La visión común es que cuando muera, algo de mi sobrevivirá, que mi mente o mi alma irá al cielo y todo lo que es esencial en mí, mi conciencia individual con todos sus recuerdos, sus reacciones emocionales y disposiciones, existirá eternamente. La muerte no acaba conmigo. Es solo un paso al otro mundo.

Tan firme es esta creencia que la podemos encontrar en todas las culturas del mundo a través de toda la historia humana. ¿Qué evidencias tenemos, entonces, para atrevernos a pensar que las experiencias que asociamos con la mente, tales como el pensamiento, la memoria o los sentimientos se acaban cuando la vida del cuerpo físico se extingue? El argumento más obvio es el siguiente: La memoria, la personalidad, los pensamientos, las emociones, la conciencia, en breve, todas las características que atribuimos al alma personal dependen del cerebro.

El cerebro no sobrevive la muerte del cuerpo. Luego, el alma personal no sobrevive la muerte del cuerpo. La evidencia a favor de la primera premisa es clave para resolver la pregunta acerca de la supervivencia del alma. Por décadas las víctimas de accidentes cerebrales y los estudios médicos de escaneos del cerebro han proporcionado una detallada imagen de que partes del cerebro se activan en conjunción con estados y habilidades mentales específicas.

El daño de una parte del cerebro destruye parte de nuestros pensamientos, elimina habilidades cognitivas y altera capacidades personales y emocionales. Cuando se restauran las funciones electroquímicas del cerebro se renuevan las funciones mentales. Incluso las facultades mentales más abstractas pueden ser asignadas directamente a funciones cerebrales, como muestran las disrupciones mentales causadas por algunos desórdenes cerebrales.

Síndrome de Capgras: la ilusión de los dobles, qué es y causasLos pacientes que sufren del síndrome de Capgras, por ejemplo, resultado de la lesión en el lóbulo frontal, sienten que algunos de sus seres queridos han sido reemplazados por un impostor. En el síntoma del delirio de Fregoli, causado por daño cerebral, el sujeto cree que diferentes individuos son en realidad una sola persona con múltiples disfraces.

La lista es larga y todos ellos indican claramente el origen físico del problema y la dependencia en el cerebro de las diferentes capacidades mentales. Si una región del cerebro se daña, la capacidad mental correlativa desaparece, la memoria se pierde, los afectos emocionales se abrevian. En todas las investigaciones llevadas a cabo hasta hoy, nunca se ha encontrado una función mental autónoma, independiente del cerebro.

Esta dependencia física la podemos ver en la vida diaria, sin que haya daño cerebral. Cuando la química del cerebro se altera debido a las drogas, el alimento, la privación del sueño, el ayuno, el café o el alcohol también cambian las formas de pensar. La química cerebral afecta los pensamientos positivos o negativos, nuestra irritabilidad o felicidad o nuestras capacidades cognitivas. Poco para comer o beber, y el pensar se vuelve más lento o negativo. Las drogas alucinogénicas inducen visiones de una realidad diferente.

Millones de personas toman todos los días medicamentos en contra de la depresión y la angustia capaces de producir cambios en sus creencias, sentimientos y disposiciones. La dependencia causal en todos estos casos es innegable. La mente depende de las reacciones químicas y eléctricas específicas del sistema nervioso. Pequeños cambios en estas reacciones causan cambios en la mente y sus contenidos.Que Es Una Alucinación? - Tipos, Causas Y Tratamientos.

Esta relación causal la podemos ver en todo el reino animal, desde aquellos seres tan simples que apenas califican como seres con cerebro hasta los humanos cuyos cerebros son los objetos conocidos más complejos del universo. En esta serie las habilidades cognitivas se correlacionan cercanamente con el tipo de cerebro que las criaturas poseen. Mientras más simples, más rudimentarias son sus funciones. Solo en los cerebros más complejos se da la lista de características que tradicionalmente asociamos con la mente.

Esto mismo lo encontramos en la evolución de los humanos, según la evidencia arqueológica y antropológica que muestra una progresión constante en nuestras capacidades culturales, lingüísticas, sociales, políticas y psicológicas, que claramente se correlacionan con el crecimiento y desarrollo del cerebro durante su evolución histórica.

¿Existen excepciones en la conexión entre mente y cerebro? La verdad es que pareciera que ciertas fenómenos quedan fuera de este marco cognitivo, experiencias fuera del cuerpo, apariciones, comunicación a través de médium, reencarnación, experiencias cercanas a la muerte, telepatía, telequinesia. En todos estos casos es el reporte de la gente acerca de sus experiencias el que suministra los datos con los que el crítico va a trabajar.

Esta información es abundante y alguna de ellas de alta calidad. Pero, no es tan claro que toda esta información pueda probar la supervivencia después de la muerte. En 1960, Karlis Osis, un parasicólogo profesional, hizo circular un cuestionario entre 10 mil doctores y enfermeras, y cuidadosamente seleccionó y analizó 640 respuestas que proveían detalles acerca de la muerte de 35 mil pacientes, incluyendo  mil  300 ejemplos de apariciones.

De verdad existe la percepción extrasensorial? - BBC News MundoSegún el investigador y filosofo escocés R. W. Paterson, la conclusión de este vasto estudio es que ni las visiones del lecho de muerte ni las experiencias cercanas a la muerte proporcionan suficiente base a la creencia de la supervivencia de la conciencia después de la muerte del cuerpo. A pesar del admirable trabajo de Osis y Haraldsson, Moody y Sabom, entre otros, demasiadas ambigüedades y quedan lagunas sin resolver en sus hallazgos.

Presumiendo que uno podría sobrevivir sin un cuerpo biológico, ¿en qué forma uno persistiría? ¿Qué actividades  podría realizar y en qué tipo de ambiente? ¿Cómo una entidad inmaterial podría afectar una material? Para influir en las actividades del cerebro un alma descarnada tendría que introducir nueva energía en el mundo físico o tomar prestada la energía ya existente en él, sin violar las leyes fundamentales de la física, como la conservación de la energía. ¿Cómo podría ser ésto? La verdad es que no tenemos idea.

No tenemos problema en ubicar dentro del cuerpo al corazón, al páncreas, a los pulmones o al cerebro, pero cuando llegamos al alma o la mente… ¿dónde la ponemos? A diferencia de todas las otras entidades, al carecer de peso, medida y ubicación espacial, la mente es un objeto inmaterial, una especie de entidad espectral que habita el cuerpo, pero que no es parte de el.

Según Descartes la conclusión es obvia: la mente y los objetos materiales son sustancias totalmente diferentes y es esta diferencia la que los dualistas usan para fundamentar la supervivencia personal.

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