Ago 18 2012
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Opinión

Ecuador: refugio ante una cacería implacable

El caso del asilo concedido por Ecuador al periodista Julian Assange devela, revela o más bien reafirma realidades diversas. En primer lugar es claro que Estados Unidos y sus socios, como Gran Bretaña y Suecia, han montado una cacería inclemente contra la cabeza visible de Wikileaks.| NÉSTOR FRANCIA.*

 

Esto ha terminado por ser una triangulación persecutoria, a lo cual se ha referido el canciller ecuatoriano Ricardo Patiño, quien afirmó que “existe la certeza de las autoridades ecuatorianas de que es factible la extradición a un tercer país, fuera de la Unión Europea”. Patiño se refiere a Estados Unidos, a donde Assange podría ser extraditado por Suecia.

 

En el país norteamericano existe la posibilidad de que sea juzgado por vías extraordinarias, pudiendo ser condenado a cadena perpetua o inclusive a pena de muerte, que es una pena reservada en algunos de los estados de la Unión por el delito de traición, que es uno de los cuales se le imputa en ese país.

 

Patiño leyó un documento, en el cual el gobierno de Ecuador estima que “existen serias amenazas de retaliación que pueden poner en riesgo su seguridad y su vida”, debido a la divulgación a través de Wikileaks de “información comprometedora”, por lo cual en Estados Unidos lo solicitan por supuesto espionaje y traición.

La propia defensa de Assange se refirió a esa cacería en la petición de asilo, argumentando que este es “víctima de una persecución en distintos países, la cual deriva no solo de sus ideas y sus acciones sino de su trabajo al publicar información que compromete a los poderosos, de publicar la verdad y, con ello, desenmascarar la corrupción y graves abusos a los derechos humanos de ciudadanos alrededor del mundo”.

 

Baltasar Garzón, defensor de Assange, ha dicho que “Entendemos que todo ello obedece a una intención más oculta, más perversa si se quiere, que es someter al señor Assange a un procedimiento penal en Estados Unidos que se está adelantando en este momento, que es secreto”. Y también: “Lo que tiene que hacer Reino Unido es aplicar las obligaciones diplomáticas de la Convención del Refugiado y dejarle marchar dándole un salvoconducto. De lo contrario, acudiremos a la Corte Internacional de Justicia”.

 

Otra realidad que confirma el caso es la prepotencia imperial que caracteriza al grupo de naciones poderosas que se creen destinadas por la providencia a plagar el mundo de miserias en nombre de la libertad, parafraseando a Bolívar.

 

En la mañana del miércoles Ecuador recibió una comunicación de las autoridades del Reino Unido, mediante la cual amenazaban con tomar por asalto la embajada ecuatoriana en Londres para arrestar a Assange. El Ejecutivo británico indicó que puede ampararse en una ley de 1987 que le permite revocar el estatus diplomático de una embajada, algo que Ecuador ha calificado de amenaza.

 

El gobierno británico desconoció abiertamente tanto el derecho internacional como las tradiciones aceptadas en los casos de asilo, al afirmar, en una nota entregada el miércoles por el encargado de negocios británico a las autoridades ecuatorianas:
“Debemos ser totalmente claros en que esto significa que en caso de recibir un pedido de salvoconducto para Assange, después de que haya obtenido el asilo, será denegado”.

 

Lo bueno de esto es que permite avanzar en la conciencia independentista de los pueblos y en la certeza de la existencia de poderes imperiales, hecho que es negado constantemente por los imperialistas y sus aliados nacionales en todo el mundo, quienes tratan de vender los intentos de dominación y sojuzgamiento por parte de esos poderes como una lucha por la “libertad” y la “democracia”.

 

El gobierno de Ecuador ha reaccionado con entera dignidad ante la amenaza: “Nosotros no somos colonia británica (…) los tiempos de la colonia han terminado”, dijo Ricardo Patiño, en un comunicado después de una reunión con el presidente Rafael Correa.

 

También factores de vanguardia británicos han manifestado ante la embajada de Ecuador en Londres en apoyo de Assange y del país suramericano, desfilando ante las fuerzas policiales que prepotentemente rodean la sede de la misión diplomática.

 

Igualmente en América Latina las fuerzas progresistas se están movilizando. Este es otro factor positivo del caso: es una nueva oportunidad de demostrar la fortaleza de las tendencias integracionistas en el continente, ya que las amenazas contra Ecuador deben ser asumidas como amenazas contra todos nuestros países.

 

Ya se ha dicho que los cancilleres del ALBA y la Unasur se podrían reunir para examinar la situación. Por otro lado, el canciller ecuatoriano señaló que ha tenido conversaciones con el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quien “nos ha ofrecido también que en los próximos días, lo más pronto posible, él convocará a una asamblea general de la OEA (…) para tratar este delicado tema”. Por su parte, el ALBA ha manifestado su firme solidaridad con Ecuador en un comunicado emitido ayer.

¿Y cuáles han sido las reacciones en Venezuela? Voceros del gobierno han asumido rápidamente la posición que era de esperarse. El canciller  Nicolás Maduro rechazó la arrogancia y la prepotencia que ha mostrado el gobierno británico en el caso de Julian Assange:
“Todo el rechazo a la arrogancia, a la prepotencia que el Gobierno británico ha tenido en este caso amenazando de manera directa a un gobierno democrático, soberano y anunciando la posible violación del derecho internacional… Hacemos un llamado a la sensatez y a que se respete el derecho internacional” y reafirmó que el asilo político es “una institución sagrada”.

 

Y además: “Esperamos que el gobierno británico respete no solo el derecho internacional sino el derecho de asilo político que ha tenido este ciudadano”.

Entretanto, el embajador de Venezuela ante la Organización de Estados Americanos, Roy Chaderton señaló que “esa amenaza hay que tomarla muy en serio; estamos hablando de una potencia que tiene una tradición histórica del uso de la fuerza y de la violación al derecho internacional para proteger, promover, asegurar e instalar sus intereses”.

 

Añadió que “hay que tomar muy en serio no solamente la amenaza, sino el peligro de que dentro de este continente (Europa) esa amenaza puede encontrar eventualmente apoyos políticos, diplomáticos e inclusive militares y de inteligencia”.

 

Chaderton dejó claro que “la embajada del Ecuador en Londres es territorio soberano de la República del Ecuador, una incursión, una irrupción en los espacios protegidos y asegurados por la Convención de Viena sobre las Relaciones Diplomáticas y Consulares equivaldría a una agresión, a una invasión a territorio ecuatoriano”. Y siguió diciendo: “no queremos reproducir en nuestro continente los horrores bélicos y de violencia que están ocurriendo en otras partes del contienen con el ejercicio brutal de la fuerza militar…lo que está en juego es muy grave y llama la atención que se pretenda recurrir al derecho interno en lugar del derecho internacional que es el que rige las buenas relaciones entre los estados miembros de la comunidad internacional”.

 

El secretario ejecutivo del ALBA, el venezolano Rodolfo Sanz, indicó que “todos sabemos de las firmes posiciones del presidente Correa de no permitir injerencias en los asuntos internos de Ecuador y los países de la Alba hemos venido a respaldarlo”.
Ahora bien ¿y la oposición venezolana? Hasta ahora guarda un significativo silencio. Ya se estarán reuniendo apresuradamente los asesores de Capriles para considerar si el candidato debe decir algo y, en todo caso, qué diablos diría. Quedarse callado no será tan fácil, ya que el asunto está tomando alta resonancia. O el candidato o la MUD seguramente deberán pronunciarse. La derecha venezolana ha sido muy cauta, casi muda, en el tratamiento de cualquier caso internacional, ya que deben, por una parte, guardar fidelidad a sus amos imperiales, y por la otra, cuidarse mucho de no aparecer desnudos en su verdad de pro-imperialistas y vasallos.

 

Lo más probable es que en cualquier momento se aparezcan con alguna declaración acomodaticia, alguna tibia condena a la actitud británica, y hasta aprovechen para cargar contra Correa y el gobierno de Ecuador, tratando de evadir la sustancia del asunto.

 

Quizá la línea se las ha trazado una declaración de un instrumento del imperialismo llamado Comité para la protección de los periodistas, con sede en Nueva York, faltaba más, cuyo coordinador para “las Américas”, Carlos Lauría, afirmó:
“Es irónico que el mismo gobierno que concede asilo a Assange haya obligado a exiliarse en Estados Unidos al ex director de opinión del periódico El Universo, Emilio Palacio… Ahora que Ecuador ofrece su apoyo a Assange sería bueno que empezara a escuchar las voces críticas, dentro y fuera del país, y que destrabara el flujo de información en su territorio”.

 

Lo realmente irónico es que este señor trate de desviar la atención de lo que en verdad es importante, y en vez de referirse al meollo del asunto, que es la persecución imperial contra un comunicador y las amenazas contra un país soberano, utilice el tema para atacar a Ecuador. Es probable que la derecha venezolana termine viéndose en ese espejo, aunque sea de ladito.

 

Finalmente es bueno terminar diciendo que no somos santificadores de Assange o de Wikileaks. En ese sentido suscribimos la opinión de Fernando Buen Abad: “Por su propia iniciativa, y definición, la tarea de Assange —y Wikileaks— debe ser tomada con pinzas científicas y con escepticismo sistemático. No hay otro modo de entrarle seriamente…

 

En la muy cerrada batalla que urge dar contra los monopolios de la información a nivel planetario, la estrategia de Assange ha implicado avances y retrocesos diversos.
“Por una parte su ‘metodología’ logró liberar esa información clasificada que suele usarse como mercancía del poder para traficar influencias, traficar desestabilizaciones, espionajes y calumnias a granel y aunque eso por nadie era desconocido, la aparición de documentos probatorios abre un espacio de lucha política inédito.
“Por otra parte, en su cantidad y densidad, el aporte de Assange deja muchas fisuras y no siempre es fácil validar los dichos ni verificar loa hechos aludidos en muchos de los mensajes revelados. Eso no se traduce, siempre, en fortaleza para el combate”.

 

De todas formas, lo primero es lo primero: la verdadera defensa de la libertad de expresión y, sobre todo, de la independencia y la soberanía de Ecuador y de todos nuestros pueblos.

——
* Periodista.

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Comentarios

  1. Antonio Casalduero Recuero
    23 agosto 2012 22:30

    Esta es una reactualización de las arrogancias imperiales que en el pasado sembraron tanto daño y tanta muerte en los países por ellos denominados “subdesarrollados” o “tercermundistas”. Felizmente la actitud de Ecuador ha sido de dignidad ante esta amenaza de intromisión británica a su embajada. No cabría esperar otra actitud tampoco de los países del ALBA, apoyando sólidamente a su presidente Correa, e igualmente los demás países soberanos sudamericanos, todos cuadrándose junto a Ecuador.

  2. Antonio Casalduero Recuero
    23 agosto 2012 22:32

    Esta es una reactualización de las arrogancias imperiales que en el pasado sembraron tanto daño y tanta muerte en los países por ellos denominados “subdesarrollados” o “tercermundistas”. Felizmente la actitud de Ecuador ha sido de dignidad ante esta amenaza de intromisión británica a su embajada. No cabría esperar otra actitud tampoco de los países del ALBA, apoyando sólidamente a su presidente Correa, e igualmente los demás países soberanos sudamericanos, todos cuadrándose como uno solo junto a Ecuador.