Oct 10 2019
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Pol铆tica

Ecuador: Un gobierno que se debilita ante una lucha social que crece

El 9 de octubre se realiz贸 el gran paro nacional en el Ecuador. Pr谩cticamente no hay provincia o lugar donde no se hayan desarrollado importantes acciones en las que los sectores populares no se hayan movilizado masivamente, incluyendo tomas de gobernaciones y el sitio a la casa presidencial desde todos los puntos cardinales. La derecha tambi茅n intent贸 hacer lo suyo en un apoyo a las medidas impuestas del FMI, que se expres贸 en Guayaquil y con debilidad en Quito y Cuenca. La lucha de clases se visibiliza en los discursos, en las acciones y en las propuestas. El pueblo ecuatoriano aprende quienes son sus amigos y quienes sus enemigos.

Las patas cortas de las mentiras gubernamentales

En la tarde, la Ministra de Gobierno, Mar铆a Paula Romo, y el Ministro de Defensa, Oswaldo Jarr铆n, pretendieron que las acciones populares hab铆an disminuido, con la esperanza que la cercan铆a al feriado del viernes hiciera realidad esa mentira. Sin embargo, es innegable la cantidad y magnitud de acciones. Como no pueden ocultar, aunque lo pretenden, que junto a la fuerza de los ind铆genas est谩n los obreros del FUT que cerraron m煤ltiples f谩bricas, empleados p煤blicos, los maestros de la UNE, los estudiantes universitarios y secundarios con la FEUE y la FESE, campesinos y otras organizaciones sociales de todo tipo. Les resulta dif铆cil aislar al movimiento ind铆gena.

Hasta ahora, la ministra ha hecho el papel de 鈥減olic铆a bueno鈥, frente al Ministro de Defensa que hace el de 鈥減olic铆a malo鈥. Pero ambos han ocultado las numerosas violaciones de derechos humanos, los muertos y heridos producto de la represi贸n, as铆 como actitudes de polic铆as y militares que procuran no reprimir e incluso llegan a acuerdos con grupos de manifestantes en una posible desobediencia a sus jefes.

En la noche del paro, el Presidente y su Vicepresidente dijeron que hab铆a negociaciones con la dirigencia ind铆gena. Luego, en el intento de confundir y dividir, que eran con parte del movimiento. Sin embargo, la CONAIE oficialmente aclar贸 que no existi贸 ni una sola reuni贸n y no hay negociaciones. Que se mantiene como punto central el retiro de las reformas neoliberales.

Otto Sonnenholzner, el vicepresidente, trat贸 de mentir con mayor calidad. Por un lado, d铆as luego de las medidas, se帽al贸 que la disyuntiva era entre estas medidas o acabar con la dolarizaci贸n. Pero ello nunca se plante贸 as铆 porque hay muchas medidas distintas que sin afectar la dolarizaci贸n evitaban golpear al pueblo (las han planteado el FUT, el observatorio de la dolarizaci贸n, grupos acad茅micos y economistas); la dolarizaci贸n, por el contrario, podr铆a correr riesgo con las medidas actuales del gobierno que permiten la m谩s f谩cil y r谩pida salida de d贸lares. Por otro lado, el mismo personaje dijo que quitar los subsidios y la elevaci贸n de los combustibles no afecta a la inflaci贸n (por favor lector, no se r铆a), comparando lo que sucedi贸 cuando se quit贸 el subsidio a la gasolina de alto octanaje que solo usan los autos de alta gama, como si eso fuera igual que los combustibles que se usan para el transporte masivo y de productos.

El freno a la inflaci贸n vendr谩 porque se reducir谩 a煤n m谩s la capacidad de compra de las familias, pero no por inter茅s del gobierno. Por 煤ltimo, entre las mayores mentiras, sin tener pruebas, dice que se trata de una medida ambientalista, cuando no hay pruebas, ni en Ecuador ni en otra parte, que ello reduzca a mediano plazo el consumo de combustibles f贸siles, los que, a pesar de los aumentos de los precios internacionales, contin煤an siendo causa fundamental del cambio clim谩tico. Es risible que ese argumento lo usen adem谩s quienes fomentan la explotaci贸n petrolera en el Yasun铆, la destrucci贸n que trae la miner铆a a cielo abierto o la posible afectaci贸n a las islas Gal谩pagos que pasa de laboratorio natural de la vida a 鈥減ortaviones natural鈥 para naves del imperialismo, como se dice y hace desde el gobierno a favor de las transnacionales.

Maduro, el nuevo culpable

Una de las mentiras del gobierno, de la que tuvo que retroceder, fue pretender que todo era un intento de golpe de Estado y acusaron a grupos corre铆stas, que, si bien est谩n presentes en algunos lugares, son reducidos y rechazados por las organizaciones en lucha. Cuando hoy los sectores afectos a Rafael Correa pretenden denunciar violaciones a derechos humanos o simplemente llaman 鈥渙rganizaciones populares鈥 a la CONAIE y otras, las bases de esas mismas organizaciones les recuerdan que los mismos ataques que hoy encabeza Moreno antes los encabez贸 Rafael Correa, gobierno en el que m谩s de 200 dirigentes populares fueron acusados por cargos como terrorismo, mientras los grandes grupos econ贸micos aumentaban su 铆ndice de ganancias.Resultado de imagen para correa y maduro

Moreno y su gobierno, seguramente por ello, centraron su ataque en los corre铆stas, esperando que la gente que no quer铆a ser identificada con esa corriente se retirara de las marchas. No le funcion贸 y crecieron consignas como: 鈥淣i Correa, ni Moreno; la lucha es del pueblo鈥 o 鈥淣i Correa, ni Moreno; ni Nebot ni Lasso; el pueblo est谩 contra el paquetazo鈥. La segunda identific贸 tambi茅n a los apoyos olig谩rquicos a las medidas, expresadas en dos potenciales candidatos de la derecha m谩s dura.

Pero r谩pidamente salieron a decir que el presidente Maduro financiaba y co-organizaba manifestaciones, asaltos y violencia. En una entrevista, Moreno dijo que ten铆an 鈥渢odas鈥 las pruebas, pero hasta ahora no presentan ninguna. Incluso dicen que hay extranjeros que cobraban entre 40 y 50 d贸lares (vaya, qu茅 baratos) por participar, pero tampoco presentan ning煤n caso.

Acusar a Maduro no es un acto rid铆culo, como parece. Adem谩s, los neoliberales han usado la muletilla de los violentos y los asalariados por d茅cadas, as铆 que tampoco es un novedoso instrumento medi谩tico. Pero ac谩 hay una decisi贸n que solo se explica desde la visi贸n del imperialismo: dar supuestas pruebas del peligro que es Maduro para la regi贸n, tan inv谩lidas como las mentiras presentadas por el presidente de Colombia en plena Asamblea d la ONU. Con ello, se activaron de inmediato los gobiernos del cartel de Lima para amplificar la acusaci贸n que les resulta 煤til para justificar la activaci贸n del TIAR y la invasi贸n armada contra el pueblo venezolano.

Al interior del pa铆s, esa mentira solo la reproducen sectores de la derecha, pero ni ellos le dan tanta importancia. Pero los guerreristas de la Casa Blanca, Colombia o Brasil buscar谩n usarla de la manera m谩s vil.

La violencia 驴de d贸nde viene?

Si se analiza cronol贸gicamente, la violencia masiva y estructural se present贸 con las medidas impuestas por el FMI, condenando a la pobreza a millones. Para que un mill贸n trescientos mil est茅n tranquilos, se les ofreci贸 un bono de 15 d贸lares mensuales, silenciando las enormes cantidades en millones que hace poco obsequi贸 el gobierno a los mayores empresarios mediante una remisi贸n tributaria. Un golpe a la econom铆a familiar, al futuro de los ni帽os y nuevos trabajadores, que debe ser identificado como violencia.

Luego, como siempre, se pretendi贸 que los violentos eran los que se manifestaban en las calles haciendo uso de su derecho a la expresi贸n, a la organizaci贸n y al derecho constitucional a la resistencia. Los medios de comunicaci贸n empresariales y 鈥減煤blicos鈥, al un铆sono, identificaron toda marcha con 鈥渄esmanes鈥, 鈥渧iolencia鈥, 鈥渟aqueos鈥. Todos insultados, como lo hac铆a la oligarqu铆a de Guayaquil y el resto del pa铆s, como vagos, z谩nganos, indios (no entienden que son ind铆genas y usan ese calificativo como agresi贸n), asalariados de Maduro, ignorantes, manipulados y un largo etc茅tera. Violencia simb贸lica desde el poder pol铆tico y los poderes f谩cticos.

Es cierto que hubo unos cuantos saqueos. No son muchos, pero pretendieron ser magnificados. Callaron tambi茅n que en Guayaquil los que actuaron en ellos son habitantes de barrios empobrecidos en los que crece la delincuencia ante la falta de empleo, en acciones que no se presentan por primera vez en esa ciudad. Pero hoy pretendieron ver la amenaza en unos cuantos extranjeros y en ind铆genas que en otra mentira avanzaban a tomarse la ciudad. Ver los saqueos como acto organizado por fuerzas oscuras es, entre otras cosas, aunque no 煤nicamente, salirse por la tranquera para no analizar la realidad social a la que conducen las medidas neoliberales. Ejemplos sobran dentro y fuera del pa铆s.

Hay otra violencia, la de autodefensa del pueblo que lleg贸 a quemar una tanqueta militar, que reacciona ante la represi贸n y la violaci贸n de derechos, que busca la libertad de expresi贸n en un pa铆s donde esta se encuentra controlada por grandes grupos empresariales y su gobierno propio. Esa tambi茅n es condenada por los grandes medios como si no fuera autodefensa sino una agresi贸n que amenaza al pa铆s. Los millones que se expresan, de una u otra manera contra las medidas del FMI, para ellos no son parte del pa铆s. Si pudieran quietar铆an la ciudadan铆a a quienes se rebelan contra la injusticia y la dominaci贸n extranjera.

Con ello se quiere justificar otro tipo de violencia, la directa. La represi贸n ha adquirido rasgos dictatoriales. Hay reportes por confirmar respecto a varios muertos como resultado de la represi贸n; decenas de heridos graves (un joven perdi贸 un ojo por un golpe con una bomba lacrim贸gena utilizada como proyectil, lo que la Ministra Romo calificaba como un incidente en su ojo); cientos de heridos leves; m谩s de 800 detenidos, en gran parte no llevados a las unidades de flagrancia sino a recintos policiales y militares; periodistas agredidos e incluso arrestados; unos nueve medios de comunicaci贸n intervenidos; entre otros datos que saben ratificar por si hay errores.

La noche del paro (9 de octubre) las fuerzas represivas atacaron a las Universidades Cat贸lica y Salesiana en Quito, parte de las instituciones que han sido refugio nocturno de los manifestantes y para sus hijos. Si la presencia de ni帽os tiernos no les import贸, tampoco lo hicieron letreros que se indicaba que cada una de las universidades es ahora 鈥渮ona de paz y refugio鈥.

Con todos estos hechos, las organizaciones de Derechos Humanos resaltan que las violaciones de derechos humanos son sistem谩ticas. Preocupa enormemente que personal de salud y voluntarios y que, de distintas maneras y por distintos actores, ambulancias de la Cruz Roja hayan sido impedidas de realizar su labor y su personal se haya sentido en peligro al grado de suspender temporalmente sus labores pre-hospitalarias. Las organizaciones populares han ratificado su respeto a esta organizaci贸n comunitaria y solicitan a sus bases facilitar su labor.

El gobierno se debilita

Tras el anuncio de las medidas, el gobierno esper贸 que no creciese la protesta. Al inicio y r谩pidamente se dirigieron a negociar con los grandes transportistas que hab铆an paralizado sus labores por el incremento de los combustibles. Pero no esperaban la fuerza del movimiento popular, la unidad de las m谩s importantes organizaciones locales y nacionales y la generalizaci贸n de las protestas. Sin duda subestimaron al pueblo.

La fuerza de la respuesta social, les condujo a que, a regl贸n seguido, tomaran medidas que delataban su debilidad. Un ejemplo es la suspensi贸n de clases en escuelas y colegios, que primero fue en la Sierra, luego en el Oriente y finalmente en todo el territorio continental. Entre esas medidas, se dieron anuncios dictatoriales: se impuso el Estado de Excepci贸n por 60 d铆as (la Corte Constitucional luego rebaj贸 el plazo a 30 d铆as); el Ministro de Defensa amenaz贸 violentamente, hablando de que los militares tienen derecho a la autodefensa e incluso anunciando el uso de armas con fuego real; se impuso un verdadero toque de queda a la movilidad en las cercan铆as de edificios p煤blicos e instalaciones estrat茅gicas. Por 煤ltimo, en lo que para muchos es una huida anticipada, Moreno llev贸 el gobierno a Guayaquil a cobijarse en la derecha social cristiana, el populismo de Bucaram y el dinero del banquero Lasso.

La derecha m谩s reaccionaria, buscando usar a las fuerzas militares como sus empleados personales, por d铆as han reclamando que no se reprime con suficiente fuerza, que act煤en con m谩s violencia. Los argumentos clasistas y racistas recuerdan a los usados en 1922, cuando se dio la primera huelga general en Guayaquil y el bautismo de sangre de la clase obrera ecuatoriana.

Pero, poco a poco la violencia del discurso ha bajado. El Ministro de Defensa ya no sale con discursos fascistoides, realizan cadenas nacionales supuestamente de an谩lisis para convencer tard铆amente sobre las medidas, hablan de dialogar con los dirigentes ind铆genas (haciendo de lado a los dem谩s dirigentes sociales) y, por 煤ltimo, la noche del nueve como reacci贸n a la fuerza del paro sale un grupo de autoridades a anunciar en el a铆re, sin nada concreto, medidas que dicen 鈥渟on de inter茅s de los ind铆genas鈥. Pero, junto a esas muestras de debilidad, nada dicen a煤n sobre retirar el paquete de medidas que es la exigencia central, ni eliminar las reformas que est谩n contra los derechos laborales, ni transparentar las negociaciones con el FMI o enjuiciar los casos de violaci贸n de derechos humanos.

El gobierno se debilita, pero los sectores m谩s reaccionarios est谩n unidos para defender el paquete del FMI a cualquier costo. El pueblo sabr谩 responder y por ello las acciones no se detienen.

(*) Acad茅mico y exministro de Medioambiente de Ecuador. Asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE,聽www.estrategia.la).

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