Feb 13 2013
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Opini贸nSociedad

EEUU y la libertad de expresi贸n universitaria: el caso de Brooklyn College

BrookColHace pocos d铆as, Brooklyn College se vio convertido en blanco de una vehemente campa帽a en contra de la decisi贸n de su departamento de Ciencias Pol铆ticas de copatrocinar un foro de debate en el que dos de los oradores defender铆an una postura que de todo coraz贸n cuestionan quienes participan en la campa帽a. Hay incluso pol铆ticos de la ciudad y del estado [de Nueva York] que han pedido la retirada de las subvenciones que recibe la universidad. | TODD GITLIN.*

 

La postura en cuesti贸n se refiere a si deben los estadounidenses boicotear, desinvertir y sancionar a Israel (lo que se abrevia en las siglas BDS, habituales del movimiento). Que conste que yo me opongo a cualquier llamamiento a castigar a todos los israel铆es por las err贸neas acciones de algunos de ellos; pero lo que aqu铆 se discute no son los m茅ritos de esta postura.

 

La cuesti贸n es: 驴tienen derecho los miembros de Ciencias Pol铆ticas a fomentar la controversia pol铆tica? 驴Deber铆an los pol铆ticos retirar los fondos p煤blicos 鈥 en un eco inconsciente del objetivo de BDS 鈥 porque discrepen de una mesa redonda?

 

Los contratiempos comenzaron debido a que un grupo denominado Estudiantes por la justicia en Palestina pidi贸 a los miembros de Ciencias Pol铆ticas que copatrocinaran la charla de dos personas, una fil贸sofa feminista, Judith Butler, y un activista palestino, Omar Barghuti, alineados con el movimiento de BDS.
No tardaron en surgir las objeciones. All铆 donde BDS tiene oportunidad de hacerse o铆r 鈥 por ejemplo, en la UC [Universidad de California] Irvine y en UCLA [Universidad de California Los Angeles] en a帽os recientes 鈥 se organiza la marimorena.

 

Cuando dos estudiantes expresaron su preocupaci贸n en el Brooklyn College, Paisley Currah 鈥攓ue dirige el departamento de Ciencias Pol铆ticas鈥 les respondi贸 por escrito:
libex芦Ustedes y aquellos de sus compa帽eros que piensen de modo parecido deber铆an asistir al acto, hacer o铆r sus opiniones y utilizarlo como oportunidad para generar m谩s di谩logo y debate entre los estudiantes. Tal vez ustedes y sus compa帽eros puedan incluso organizar una mesa redonda por propia iniciativa禄.

 

Con estas palabras, Currah daba paso a John Stuart Mill, en el sentido de que la educaci贸n y la ilustraci贸n salen beneficiadas cuando se escuchan los puntos de vista de una minor铆a, en parte porque puede resultar que estas opiniones acaben siendo correctas en cierta medida, y en parte porque la mayor铆a, cuando se ve obligada a enfrentarse a objeciones, puede descubrir que ha afinado su comprensi贸n y que se ha revitalizado un punto de vista que estaba obsoleto.

 

Evidentemente, Mill no est谩 hoy muy en boga, pues los defensores de Israel-con-raz贸n-o-sin-ella creen que su caso es una delicada flor de invernadero que se marchitar谩 si se la deja expuesta a cualquier adversidad.

 

Se abri贸 un abismo ret贸rico en Brooklyn, y un parlamentario de la Asamblea del Estado de Nueva York, Dov Hikind, proclam贸 que, puesto que la presidenta de la universidad, Karen L. Gould, se negaba a 芦tomar medidas para impedir que el centro fuera utilizado por un grupo con un programa racista禄, Gould 芦es un desastre para los estudiantes del Brooklyn College禄. Hikind cree que la amplificaci贸n de un punto de vista que deplora 芦crea un efecto escalofr铆ante entre los estudiantes del Brooklyn College禄, cuando realmente, tal como demuestra bastante ampliamente la controversia, tiene el efecto opuesto: las cosas se caldean.

 

Puede que eso no te guste, pero en ese caso, no te gustar谩n las universidades. M谩s bien, si lo que quieres son afirmaciones de fe para marchar al paso, tu lugar es el el Vaticano o el Partido Comunista de China.

 

Al mismo tiempo, un antiguo y renombrado alumno de Brooklyn College, Alan Dershowitz,[1] deplor贸 芦que un departamento acad茅mico… tome partido en este debate. Este departamento nunca me invitar铆a a m铆, por ejemplo, a hablar y dejar constancia de un punto de vista opuesto como es el m铆o禄.
De hecho, en 2008, el mismo departamento de Ciencias Pol铆ticas copatrocin贸 una conferencia de Dershowitz en la que una de sus controvertidas opiniones 鈥攄efensa de la tortura鈥 se manifest贸 sin oposici贸n.

 

Mientras tanto, Gould, a la vez que afirmaba su posici贸n respecto al derecho de los especialistas en Ciencias Pol铆ticas a patrocinar el acto del jueves, declar贸 que la universidad ofrecer谩 芦m煤ltiples oportunidades de debatir los asuntos鈥ue est谩n en el centro de esta controversia禄. El departamento de Ciencias Pol铆ticas, que manifiesta no haber rechazado nunca una petici贸n de los estudiantes de copatrocinar un acto, ha dejado claro de modo expl铆cito que est谩 abierto a toda suerte de debates controvertidos.

 

expresLa cuesti贸n central es que la libertad de expresi贸n 鈥攅n un campus universitario, m谩s que en ning煤n otro lado鈥 significa libertad. No todos los actos exigen equilibrio. Los puntos de vista divergentes requieren tener abierto acceso. Mantener el equilibrio en toda ocasi贸n es cosa de equilibristas, no de universidades robustas.

 

Funciona aqu铆 un molde siniestro. La incomprensi贸n respecto a los objetivos de las universidades se ha descontrolado en los EEUU de hoy por temor a que alguien en alg煤n lado pueda albergar pensamientos incorrectos o poco rentables. Recabar fondos es lo primordial. Las universidades consolidadas se ampl铆an gracias a los cientos de millones de d贸lares recaudados, con la esperanza de que la investigaci贸n a la que se dedican produzca finalmente beneficios financieros para la universidad. Esto puede llevar a nuevas y notables iniciativas acad茅micas, pero tambi茅n a la timidez.

 

Las universidades de EEUU son el pasmo del mundo, y no debido a que se arruguen ante la controversia. A nuestras puertas llaman estudiantes de todo el mundo (como director del programa doctoral de una universidad, respondo todos los a帽os a m谩s de un centenar de solicitudes de informaci贸n procedentes de uno u otro pa铆s). No hay duda de que esos estudiantes tienen motivos numerosos y a buen seguro hay en juego oportunidades pr谩cticas. Ciertamente se puede conseguir un capital cultural y econ贸mico gracias a las credenciales norteamericanas.
Pero tambi茅n, a buen seguro, quienes arriban a nuestros campus se admiran y maravillan del derecho a disentir, llegando, como llegan, de pa铆ses en los que se asesina y tortura a la gente por reivindicarlo.
___
N. del T.
1] Alan Dershowitz (1938), uno de los abogados y juristas m谩s notorios de los Estados Unidos por su defensa en casos de extraordinaria resonancia p煤blica como los de Mike Tyson, Patty Hearst, Claus von B眉low, Michael Milken y O. J. Simpson, fue profesor de la Facultad de Derecho de Harvard y polemista de fuste en causas c茅lebres relativas a derechos y libertades.
Dershowitz, sin embargo, no es menos conocido por su intolerante, virulenta y beligerante defensa de Israel, habiendo abogado por el uso de la tortura y las represalias colectivas, y distingui茅ndose por acerbos ataques personales a sus adversarios.
鈥斺
* Profesor de periodismo y sociolog铆a y ensayista; director del programa interdisciplinario de comunicaciones de la Universidad de Columbia.
En www.sinpermiso.info 鈥攖raducci贸n al castellano de Lucas Ant贸n.

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