Abr 18 2014
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Econom铆aSociedad

Ejecutivos de EEUU ganan 331 veces m谩s que un empleado promedio

Una encuesta divulgada esta semana por la mayor federaci贸n sindical de Estados Unidos concluye que los directores ejecutivos de las principales corporaciones del pa铆s ganaron 331 veces m谩s dinero que el trabajador promedio en 2013.

Seg煤n la base de datos 2014 Executive PayWatch de la Federaci贸n Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO, por sus siglas en ingl茅s), los ejecutivos de 350 empresas del pa铆s ganaron un promedio de 11,7 millones de d贸lares el a帽o pasado, en comparaci贸n con el trabajador promedio, que percibi贸 35.293 d贸lares.

Los mismos jefes obtuvieron, en promedio, un ingreso 774 veces mayor que los trabajadores que percibieron el salario m铆nimo federal por hora de 7,25 d贸lares, o poco m谩s de 15.000 d贸lares al a帽o, seg煤n la base de datos.

Otra investigaci贸n de las principales 100 corporaciones estadounidenses divulgada el domingo 13 por The New York Times concluy贸 que la compensaci贸n media de un directivo de esas empresas el a帽o pasado fue a煤n superior: 13,9 millones de d贸lares.

Ese informe, el Equilar 100 CEO Pay Study, determina que en conjunto esos altos ejecutivos se embolsaron 1.500 millones de d贸lares en 2013, algo m谩s que el a帽o anterior.

Como en los 煤ltimos a帽os, quien m谩s dinero obtuvo fue Lawrence Ellison, director ejecutivo de Oracle: 78,4 millones de d贸lares.

Los dos estudios, divulgados mientras decenas de millones de personas presentan su declaraci贸n anual de impuestos, echan le帽a al acalorado debate sobre el aumento de la desigualdad de ingresos en este pa铆s.

El fen贸meno salt贸 al primer plano con el movimiento Ocupa Wall Street de 2011.

El presidente Barack Obama lo describi贸 como 鈥渆l desaf铆o que define nuestro tiempo鈥, mientras se pone en marcha la campa帽a por las elecciones de mitad de per铆odo.

El mandatario intent贸 darle respuesta aumentando el salario m铆nimo y extendiendo los beneficios por desempleo y el pago de horas extra a los trabajadores federales, entre otras medidas.

El hecho de que Obama ponga la mira en la desigualdad y en los peligros que esta plantea le ha hecho ganar cierto respaldo intelectual, e incluso teol贸gico, en los 煤ltimos meses.

En una revisi贸n de su tradicional ortodoxia neoliberal, el Fondo Monetario Internacional (FMI) divulg贸 el mes pasado un estudio sobre los efectos negativos de la desigualdad en el crecimiento econ贸mico y en la estabilidad pol铆tica.

La directora gerenta del FMI, Christine Lagarde, advirti贸 que la desigualdad crea 鈥渦na econom铆a de la exclusi贸n鈥 y que amenaza 鈥渆l precioso tejido que mantiene unida a nuestra sociedad鈥.

El papa Francisco tambi茅n se ha pronunciado reiteradamente sobre los peligros que plantea la desigualdad econ贸mica, por ejemplo, en una reuni贸n privada que el mes pasado mantuvo con Obama en el Vaticano.

El informe 鈥淕lobal Risks鈥 del Foro Econ贸mico Mundial, publicado en enero, sostiene que la marcada desigualdad de ingresos ser谩 el mayor riesgo para la estabilidad mundial en la pr贸xima d茅cada.

Mientras, un nuevo estudio del economista franc茅s Thomas Piketty, 鈥淓l capital en el siglo XXI鈥, que compara la desigualdad de hoy con la de fines del siglo XIX, recibe cr铆ticas favorables en pr谩cticamente todas las publicaciones dominantes.

La obra se basa en datos de decenas de pa铆ses de Occidente que se remontan a dos siglos.

Piketty argumenta que se necesitan medidas radicales de redistribuci贸n, como un 鈥渋mpuesto mundial al capital鈥, para revertir las actuales tendencias hacia una mayor desigualdad. El autor se encuentra esta semana en Washington para disertar ante expertos de varios centros de pensamiento.

El fallo de la Suprema Corte de Justicia, que a comienzos de este mes ampli贸 los l铆mites de las contribuciones que pueden hacer los acaudalados a los partidos pol铆ticos y a las campa帽as electorales, hace temer a muchos que la democracia estadounidense vaya en camino de convertirse en una plutocracia.

De todos los pa铆ses de Occidente, el que registra mayor disparidad de ingresos es Estados Unidos, seg煤n varias mediciones. En su libro, Piketty muestra que esta desigualdad actual de Estados Unidos excede a la que ten铆a Europa en 1900.

La diferencia de 331 a uno entre lo que perciben los 350 directores ejecutivos y el trabajador promedio es coherente con la brecha salarial caracter铆stica de la 煤ltima d茅cada.

Esta realidad contrasta dr谩sticamente con la que exist铆a despu茅s de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). En 1950, por ejemplo, los salarios de los directores de las corporaciones eran 20 veces mayores que los de los trabajadores.

En 1980, antes de que el gobierno de Ronald Reagan (1981-1989) empezara a implementar sus pol铆ticas econ贸micas de la 鈥渕agia del mercado鈥, hab铆a que multiplicar por 42 el salario de un trabajador para obtener el de un alto ejecutivo, seg煤n Sarah Anderson, veterana observadora de las compensaciones del Instituto de Estudios Pol铆ticos de Washington.

鈥淣o creo que nadie, excepto tal vez Larry Ellison, pueda decir que los gerentes de hoy son una forma evolucionada del homo sapiens en comparaci贸n con sus predecesores de hace 30 o 60 a帽os鈥, se burl贸 Bart Naylor, promotor de pol铆ticas financieras en la organizaci贸n Public Citizen.

鈥淨uienes crearon la industria farmac茅utica y la de alta tecnolog铆a鈥 eran altos ejecutivos y no drenaban la econom铆a del modo en que lo hacen los ejecutivos de hoy鈥, dijo a IPS.

鈥淟a maquinaria de recompensas a los ejecutivos est谩 arruinada鈥, agreg贸.

Lo mortificante para los sindicalistas es que muchas de estas empresas sostienen que no pueden darse el lujo de aumentar los salarios a sus trabajadores.

鈥淧ay Watch llama la atenci贸n sobre el demencial nivel de compensaciones de los directores ejecutivos, mientras los trabajadores que crean esas ganancias corporativas no logran percibir lo suficiente para cubrir sus gastos b谩sicos鈥, dijo el presidente de AFL-CIO, Richard Trumka.

鈥淐onsideren que los beneficios por retiro del presidente de Yum Brands, que posee KFC, Taco Bell y Pizza Hut: m谩s de 232 millones de d贸lares, con impuestos diferidos鈥, dijo Anderson.

鈥淓s bastante obsceno para una corporaci贸n que emplea mano de obra barata鈥, a帽adi贸.

Actualmente, el Congreso legislativo considera varias medidas para abordar el asunto, aunque la mayor铆a de ellas cuentan con la oposici贸n de los republicanos, que son mayor铆a en la C谩mara de Representantes.

No obstante, un proyecto tributario presentado por el presidente republicano del poderoso Comit茅 de Medios y Arbitrios de esa c谩mara puede poner fin a una clara injusticia, la que exime a los ejecutivos de pagar impuestos por los 鈥渉onorarios al desempe帽o鈥 que reciben cuando cumplen ciertas metas fijadas por el directorio de la empresa.

Adem谩s, la Comisi贸n Nacional de Valores empiece a aplicar una norma pendiente desde hace tiempo que exigir谩 a las corporaciones que cotizan en bolsa revelar los ingresos de sus directores ejecutivos, comparados con los de sus empleados de tiempo completo, parcial, temporario y estacional, tanto estadounidenses como extranjeros.

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