Jul 5 2015
843 lecturas

CulturaSociedad

El animal con el que vivo

Aparte del ser humano ningún animal ha pensado en vestirse a si mismo. Esta es una cuestión muy  propia del animal que somos, una cualidad exclusiva  inseparable de todas las otras propiedades que los filósofos afanosamente han venido catalogando como  razón, lenguaje, risa, aberración sexual, historia, conciencia de la muerte y muchas otras. El animal no se ve ni se siente desnudo. Y, por lo que sabemos, esto nunca ha sido un problema  para el.

No hay desnudez en la naturaleza.  Solo el ser humano crea una vestimenta para protegerse del clima y ocultar  su sexo de la mirada del otro. A diferencia del animal  sabemos  que estamos  desnudos y  la mirada del otro  nos avergüenza  incluyendo, por extraño que  parezca, la mirada del animal cuando se encuentra con la nuestra.

Extraño… ¿Cierto? Porque… ¿Que  dice el animal? ¿Cuál es su punto de vista? ¿Y por que podría importarnos?  Según Derrida, que introduce el animal en el pensar filosófico,  su mirada nos ofrece el límite abismal  de lo humano, lo inhumano o ahumano, el fin del hombre. Su mirada nos devuelve, si no proyectamos nuestra  vida interior en el, lo que es radicalmente Otro.  No el Otro humano que pertenece a una tribu o cultura diferente, sino el Otro absolutamente Otro. Toda la historia de la filosofía esta basada en la negación o ignorancia de este encuentro.

¿Dónde nos ubicamos en el orden de las cosas? ¿Arriba del animal, al lado del animal o después del animal? ¿Hay una historia del animal filosófico, del animal para el filósofo que uno pudiera contar? ¿De que manera la velocidad con que la vida  se ha venido transformando en los últimos años  ha afectado la experiencia de lo que todavía llamamos animal?indio con llama

Nuestra relacion tradicional con el animal ha sido por cientos de años  el sacrificio ritual, la caza,  la pesca, la domesticación, la explotación de su energía  en el transporte y cultivo agrícola, la carnicería y el experimento. Esta relacion ha sufrido hoy  tremendas transformaciones debido al desarrollo del conocimiento zoológico, etológico, biológico y genético y a las intervenciones tecnológicas en la modificación del animal y  su medio a través de  la experimentación genética, la crianza y regimentalizacion industrial  que eleva los índices demográficos a niveles desconocidos en el pasado, exclusivamente  al servicio humano. 10 billones de gallinas se matan al año solo en Estados Unidos y la producción mundial, genéticamente manipulada, es de 65.6 millones de toneladas  con un aumento anual  del  4%. El crecimiento forzado  y el desarrollo desproporcionado del tejido para producir carne sabrosa les impide caminar, aletear o pararse. Los músculos destinados a volar ahora son destinados a la maquina procesadora.

150 billones de animales son sacrificados mundialmente cada año, según  The Animal Kill Counter << ADAPTT :: Animals Deserve Absolute Protection Today and Tomorrow  que va  indicando el numero de animales muertos en  el mundo desde el momento en que uno abre la pagina.  Cualquiera sea la forma en que uno interprete esto no se puede negar  que la sujeción del animal y la violencia química, hormonal y genética  a la que se le somete ha alcanzado nuevos niveles. Podemos ocultar y disimular esta crueldad todo lo que queramos, podemos organizar un olvido colectivo, hundirlo en nuestro inconsciente, actuar como si no lo supiéramos, pensar que tenemos el permiso de Dios, pero el hecho permanece. Las voces minoritarias y débiles que  tratan de llamar la atención hacia el sufrimiento  del animal  pueden perderse en el ruido del mercado, pero…igualmente  el hecho permanece.
esp rey y elefante
¿Qué es lo que autoriza  a la tradición filosófica, desde Aristóteles a Levinas, a decir que solo los humanos hablan, que solo ellos son auto concientes, racionales, históricos, apasionados  o políticos  en tanto el animal  solo emite signos y carece de razón y autoconocimiento?   La intención, al hacer la pregunta, no es la de cancelar toda diferencia con el animal y atribuirle  propiedades espirituales, incluyendo los árboles y plantas, como creen algunos  “New Age”, sino que todas estas diferencias tienen que volver a pensarse de  manera distinta, empezando con la categoría “animal”que borra la compleja multiplicidad y variedad  de formas que la vida animal contiene. ¿Hay algo  que nos permite  colocar en el mismo lote a la ballena y el grillo, al tigre y la langosta, al  elefante  y la gaviota? ¿No es el caso que la división entre hombre y animal queda corta en dar cuenta de la multiplicidad de diferencias que existen entre las especies? No basta con decir que el animal no habla ni razona y que el ser humano es un ser racional,  parlante y superior. Tampoco esto puede mejorarse determinando una diferencia más adecuada y correcta, porque toda esta aproximación es falsa si la miramos desde la perspectiva del ser y el devenir.

La  oposición entre animal y ser humano comúnmente se formula desde la perspectiva del ser humano como un ser totalmente constituido y no como un ser en devenir. Pensamos al animal desde dentro de esta perspectiva y no podemos pensar lo humano desde la perspectiva del animal o el animal  independientemente del ser humano, si es que esto  fuera posible. Cada característica atribuida exclusivamente al hombre, dice Derrida, es una ficción.  Cierto… pero la cosa es que, por muy ficción que sea, es una ficción que  posee una realidad propia al ser el elemento que organiza nuestra práctica.

Cualquiera o, por lo menos, para la mayoría que haya visto las imágenes de una factoría de gallinas le es difícil, por algún tiempo, comer con toda tranquilidad la carne de ave. Muy luego, sin embargo, esta intranquilidad se neutraliza movilizando una de nuestras ficciones favoritas, como la infame noción cartesiana del animal maquina. … cuídate de la ingenuidad de creer en la compasión por los animales. Cuando un animal emite sonidos de dolor debemos tener en cuenta que ellos no expresan ningún sentimiento interno, ninguna experiencia real porque los animales no tienen alma. Los sonidos que escuchamos son en verdad producidos  por un complejo mecanismo de huesos, fluidos y músculos que podemos ver claramente  en la disección.

Descartes,  en verdadgallos pintura,  no dice que los animales no sienten lo que llamamos dolor. Lo que dice es que ellos no lo experimentan como sufrimiento porque “no hay nadie en casa”, no sujeto del pensar que tenga la experiencia. Y por esta razón el dolor no es moralmente relevante. El argumento  se centra en la aserción de que los animales no poseen razón y desde el momento que el identifica razón con conciencia el animal no puede tener conciencia del dolor. El único signo que indica la capacidad de pensar   es el uso de la palabra. Los animales pueden comunicar impulsos naturales como miedo, hambre o enojo, pero sus voces o movimientos corporales no indican nada parecido a un  pensamiento puro. Y es este el que separa definitivamente al hombre. El lenguaje es el signo exterior de que alguien esta pensando en el interior.   El espectro desencarnado, el conocedor interno que se ubica por encima de los procesos corporales… Res cogitans…  El fantasma en la maquina.

Por supuesto, hoy nadie cree  que el animal sea una maquina. Pero…  en algún rincón de nuestra mente, perdido en uno de sus pliegues,  la creencia continua operando… ¿O no? Y, a veces, obviamente. En el Boletín de la Sociedad Nacional para la Investigación Médica de Estados Unidos  todavía se emplea la tesis de que el animal no siente dolor como argumento para bloquear  cualquier legislación que pudiera restringir  la investigación biomédica. El filosofo Peter Harris todavía  defiende el cartesianismo basado en la premisa de que no podemos probar absolutamente que el animal siente dolor. Y el filósofo cognotivista  Dennett reproduce, en otro nivel,  el sujeto cartesiano cuando   argumenta que independientemente de  como los llamemos, sea dolor, estados concientes o experiencias, tiene que haber un sujeto para que  ellos sean fuente de sufrimiento. Cuando se afirma que la conciencia humana es una condición necesaria para un serio sufrimiento volvemos a introducir  la diferencia entre pensar y saber que uno piensa. Y que alguien tenga  una mente pensante o no depende de su relacion con el lenguaje.

gato maltrato cientificoNo es que todos los animales  experimentan el mismo nivel o grado de sufrimiento. El problema no es este.  El problema es que  la diferencia entre dolor y sufrimiento es transformada  en una diferencia cualitativa, ontológica  basada en  un conjunto de habilidades fantasmaticas como el lenguaje y su supuesta capacidad para representar exactamente el mundo de las cosas que, en verdad, ni los humanos o no humanos poseen. La cuestión no es tanto si tenemos el derecho de negarle al animal el atributo que autoritariamente nos asignamos a nosotros mismos o si nosotros poseemos el concepto puro, riguroso e indivisible de ese atributo, sino que la cuestión es si esta diferencia nos da el derecho a concedernos el poder de eliminarlos completamente de nuestras consideraciones éticas.

La sugestión de Derrida es que no se trata de  retornarles  el lenguaje  a los animales. De lo que se trata  es como acceder a un pensamiento, por fabuloso o quimérico que sea, que piensa con la ausencia del nombre y la palabra, como algo distinto a la privación.

Un  documental  muestra un pequeño gato moribundo después de haber sido sometido a una serie de experimentos de laboratorio, con sus huesos quebrados,  la mitad de su piel destrozada  y sus ojos desvalidos  mirando el lente de la cámara… ¿Qué es esta mirada, sino la mirada del Otro que negamos? ¿No será que lo que la mirada triste y perpleja expresa es la horrible  tortura de haberse topado con el animal humano, de haber descubierto nuestro sadismo y lo que no queremos ver en su mirada dolorida es nuestra propia monstruosidad?

X

Envíe a un amigo

Su nombre (requerido)

Su Email (requerido)

Amigo(requerido)

Mensaje

2 Comentários - Añadir comentario

Comentarios

  1. Angélica
    7 julio 2015 20:05

    Muy bueno

  2. Antonio CAsalduero Recuero
    18 julio 2015 21:15

    Buen artículo, aunque debo decir algunas inexactitudes o revelar omisiones. Las religiones han influido notablemente en el tipo de vestimenta humana, el cristianismo considera vergonzoso mostrar partes íntimas, como si para engendrar tuviese que serlo solamente pene y vagina, aisladamente del resto del cuerpoo; el islam es aún peor, ni siquiera admite mostrar el rostro de la mujer,algo increíble, inhumano,desnaturalizado, irracional. Otro punto: las religiones han estado históricamente del lado de los poderosos, éstos las han utilizado en beneficio propio, por muchos años el catolicismo era renuente a que los hombres adquirieran conocimientos aparte de la iglesia, y que la mujer se alfabetizara, esto solamente perduró hasta inicios del siglo XX. Ahora el edificio del catolicismo tambalea peligrosamente a causa de los miles y miles de casos de curas pedófilos y abusadores de niños pequeños. Hoy el Vaticano no es más que un gigantesco museo al aire libre, además de ser un objeto meramente turístico y de ahí no hay más, aunque haya aún mucha gente hundida en la ignorancia religiosa.