Abr 9 2012
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Ciencia y TecnologíaOpinión

El circo de la clonación

Por ahí circula la noticia de que científicos rusos y coreanos del sur buscan clonar un mamut. En el mundo del surrealismo uno puede esperar siempre cosas tanto absurdas como asombrosas. Relojes como huevos fritos, molinos con alas de mariposas, rosas flotantes, humanoides ovíparos, elefantes de patas muy extrañas; en fin, ése es Dalí, con su iconografía y alegoría pictórica planteada de una manera magistral en su contexto histórico y artístico que se universaliza. | AMÉRICO OCHOA.*

 

También la ciencia ficción literaria, cinematográfica o de tv nos pone desbordar la imaginación, desde los monstruos Ultramán o Gotzilla hasta personajes extraterrestres en la orquesta de un bar en Guerraa de las galaxias; en fin, escoja usted su mejor referencia. ¡Ah, se me olvidaba, también Jurassic Park!

 

El tema de la clonación no es nuevo, se supone que el primer proyecto concreto y exitoso que la ciencia llevó a cabo es el de la famosa oveja Dolly en 1996, donde se hace una reproducción “asexual”; es decir, sin la intervención orgásmica natural de esperma y ovulo, sino de una manipulación embrionaria y de ADN para tener como resultado un mamífero cuadrúpedo idéntico, y no un “descendiente” de la oveja y su macho.

 

La información develada sobre este tema habla de otros intentos fallidos o sin mucho éxito.

Bueno, la trama es que actualmente se habla de clonar un mamut (ver aquí, nota aparecida el pasado 15 de marzo), en un proyecto entre rusos y coreanos. Ya antes se había hablado de un proyecto ruso-japonés con las mismas intenciones.

 

El caso es que estamos hablando de seres que caminaron hace varios millones de años; allá por la época cuaternaria, que ni sabemos con exactitud cronológica donde queda en la rueda del tiempo, pero las pruebas de su presencia son reales; es decir, se ha encontrado fósiles con cuerpos que evidencian su existencia hasta unos 3.700 años atrás.

 

Para muestra un mamut: en abril 2012 se difundió la noticia de haber encontrado un ejemplar lanudo que se supone habría tenido interacción con humanos, según nota de la BBC.

 

Pero, volviendo al acto surrealista que contiene el hecho de traer un mamut al siglo XXI, uno podría cuestionarse muchas cosas; por ejemplo, si clonan una oveja se puede alimentar con leche de oveja si es bebé, o pasto; pero a un mamut, que su contexto natural ya no existe, ¿qué le van a dar, lo van alimentar con sandías transgénicas? o ¿cómo? No entiendo. Es decir, la clonación es sólo para probar que se puede clonar o ¿para qué? ¿Tiene la ciencia bien delimitada y clara la finalidad de una acción de ese tipo? o, ¿es solo la aviesa travesura de animar un cadáver y demostrar que la ingeniería genética va viento en popa?

 

Injertos de la imaginación

 

El asunto no es solo de moralidad y ética aplicada a la modalidad científica, puesto que podríamos decir que al cortar la rama de una rosa y resembrarla se convierte en una planta independiente. También, el sentido común dice “que no hay que pedirle peras al olmo” porque se podría llegar a tener “perolmos” mediante injerto.

 

Igualmente podríamos hablar de la hibridación y sus consecuencias nefastas, que se entrelazan con perversidades económicas y políticas derivadas del neoliberalismo, como el caso del maíz transgénico en detrimento de las especies criollas y naturales, incluso de aspectos sociales y culturales relacionados con su cultiuvoi; pero esas son semillas de otro costal.

 

Puede ser que la intendencia genética llegue hacer, incluso, hibridaciones de especie; pero ya los artilugios de la imaginación y la mitología van años luz delante de la manipulación científica, más allá de las frutas y las semillas:

 

– ¿Qué tal la combinación de caballo y humano? Se llama Centauro;
– ¿Toro y humano? ¡Minotauro!;
– el Grifo, Medusa o Aracne.
– Los unicornios que tanto nos gustan.

 

¿Qué tal las triadas de animal, humano y divino?, como:
Horus; cuerpo humano, cabeza de halcón y su indiscutible divinidad para los egipcios.
¿Qué tal el kraken?, remozado recientemente en un duelo con Johnny Deep; ¡perdón!, capitán Jack Sparrow (en Piratas del Caribe).

 

Puede ser que la fantasía no sirva para nada tangible, pero seguirá siendo humanamente grandiosa.

 

¿Y la conservación de las especies actuales?

 

Volviendo a la cuestión sobre retrotraer un ejemplar desaparecido hace ciento de miles o millones de años por condiciones naturales, podríamos también preguntarnos, ¿solo para verlo un par de días y que muera de viejo siendo bebé? Si el interés fuera reponer una especie extinta, ¿porqué no mejor preocuparse por las existentes en peligro de extinción?

 

Ya que el mamut que quieren clonar es de pedigrí europeo, pongamos un ejemplo: el atún rojo se encuentra en peligro de extinción debido a que vio reducido su número en un 90% en el Atlántico europeo y un 50% en el Mediterráneo, desde la década de los setentas, siendo la principal causa de este hecho la pesca masiva.

 

La Comisión Internacional para la conservación del atún atlántico (ICCAT) es la entidad que arroja estos datos, y denuncia que la pesca que se produjo en 2007 —que fue de 61.000 toneladas— duplicó la cantidad permitida por la ley y además cuadruplica lo que sería ecológicamente correcto. (ver).

 

Puede decirse que una quinta parte de las especies de vertebrados está “amenazada”, siendo un 13% de las aves al 41% de anfibios que pueden extinguirse en un futuro muy cercano. Además anota la misma fuente que casi 26.000 especies de vertebrados se encuentran en la “lista roja” de la Unión Internacional para la conservación de la naturaleza. ¡Y los rusos empeñados en traer un mamut!

 

Lógicamente no tengo nada en contra del desarrollo científico, pero sí todo a favor de la conservación de la biodiversidad actual. Si la clonación llegara a ser tan común y comercial como la manipulación del maíz transgénico, seguramente usted podría encargar su propio mastodonte de mascota, pero ¿a dónde lo va a meter?, ¿en la nevera? O podría pedir que se lo hagan del tamaño de su gato, como los bonsai.

 

La imaginación da para mucho; por ejemplo: todavía existen circos en los que tristemente se puede ver animales con su espíritu salvaje quebrantado. ¿Qué tal un circo con un niño de Cromagnon enjaulado? No sé si acontecería algo parecido a lo que sucede en el cuento de García Márquez titulado Un señor muy viejo con unas alas enormes –¡qué bueno que es!
(Se lee aquí).

 

También podría escoger sus seres de compañía mediante la combinación de clonación y eugenesia… pero, volviendo a la fantasía y al mamut, podemos tener un cadáver, o varios, pero eso no nos traslada a su contexto. Es decir, el aire que respiraba, el clima, lo que comía, los ecosistemas en que se movía y demás. Así que traerlo a un mundo de oxígeno raro para su entorno es aberrante; claro, no es el mismo animal en sí el que surgiría a este mundo, sino un injerto.

 

Después de los mamuts ¿siguen los humanos comunes y los sagrados?

 

Bueno, sobre la clonación humana ya la religión ha hecho sus apreciaciones sobre la vida, el alma y su relación con la ciencia respecto de estos temas; pero fantaseando, si clonáramos por ejemplo a Leonardo Da Vinci o a Miguel Ángel ¿tendrían las mismas virtudes? o solo serían un cuerpo semejante sin la entelequia filosofal de los auténticos.

 

¿Vendría en su combo cerebral un talento apto para el desarrollo en nuestro tiempo? ¿O les daría un infarto si lo subimos a un jet?

 

Lógicamente, en la vida real, el desarrollo del espíritu creador se desempaca con el conocimiento adquirido y la vivencial característica particular de tiempo y espacio personal; pero la fantasía nos permite interrogarnos hasta dónde la ciencia puede, o supone, llegar a controlar lo que hasta ahora nos parece irracional. Para eso también es la imaginación, como sucede en la telenovela brasileña El Clon; solo que en ese caso el clonado es un perico de los palotes, pero si fuera alguien que verdaderamente aportara cosas sustanciales ¿qué pasaría? Podría salir una trama sumamente interesante si el argumento no es malogrado.

 

En el tema de clonar por clonar o por travesura acreditada se podrían filtrar muchas tramas.
A Einstein, para ver como evoluciona sus teorías hacia la cuántica.
¿Qué tal clonar un santo para probar sus milagros?
O al mismísimo Cristo.

 

¡Santo Dios! Para la ciencia no habría diferencia que sea un mamut, un venerable o un sagrado; así que cualquier trama o guión lo puede suponer y se lo permitiría. En el caso del Hijo de Dios, los amanuenses de los guiones del cine tendrían que ingeniárselas porque el Ser es único y lo entendemos a la diestra del Padre; es decir, no anda por ahí congelado en la Siberia esperando caer en manos de hordas de clonadores; pero en fin, allá ellos.

 

En el caso del circo de la clonación, imagino en cartelera: ¡Vean señoras y señores, el mamut adiestrado Siberia! (y los tambores sonando). O al estilo romano: ¡Vean al hombre de Pekín contra el hombre de Cromagñon!; ¡Últimas funciones del hombre que inventó el fuego! ¡El pitecantropus y su coooolmillo de saablee! ¡Gran espectáculo de los tigres albinos de Malasia y el monstro de Tasmania! ¡Suba a sus niños al vuelo del pterodactylus! ¡Conozcan al hombre de Java! ¡La doncella de Gibraltar y sus cabras amaestradas! ¡Pregunten lo que quieran sobre evolución al Darwin Clonado! ¡No se pierdan las últimas funciones del Gran Circo Cuaternario de la Clonación!

 

De todas maneras todo este hemiciclo no es más que fantasía literaria desbordada ¡y todo por un mamut!; pero sí, antes de ver un circo de la Era Glacial venido de la clonación, prefiero ver —aunque sea por tele— las ballenas que todavía existen, oír el canto matutino de los pájaros del barrio y tener la esperanza que las especies que están en la mira de extinción encuentren santuario seguro; sobre todo, en nuestras conciencias y nuestro respeto por la vida.

 

La combinación de especies las prefiero en la imaginación, la fantasía y la mitología. ¡Ah!, y el surrealismo lo prefiero pintado por Dalí —eso sí, ¡el auténtico!.
——
* Poeta.

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2 Comentários - Añadir comentario

Comentarios

  1. Gerardo Campos Gamboa
    11 abril 2012 0:40

    Comparto sus apreciaciones sobre la inutilidad de la ciencia cuando se dedica a este tipo de experimentos, sabiendo que la humanidad requiere, en estos momentos, de producir servicios alimentarios para millones de excluidos. Igualmente opino de los viajes siderales, en los que solo descubrimos que no somos nada ante el universo, cosa ya dicha siglos de siglos atrás.
    GRacias.

  2. Antonio Casalduero Recuero
    12 abril 2012 1:39

    Creo que Américo Ochoa se anduvo excediendo en su despliegue imaginativo, a tal punto que huele a reaccionario por su intento de caricaturizar una probabilidad científica; este señor en su planteamiento pareciera oponerse ante los progresos de la ciencia. Sin ser científico, se me ocurre que la matriz donde se podría desarrollar el clon del Mamut podría ser un elefante actual, sea africano o asiático, ignoro si comparten su carga cromosomática. Américo debe entender que no hay dificultad alguna para que dos proyectos cintíficos se puedan desarrollar simultáneamente, la ciencia constantemente va probando entre el ensayo y el error, eso ya viene de los tiempos de Claude Bernard y su método científico, académicamente vigente hasta el día de hoy. Y si tenemos la suerte de ver un mamut vivito y coleando, pues… ¡bienvenido sea!