Abr 5 2020
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Opinión

El coronavirus como epidemia del miedo: el distanciamiento social como narrativa

La ‚Äúnormalidad‚ÄĚ reinante en el Chile pre-rebeli√≥n popular del 18 de octubre, estaba hegem√≥nicamente sustentada en un capitalismo que trae consigo una moralidad promotora de individualismo-aislamiento social, potenciador y agudizador de desigualdades sociales, excluyente de las grandes mayor√≠as y articulador de la destrucci√≥n planetaria.

Esta ‚Äúnormalidad‚ÄĚ, estructurada como un complejo sistema que permea la subjetividad de las personas, desarrollando esquemas perceptivos, cognitivos y afectivos, que definen el accionar de √©stas y de la sociedad en general, es lo que el soci√≥logo franc√©s Pierre Bourdieu reconoc√≠a como habitus. Regreso a la "normalidad": chilenos cansados por la desigualdad ...

En ese contexto, uno de los mecanismos o instrumentos mediadores y socializadores por excelencia de los habitus, es el lenguaje. A trav√©s de √©l se transmiten valores, normas, costumbres, patrones de funcionamiento social, que en √ļltima instancia, se constatan en la organizaci√≥n de las pr√°cticas de las personas y los grupos sociales, que los naturalizan y pasan largos periodos sin que ellos sean cuestionados.

Precisamente los patrones culturales¬† de esa ‚Äúnormalidad‚ÄĚ chilena, hab√≠an comenzado a cuestionarse o problematizarse. En efecto, los patrones individualistas, estaban dando paso a la articulaci√≥n comunitaria, a las redes y tejidos sociales sustentados en la solidaridad y empat√≠a con los dem√°s. Gran parte de los chilenos, comenzamos a identificar problemas comunes, y lo m√°s relevante, comenzamos a identificar que hab√≠a una ra√≠z y una l√≥gica en el funcionamiento del sistema que permit√≠a mirarnos como parte de una mayor√≠a dominada y explotada.

Aparecen con ello, los primeros signos que permiten configurarnos con una identidad com√ļn. Y esto, para el capitalismo en general y para los sistemas de dominaci√≥n como las democracias representativas que imperan en gran parte de las sociedades capitalistas, son configuraciones esencialmente subversivas.

Comunicado en solidaridad con Chile - Red Interuniversitaria ...Pero por qu√©, la solidaridad de clase, la empat√≠a o la configuraci√≥n de identidades comunes, son factores subversivos para el capitalismo. Pues, porque son valores y patrones que emergen en contrapoder a las l√≥gicas de dominaci√≥n capitalista. En ese sentido, la acci√≥n combativa y solidaria de la Primera L√≠nea, no es subversiva s√≥lo porque combate la represi√≥n directa de los agentes del Estado; lo es esencialmente, porque se organiza en una l√≥gica com√ļn y no individual.

Los Cabildos y Asambleas auto convocadas, no eran solamente subversivas porque la población se reunía de manera autónoma, no siguiendo los lineamientos del gobierno y el Estado; lo son, porque rompen la lógica borreguil instaurada por la democracia representativa, y emerge el poder popular con capacidad de articulación y lucha, factor que se suponía, había sido eliminado y superado por el modelo representativo de las aristocracias políticas gobernantes.

Lo anterior, explica, por ejemplo, la agrupaci√≥n de este sector pol√≠tico (que por cierto, es transversal a los partidos institucionalizados) que desarrolla el ‚Äúacuerdo por la paz y nueva constituci√≥n‚ÄĚ que se concreta con el llamado a plebiscito para el cambio constitucional. Proceso que surge, no como una necesidad de establecer transformaciones reales.

Es decir, no porque les interesaba de manera tan relevante modificar las bases jur√≠dicas organizativas, pues claramente, de ellas se han estado sirviendo por d√©cadas, sino porque est√°n realizando un movimiento estrat√©gico, que permita organizar una respuesta desde las elites pol√≠ticas hacia sectores populares que comenzaban a articularse. En definitiva, tambi√©n ac√° estamos frente a una articulaci√≥n de la clase dominante, que desde su pr√°ctica y narrativa act√ļa como una batalla destructora de la subjetividad de clase.

Considerando lo anterior, la identidad social, la solidaridad de clase, son factores que tienen una alta dosis de subjetividad, y a la vez, son potentes motores que permiten desarrollar culturas de resistencia, autonomía y articulación de los pueblos. De ahí, que para las democracias representativas como la chilena, son factores altamente subversivos que necesitan ser combatidos por todos los medios. Chile persigue una nueva normalidad, con el cambio del gabinete de ...

Uno de esos, es el lenguaje y la narrativa de los representantes políticos de la burguesía, los empresarios, las figuras de los medios de comunicación y la prensa en general. Desde estos sectores y utilizando la coyuntura de la epidemia mundial del coronavirus, se ha venido instalando una narrativa con claros tintes fascistoides, por medio de la cual se pretende contrarrestar los avances que se habían realizado desde octubre a la fecha.

Son visibles los intentos por borrar los hitos de la revuelta popular. Por ejemplo, al primer día de decretado estado de catástrofe en Chile, junto con lograr el blanqueo de sacar las fuerzas armadas a la calle, supuestamente para ayudar a la población contra el Covid-19,  se dedican a  pintar la base del monumento a Baquedano en la plaza Dignidad.

Chile: un pa√≠s que se resiste a volver a la normalidad - Izquierda WebUsted se preguntar√°, cu√°l es la importancia sanitaria de esta acci√≥n: ninguna, pero si es relevante para la narrativa de la burgues√≠a, que ve√≠a en este sector de la capital chilena un especie de ‚Äúterreno liberado‚ÄĚ por el pueblo, que era imperioso reconquistar.

En la misma l√≠nea, ocurre con la puesta en escena de Pi√Īera llegando a la plaza dignidad (acompa√Īado s√≥lo por sus escoltas, por cierto). Hecho que retrata al menos dos cuestiones relevantes: la necesidad de mandar un mensaje a la poblaci√≥n, cuya narrativa impl√≠cita dice relaci√≥n con la ‚Äúreconquista‚ÄĚ de espacios.

Sumado a una enfermiza provocación, que deja ver los altos niveles de sociopatía de algunos personajes de la política mundial (que decir de Bolsonaro o Trump) caracterizados por una deshonestidad comprobada, con nulos niveles de empatía y el desprecio absoluto por la dignidad de las personas. Antecedentes no menores, considerando que existe una población que depende de medidas tomadas por sujetos con éstos perfiles psicopáticos, lo que implica una revictimización constante de los sectores más desposeídos.

Pero esta reconquista cultural y material, implica desarrollar la informaci√≥n como propaganda pol√≠tica. Y en eso, el fascismo puede dar c√°tedra. Ejemplo de lo anterior, son diversos y cuantiosos. Desde los experimentos de Harold Dwight Lasswell con la ‚Äúaguja hipod√©rmica‚ÄĚ, que nace con el objetivo de estudiar los efectos de la propaganda pol√≠tica durante el periodo de entre guerras en el siglo pasado. Chile despierta ‚Ä≥en calma‚Ä≥ e intenta volver a la normalidad ...

Pasando por la maquinaria de propaganda nazi, encabezada por Joseph Goebbels, cuyos 11 principios aparecen hoy como el ‚Äúrecetario‚ÄĚ y manual comunicacional de los principales gobiernos mundiales y sus lacayos. Sin dejar de considerar la labor que cumpli√≥ la propaganda en las dictaduras latinoamericanas, donde se orquestaron grandes maquinarias, centros de estudios y laboratorios, que permitieron desarrollar las narrativas de represi√≥n social y de lucha contrainsurgente en la regi√≥n.

Un caso destacado, es el poco conocido pero muy influyente ¬†‚ÄúDepartamento de Relaciones Sociales y Conducta Social‚ÄĚ que nutr√≠a de informaci√≥n a los aparatos de inteligencia (DINA y posteriormente a la CNI) de la dictadura chilena.

Ejemplos de estas experiencias, perduran y han especializado su actuar, pues en la actualidad cuentan con mayor apoyo cient√≠fico y tecnol√≥gico, que les permite ‚Äďentre tantas otras acciones- dise√Īar campa√Īas de propaganda distribuidas en los medios de comunicaci√≥n masiva, generando la imperceptible guerra psicol√≥gica, que b√°sicamente consiste en realizar acciones que impactan en los instintos m√°s primitivos de las personas, como lo es el instinto de supervivencia.

COLUMNA | ¬ŅD√≥nde est√°n nuestros desaparecidos? - ProgresistasEs en este contexto, donde se deben entender las acciones, discursos y narrativas de la √©lite pol√≠tica chilena y sus medios de comunicaci√≥n, que a prop√≥sito de la pandemia del coronavirus, han desarrollado una estrategia de propaganda informativa destinada a generar desconcierto, incertezas y miedo, siguiendo la l√≥gica de Maquiavelo, de ‚Äúquien controla el miedo de la gente, se convierte en el amo de sus almas‚ÄĚ.

Pero esta estrategia de control social, se acompa√Īa de otra narrativa considerada como una de las acciones ‚Äúindispensables para no contagiarse del virus‚ÄĚ: que la poblaci√≥n desarrolle un ‚Äúdistanciamiento social‚ÄĚ.

Y ac√°, lo sospechoso no es s√≥lo hacer un llamado al ‚Äúdistanciamiento social‚ÄĚ, sino que paralelamente, tratar de legitimar a las fuerzas armadas y de orden, como depositarios de la seguridad y confianza de la poblaci√≥n. S√≠, los mismos que hace menos de tres semanas gaseaban a la poblaci√≥n, violaban mujeres, atentaron contra ni√Īos, los deten√≠an, ¬†torturaban, les mutilaban, les arrancaban los ojos, etc., hoy nos intentan hacer creer que son los ‚Äúgarantes de seguridad‚ÄĚ de la poblaci√≥n.

Lo que se intenta con esto, es desarrollar esquizofrenia social. Idear una narrativa, un mundo y una realidad paralela; se pretende escindir nuevamente la realidad, insertando un discurso disociador en la poblaci√≥n, Por qu√© los brotes como el coronavirus se propagan ...acompa√Īado de la generaci√≥n de miedo y desesperanza. Esa es la base de la guerra psicol√≥gica en que se debate gran parte de la poblaci√≥n mundial; gobiernos aprovechando la coyuntura de la pandemia para reinstalar la narrativa y la moral capitalista, y un pueblo que ha comenzado a despertar, y que los peque√Īos sorbos de problematizaci√≥n y concientizaci√≥n que han desarrollado, al menos le est√° permitiendo dudar de las acciones y discursos de las autoridades.

En efecto, el miedo s√≥lo logra desarticular y desmovilizar. Y lo que ahora necesitamos como pueblo es precisamente lo contrario. Debemos articular y movilizar informaci√≥n certera, solidaridad comunitaria, disposici√≥n de quienes est√°n mejor perspectivados para aportar con las comunidades. Y sobre todo, no podemos confundir ‚Äúdistanciamiento social‚ÄĚ de separaci√≥n f√≠sica, pues justamente el distanciarnos socialmente, es lo que pretende la narrativa burguesa.

Quiz√°s, una separaci√≥n f√≠sica cuando sea necesario, pero no el distanciamiento social, porque luego que hab√≠amos comenzado a reconocernos y encontrarnos, despu√©s de haber estado distanciados como humanos, no podemos volver a la ‚Äúnormalidad‚ÄĚ de la moralidad y narrativa capitalista.

*Psicólogo chileno. Diplomado en pensamiento complejo

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