Dic 19 2011
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Política

El debate latinoamericano y la “retirada” de Irak

En América Latina se está profundizando el debate entre las dos concepciones antagónicas del mundo contemporáneo, el capitalismo y el socialismo, aunque algunos, por distintas conveniencias, sean reacios a llamar las cosas por su nombre. Lo cierto es que no cuesta encontrar prueba de que el que ruge es un “tigre de papel”. | NÉSTOR FRANCIA.*

Esto está en el centro de la polémica que se dio ayer en el seno de la OEA, según se infiere de las declaraciones de nuestro embajador en el organismo, Roy Chaderton, quien propuso que se incluyera en la Carta Democrática Interamericana un párrafo en el que se reconociera la importancia “de la participación del pueblo en la formación, ejecución y control de la gestión pública, a través de las vías institucionales respectivas”.

Inmediatamente surgió la férrea oposición de Estados Unidos y Canadá y, tal como refirió Chaderton, “curiosamente, del secretario general, que esta vez participó a lo largo de la negociación como si él fuese un país”. No creemos que haya nada de curioso en esto. Ya en ocasión del golpe de Estado en Honduras, el año 2009, Insulza se comportó como lo que es, un agente político del imperialismo y del neoliberalismo.

Según declaraciones reseñadas por la agencia AP, Insulza se manifestó “vehementemente” en contra del texto porque: “me olía a poder popular y eso no me gusta”. Más claro no canta un gallo. Por supuesto, en Insulza debe actuar también el resentimiento por la creación de la CELAC, a la cual ha descalificado recientemente.

Pero el asunto principal es el que ha planteado Chaderton, para quien en la diatriba lo que “hay es un problema ideológico de fondo, porque no es que ellos no entienden cuál es el concepto de democracia participativa sino que lo entienden muy bien y por eso es que lo rechazan…

“Ellos saben perfectamente que una democracia controlada por el pueblo se diferencia totalmente de una democracia donde cada cinco, seis o siete años los electores extienden un cheque en blanco para el ejercicio del poder”.

Después de una prolongada discusión, el cónclave logró la aprobación de una declaración en la que se deja sentado que sólo “algunos Estados” reconocen la importancia de la participación del pueblo en la gestión pública.

Según Chaderton, “Lo interesante es que, sin darse cuenta, implícitamente reconocieron que así como hay delegaciones que están de acuerdo con el ejercicio de la democracia por parte del pueblo, hay otras que no”.

Ahora bien, nosotros debemos acotar algunas consideraciones. El socialismo es en realidad un planteamiento democratizador en todos los sentidos: económico, político, social, cultural. La única y verdadera democracia posible es la que se construye en socialismo. Pero la clave verdadera no reside en la simple participación, sino sobre todo en el protagonismo.

En el capitalismo surgen también formas de participación. Lo son las elecciones, por ejemplo, y las comunas que hemos podido conocer en algunos países europeos. Lo que realmente diferencia la propuesta socialista de la capitalista es el concepto de protagonismo. No se trata pues de que el pueblo participe en instancias del poder, sino de que, a la larga y de manera paulatina, se vaya convirtiendo en el poder mismo, es decir, que se transforme en protagonista principal de la actividad económica, política, social y cultural, después de recorrer (volvemos a parafrasear a The Beatles) un largo y sinuoso camino.

Por eso tal debate mundial en general y latinoamericano en particular es de trascendencia histórica.

Las tropas estadounidenses y el control de Irak

El retiro de las tropas estadounidenses de Irak puede dar la impresión de que ese país está bajo control desde el punto de vista de su estabilidad social. Nada más lejos de la verdad, aunque sí continúa un control político, el del imperialismo. El embajador de Wáshington en Bagdad, James Jeffrey, estimó que a pesar de la retirada de las tropas, Estados Unidos gastará 6.000 millones de dólares en 2012 en Irak, un país que aún tiene la mayor embajada estadounidense en el mundo y una misión de 16.000 personas.

Esas dádivas y esa avanzada gringa tratarán de apuntalar a un régimen frágil, impopular, sumido en todo tipo de problemas y contradicciones, y que enfrenta la acción de guerrillas sunitas y chiitas. En Faluya, símbolo de la resistencia iraquí, miles de personas celebraron la retirada yanqui como una victoria, lanzando a los aires consignas antiimperialistas y quemando banderas de Estados Unidos.

En general, la situación del Medio Oriente está muy lejos de ser controlada por las fuerzas del imperialismo. A pesar de su agresividad y de “victorias” relativas como las obtenidas en Irak y en Libia, la región es un hervidero incontrolable. Es impredecible el camino que tomará la llamada “primavera árabe”, y Egipto es una demostración de ello.

En Siria e Irán, el imperio no ha podido lograr consensos de la ONU, como ocurrió en Libia, y no está ni siquiera cerca de hacerlo, hasta el punto de que, recordando a Fidel, se cierne incluso el peligro de una guerra nuclear.

Tenía razón Mao cuando dijo hace casi 60 años (ayer, en términos históricos) que el imperialismo es un tigre de papel.

* Periodista.

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