Abr 24 2018
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Pol铆ticaSociedad

El enemigo interno, poderoso adversario

Enemigos internos y quintacolumnistas incentivan la coerci贸n neoliberal a trav茅s de una aplicaci贸n exacerbada de la 鈥榮eguridad鈥, y mediante la destrucci贸n de la naturaleza y la pauperizaci贸n de los sectores m谩s d茅biles de la sociedad
Quiz谩 no nos hab铆amos percatado. Tal vez lo soslayamos debido a las urgencias desglosadas desde otros temas, pero la cuesti贸n es que en estas 煤ltimas semanas el asunto fue cobrando relevancia y ella obliga a desmenuzarlo.

Las recientes deserciones de connotados pol铆ticos a sus respectivos partidos 鈥撯榓bandonos鈥 presentados como 鈥榬enuncias鈥欌 permiten evocar lo que en la guerra llaman 鈥渜uintacolumnista鈥 y 鈥渆nemigo interno鈥.

Conviene aclarar el significado de cada t茅rmino para entender lo que deseo explicar en estas l铆neas.

El t茅rmino 鈥渜uinta columna鈥 naci贸 en Espa帽a, en plena Guerra Civil (1936-1939). Le es atribu铆do al general franquista Emilio Mola, quien describi贸 a un periodista los planes para la toma de Madrid por parte de las tropas fascistas. Seg煤n ese general, hab铆a cuatro columnas de tropas convergiendo sobre la capital, a las cuales se a帽ad铆a una 芦quinta columna禄 formada por los simpatizantes del bando golpista que viv铆an en el Madrid republicano y que, llegado el momento, ayudar铆an a conquistar la ciudad.

Respecto del 鈥檈nemigo interno鈥, el fil贸sofo alem谩n Martin Heidegger aseguraba: 鈥淓l enemigo puede haberse injertado en la ra铆z m谩s profunda de la existencia de un pueblo, y oponerse a la esencia propia de dicho pueblo, actuar contra 茅l鈥. Esa forma de 鈥渋njertarse鈥 var铆a de acuerdo a las circunstancias, y podr铆a ocurrir a trav茅s de un ej茅rcito, de un gobierno, o de un partido pol铆tico.

La cuesti贸n principal es que existe una forma de eficacia hist贸ricamente comprobada para destruir al adversario desde dentro. Mediante la quinta columna o el enemigo interno. Muchos partidos pol铆ticos chilenos lo han experimentado, y hoy lo sufren nuevamente.

El opresor no ser铆a tan fuerte si no tuviese c贸mplices entre los mismos oprimidos, asegur贸 alguna vez la escritora y feminista francesa Simon de Beauvoir, enriqueciendo un pensamiento antiqu铆simo escrito por el general chino Sun-Tzu en su libro 鈥淓l arte de la guerra鈥: 鈥淧ara conocer a tu enemigo (y sus debilidades) debes convertirte en su amigo (鈥) si conoces a tu enemigo mejor de lo que te conoces a ti mismo, el resultado de la batalla ya est谩 decidido鈥.

La prensa chilena, calificada certeramente como 鈥榩rensa canalla鈥, ha logrado meter en la cabeza de muchos lectores una falacia: que el 鈥榚nemigo interno鈥 no es otro que aquel ciudadano que no trepida en expresar y divulgar una idea igualitaria que clama por justicia social.

El calificativo para tales personas, seg煤n esa prensa y seg煤n el propio establishment, es el de 鈥榯erroristas鈥, o en el mejor de los casos, 鈥榬esentidos sociales鈥.

Sin embargo, quienes de verdad han sido vapuleados, infiltrados y en una etapa de nuestra historia pol铆tica nacional, masacrados, fueron los partidos de izquierda en el per铆odo 1965-1973.

Desde el atardecer del d铆a martes once de septiembre del a帽o mil novecientos setenta y tres, muchos chilenos conocieron en carne propia esto del 鈥榪uintacolumnista鈥 y del 鈥榚nemigo interno鈥: en sus lugares de trabajo o de estudio vieron aparecer, con tenidas militares y voces de mando, a varios de sus antiguos compa帽eros de labor o de salas de clases y bibliotecas.

Eran ellos los infiltrados que 鈥榲endieron鈥 amistad para conocer a quienes supon铆an enemigos, para luego apresarlos, torturarlos, y asesinarlos como ocurri贸 en universidades, empresas y campos.

Todo aquello ocurri贸 gracias a la permeabilidad inconcebible que les caracterizaba. En el caso del Partido Socialista, el desorden vestido de 鈥渄espreocupaci贸n鈥 le permiti贸 a los agentes de la dictadura 鈥揺ntre 1973 y 1977鈥 acceder f谩cilmente a nombres y direcciones de miles de miembros del partido, lo que se tradujo en una masacre.

Ninguna organizaci贸n de izquierda tuvo, en ese triste per铆odo, mayor cantidad de asesinados y torturados que el viejo PS.

驴La lecci贸n fue aprendida en las organizaciones que a帽os m谩s tarde conformaron la Concertaci贸n? Lamentablemente, no. Las fallas del mundo pol铆tico democr谩tico y progresista existente hasta el 11 de septiembre de 1973 volvieron a repetirse, quiz谩 en mayor volumen y profundidad.

Las precauciones de seguridad fueron a煤n m谩s irrelevantes que las de sus predecesores. Seg煤n sus dirigentes, lo que interesaba en la 鈥榥ueva democracia鈥 era contar con la mayor cantidad de afiliados posible. Incrementar su n煤mero, aceptando a cualquier postulante, era la prioridad.

Desde 1990 a la fecha, ha sido algo as铆 como aceptar nuevos adherentes 鈥榓 la que te criaste鈥, transformando a los partidos en una suerte de 鈥渃aj贸n de sastre鈥. Si el PS firm贸 su propia condena a muerte admitiendo al Mapu, el arquetipo del 鈥渃aj贸n de sastre鈥 es el Partido por la Democracia (PPD), tienda 鈥榠nstrumental鈥 en la que es posible toparse con antiguos marxistas, ex pinochetistas, neoliberales integristas, allendistas y anti allendistas, republicanos y anti republicanos, en un desconcierto absoluto que hoy tiene a ese partido con un pie en la tumba.

La historia vuelve a repetirse (como reza el tango) en materia pol铆tica en Chile. Ejemplos hay varios. Vea usted el caso del Partido Dem贸crata Cristiano (PDC). Su realidad actual confirma que fue 鈥渓a quinta columna de la derecha鈥 en la Concertaci贸n, y luego en la Nueva Mayor铆a.

驴Para qui茅n trabajaron desde el Congreso y La Moneda personajes como Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Gutenberg Mart铆nez, Jaime Ravinet? Para el mega empresariado transnacional que se enriquece expoliando al pa铆s, sus recursos naturales y a su gente. Sin que ello provocase la ruptura con los 鈥減rogresistas鈥, de los cuales conviene preguntarse si no son otro 鈥渆nemigo interno鈥.

Algunos DC fueron abiertos adversarios de las pol铆ticas llevadas a cabo por su propio partido, y por el gobierno en el participaban. Jorge Burgos y Mariana Aylwin constituyeron el ep铆tome de los quintacolumnistas dentro de la Nueva Mayor铆a. Soledad Alvear, quien no tiene empacho en declarar que est谩 llana a formar parte de cualquier equipo de trabajo gubernamental al que Sebasti谩n Pi帽era la invite, es otro ejemplo.

Los radicales (el PRSD) tampoco se quedan atr谩s. Jorge 鈥榗ola-de-chancho鈥 Campos, ministro de Justicia en el segundo gobierno de Bachelet, protagoniz贸 uno de los m谩s desvergonzados actos de quintacolumnismo desde el regreso de la democracia en 1990.

Siempre trabaj贸, desde su ministerio, para los objetivos de la derecha fundamentalista, llegando al extremo de desobedecer una orden de la presidente Bachelet, contra los objetivos pol铆ticos y sociales del gobierno del cual formaba parte.

Si vamos a la vereda del frente, vemos que la derecha no sale indemne en estas cuestiones. Jos茅 Antonio Kast es ya todo un ejemplo. 驴鈥楨nemigo interno鈥 o 鈥楺uinta columna鈥? Mi opini贸n personal es que Kast, nacionalista extremo, militarista, clasista y partidario de terminar con la separaci贸n de la iglesia y el Estado (o sea de hacer de Chile un Estado confesional) lo convierten en un 鈥榚nemigo interno鈥 del gobierno de Sebasti谩n Pi帽era, al que ha comenzado a sobrepasar con la facilidad de un corredor de fondo.

Todos estos enemigos internos y quintacolumnistas incentivan la coerci贸n neoliberal, la aplicaci贸n exacerbada de la 鈥榮eguridad鈥, la destrucci贸n de la naturaleza y la pauperizaci贸n de los sectores m谩s d茅biles de la sociedad.

As铆, el capitalismo en su forma neoliberal ha devenido en enemigo de todos鈥 incluso de aquellos desinformados que tozudamente lo promueven y defienden sin percatarse de que est谩n tragando una pastilla de cianuro recubierta de chocolate amargo.

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