Ene 11 2014
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Pol铆tica

El FBI, la NSA y la revelaci贸n de un viejo secreto

sta semana, surgi贸 nueva informaci贸n acerca del robo y la filtraci贸n a la prensa de documentos clasificados del Gobierno de Estados Unidos que revelaron un amplio programa de vigilancia ultra secreto del Gobierno. No, la noticia no est谩 relacionada con Edward Snowden y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en ingl茅s), sino con un grupo de activistas opositores a la guerra de Vietnam que cometieron uno de los robos m谩s audaces de secretos del Gobierno en la historia de Estados Unidos, lograron evitar ser capturados y permanecieron en el anonimato durante cuarenta a帽os. Entre ellos hab铆a dos profesores universitarios, una maestra de guarder铆a y un taxista.

El grupo de siete hombres y una mujer, que se opon铆a en茅rgicamente a la Guerra de Vietnam, estaba seguro de que elFBI, bajo el mando de J. Edgar Hoover, estaba espiando a ciudadanos y reprimiendo activamente a los opositores. Para demostrarlo, irrumpieron en la oficina de campo delFBIen el barrio Media de Filadelfia, Pensilvania, el 8 de marzo de 1971 y robaron todos los archivos que hab铆a all铆. Lo que encontraron, y enviaron por correo a la prensa, dej贸 al descubierto el programa de contrainteligencia delFBI, denominadoCOINTELPRO. El programa de espionaje consist铆a en una pr谩ctica de alcance mundial, clandestina e inconstitucional, de vigilancia, infiltraci贸n e intimidaci贸n de grupos de oposici贸n que participaban en los movimientos de protesta y abogaban por el cambio social. El valiente robo no violento de este grupo de ladrones-activistas sacudi贸 por completo alFBI, laCIAy a otras agencias de inteligencia. Su acto motiv贸 investigaciones por parte del Congreso, un mayor control y la aprobaci贸n de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera. Estos ladrones-activistas, la mayor铆a de los cuales reci茅n ha salido a la luz p煤blica esta semana, tras revelar sus identidades por primera vez, no solo tienen una historia fant谩stica que contar acerca del pasado, sino que adem谩s su historia proporciona una perspectiva cr铆tica e informada acerca de Snowden, laNSAy el espionaje del Gobierno en la actualidad.

John Raines me dijo: 鈥淒ecidimos que era hora de llamar la atenci贸n p煤blica acerca de la vigilancia y la intimidaci贸n del Gobierno y el derecho de los ciudadanos a oponerse abiertamente. Creo que el combustible de la democracia es el derecho a oponerse, a disentir, debido a que donde hay poder y privilegios, el poder y los privilegios procuran eliminar del discurso p煤blico, en la medida de lo posible, todo lo que quieren. Eso hace que el derecho de los ciudadanos a disentir sea la 煤ltima l铆nea en la defensa de la libertad鈥. Raines era profesor de religi贸n en la Universidad de Temple cuando 茅l, su esposa, Bonnie, y los otros miembros del grupo que irrumpi贸 en la oficina delFBIformaron lo que denominaron 鈥淐omisi贸n de Ciudadanos para Investigar al FBI鈥. Como John y Bonnie Raines ten铆an tres hijos menores de diez a帽os al momento del robo, les pregunt茅 c贸mo fue que decidieron participar en una acto que les podr铆a haber significado pasar a帽os en prisi贸n. John Raines respondi贸: 鈥淐omo sociedad, a menudo pedimos a madres y padres que asuman actividades sumamente peligrosas como parte de su trabajo. Se lo pedimos a todos los polic铆as, se lo pedimos a todas las personas que trabajan en el departamento de bomberos. Se lo pedimos a las madres y los padres que, como miembros del Ej茅rcito y de la Armada, son enviados a otros pa铆ses para defender nuestras libertades. Le pedimos con frecuencia a la gente que realice trabajos que ponen en riesgo a sus familias. Ahora estamos de nuevo analizando al a帽o 1971, cuando nadie en Washington iba a hacer lo necesario para revelar lo que J. Edgar Hoover estaba haciendo en elFBI. 脡ramos la 煤ltima l铆nea de la defensa. De modo que, como ciudadanos, tomamos la iniciativa e hicimos lo que deb铆amos hacer porque nadie en Washington lo iba a hacer鈥.

Bajo la direcci贸n de Bill Davidon, un profesor de f铆sica de la Universidad de Haverford, el grupo se reuni贸 y planific贸 meticulosamente la acci贸n. La mayor铆a de las reuniones se llevaron a cabo en el 谩tico de John y Bonnie Raines. Bonnie se hizo pasar por una estudiante universitaria que estaba escribiendo un trabajo acerca de las oportunidades laborales para las mujeres en elFBI, y logr贸 echar un vistazo por dentro a la oficina de campo de Media. Keith Forsyth, el taxista, realiz贸 un curso de cerrajer铆a por correspondencia y fabric贸 sus propias herramientas para no levantar sospechas de las autoridades. Eligieron la noche del 8 de marzo de 1971 porque la atenci贸n internacional estaba puesta en la pelea de boxeo de peso pesado entre Mohamed Ali y Joe Frazier. Keith Forsyth dijo por qu茅 esto fue importante: 鈥淗icimos muchas cosas para tratar de evitar que nos atraparan y esta fue una de ellas. Quien lo haya sugerido, no tengo idea de qui茅n fue, pens贸 que funcionar铆a como distracci贸n, no solo para la polic铆a, sino para el p煤blico en general鈥.

Entraron a la oficina, robaron los archivos y se los llevaron a una granja a una hora de Filadelfia. Revisaron los documentos y quedaron estupefactos por lo que leyeron. Un memorando detallaba las conclusiones de una conferencia delFBIsobre la Nueva Izquierda que pronosticaba que si elFBIaumentaba los interrogatorios de activistas, eso 鈥渋ncrementar铆a la paranoia end茅mica en esos c铆rculos y servir铆a para enviar el mensaje de que hay un agente delFBIdetr谩s de cada buz贸n鈥. Esto encontr贸 eco en una periodista que recibi贸 los documentos filtrados, Betty Medsger, del Washington Post. El fiscal general durante el Gobierno del Presidente Richard Nixon, John Mitchell, intent贸 que el Post censurara los art铆culos de Medsger.

Betty Medsger me cont贸: 鈥淒ebo se帽alar dos cosas: primero, que fue la primera vez que un periodista recib铆a documentos secretos del Gobierno de una fuente externa que los hab铆a robado. De modo que eso plante贸 una serie de consideraciones con respecto a qu茅 hacer con los documentos. Pero fue una decisi贸n muy dif铆cil para Katharine Graham, la editora responsable del Washington Post, que, hasta ese momento, nunca se hab铆a encontrado con algo similar, porque fue la primera vez que se vio enfrentada a un pedido del Gobierno de Nixon de no publicar un art铆culo. Y ella no quer铆a publicarlo. Y el asesor interno y los abogados tampoco quer铆an publicarlo, pero dos directores del diario se dieron cuenta desde un comienzo de que era un tema muy importante y lo promovieron. Se trata de Ben Bradlee y Ben Bagdikian. Mientras tanto, yo estaba all铆, escribiendo inocentemente mi art铆culo, una simple periodista de Filadelfia, y no supe hasta las seis de la tarde que estaban considerando no publicarlo鈥. El peri贸dico se imprimi贸 y se hizo historia. En aquel entonces, Medsger desconoc铆a la identidad de los activistas. Esta semana public贸 un libro titulado The Burglary: The Discovery of J. Edgar Hoover鈥檚 SecretFBI(El robo: el descubrimiento delFBIsecreto de J.Edgar Hoover), en el que menciona el nombre de la mayor铆a de los activistas-ladrones, con su consentimiento. Tambi茅n se produjo un documental sobre el caso, titulado 鈥1971鈥, que se estrenar谩 pr贸ximamente.

En respuesta a las revelaciones del libro, el portavoz delFBI, Michael Kortan, sostuvo: 鈥淰arios acontecimientos de esa 茅poca, entre ellos el robo, contribuyeron a que se cambiara el modo en que elFBIidentificaba y trataba las amenazas a la seguridad nacional, lo que dio pie a la reforma de las pol铆ticas y pr谩cticas de inteligencia delFBI, entre ellas, la creaci贸n de directrices de investigaci贸n por parte del Departamento de Justicia鈥.eeuu snowden gracias

Si aplic谩ramos el criterio de Michael Kortan sobre el robo de documentos de 1971 a las revelaciones de Edward Snowden acerca de laNSA, el Presidente Barack Obama deber铆a abandonar los cargos en su contra y recibirlo de regreso en Estados Unidos, con un agradecimiento. Esperemos que Snowden no tenga que esperar 43 a帽os.

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