Nov 3 2019
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Política

El harakiri centrista del Frente Amplio y la amenaza de un triunfo de la derecha

Los medios de comunicaci√≥n hegem√≥nicos dan por descontado que la coalici√≥n de derecha (Todos contra el Frente Amplio) lograr√° que el candidato del derechista Partido Nacional, Luis Lacalle Pou, sea el pr√≥ximo presidente de los uruguayos, tras 15 a√Īos de gobierno de la coalici√≥n centroizquierdista Frente Amplio. Por lo menos as√≠ preparan el imaginario colectivo.

La estrategia oficialista de correrse al centro no parece haber dado resultados m√°s all√° del harakiri, teniendo en cuenta, adem√°s que no ha tenido fugas por la izquierda. La izquierda ‚Äúradical‚ÄĚ (UP) sali√≥ del Parlamento y en su lugar entr√≥ el conservador Partido Ecologista Radical Intransigente (Peri). Ingresaron al Parlamento dos nuevos partidos de derecha dura: el Partido de la Gente (PG), liderado por Edgardo Novick, y el ultraderechista Cabildo Abierto (CA), del general Guido Manini R√≠os.Imagen relacionada

La historia de Cabildo Abierto empieza con el general Manini R√≠os ascendido a jefe del Ej√©rcito por el gobierno de Tabar√© V√°zquez apa√Īado por el fallecido ministro de Defensa Eleuterio Fern√°ndez Huidobro, quien luego se dedic√≥ a hacer pol√≠tica desde su cargo, insubordin√°ndose al gobierno y criticando a la justicia. Mutis desde el gobierno.

Por momentos parece que las campa√Īas con miras al balotaje se desarrollar√°n sin tener en cuenta los datos aportados por la votaci√≥n del domingo pasado. Pareciera que el oficialismo frenteamplista no le asigna mucha importancia al hecho de que perdi√≥ 170 mil votos y esta vez la ciudadan√≠a no le otorg√≥ mayor√≠a parlamentaria.

De cara a la segunda vuelta del 24 de noviembre, en el FA se consolida un discurso que apuesta a la ‚Äúindependencia‚ÄĚ de cada elector, m√°s all√° de lo que negocie Lacalle Pou con jefes partidarios, y enfatiza en la contraposici√≥n de proyectos, pero no agrega a su campa√Īa ‚Äúpositiva‚ÄĚ la realidad que viven pa√≠ses vecinos por las pol√≠ticas neoliberales.

Mientras, Lacalle Pou y los principales dirigentes del Partido Colorado insisten en un relato construido por el expresidente (liberal, colorado) Julio Mar√≠a Sanguinetti: estamos eligiendo entre el oficialismo y una coalici√≥n de gobierno ‚Äúmulticolor‚ÄĚ encabezada por el Partido Nacional (PN), que dejar√≠a al FA como una minor√≠a aislada.

Los dos partidos opositores  lograron, sumados, una votación muy similar a la del FA. Por ende, la coalición de gobierno con mayoría parlamentaria deseada por Lacalle Pou sólo existirá si participa en ella Cabildo Abierto (CA) de Manini, quien no parece tener intención (por ahora) de cambiar su imagen de salvador de la patria, de outsider que pondrá fin al desorden, por una de un comparsa en el arreglo de otros.

Los medios van imponiendo el imaginario colectivo de que la oposici√≥n ya gan√≥ en la segunda vuelta del 24 de noviembre. Pero, para convertirse en una opci√≥n real de triunfo, la oposici√≥n tendr√≠a que trabajar un proyecto com√ļn en muy poco tiempo y las posturas que han sostenido sobre muchos asuntos son bastante diferentes.

Los analistas se√Īalan que si no hay un proceso serio de acuerdo, y meramente lo hacen para derrocar al Frente y asumir el poder, poco tardar√° en llegar la inestabilidad pol√≠tica y el estancamiento econ√≥mico al Uruguay.

Resultado de imagen para uruguay segunda vueltaEl Frente Amplio conservar√° una voz fuerte en el Congreso, as√≠ como su amplia capacidad de convocatoria hacia las organizaciones sociales y sindicales y ser√° muy cuesta arriba aprobar legislaci√≥n derogando derechos adquiridos en los pasados 15 a√Īos o cambios fundamentales en las estrategias y pol√≠ticas sociales. Intentar hacerlo, ser√° invitar a la protesta masiva, que no tardar√° de estar en las calles.

Gracias a los medios, el tema de la seguridad pasó a ser una gran preocupación en los medios del Uruguay, a pesar de que los datos de delitos no son  significativos en comparación con otros países.

Una de las consignas frentistas¬† fue ¬ęNi un voto a las botas¬Ľ y la reforma constitucional de militarizaci√≥n de la seguridad p√ļblica no prosper√≥, pero las botas llegaron al parlamento para quedarse, junto con la figura mesi√°nica, desp√≥tica, olig√°rquica y conservadora del general Guido Manini.

 

Segunda vuelta

Por momentos parece que las campa√Īas con miras al balotaje, que causan una din√°mica de polarizaci√≥n con solo dos posibilidades de voto se desarrollar√°n sin tener en cuenta los datos aportados por la votaci√≥n del domingo pasado.

Las elecciones de octubre tuvieron tres grandes resultados: la ca√≠da del FA (de 48% a 40%) y la irrupci√≥n de Cabildo Abierto (de no existir a tener 11% de los votos), y el aumento de los votantes que no optaron en primera vuelta por ninguna de las dos opciones que pasaron al balotaje. La ‚Äúpecera‚ÄĚ donde pescar votos es m√°s grande.

En el balotaje de 2014 el tama√Īo de esta ‚Äúpecera‚ÄĚ fue de 21%, en 2019 fue de 32%:, o sea que 685.000 personas (258.000 votos m√°s que en 2014)¬† no optaron por el PN ni por el FA. Hay que tener en claro que el pasaje a segunda vuelta no es una trasmisi√≥n mec√°nica de las definiciones de las c√ļpulas hacia los votantes. Y gane quien gane, se repita lo de 2009 o lo de 2014, el margen ser√° muy peque√Īo, aventuran los expertos.

Quizá algunos votantes del 27 de octubre por Daniel Martínez se sientan derrotados de antemano, porque creen que para las dos cámaras del Parlamento ya se eligieron mayorías totalmente comprometidas con un programa neoliberal nefasto. Pero también mucha gente se resiste a estos relatos simplificados y extremistas.Resultado de imagen para uruguay segunda vuelta

Hay gente en la oposici√≥n que no comparte el publicitario optimismo de Luis Lacalle Pou de que ‚Äúya gan√≥‚ÄĚ en la segunda vuelta, incluso sin haber hecho siquiera una propuesta program√°tica de quienes espera apoyos (y votos): primero me apoyan y despu√©s discutimos proyectos y cuotas de gobierno, les dijo a Ernesto Talvi y Pablo Mieres.

Hay uruguayas y uruguayos que se resisten a seguir consumiendo estos relatos simplificados y extremistas, como por ejemplo que Martínez es una marioneta del presidente venezolano Nicolás Maduro o que Lacalle intentará un gobierno al estilo Bolsonaro. Pero los estallidos sociales en Ecuador y Chile hacen pensar a más de uno si un gobierno de empresarios no significará una respuesta similar por parte del pueblo.

En el FA se consolida un discurso que apuesta a la ‚Äúindependencia‚ÄĚ de cada elector, m√°s all√° de lo que negocie Lacalle Pou con ‚Äújefes‚ÄĚ partidarios, y¬† enfatiza en la contraposici√≥n de proyectos. Apela al raciocinio del pueblo, mientras la propaganda de la oposici√≥n apela a los sentimientos, a la percepci√≥n.

La oposición arranca con una ventaja considerable en la disputa por la presidencia, pero también es cierto que los dos partidos tradicionales lograron, sumados, una votación muy similar a la del actual oficialismo. Por lo tanto, la coalición de gobierno con mayoría parlamentaria deseada por Lacalle Pou sólo existirá si participa en ella, la ultraderechista Cabildo Abierto, que ya cuenta con tres senadores.

El retroceso del Frente

https://sc2.elpais.com.uy/files/article_default_content/uploads/2019/10/21/5dadeea9c7e8f.jpegEl proceso que viene sufriendo el Frente Amplio es de franco retroceso ideológico, en conquistas, organización popular y también en lo electoral. La burocracia frenteamplista, tirada hacia la centroderecha, fue horadando las bases de su propia existencia, desarticulando la participación popular. El tercer gobierno del Frente Amplio (FA), el segundo de Tabaré Vázquez, fue un tiempo de derechización.

Hubo un evidente corrimiento a la derecha del FA y su gobierno, que en estos a√Īos reprimi√≥ protestas, aument√≥ penas y cant√≥ las loas a la inversi√≥n extranjera y a los tratados comerciales, un atentado contra la ideolog√≠a de su electorado.

Se ha esforzado en emigrar de la izquierda a la centroizquierda y de allí al centro. Viejos leones revolucionarios se convertían en mansos corderos veganos. Pero en ese tránsito ha perdido su esencia, mientras la centroderecha del país se movía hacia la extrema derecha. Hoy el FA no parece ser una coalición, ni un partido, y quizá ya tampoco sea una maquinaria electoral.

A veces hace mucho da√Īo escuchar tanto a los de afuera sobre la teor√≠a de lo posible, sobre todo a las ONGs socialdem√≥cratas que dominan el espectro acad√©mico uruguayo. Los sectores del quietismo y la burocracia frenteamplista no est√°n interesados en autocr√≠ticas.

Sus argumentos sobre el giro al centro se caen ante la realidad: los grupos del FA con mayor votación y representación fueron el Movimiento de Participación Popular que lidera Pepe Mujica y el Partido Comunista. Triste fue la votación del Partido Socialista. El Frente Liber Seregni, que agrupaba a Asamblea Uruguay, el Nuevo Espacio y Alianza Progresista, la derecha frenteamplista, no existe más.https://media.cdnp.elobservador.com.uy/092018/1537532883956/_GB_4946.JPG

El Frente Amplio se ha desconectado de las bases populares, recurriendo a los comit√©s de base s√≥lo en las elecciones y ha priorizado pol√≠ticas monetarias e instrucciones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, que est√°n lejos de las necesidades de los trabajadores y del pueblo en general. Los √ļltimos gobiernos frenteamplistas estuvieron m√°s cerca de los emprendimientos trasnacionales y el neodesarrollismo que de las peque√Īas y medianas empresas nacionales que debieran fomentar y defender.

La terquedad de los viejos dirigentes frenteamplistas de no permitir el crecimiento de las nuevas generaciones, est√° pagando su precio. Desde dentro de la burocracia del FA y con el apoyo de los medios hegem√≥nicos, bombardearon la figura del exvicepresidente Ra√ļl Sendic, hasta hacerlo renunciar.¬† En diciembre de 2018, el Plenario del FA resolvi√≥ su inhabilitaci√≥n por un periodo de 17 meses, lo que les signific√≥ la imposibilidad de postularse durante el presente ciclo electoral.

 

Daniel Mart√≠nez, el candidato presidencial del FA es un joven de 62 a√Īos. Joven al lado de Mujica (84 a√Īos), Tabar√© V√°zquez (79), Danilo Astori (79). En las internas del FA, Mart√≠nez super√≥ a Oscar Andrade, obrero, pol√≠tico y secretario general del Sindicato de la Construcci√≥n, de 45 a√Īos.

La socialdemocracia, al no profundizar ni radicalizar sus proyectos, le da oxígeno a partidos y movimientos de derecha que se disfrazan como opción de cambio, pero realmente son la opción del sistema. Un punto que daría para otro análisis es la influencia de la masonería del Parva Domus en  la política uruguaya.

Peculiaridades del ‚Äúpaisito‚ÄĚ

Uruguay tiene un sistema de balotaje por demás estricto, que requiere el 50% más uno de votos para ganar en primera vuelta. En la mayoría de los casos en que hay balotaje ese porciento oscila entre 35 y 45% y en otros se condiciona a superar una diferencia del  10%. El Frente Amplio ganó por más del 10% al segundo más votado, el Partido Nacional. O sea, si rigieran en Uruguay las normas argentinas, Daniel Martínez hubiera ganado en primera vuelta.

Sus votos se concentraron principalmente en Montevideo y Canelones, los departamentos con mayor población urbana y donde se concentra su militancia política, así como la actividad económica y cultural del país, lo que demuestra el fracaso de los sucesivos gobiernos del FA de generar una cultura política, de dar a conocer los logros, la expansión de derechos y oportunidades, debatir con el pueblo sus propuestas, haciéndolos partícipes del proceso de transformación.

El proceso que viene desarrollando el Frente Amplio es de franco retroceso en conquistas, organizaci√≥n popular y¬†en lo electoral, inclin√°ndose hacia el centro del arco pol√≠tico, perdiendo pilares ideol√≥gicos, transform√°ndose en una maquinaria electoral que, seg√ļn qued√≥ demostrado el 27 de octubre, tampoco est√° bien aceitada.

Hay analistas que hablan de una caudalosa transferencia de votos del FA hacia Cabildo Abierto, especialmente en los departamentos fronterizos con Brasil. El FA gan√≥ Rivera en 2014 y cinco a√Īos despu√©s qued√≥ cuarto. Otros se√Īalan que la p√©rdida de votos tuvo una dimensi√≥n de clase, ya que las principales p√©rdidas se dieron en los lugares m√°s pobres del pa√≠s, que reci√©n en 2014 hab√≠an votado por primera vez masivamente al FA.

La realidad mostró también la incapacidad de la llamada izquierda radical para captar el descontento con un gobierno derechizado en los sectores populares, que pareciera que terminaron votando a la extrema derecha.

No cabe duda que la autocr√≠tica que debe realizar el Frente Amplio es seria y profunda. Si no, quedar√° un archipi√©lago de grupos y grup√ļsculos. Una autocr√≠tica desde las bases hasta la c√ļpula. Los sectores del quietismo y la burocracia no estar√°n interesados en esto. Pero los que entienden que este sistema debe ser cambiado y que este avance de la derecha le va a dar un golpe brutal a los sectores que est√°n al borde del precipicio, debieran bregar por sacudir las ra√≠ces de todo esto.

Si bien, desde 1971 muchos y muchas dejaron su vida literalmente por el proyecto del Frente Amplio, otros tantos han querido borrar del diccionario de la izquierda al proletariado, a la lucha de clases, al capitalismo, al internacionalismo y a la conciencia de clase.

No se puede dejar de lado los procesos de intervenci√≥n con una progresiva penetraci√≥n del fundamentalismo religioso, de la mano de centenares de pastores pentecostales y ap√≥stoles, estadounidenses y brasile√Īos. El Partido Nacional tiene legisladores abiertamente apoyados por comunidades religiosas y que dicen deberse Resultado de imagen para candidatos evangelico uruguay ellas.¬† Seg√ļn analistas locales, varios de estos grupos anidan ahora en el ultraderechista partido Cabildo Abierto.

Para ellos el Frente Amplio es el diablo, porque aprob√≥ legislaci√≥n para aborto seguro, matrimonios igualitarios, estableci√≥ programas para salud sexual y salud reproductiva, entre muchas medidas de equidad de g√©nero. El brazo operativo de EU para la penetraci√≥n del fundamentalismo religioso es Capitol Ministries, establecida en la administraci√≥n de Donald Trump, que lleg√≥ a Uruguay para trabajar con la clase pol√≠tica de derecha hace cerca de un a√Īo, recuerda la investigadora Marcia Rivera Hern√°ndez.

Esta nueva religiosidad conservadora, que incluye también una renovación del Opus Dei en la iglesia católica, rechaza de plano las propuestas progresistas de organizar una sociedad sobre la base de equidad y derechos humanos.

También en Uruguay, los cambios tecnológicos están redefiniendo el mundo del trabajo y del empleo; y hay mucho temor por la generación de puestos de trabajo. Los candidatos de la oposición ofrecieron crear trabajo -como si se tratara de algo sumamente sencillo- mientras denunciaba la entrada de migrantes, importante para un país con casi nulo crecimiento demográfico.

Esa derecha proclive a la injerencia extranjera bien pueda desestabilizar a este ‚Äúpa√≠s chiquitito que en el mapa casi no se ve‚ÄĚ, de poco m√°s de 3,2 millones de habitantes, y convertirlo en otro lugar de turbulencia permanente, para beneficio de los depredadores nacionales y trasnacionales.

Con un gobierno centrista, un candidato centrista haciendo una campa√Īa centrista, el FA est√° a punto de perder el gobierno tras tres lustros. El Partido Nacional es favorito para la segunda vuelta, aunque su votaci√≥n en primera vuelta fue algo menor que el 30 por ciento de 2009 y 2014.

El Parlamento resultante de la elección del 27 de octubre es sumamente conservador. El PN, el PC y CA, si logran formar una coalición, contarán con una sólida mayoría en ambas cámaras para imponer una agenda de reforma neoliberal, ajuste y represión, de la mano del fascismo de Manini, el macartismo de Sanguinetti y una influyente bancada evangélica bastante crecida.

 

*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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