Ago 5 2015
2428 lecturas

CulturaPolítica

El limite del capital

En¬† el¬† tercer libro de ‚ÄúEl Capital‚Ä̬† se dice¬† que el l√≠mite hist√≥rico l√≥gico del¬† capital es el mismo¬† capital. Con esto, Marx¬† aseguraba¬† que¬† la historia estaba de parte de la revolucion.
Seg√ļn la interpretaci√≥n hist√≥rica evolutiva est√°ndar¬† esta formula se ha le√≠do de acuerdo al modelo de la dial√©ctica de las fuerzas productivas y las relaciones de producci√≥n. Uno podr√≠a entender¬† este modelo seg√ļn la met√°fora de la ni√Īez¬† que de tiempo en tiempo tiene que¬† deshacerse¬† de su vestido porque le empez√≥ a quedar demasiado apretado.
El argumento va más o menos así… la fuerza básica del desarrollo social, su constante natural es el incesante crecimiento de las fuerzas productivas que, como norma general, son reducidas al desarrollo técnico. Este ímpetu creciente, sin embargo, es siempre seguido por una mayor o menor inercia de las fuerzas sociales que cambian con mucha mas lentitud  operando como un factor retardatario. Hay épocas en las cuales las relaciones de producción corresponden con las fuerzas productivas y otras en que se transforman en un obstáculo al desarrollo futuro hasta el momento en que la revolución social las coordina nuevamente  reemplazando el viejo orden por otro que corresponde a un nuevo estado de cosas. Es decir… si el capital contiene  su propio limite, entonces, desde un punto de vista  evolucionista,  las relaciones capitalistas de producción  que hicieron posible el rápido desarrollo tecnológico, se trasformaran eventualmente  en un obstáculo. En breve,  las fuerzas productivas sobrepasaran las relaciones capitalista abriendo un periodo revolucionario que  determinara nuevas formas de relaciones sociales.chaplin
El problema con este enfoque de la formula de Marx es √©ste‚Ķ ¬Ņcomo definimos exactamente el momento ‚Äď incluso en t√©rminos ideales ‚Äď en que las relaci√≥n capitalistas de producci√≥n se transforman en un obst√°culo continuo al desarrollo de las fuerzas productivas? O la situaci√≥n opuesta‚Ķ¬† ¬Ņcuando podemos decir que hay acuerdo entre unas y otras en el modo capitalista?¬† La respuesta, despu√©s de cualquier an√°lisis estricto, es‚Ķ nunca.
Es esta situaci√≥n la que hace diferir al capitalismo de cualquier otro modo de producci√≥n conocido hasta ahora.¬† En todos ellos podemos hablar de momentos en que hay acuerdo entre los procesos de producci√≥n social y reproducci√≥n, periodos de tranquilidad y movimiento circular, mientras que en otros, hay instantes de intranquilidad y desorden, cuando la contradicci√≥n entre fuerzas y relaciones de producci√≥n se agudiza.¬† En el capitalismo, en cambio, es la contradicci√≥n, el desacuerdo entre fuerzas productivas¬†¬† y relaciones de producci√≥n la que esta contenida en su concepto mismo, contradicci√≥n entre¬† la¬† producci√≥n que es¬† social y la apropiaci√≥n que¬† es¬† privada. Es esta contradicci√≥n interna la que empuja al capitalismo a extender la reproducci√≥n permanentemente, al desarrollo incesante de sus propias condiciones de producci√≥n a diferencia de los otros modos en donde, a lo menos en su estado ‚Äúnormal‚ÄĚ, la producci√≥n y reproducci√≥n se dan a trav√©s de un movimiento circular.
Si aceptamos que este¬† es el caso, como la historia parece indicar, entonces la interpretaci√≥n evolucionista del capital como conteniendo su propio limite es inadecuada. El filosofo Zizek llama la atenci√≥n al hecho de que no se trata de que en cierto momento de su desarrollo el marco de relaciones de producci√≥n empieza a constre√Īir el continuo desarrollo de las fuerzas productivas.¬† La paradoja es que este mismo limite inmanente, esta contradicci√≥n interna es la que justamente empuja el desarrollo del sistema, lo que hace que su estado normal sea el de revolucionar constantemente sus condiciones de existencia.¬† Desde el comienzo mismo el capitalismo esta marcado por la discordia, la contradicci√≥n y el deseo inmanente de balance.¬† Y esta es¬† la raz√≥n de su cambio incesante.¬† La transformaci√≥n constante es la √ļnica forma de vivir y resolver una y otra vez su propio imbalance constitutivo, su contradicci√≥n fundamental.¬† Lejos de restringirlo tendr√≠amos que decir que su l√≠mite es la fuerza misma de su desarrollo. Esta es¬† la paradoja t√≠pica del capitalismo‚Ķ su impotencia es la fuente de su poder¬† que le permite transformar sus limites.¬† En tanto mas se agudicen sus contradicciones, tanto mas necesita revolucionarse a si mismo para sobrevivir. El salvavidas es ‚ÄúR&D‚ÄĚ (Investigaci√≥n y Desarrollo). Crear nuevos productos para tener nuevos consumidores.chaplin tiempos modernos
La revoluci√≥n inform√°tica de los √ļltimos decenios es¬† un buen ejemplo. Marx distingue dos momentos en la continua auto-expansi√≥n del capitalismo. En un primer instante, una onda de nuevos y m√°s productivos capitales sociales transforman los aparatos existentes de producci√≥n y consumo. Es esta continua revoluci√≥n de los medios de producci√≥n, dice Deleuze, la que caracteriza la ‚Äúdeterritorializacion‚ÄĚ del capital y el trabajo con el objeto de dedicarlos a nuevas formas de producci√≥n y consumo que¬† desencadena¬† todo tipo de procesos de¬† tranfomacion¬† a trav√©s de la sociedad. Pero, en un segundo instante, este movimiento progresivo es r√°pidamente detenido y todo es ‚Äúre-territorializado‚ÄĚ nuevamente. La ‚Äúdeterritorializacion‚ÄĚ libera todo tipo de energ√≠as creativas ‚Äďtanto de consumo como de producci√≥n- y¬† revoluciona y socializa las fuerzas productivas. La ‚Äúre-territorializacion‚ÄĚ, en cambio, interviene ligando las relaciones de producci√≥n y consumo al peso muerto de la apropiaci√≥n privada de la plusval√≠a restableciendo el¬† poder del capitalismo,¬† fuerza retrograda que¬† impide el gasto de la plusval√≠a en prop√≥sitos que no est√©n exclusivamente orientados a la re-inversi√≥n productiva de ganancias privadas
Es solo el primer momento, el de la ‚Äúdeterritorializacion‚ÄĚ del componente econ√≥mico, el que representa la revoluci√≥n constante de los medios de producci√≥n, el que genera cambios y libera las energ√≠as de producci√≥n y consumo de los objetos y limitaciones existentes. Esta distinci√≥n, por supuesto, entre dos momentos de un proceso singular, es meramente anal√≠tica, pero es crucial en tanto expone la diferencia entre poder y econom√≠a como dos momentos en conflicto o como dos componentes del capitalismo‚Ķ ¬ŅNo es¬† esto lo que¬† estamos presenciando con la actual revoluci√≥n inform√°tica? En su periodo inicial estaba llena de promesas de liberaci√≥n y participaci√≥n democr√°tica.¬† Lo que hoy vemos es¬† su captura por el peso muerto de la propiedad privada, el Estado de vigilancia absoluta¬† y la orientaci√≥n exclusiva hacia la ganancia.
¬ŅEs este un proceso sin fin?¬† No, realmente. Si¬† recordamos¬† que no hay¬† realidad emp√≠rica que sea eterna, entonces todav√≠a es posible¬† introducir una nota de optimismo. La resistencia al poder ya es una¬† indicaci√≥n¬† que este no es absoluto como lo acabamos de ver en Egipto.¬† Dada la contingencia de toda realidad¬† uno podr√≠a¬† imaginar una posible liberaci√≥n de la compulsi√≥n¬† capitalista que ir√≠a m√°s o menos as√≠.
En la etapa¬† de ‚Äúdeterritorializacion‚ÄĚ capitalista ‚Äútodo lo que es s√≥lido se disuelve en el aire‚ÄĚ. La tradici√≥n, las costumbres, los ritos, los valores, las comunidades y¬† las creencias se dislocan, destruyen, transforman¬† o desaparecen. Y, a pesar de las consecuencias negativas que esto trae, el proceso¬† abre nuevas posibilidades de acci√≥n hist√≥rica. La aceleraci√≥n temporal de las transformaciones sociales¬† que¬† causa¬†¬†¬† permite tomar¬† una conciencia m√°s clara de la impermanencia¬† constitutiva de los¬† discursos sociales, de su naturaleza puramente hist√≥rica.
arg LaclauLa consecuencia, dice Laclau, es que la dislocación, desarticulación o inestabilidad de  la estructura social  abre un campo de indecisión e indeterminación que  obliga a la recomponer  y re-articular las estructuras sociales  a  niveles  mas profundos, aumentando la responsabilidad de los sujetos y haciendo la historia menos repetitiva. La clave aquí por supuesto es que en  estructura dislocada  el centro se debilita o desaparece. Esta dislocación social, a diferencia del desajuste y falta de funcionamiento de las  partes  de una maquina, tenemos que verla como el desajuste que se produce debido a la presencia de fuerzas antagónicas que tratan de  construir o tomar  los  centros de poder.
¬ŅQu√© es lo que hemos ganado con todo este an√°lisis‚Ķ?¬† Una¬† nueva¬† visi√≥n social que ahora aparece constituida por¬† diferentes¬† centros de poder, cada uno con diferentes capacidades de acci√≥n¬† y estructuraci√≥n. Descentralizaci√≥n no significa solo la ausencia de un centro. Significa, tambi√©n, la pr√°ctica de descentrar a trav√©s del antagonismo, de la lucha que originan las contradicciones sociales.¬† Lo que ahora tenemos¬† es un¬† mundo que se presenta, no como algo dado o regido por la mano invisible de las leyes hist√≥ricas, sino como algo que constantemente tiene que ser construido por la gente¬† que, en el proceso,¬† tambi√©n se auto construye.
El pensamiento mas com√ļn que hoy encontramos en la gente que protesta¬† en las calles es la creencia de que la posibilidad de transformar la sociedad capitalista no depende de la simplificaci√≥n de la estructura social, ni de¬† la emergencia de una sola clase privilegiada guiada por su¬† partido, sino¬† de la proliferaci√≥n de nuevos y diferentes grupos sociales,¬† de la multiplicaci√≥n de los antagonismos y el aumento de las¬† dislocaciones.
El problema es‚Ķ¬† ¬Ņc√≥mo esta pluralidad de grupos y demandas¬† se transforman en una¬† singularidad, en una¬† identidad popular? Laclau dice que si una equivalencia se va a establecer entre ellas alg√ļn tipo de denominador com√ļn tiene que encontrarse dentro de la multiplicidad de grupos¬† para encarnar¬† su totalidad¬† y este denominador no¬† puede ser otro que una demanda individual que por razones circunstanciales adquiere un papel¬† central al pasar a significar el conjunto de las demandas,¬† permaneciendo sin embargo como demanda particular.¬† La imagen de la Solidaridad en Polonia y¬† en el resto¬† de Europa oriental al final de los 80‚Äôs, el mercado paso a significar mucho mas que un arreglo econ√≥mico‚Ķ abarcaba el fin del poder burocr√°tico, libertades c√≠vicas, ponerse a la par con occidente, etc. etc.¬† La paradoja de esto es que mientras m√°s general sea la demanda representativa m√°s f√°cil ser√° su adopci√≥n. Pero‚Ķ¬† en tanto mas general sea m√°s d√©bil ser√° su capacidad para articular la multiplicidad, lo que eventualmente¬† lleva a la desintegraci√≥n de la cadena.
Los momentos eminentemente históricos, auténticamente  revolucionarios  son aquellos marcados por grandes choques  en donde formas enteras  de vida  son amenazadas  y  las normas  sociales y culturales  destruidas al ser incapaces de   siquiera garantizar un mínimo de estabilidad y cohesión. De este vacío una nueva forma de vida tiene que ser inventada. Todavía no estamos ahí…
Desde el momento que no hay una ciencia política capaz de predecir el curso de los eventos futuros aun es muy temprano para decir lo que pasara y la incógnita  con los nuevos movimientos de insurgencia es que… no hay nada en ellos que nos indique si estos nuevos sujetos políticos necesariamente cambiaran el capitalismo o solo conquistaran un lugar dentro de él.

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A√Īadir comentario