Jul 1 2012
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Cultura

El metro universal, una mirada americana sobre la Europa del siglo XIX

Luis Ben√≠tez es uno de los escritores rioplatenses m√°s polifac√©ticos. Poeta, dramaturgo y novelista, El metro universal ‚ÄĒeste texto de 207 p√°ginas, que en justicia result√≥ finalista en el concurso para el premio La Naci√≥n‚Äď Sudamericana en 2006‚ÄĒ lo inscribe en las ¬ęgrandes ligas¬Ľ de la literatura latinoamericana, a la cual ‚ÄĒpor otra parte ya pertenec√≠a‚ÄĒ. No es un dato menor que el jurado lo integraran Carlos Fuentes, Griselda Gambaro, Tom√°s Eloy Mart√≠nez, Luis Chitarroni y Hugo Beccacece.| PAULA WINKLER.*

 

El privilegio de ser poeta y narrador se revela en esta novela, p√°gina tras p√°gina, en la cual quien lee se va a deleitar con la palabra elegida por Ben√≠tez y con las peripecias que fueron necesarias en el siglo XIX para instaurar el sistema m√©trico universal con el fin de acordar certeza a las mediciones, no obstante que el esp√≠ritu cient√≠fico de su autor, el f√≠sico Raveil ‚ÄĒprofesor del Polit√©cnico ‚ÄĒ, fallecido misteriosamente y por presuntas causas naturales, hab√≠a sido sustituido, para su elaboraci√≥n, por la avezada pluma de Charles Baudelaire, a quien se conmin√≥ (no sin torturas de parte de alg√ļn interrogador de la polic√≠a secreta) a apurar los aspectos culminantes de la obra, que llev√≥ m√°s de un volumen e hizo creer al siglo la concepci√≥n definitiva del sistema en tierras sudamericanas.

 

Al goce de esta lectura se sumar√°n el amor imposible del poeta Baudelaire con la actriz mulata Jeanne Duval y sus avatares; los esfuerzos de R√©my Alphonse Nicholas Armand Arthur Fran√ßois D’Armeuil La Bos D’Orleac ‚ÄĒel duque cercano a Napole√≥n III ‚ÄĒ, esfuerzos tendientes a la reforma urbana de Par√≠s propiciada por la rigurosa mano planificadora del bar√≥n Von Hausmann, quien quiso evitar a toda costa las barricadas populares en las calles medioevales parisinas.

 

Luis Bonaparte promover√° por lo dem√°s los sue√Īos de su primo Didi de invadir M√©xico, mientras Pasteur ‚ÄĒ¬Ľel m√©dico de moda¬Ľ‚ÄĒ se va a asombrar de la reacci√≥n de sus colegas y pol√≠ticos debido a su microscopio y a su propia timidez.

 

Se leen, entretanto, las andanzas de Saint Beuve en el Heraldo de Par√≠s; acerca de las causas del viraje de la dedicatoria al poeta Gautier por parte de Baudelaire en Las flores del mal, y sobre el sufrimiento del primero debido a que Amandine, su hija, decidi√≥ casarse con ¬ęeste imb√©cil (que) intenta hablar como un pirata malayo¬Ľ; las proezas de Beppo, el gato de Baudelaire, cuando repentinamente cambia de due√Īo… y se disfrutar√° de tantos otros personajes, retratados con elegante maestr√≠a, cuya ¬ęafecci√≥n/acci√≥n¬Ľ nos ponen de cara a un siglo con las desavenencias, crueldades, prejuicios, malentendidos y estupideces propios de la humanidad entera.

 

Y no falta tampoco un empr√©stito p√ļblico que la Confederaci√≥n Argentina jam√°s solicit√≥ al Imperio franc√©s, tramitado por un inescrupuloso delirante, cu√Īado del canciller, que se honra en escribir varias misivas, nunca contestadas, en las cuales asegura (entre otras cuestiones): ¬ędesde luego, no perd√≠ ocasi√≥n de desplegar mis dones de mundo entre esta gente y conoc√≠ a sujetos (se refiere a Luis Bonaparte y su s√©quito) que, ma√Īana, pueden ser de extrema utilidad para los negocios de la Confederaci√≥n¬Ľ. Empr√©stito que provoca al fin que, en diciembre de 1855, el jurista Don Juan Bautista Alberdi ‚ÄĒDoctor en Derecho Civil y Can√≥nico y Embajador Plenipotenciario‚ÄĒ declare, solemne en una carta, su total falta de vinculaci√≥n (y responsabilidad) a semejante pedido.

 

Tampoco faltan los barcos negreros y los motines de a bordo, provocados por los inevitables des√≥rdenes de una belleza incomparable, la de Jeanne Duval, quien alcanza a salvar el pellejo y amarrar en la costa de Niza despu√©s de haber navegado durante meses desde La Martinica y seduce a todos con su andar caribe√Īo y su actuaci√≥n a bocajarro en obritas clandestinas de vodevil.

 

El tono paródico, tanto textual como metatextual, se sostiene en el transcurso de esta novela histórica y de aventuras, con toques de comedia y de teatro del absurdo, debido a la desnuda descripción de los hechos más tremendos, dolorosos o risibles, a cargo de un narrador omnisciente, con barroca ironía e inteligente sarcasmo.

 

Hay en El Metro Universal esa voz del otro lado que desvaloriza (o valoriza) haciendo sonreír por réplica y que siempre funciona por la operación semiótica de invertir el sentido explícito por el más mediato del contexto mnémico.

 

En definitiva, se trata esta novela del reverso de las historias universales del cánon. Es este, por lo demás, un texto que versa sobre la vida cotidiana dentro del gran capítulo humano de ese delirio que construye arquitectura y deconstruye otras cosas y de esa locura que resiste, piensa y crea para continuar construyendo cultura; en este caso, la del Siglo XIX.

 

Luis Ben√≠tez escoge para ¬ęEl Metro Universal¬Ľ la pol√≠tica literaria del mestizaje de g√©neros (novela hist√≥rica, novela de aventuras, teatro del absurdo y g√©nero epistolar) propio de la posmodernidad, pero √©l no es posmoderno. Al contrario: el plus de di√°logo de sus personajes se encuentra en aquello americano que se esconde en La Martinica o que llega a Francia a trav√©s de la palabra hueca y retorcida de un negociador delirante e inescrupuloso, aunque sin credenciales de la Confederaci√≥n. Se entremezclan, as√≠, lo universal y lo europeo, lo caribe√Īo y lo rioplatense. Y ¬Ņpor qu√© no? la mirada propiamente americana.

___
Luis Benítez, El metro universal, Pluma y Papel ediciones, Buenos Aires, 2012. 207 páginas.
Edición digital:
en en FaceBook y
Amazon.
‚ÄĒ‚ÄĒ
*Narradora y ensayista argentina

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