Oct 4 2012
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Opini贸nSociedad

El neoliberalismo y los marginales del mundo

No hay ni ha habido un sistema capitalista. Lo que no ha sido historiado con suficiencia es la emergencia y caracter铆sticas de los muchos capitalismos que en el mundo hay y ha habido. | JOS脡 BLANCO.*

 

El capitalismo de la revoluci贸n industrial en Inglaterra s贸lo puede ser visto como igual al capitalismo continental en el plano abstracto de las relaciones b谩sicas capital-trabajo asalariado. Pero los capitalismos nacionales europeos que pasaron por la reforma calvinista, habr铆an de tener una historia concreta distinta de lo que ocurri贸 con los capitalismos nacionales mediterr谩neos y cat贸licos.

 

Las relaciones capitalistas fueron trasladadas a lo que ser铆a Estados Unidos, mediante la conformaci贸n de una colonia de poblamiento que gozaba del inmenso privilegio hist贸rico de no traer a las espaldas la historia del medievo y de la aristocracia europea. Nacionalmente el capitalismo se desarroll贸 aqu铆 sin el lastre que arrastraron por los siglos las econom铆as europeas.

 

El liberalismo europeo fue una gran lucha hist贸rica para reducir el lastre de la aristocracia, pero Estados Unidos pod铆a darse el lujo de construir el mito del american dream y de la tierra de la libertad, justo porque no ten铆a detr谩s esa historia medieval. Estados Unidos invent贸 en parte su historia de libertad en la guerra de secesi贸n por la cual fueron manumitidos los esclavos del sur, no por ning煤n valor libertario, sino porque el norte industrial necesitaba mano de obra 鈥渓ibre鈥 en el mercado, para convertirla en trabajo asalariado y desarrollo capitalista industrial.

 

El pensamiento eurocentrista nos cont贸 el cuento de una historia necesaria, que pasaba por la esclavitud, el largo t煤nel de la servidumbre y el desarrollo capitalista, pero no nos contaron que Asia se desenvolv铆a en una historia en nada similar a la de Occidente. Salvo contados observadores.

 

Los capitalismos desarrollados pudieron serlo merced a la creaci贸n del mercado mundial, vale decir, mediante la brutal tarea de erigir el sistema colonial con retazos de sistemas esclavistas, serviles y mercados primitivos de asalariados.

 

China sigui贸 hasta hoy un camino propio que hoy, s贸lo estirando rudamente los conceptos que nacieron de la experiencia hist贸rica de Occidente, puede ser llamada capitalista o socialista. Pero no tenemos otros conceptos y nos vemos impulsados a encorsetarla en un pensamiento incapaz de abarcar la diversidad mundial.

 

Los capitalismos siguieron caminos variados que hoy, en el marco de la crisis de nuestros d铆as, aparecen como lo que han sido: bichos muy distintos. Parece m谩s claro cada vez que durante el periodo de la Colonia, como en el periodo independiente, en Am茅rica Latina las clases dominantes siempre han sido parte del 鈥渃entro鈥 desarrollado. El resto de la poblaci贸n es una reserva que ha sido explotable por todos los siglos. Reserva de poblaci贸n para ser convertida en asalariada, si los tiempos dan para ello, si no, quedan o vuelven a lo que en los a帽os sesentas llamamos 鈥渕arginalidad鈥.

 

Para estos millones de latinoamericanos no hay proyecto seguro, rieles firmes por donde transitar hacia una vida m谩s humana.
Es claro que el capitalismo central est谩 impedido de incorporar a esta inmensa masa humana que ha vivido una existencia inhumana.

 

Y las cosas van para peor, porque el capitalismo central, despu茅s de su gran desarrollo entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y el inicio del neoliberalismo a partir de 1973, cuyo banderazo de salida fue la 鈥渃risis del petr贸leo鈥, ha ido, a la par de un desarrollo tecnol贸gico deslumbrante, de mal en peor como modo de existencia humana.

 

La crisis del neoliberalismo en nuestros d铆as no tiene un grupo humano con un proyecto alternativo de vida. La crisis del neoliberalismo est谩 destrozando la econom铆a, la sociedad, el medio ambiente, la democracia liberal, y los signos de civilizaci贸n humana que en distintos momentos de su existencia forj贸 en la ciencia, en el arte, en la convivencia con los semejantes.
Queda China haciendo una paciente labor de topo, cavando en Occidente mismo su propio plan de expansi贸n mundial; queda el poder铆o armamentista de Estados Unidos, y queda en Occidente un capitalismo neoliberal que se pudre con los d铆as.

 

Queda tambi茅n, por dar a luz, a los pueblos excluidos de Am茅rica Latina, de 脕frica negra y musulmana, y de grandes 谩reas de Asia oriental, un proyecto de historia futura que no puede ser el de los capitalismos centrales, ni un camino como el de China, construido en milenios. Unos caminos para los excluidos de la Tierra, que son millones y millones.

 

Tal vez una oportunidad hist贸rica se acerca: si fuera real lo que ve el egipcio Samir Am铆n, vivimos la 煤ltima etapa posible de expansi贸n del capitalismo monopolista. El monopolio hoy por hoy controla todo: todo. Desde la peque帽a explotaci贸n agr铆cola, a trav茅s de los fertilizantes, el cr茅dito, los canales de comercializaci贸n, hasta los monopolios de las gigantes producciones.

 

El monopolio ha destruido las bases de la reproducci贸n del sistema y s贸lo puede vivir empobreciendo a las masas del mundo.
鈥斺
* En La Jornada de M茅xico (www.jornada.unam.mx).

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