Abr 23 2018
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Ciencia y Tecnolog铆aCulturaSociedad

El pan贸ptico digital

Facebook es la vitrina del narcisismo humano con sus amistades definidas por algoritmos, por la idolatr铆a de las im谩genes, el exhibicionismo pat茅tico y el robotismo de los 鈥渓ikes鈥. Una parodia de la amistad, la comprensi贸n y los sentimientos compartidos. Lo cierto es que no se necesita ser un genio para saber que desde hace mucho tiempo Facebook explota econ贸micamente la privacidad y que es un veh铆culo de vigilancia al servicio de los aparatos de seguridad.

Una concentraci贸n de fotos personales, h谩bitos, actividades, itinerarios, etc., gratuita y voluntariamente proporcionados en un sistema altamente centralizado, 隆que mejor!. Los servicios de inteligencia no necesitan meter las manos directamente en Facebook porque los archivos son p煤blicos. Seg煤n un exagente de la CIA la agencia ha venido usando Facebook desde el 2006 como una herramienta de reclutamiento para servicios clandestinos, entre otras cosas. Lo que es sorprendente es que, a prop贸sito del esc谩ndalo de Cambridge Analytica, la gente se sorprenda que otras agencias usen los datos de Facebook para manipular las conductas pol铆ticas y consumistas.

A finales del siglo pasado聽 se vio聽entusiastamente a la red digital como un ejercicio de libertad y movilidad ilimitada. Hoy d铆a lo menos que uno podr铆a decir es que el entusiasmo inicial fue demasiado prematuro y la libertad que tra铆a ha dado paso al control y vigilancia total. Como dice el filosofo coreano-alem谩n Byung-Chu Han en lugar del pan贸ptico disciplinario hoy nos encontramos con el pan贸ptico digital que es mucho m谩s eficiente.

Aqu铆 la entrega de datos no ocurre por coacci贸n, sino por una necesidad interna, por un desnudamiento voluntario. La gente sube a la red todo tipo de informaci贸n sin saber qui茅n, ni qu茅, ni cu谩ndo, ni en qu茅 lugar se sabe de uno. Un nuevo instrumento psicopol铆tico que permite lograr un conocimiento integral de la din谩mica que acompa帽a a la sociedad de la comunicaci贸n.

Para controlar聽a la poblaci贸n el Estado ha venido desarrollando aparatos ideol贸gicos mucho m谩s sutiles que la pura fuerza bruta. Uno de los m谩s recientes, seg煤n Foucault, ha sido el poder disciplinario o sistema de normas que surge en la sociedad industrial para ajustar el cuerpo a la producci贸n mec谩nica. Las disciplinas son los m茅todos que permiten el control minucioso de las operaciones del cuerpo con el fin de garantizar la sujeci贸n constante de sus fuerzas e imponer una relaci贸n de docilidad y utilidad.

En otras palabras, un poder normativo compuesto de preceptos y prohibiciones que elimina desviaciones o anomal铆as y que opera sobre el cuerpo y la mente para crear sujetos obedientes. La f谩brica, la c谩rcel, el colegio, el hospital, el cuartel, la oficina, son los lugares disciplinarios t铆picos de la sociedad industrial. Dentro de este marco la biopol铆tica es la que se ocupa de la reproducci贸n, las tasas de natalidad y mortalidad, los niveles de salud y la esperanza de vida que se convierten en objetos de control y regulaci贸n.

En el r茅gimen neoliberal estas t茅cnicas son totalmente inadecuadas y no describen lo que actualmente ocurre. La biopol铆tica, que se sirve de las estad铆sticas de la poblaci贸n, no tiene acceso a la psique. La demograf铆a no es una psicograf铆a. Y 茅sta es la diferencia con el Big Data que posibilita la construcci贸n y explotaci贸n del psicodrama individual y colectivo. Un conocimiento de dominaci贸n que permite intervenir en la psique y condicionarla a un nivel prerreflexivo. Aqu铆 es donde se produce el giro de la biopol铆tica a la psicopol铆tica, del disciplinamiento corporal a la optimizaci贸n mental. El neoliberalismo no se ocupa primariamente de lo biol贸gico, corporal o som谩tico. Su inter茅s est谩 en la psique porque es all铆 donde encuentra una nueva forma de producci贸n capitalista inmaterial e incorp贸rea, como son la informaci贸n y los programas. La psicopol铆tico, a diferencia de la biopol铆tica, es capaz de llegar a los procesos ps铆quicos de manera mucho mas r谩pida, segura y eficaz.

Seg煤n su lema, en el r茅gimen neoliberal el individuo es empresario de s铆 mismo… 驴realmente? En la pr谩ctica, lo que realmente vemos es al individuo que se transforma en un sujeto que se explota a s铆 mismo en forma voluntaria. 脡sta es la magia del sistema. El poder, en lugar de apoderarse directamente del individuo, opera sutilmente para que 茅l mismo reproduzca el estado de dominaci贸n que interpreta como libertad. La entrega de datos, por ejemplo, no sucede por coacci贸n, sino por una necesidad interna. Finalmente, la libertad y la explotaci贸n llegan a coincidir plenamente.

El viejo poder disciplinario constre帽铆a de forma violenta con preceptos y prohibiciones en contraste con el pan贸ptico digital, que es m谩s seductor que represor y, en lugar de operar en contra de la voluntad de los sujetos, dirige esa voluntad en su favor. No impone silencio, sino que exige compartir, participar y comunicar nuestras opiniones, necesidades, deseos y preferencias que luego se traducen en datos. Una t茅cnica de poder que, en lugar de negar la libertad, la explota y redise帽a. La decisi贸n libre ahora se transforma en la libre elecci贸n entre distintas ofertas… 鈥渕e gusta鈥, 鈥渘o me gusta鈥.

En el capitalismo del consumo se venden significados y valores emotivos. El sistema neoliberal usa las emociones para estimular la producci贸n y el rendimiento. La racionalidad, que fue el medio t铆pico de la sociedad industrial, se considera ahora demasiado r铆gida e inflexible y en su lugar la sociedad de la informaci贸n prefiere la emocionalidad y el libre despliegue de la personalidad. Lo propio de la racionalidad es la objetividad, la generalidad y la permanencia a diferencia de la emocionalidad que es subjetiva, situacional y variable.

La econom铆a neoliberal, en beneficio del incremento de la producci贸n, dise帽a e impulsa la emocionalizaci贸n del proceso productivo y la inestabilidad y destrucci贸n de la continuidad. La manipulaci贸n de las emociones en esta nueva econom铆a sirve para estimular la compra y generar nuevas necesidades. Las emociones reguladas por el sistema l铆mbico, que es la sede de los impulsos, son el fundamento energ茅tico de la acci贸n que operan en un nivel prerreflexivo, semi-inconsciente. Es en este nivel som谩tico donde la psicopol铆tica neoliberal opera a trav茅s del Big Data para influir en nuestras acciones, sin que nos demos cuenta.

Seg煤n la convenci贸n prevalente, especialmente en la comunidad cibern茅tica, el dataismo inaugura una segunda Ilustraci贸n. En la primera, la estad铆stica liber贸 el pensamiento de la mitolog铆a. Seg煤n Voltaire la estad铆stica significaba ilustraci贸n, un conocimiento objetivo fundamentado por n煤meros y movido por n煤meros, opuesto a la narraci贸n mitol贸gica. En la segunda Ilustraci贸n los datos pasan a ser el lente transparente y confiable y todo debe ser convertido en datos e informaci贸n para liberar el conocimiento de toda ideolog铆a. 驴Cierto?

No. No exactamente, porque la pretensi贸n de superar la ideolog铆a es en s铆 misma una ideolog铆a. El Big Data supone liberar el conocimiento de toda traza subjetiva y de toda intuici贸n que, en 煤ltima instancia, solo suple la falta de datos objetivos. En situaciones complejas, seg煤n el datismo, la intuici贸n es ciega y la teor铆a cae bajo la sospecha de ser una ideolog铆a. Si tenemos los datos la teor铆a sobra; olvida la ling眉铆stica, la sociolog铆a, la ontolog铆a y la sicolog铆a. La cuesti贸n no es por qu茅 la gente hace lo que hace, sino que la gente lo hace y聽 podemos seguir y medir lo que hace con una fidelidad sin precedentes. Si tenemos suficientes datos, ellos hablan por s铆 mismos.

El problema es que, si recordamos la primera Ilustraci贸n, la raz贸n desplaz贸 la imaginaci贸n, la corporalidad y el deseo con resultados bastante problem谩ticos. La misma dial茅ctica, seg煤n B. C. Han, amenaza la segunda Ilustraci贸n que favorece los datos, la informaci贸n y la transparencia generando una nueva forma de violencia. La Ilustraci贸n que surgi贸 para eliminar los mitos, acab贸 enredada en la mitolog铆a. En virtud de la misma dial茅ctica, la segunda Ilustraci贸n, que se opone a la ideolog铆a, acaba convirti茅ndose en una ideolog铆a. Incluso en una 鈥渂arbarie de los datos鈥.

Si miramos bien, tendr铆amos que decir que los n煤meros y los datos no son narrativos, sino aditivos. Y esto es bien importante, porque el sentido radica en una narraci贸n. 驴Qu茅 pasa, por ejemplo, cuando la simismidad del individuo se reduce a algo puramente cuantificable? Obviamente no responde a la m谩s importante pregunta: 驴qui茅n soy yo?

Los datos y los n煤meros, por muy exactos que sean, no proporcionan el autoconocimiento, no cuentan nada sobre el yo. El dataismo no tiene nada que decir sobre esto porque, en el fondo, es una t茅cnica de control que busca estabilizar y reproducir el sistema dominante por medio de una propagaci贸n y control psicol贸gico. Cada palabra, cada b煤squeda, cada h谩bito, cada clic que hacemos se registra reproduciendo toda nuestra vida en la red. Los datos se recopilan, se comparan y se interrelacionan para generar perfiles que proporcionan una visi贸n sobre la vida privada de cada uno. Una memoria digital total en la que todos estamos atrapados.

En la biopol铆tica no hab铆a acceso a la psique. En la psicopol铆tica digital el Big Data es capaz de hacer legibles incluso los deseos de los que nosotros mismos no somos conscientes, de proporcionar acceso al reino inconsciente de nuestras acciones e inclinaciones. Visto de este modo, es posible una psicopol铆tica que pueda intervenir y explotar lo profundo de nuestra psique y poner de manifiesto patrones de conductas colectivas que permitan el acceso al inconsciente colectivo. A esta altura, la psicopol铆tica digital es capaz de apoderarse del comportamiento de las masas a un nivel que escapa a la conciencia. Cambridge Analytica es s贸lo un ejemplo de lo que ocurre.

La estad铆stica fue el Big Data del siglo XVIII:聽 contar, medir y comparar todo. El Romanticismo de la 茅poca fue la resistencia a la raz贸n estad铆stica, la aversi贸n hacia la media y la normalidad. A lo estad铆sticamente probable opuso lo singular, lo improbable, lo repentino, lo raro, lo extremo. Nietzsche preguntaba 鈥溌縞贸mo se entiende que la estad铆stica muestra la existencia de leyes hist贸ricas? 驴Leyes? Lo cierto es que demuestra cu谩n vulgar y repugnantemente uniforme es la masa鈥. A lo que aqu铆 apuntaba Nietzsche es que los n煤meros estad铆sticos solo prueban que los humanos somos animales gregarios y que con el tiempo aumentamos en igualdad. 驴No es esta uniformizaci贸n la que caracteriza a la actual sociedad de la informaci贸n?

Algo siempre escapa a la somnolencia de la horda. A la violencia del consenso, a la convenci贸n inflexible del neoliberalismo se opone el hereje. La otredad y la extra帽eza perturba la comunicaci贸n de lo igual. El hereje es el que se libera de la coacci贸n de la conformidad, el que resiste la dictadura del consenso y la vigilancia total. El que se niega a ser una mercanc铆a en Facebook y, en su lugar, construye espacios libres en los que sea posible cultivar lo diferente.

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