Ene 14 2019
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CulturaSociedad

El peligro de la empat铆a

En el a帽o 1974 la artista Marina Abramovic film贸 en c谩mara una escena en la que se ve铆a ella parada en una sala聽 donde le permiti贸 a la audiencia hacer con su cuerpo lo que 茅sta quisiera, sin oponer resistencia. Por seis horas la artista sufri贸 humillaci贸n, tortura, manoseo, rasgaduras en su ropa, golpes e, incluso, alguien apunt贸 una pistola a su cuello sin que nadie saliera en su defensa. 驴Sorprendente?

Lo que la escena muestra, como dice ella, es cu谩n r谩pido el ser humano est谩 dispuesto a herir a otro si las circunstancias son favorables, cu谩n f谩cil es deshumanizar al que no se defiende y cu谩n f谩cil le es a una persona com煤n y corriente transformarse en un ser violento, dispuesto a degradar, violar y mutilar a su semejante cuando se encuentra en una posici贸n inferior o carente de poder. La compasi贸n del Dalai Lama, el amor de la pr茅dica cristiana o la empat铆a de los sic贸logos est谩n bastante lejos de ser moneda corriente en la era de la mercantilizaci贸n total del planeta. Y esto es extra帽o, porque seg煤n la neurociencia nuestro cerebro esta orientado hacia la empat铆a, hacia esa capacidad de sentir y pensar la vida interior de otra persona.Resultado de imagen para Marina Abramovic

En 1992 un equipo de cient铆ficos italianos dirigidos por Giacomo Rizzolatti y Vittorio Gallese de la Universidad de Parma publicaron un ensayo聽 donde daban cuenta de su descubrimiento -en el cerebro de los monos- de las neuronas espejos. Ubicado en el 谩rea F5 de la corteza premotora un subconjunto de cerca del 20% de estas neuronas, 茅stas se activaban no s贸lo cuando el mono realizaba una acci贸n espec铆fica, sino tambi茅n cuando observaba una acci贸n similar. Las neuronas del mono reflejaban la actividad que estaba observando, lo que sugiere que 茅l estaba respondiendo a la experiencia del otro, igual que cuando nosotros experimentamos empat铆a por la suerte de un semejante.

Posteriormente, las im谩genes funcionales de resonancia magn茅tica permitieron deducir la existencia de las neuronas espejos en el cerebro humano. En abril del 2010 Roy Mukamel y sus colegas registraron la misma actividad en mil 177 neuronas en 21 pacientes y concluyeron que estos hallazgos sugieren la existencia de m煤ltiples sistemas en el cerebro, dotados con neuronas espejos que permiten la integraci贸n y diferenciaci贸n de los aspectos perceptuales y motores de la acci贸n realizada por uno mismo y los otros.

Las neuronas espejos en el circuito afectivo del cerebro son movilizadas autom谩ticamente frente al sentimiento del propio dolor y el dolor de los otros, y este circuito neuronal, que es la base de la conducta empat茅tica en relaci贸n a la aflicci贸n del otro, es virtualmente instant谩neo. Ahora sabemos que sentir el dolor del otro no es solo una cuesti贸n metaf贸rica, sino que las neuronas espejos pueden realmente sentirlo. Por supuesto no significa que sintamos literalmente su dolor.

La hip贸tesis es que el circuito frontal inhibe y anula las se帽ales de los receptores, lo que permite que la empat铆a ocurra sin la fusi贸n incapacitadora y sin la p茅rdida de la propia individualidad. Esto es lo que nos capacita para ver el mundo desde el punto de vista de otra persona y para imaginar su estado afectivo. Esta habilidad para percibir, apreciar y responder a los estados afectivos de otro ser surge aproximadamente a los dos a帽os de edad, cuando el ni帽o toma conciencia de la experiencia emocional.

Seg煤n Ramachandran, director del Centro para el Cerebro y Cognici贸n de la Universidad de California, el sistema de las neuronas espejos evolucion贸 para ayudar a producir la autoconciencia y la conciencia de los otros, base de nuestra civilizaci贸n. La empat铆a es el fundamento de la moralidad y, seg煤n 茅sto, no viene de la autoridad religiosa o filos贸fica, sino de nuestra evoluci贸n biol贸gica que precede nuestra evoluci贸n cultural.

驴Por qu茅, entonces, nuestra intuici贸n moral no ha logado un mayor progreso en extender la empat铆a a vidas m谩s distantes, a los que est谩n fuera del grupo y a otros seres vivientes? Porque motivos culturalmente derivados pueden suplementar o anular conductas gen茅ticamente programadas. Narrativas, met谩foras, im谩genes y la modelaci贸n de deseos son poderosas fuerzas que influyen en c贸mo la gente piensa acerca de s铆 mismo y su relaci贸n con otros. No podemos cortar la relaci贸n con nuestra biolog铆a, pero tampoco estamos encadenados a ella.

Como dice el fil贸sofo Searle, no hay oposici贸n entre cultura y biolog铆a. Cultura es la forma que la biolog铆a asume. La repetici贸n de pr谩cticas culturales altera ciertas 谩reas del cerebro que resultan en diferentes nociones del yo, c贸mo las emociones son reguladas y c贸mo se piensa el mundo. La empat铆a puede que tenga una base neurol贸gica, pero la gente no actuar谩 de acuerdo a ella a menos que cierto tipo de experiencias vitales configuren su orientaci贸n hacia otros seres humanos y hacia ellos mismos.

Seg煤n el autor pol铆tico Gary Olson la ideolog铆a neoliberal, que promueve globalmente el capitalismo de libre mercado, es una de las fuerzas m谩s poderosas en modelar nuestra empat铆a. El Estado capitalista crea escasez y una cultura que la explica y justifica. Una de sus funciones principales es desensibilizar la capacidad emp谩tica del individuo para beneficiar el lucro. 028.logicamercado

Bajo el neoliberalismo el proyecto es destruir las estructuras colectivas que impiden la l贸gica del mercado bajo el pretexto de administrar una econom铆a racional y tecnocr谩tica: desregulaci贸n, privatizaci贸n, disminuci贸n o eliminaci贸n del gasto p煤blico, desacreditaci贸n o destrucci贸n de las organizaciones laborales y la eliminaci贸n de cualquier noci贸n de comunidad en nombre de la eficiencia.

El individuo, para avanzar socialmente, se supone que debe ser autosuficiente. En el centro del thatcherismo, por ejemplo, estaba la idea de que si los pobres existen se debe a su fracaso personal, a defectos del car谩cter. Estas ideas, con la ayuda de los medios de comunicaci贸n, de los 鈥渢hink tanks鈥 y la pol铆tica financiada por los ricos y poderosos, se ha transformado en la ideolog铆a dominante.

Una de las consecuencias de esta pol铆tica econ贸mica, dice Olson, es que la perversa racionalidad en la persecuci贸n del propio inter茅s favorece la mercantilizaci贸n del yo como estrategia de sobrevivencia, el centralismo del narcicismo y la incapacidad para la empat铆a. Hoy en d铆a la mentalidad mercantil ha penetrado tan profundamente en la cultura, en la vida personal y en los espacios sociales que ha adormecido en la gran mayor铆a de individuos los impulsos empat茅ticos.

Los procedimientos democr谩ticos formales se mantienen por su atractivo ideol贸gico, reservando todas las decisiones significativas a las fuerzas del mercado. El gobierno no debe jugar ning煤n papel en el mejoramiento de la vida de los ciudadanos y las motivaciones emp谩ticas son contraproducentes, sin cabida racional en la l贸gica inmutable del mercado.

Dentro de este marco la empat铆a no tiene cabida porque los perdedores merecen su fe y los grupos privilegiados su posici贸n gracias a la patol贸gica ilusi贸n de esta ideolog铆a. La forma de venderla es hacer creer que ella coincide con la naturaleza humana, con el principio darwinista de la sobrevivencia del m谩s fuerte, que Darwin nunca aplic贸 al campo social. Esta es la caracter铆stica que hoy se asocia mayormente con el 茅xito y el avance social. La presi贸n para sacrificar el amor al pr贸jimo por el 茅xito econ贸mico y responder a las demandas del sistema, es abrumadora. El principio subyacente de la sociedad capitalista y el principio del amor son incompatibles.

En el 2005 una variedad de entrevistas y test sicol贸gicos fueron conducidos en 39 ejecutivos y gerentes de negocios y empresas brit谩nicas. En un ensayo titulado 鈥淒isordered Personality at Work鈥 los autores descubrieron una sorprendente coincidencia entre los trastornos de la personalidad de los gerentes y los trastornos mentales de los criminales. Entre las caracter铆sticas m谩s sobresaliente de los gerentes estaba la falta de empat铆a para con los otros, caracter铆stica primaria para elevarse al tope de la escala corporativa. Las habilidades manipulativas y la capacidad para separarse emocionalmente de las decisiones que toman contribuyen enormemente al 茅xito de los gerentes.

Como todos los afectos, la empat铆a es un estado social e individual sujeto a luchas pol铆ticas acerca de c贸mo se define y experimenta. En los tiempos actuales la noci贸n dominante es la de que la empat铆a es algo que concedemos s贸lo a los que est谩n mas cerca de nosotros o a los que sufren en tierras bien lejanas, cuyas im谩genes a veces vemos en la televisi贸n. El problema con esta empat铆a contempor谩nea es que se acaba tan pronto como interfiere con nuestros intereses.

Todo esto no tiene que ser as铆. Las normas raramente son internalizadas sin conflicto y definiciones alternativas siempre circulan en la cultura para cuestionar las nociones dominantes. Einstein dec铆a que un ser humano es parte de ese todo que llamamos Universo. Sin embargo, 茅l se siente a s铆 mismo como algo separado del resto, una especie de enga帽o de la conciencia.

Este enga帽o es una prisi贸n que nos restringe a puros deseos personales y al afecto de unas pocas personas cercanas a nosotros. Nuestro cometido debe ser el de abarcar a todas las criaturas vivientes y a la naturaleza en toda su belleza. Nadie es capaz de lograr 茅sto completamente, pero el intento es en s铆 mismo parte de la liberaci贸n y el fundamento de la seguridad interna.

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