Feb 7 2014
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Cultura

El perdón

El tema del perdón es complicado y difícil. Perdonar no es olvidar,  tampoco  es amnesia, ni resignación, -entre otras cosas- porque no sería lógico borrar al infractor de nuestra base de datos y quedar por ingenuidad en riesgo de un nuevo ataque.
El perdón no quiere decir que se apruebe o defienda la conducta que ha causado sufrimiento, ni tampoco excluye las  medidas para cambiar la situación o proteger nuestros derechos.
Se han dado muchas definiciones de lo que es perdonar y muchas reflexiones sobre el porqué de su práctica, pero las reacciones de la mayoría de la gente a este asunto demuestran que no saben exactamente perdonar, ni están completamente convencidos de que las razones a favor del perdón lo justifiquen.
Según el diccionario, el significado de la palabra perdón es: “dejar de sentir desagrado hacia alguien; eximir, dejar libre de obligación, deuda o culpa. La absolución de los pecados es símbolo de perdón, concedido por el confesor. Amnistía se refiere a una institución por la cual el poder público anula las sanciones jurídicas de ciertos hechos, extinguiendo las aplicaciones punitivas provenientes de los mismos.  Clemencia se define como la virtud que modera o regula el rigor de la justicia. Compasión  indica un sentimiento de lástima hacia el mal o desgracia de alguien. Condonación expresa la acción  o efecto de absolver, perdonar  una deuda o castigo. Gracia es un don o favor que se hace a alguien merecida o inmerecidamente. Indulgencia indica la  facilidad en perdonar las culpas  ajenas. En la Iglesia Católica es el perdón  de las penas debidas por los  pecados. El indulto es un privilegio   concedido a los condenados.  Jubileo entre los cristianos es la indulgencia plenaria y universal que el Papa concedía en ciertos tiempos y ocasiones. Piedad indica abnegación y misericordia en ciertos actos. Remisión se refiere a la acción de perdonar una pena o liberar de una obligación.
Perdonar es un estado de ánimo, una actitud mental y esta íntimamente relacionado con el amor. Es un proceso complejo. Es algo que nosotros mismos podemos hacer. Paradójicamente, al ofrecer nuestra buena voluntad al ofensor, encontramos el poder de sanarnos. La experiencia liberadora del perdón, siempre llena de dificultades, puede ser vivida también por un corazón herido, gracias al poder curativo del amor.
El perdón ciertamente, no surge en la persona de manera espontánea y natural. Perdonar sinceramente en ocasiones puede resultar heroico. Aquellos que se han quedado sin nada por haber sido despojados de sus propiedades, los prófugos y cuantos han soportado el ultraje de la violencia, no pueden dejar de sentir odio y deseo de  venganza.
Perdonar no es justificar comportamientos negativos o incorrectos, sean propios o ajenos. No es hacer como que todo va bien cuando no es así. El maltrato, la violencia, la agresión, la traición y la deshonestidad son sólo algunos de las conductas que pueden ser totalmente inaceptables. El perdón no quiere decir que se apruebe o defienda la actuación que ha causado sufrimiento, ni tampoco excluye que se tomen las medidas para cambiar la situación y proteger nuestros derechos.
El perdón permite liberarse de todo lo soportado para seguir adelante. La compasión opera un cambio de corazón. Debemos ponerle fin al ciclo del dolor por nuestro propio beneficio.  Ahora bien, el perdonar no borra el mal hecho, tampoco elimina la responsabilidad del ofensor por el daño cometido ya que el perdón se otorga a su persona, no al agravio, ni niega el derecho a hacer justicia a la persona que ha sido herida.perdon1
El acto de perdonar no entraña que debamos renunciar a defender nuestros derechos o dejar de luchar por lo que creemos.
Para el psicólogo Robert Enright, “perdonar no es lo mismo que justificar, excusar u olvidar, ni  reconciliarse. La conciliación exige que dos personas que se respetan mutuamente, se reúnan de nuevo. El indulto es la respuesta moral de una persona a la injusticia que otra ha cometido con ella. Uno puede perdonar y sin embargo no reconciliarse”.
El doctor  Walter Riso, señala: “perdonar no es olvidar, es extinguir el rencor y los deseos de venganza. Es negarse a que el resentimiento siga echando raíces. El perdón requiere de ciertas condiciones. Solamente la persona ofendida es quien tiene el derecho a perdonar. El perdón  es algo personal, en  él sólo intervienen los involucrados directos y requiere tiempo.”
Perdonar no es otorgar clemencia, porque no ejercemos la función de jueces, al menos en la vida normal de relación. No somos quiénes para decidir el tipo de castigo o su intensidad. Se puede odiar sin agredir y se puede castigar sin odiar, como hacen muchos educadores. Además la clemencia puede llevar implícita cierta arrogancia en tanto implica ponerse por encima del culpable.”
“Perdonar no es sentir compasión, -señala Walter Riso-, La compasión  se une con el dolor de la víctima, es una “virtud afectiva”, se trata de sensibilidad, de solidaridad emocional o de contagio, ya que el sufrimiento ajeno nos toca o se refleja a través nuestro.”.
“Solamente la persona ofendida es quien tiene el derecho a perdonar. Ese es el privilegio de la víctima, -advierte  Riso.- El perdón es algo personal, en él solo intervienen los involucrados directos”
“Mi defensa del perdón –afirma Riso, obedece más a razones psicológicas que espirituales o religiosas. Desde un punto de vista cognitivo, no sólo es un regalo que le hago al infractor, lo cual puede llegar a ser importante desde una perspectiva humanista, sino es un regalo que me hago a mi mismo, en tanto dejo de sufrir. Perdonar es aliviar la carga que me causa el rencor, es dejar mi corazón libre para que vuelva nuevamente a creer o amar, es volver al cause natural.”
“Cuando se trata de perdonar, no importa tanto el camino sino el resultado. Puedes elegir el tuyo o al menos identificar dónde estás parado. Tener un esquema positivo sobre el perdón implica estar dispuesto a no dejarse llevar tan fácilmente por el odio y a intentar terminar con el rencor, si ya esta instalado. Si se asume que el perdón es un valor, si se internaliza como virtud, se podrá cultivar y relacionarse mejor y mas sanamente”.
¿Cuánto dura el proceso de perdonar? Nadie sabe. Pero si  intuimos que no es inmediato. Hay que sopesar muchas cosas, hay que pensar y darle razones al corazón para que decida.”
Todas las religiones enseñan que el perdón es algo que debe practicarse. La norma general es que, para ser un buen  cristiano, es preciso tratar de perdonar. Jesucristo dijo a sus discípulos que deberían perdonar “hasta 70 veces siete”
El distinguido fraile dominico Henri Lacordaire dijo. ¿Quieres ser feliz un instante? Véngate. ¿Quieres ser feliz toda la vida? Perdona.

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1 Comentário

Comentarios

  1. Antonio Casalduero Recuero
    13 febrero 2014 23:54

    Que Gisela no olvide o deje mencionar es sospechoso, porque las religiones que menciona o da a entender fueron las más drásticas; así por ejemplo, el catolicismo creó la siniestra Inquisición, una virtual Gestapo dentro de sus filas, que castigaba públicamente, que quemaba a seres vivos en la plaza pública por disentir, que censuraba el pensamiento libre, que exiliaba. Por otra parte el Islam, otra de esas religiones castradoras, que ha mantenido el pensamiento femenino en la penumbra hasta el día de hoy, que aún corta o amputa la mano al ladrón, que lapida públicamente a la mujer adúltera. Entonces hablar de perdón por parte de esta gente, no es el mejor ejemplo a seguir. Creo más en la organizaciones libremente creadas, pero aún así, perdonar al culpable de la tortura o de la desaparición de un familiar, sea padre, madre, hermano, no es fácil. Quienes hablan tan livianamente del perdón es porque no han experimentado ese terrible proceso… ¿Pero entonces para qué está la justicia institucional para que sea ella la que castigue los culpables de crímenes de lesa humanidad? ¿O acaso están solamente para dilatar, o para tapar con tierrita esos atentados inhumanos?