Ene 7 2012
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OpiniónPolítica

El tándem OTAN-islamistas y Túnez insurgente e indignada (I)

No pueden, en una guerra, los que combaten emitir evaluaciones más allá de los encuentros que libran, aunque si debe exigírseles alguna certeza de los movimientos y honestidad de intenciones; por eso deben decir hasta dónde tienden la mirada, sobre todo si el campo de batalla es la Tierra toda y no cabe la ficción de la neutralidad. Éste es un informe de trinchera. | RASHID SHERIF.*

Nada es más precioso que la Independencia y la Libertad.
Ho Chi Minh.

Estas notas, en su primera entrega, intentarán recordar y a veces aportar algunos elementos informativos para el análisis en relación con el actual proceso en Túnez —contextualizado a niveles regional e internacional—, donde en pocos meses hemos pasado desde la insurrección popular victoriosa de la dignidad, Intifâdhat al Karâma, la que culminó el 14 de enero 2011, a una lamentable situación de “pueblo indignado” a través de protestas diarias en las calles de las ciudades y en el campo.

Esta ola de gran ira popular se viendo llevando a cabo por semanas, algunas con carácter socio-económico, otras por motivos claramente definidos como políticos. Habíamos recobrado un sentido de orgullo y dignidad nacional para luego caer en manos de los agentes locales y extranjeros de la restauración actual, que empujan de nuevo el país hacia situaciones humillantes del pasado de “pueblo mendigo” a las puertas de los bancos internacionales.

Intentaremos en otra parte aclarar las bases de la recuperación de la lucha del pueblo. Con todo, seguimos con un sentido agudo de la rebeldía y la irreverencia —al tiempo que hemos perdido el miedo para siempre.

Cada día salen a la luz múltiples conspiraciones y maniobras de pasillo, llevadas a cabo tanto por el gobierno provisional que acaba de salir como por los islamistas ahora en el poder, los que son descritos con complacencia como “moderados” por la prensa occidental. 

El plan imperial

Pasada la gran sorpresa de la insurrección popular en Túnez —la que sigue extendiéndose sin embargo a través del mundo hacia el oriente y occidente (sublevaciones, “sentadas”, indignados, OWS)—, se ha entablado claramente un eje estratégico Wáshington-Qatar-islamistas sunitas en toda el área norteafricana y el Medio Oriente, desde Marruecos hasta los emiratos del Golfo.

Se trata de un nuevo plan imperialista [USA-OTAN con participación activa de los bancos, BM, FMI, BI (bancos islámicos), BE] en su gran desespero por dominar al mundo con doble perspectiva; una ya en curso, para corto y mediano plazo; la otra a más largo plazo.

Me explico en forma resumida: 

Primera parte, a corto y mediano plazo, recuperando la lucha de los pueblos, o aprovechando luchas intestinas (como en Libia), se trata de una verdadera barrera (por la buena o por la fuerza militar invasora, cueste lo que cueste) de corte “islamista sunni” implantada ya por los EEUU-OTAN para contener la ira y la gran frustración de los pueblos rebeldes de nuestras áreas, desde el Norte de África hasta el Medio Oriente, la famosa “media luna fértil”.

A la vez, servirá también para bloquear un desbordamiento de la ola insurreccional “contagiando” más hacia el sur otros países del África (con componente islámico o no).

Vale recordar que al cabo de quinientos años de sobreexplotación, el continente africano sigue siendo para el Occidente opresor y neocolonial una gran fuente de materias primas y mano de obra barata, no importa si fuera al precio de la hambruna, la vida sin esperanza, las enfermedades contagiosas, la muerte infantil y más genocidio a gran escala después del desangrar de nuestro continente con el más terrible holocausto que fue la trata de esclavos —de la cual África no se ha recuperado aún.

Para tal propósito, se ha llegado por ahora a contener y encapsular el alcance de la rebeldía en Túnez, ese foco inicial y verdadero “mal ejemplo”. Se hace todo para limar los objetivos de la insurrección del 14 de Enero de 2011.

Mientras, en Egipto, ese produce la misma frustración por el uso brutal de la fuerza represiva policial, que incluye desde hace semanas al propio ejército.

En Marruecos, ya se logró una componenda entre el Palacio y los islamistas —claro, con la bendición de Wáshington y Paris—. Estos islamistas ahora en el poder acaban de renegar de su participación en el movimiento de protesta del pueblo. 

En Argelia, donde siguen actuando los sangrientos guerreros islamistas salafistas —algunos ya entraron en Túnez—, que llevan dos décadas asesinando a diestra y siniestra, el gobierno tuvo que hacer frente tanto a protestas populares en las calles como a las presiones intimidantes occidentales (EEUU – OTAN) en los días de la invasión militar a Libia; todo lo cual parece haber traído tentativamente un principio de “arreglo” (se habla de “desnacionalizar” parte de los hidrocarburos).

Existe en ese país vecino un gran desgaste del poder y un desprestigio del FLN, con su cortejo de corrupción a todos los niveles del Estado (político, administrativo y fuerzas armadas). El movimiento FLN pasó de fuerza anticolonialista y liberadora, en tiempos de la guerra contra el Estado colonial francés, a ser un partido político —en el poder por varias décadas— convertido en instrumento de opresión del pueblo.

Es de notar, de paso, la celebración oficial exagerada en Argel por la llegada al poder de los islamistas en Túnez. Todo parece indicar que elrégimen argelino está dispuesto (¡realpolitik obliga!) a negociar su sobrevivencia con el imperialismo a raíz de la agresión de la OTAN contra Libia y los sucesos en Túnez.

La horrenda matanza en Libia provocó reacciones diversas en la región: Sirvió de seria advertencia e intimidación para algunos jerarcas, y a la vez provocó el apoyo contra natura a ese proceso, como fue el caso del entusiasmo indecente mostrado por la clase política y la burguesía compradora de Túnez, incluyendo los islamistas, quienes colaboraron de forma diligente apoyando a sus nuevos socios llamándolos “revolucionarios libios”.

Todos aplaudieron la caída del régimen de Trípoli confundiéndolo adrede en los medios de comunicación con el régimen odiado de Ben Ali en Túnez. También difundieron rumores (ciertos o no) acerca del supuesto intento de Gaddafi por realizar una intervención militar en territorio tunecino para restablecer a Ben Ali en el poder. El descaro y la indecencia llegaron al punto de mostrar júbilo en privado y en público frente a las imágenes del arresto seguido del linchamiento de Gaddafi.

Libia, también el desastre moral

El penúltimo gobierno transicional en Túnez (ahora van cuatro con el actual islamista), él de kaïd Essibsi (antiguo ministro de Bourguiba por más de 34 años) jugó desde el principio con malicia y duplicidad: por una parte pretendió mantener la neutralidad en el conflicto armado en Libia, con el pretexto de que se trata de un asunto interno de los libios.

Pero al mismo tiempo, autorizó secretamente el tránsito masivo por territorio tunecino (por vía aérea, marítima y por tierra) de mercenarios extranjeros, armas, dinero, gasolina y hasta provisiones de boca por caravanas de camiones hacia los grupos que combatían al lado de la OTAN en Libia —en Túnez faltaba comida, pero a pesar de todo fuimos capaces de compartirla de forma solidaria y espontánea con más de un millón trescientos mil refugiados llegados de Libia: africanos, asiáticos y por supuesto libios.

No sólo se les negó asilo a integrantes de la familia y del gobierno de Gaddafi, sino que cuando entró (para salvar su vida) el ex primer ministro del gobierno de Gaddafi, Mahmoud Baghdadi, lo apresaron y lo enjuiciaron por entrada ilegal al país en circunstancias que todos los libios y otros extranjeros desde Libia se movían libremente por nuestras fronteras: yo lo vi en la frontera por mi labor de médico voluntario.
[Ahora el nuevo gobierno transitorio islamista quiere entregar a ese alto funcionario —que solicitó a la ONU el estatus de refugiado— a las nuevas autoridades (sic) de Trípoli, condenándolo de antemano a una muerte segura previa tortura.]

Y en relación con los vendepatria de Trípoli, hay que recordar que la primera declaración oficial hecha por parte del jefe del llamado Consejo Nacional de Transición de Libia, Mustafá Abdel Jalil, vil servidor de la OTAN, consistió en anunciar la “Charia”, como base constitucional islámica del país, y la reintroducción de la poligamia. ¡Todo un programa!

Estas acciones del gobierno transicional (el anterior como el actual islamista) de Túnez tienen una lógica. Además de su orientación pro-imperialista [acaba reconocer —y recibir oficialmente antes que nadie en el mundo— al llamado “gobierno provisional de Siria”, un acto miserable de lacayismo gratuito que sigue siendo una
característica de todos los gobiernos tunecinos desde la independencia formal de 1956; este gobierno, pues, manifiesta su oportunismo con la esperanza de que las nuevas autoridades de Trípoli, como lo han declarado públicamente, le “paguen” sus servicios durante la guerra de la OTAN, para aliviar así al gobierno islamista de la enorme presión creada por el alto desempleo (más del 30%), facilitando a miles de trabajadores calificados y profesionales fuentes de trabajo durante la reconstrucción de Libia.

De esa forma, el nuevo gobierno islamista podría evitar el desarrollo legitimo del país, y asegurar la continuidad del régimen neocolonial anterior con un disfraz islámico y sin mayor amenaza de nueva insurrección popular. No obstante el descontento a través de todo el país (trabajadores, campesinos pobres y clase media) no ha hecho más que crecer. Este cuatro de enero de 2012 se han inmolado otros dos hombres prendiéndose fuego: uno en el propio pueblo de Mohamed Bouazizi, en Sidi Bouzid; el otro en la aldea cercana a la zona minera de fosfato en Gafsa.

Dentro de pocos días, el 14 de Enero, es el primer aniversario de la insurrección popular. Todo parece indicar que no será un día de pleno jubilo ya que las y los protagonistas de aquella verdadera y legitima hazaña popular —partiendo desde las regiones del país abandonadas a la miseria y la desesperación, campesinos pobres y sin tierra, juventud desempleada, obreros con muy bajos salarios, mujeres pobres, con alza de los precios de la cesta básica, involucrando más tarde la participación de las más amplias franjas de la pequeña burguesía urbana—, todos, todas hoy se sienten robados y frustrados; y no es de extrañar que llegue a ser un día de protesta y de indignación a nivel nacional en contra de la restauración encubierta del viejo régimen derrocado y la burla hacia los objetivos del pueblo insurrecto.

Dicho de paso: los artículos que parecieron en Proyecto Nueva Era, según los cuales la banca Rothschild y las agencias de inteligencia encubiertas yanquis se adjudicarían la verdadera autoría de la insurrección en Túnez, han hecho reír a carcajadas a los tunecinos. En aquellos señores de las bancas mundiales se observa una arrogancia típicamente occidental y una ignorancia de la historia de lucha de nuestro pueblo por décadas, con precisamente los eventos particularmente marcadores desde 2008 en las minas de fosfato de Gafsa.

Estas luchas incesantes de los obreros, campesinos pobres y jóvenes desempleados fueron calladas tanto internamente por los medios de comunicación al servicio de la dictadura como en el exterior, y culminaron al fin con las sucesivas sublevaciones desde el sur (Bengerdane) de junio-julio hasta setiembre 2010, pasando de una región a la otra hacia el oeste, tal un verdadero tsunami, hastallegar a Sidi Bouzid donde se intensificó la chispa, moviéndose luego más allá hacia el norte, después pasando al este por la costa, hasta constituir finalmente una insurrección histórica en la capital.

Este hecho estalló en plena luz del día entre el 17 de diciembre 2010 y el 14 de enero 2011. Aquella genuina gesta popular en nada se asemeja a las “revoluciones de colores made in USA”, tan aplaudidas en Occidente y que tratan de duplicar ¡en Venezuela! con tanto desespero.

EnYemen es preciso mencionar los procesos insurreccionales todavía en curso y con alto sacrificio humano, donde impera ya por meses la represión sangrienta de la policía y el ejército, que asesina a cientos de ciudadanos desarmados en las calles, lo que genera una verdadera guerra civil en el país cuyo gobierno y presidente son aliados de Wáshington.

También es preocupante la grave situación en Bahrein en el Golfo Pérsico —allí se mantiene una flota de EEUU—, cuyo monarca, de la minoría suni pidió tropas sauditas para aplastar a la población mayoritariamente chiíta (a la que la entente EEUU-OTAN trata de aislar como a Irán por la famosa barrera sunita desde el norte de África hasta ese Golfo Pérsico).

Ni en Yemen, Bahréin o Egipto, la Liga Árabe movió un dedo para proteger a los civiles, mientras en el caso de Libia y Siria ha hecho de todo para complacer a los EEUU y la OTAN, con Qatar al frente de las maniobras dentro y fuera de esa vergonzosa organización.

Hoy, desgraciadamente y por razones que analizaremos en otra parte, la insurrección en Túnez fue secuestrada y recuperada con el intento actual de restauración del régimen anterior sin el dictador derrocado y con fuertes interferencias y apoyos de EEUU, OTAN y Qatar. O sea: el poder en Túnez sigue en manos de los entreguistas con mayor amplitud aún (hacia el occidente y ahora también al oriente).

Los servicios de inteligencia enemigos (CIA, M16, 2º Buro Francés, Mossad y más…) operan a plena luz del día. Otro ejemplo: el embajador estadounidense anda como Pedro en su casa, se cree un protagonista de la vida socio-política del país y ofrece conferencias de prensa y aparece en la TV nacional luego de “participar como observador” en las elecciones legislativas para la Asamblea Constituyente; además visita distintas zonas del país inaugurando edificios, ofreciendo becas y seminarios para formar “lideres” —con agencias de inteligencia encubiertas del Departamento de Estado (USAID, NED, IRI).

Esto de la formación de líderes y seminarios es algo que se implementó años atrás, sin mayores consecuencias sobre los jóvenes formados por ellos ya que no tuvieron impacto en los días previos o durante la insurrección obrero-campesina con otras juventudes al abandono en el interior del país.

En definitiva, con los islamistas en el poder seguimos entre las garras de los enemigos de nuestro pueblo, como es el caso de los demás pueblos africanos y del Medio Oriente. En el sur de Libia, están instalando una base militar de la OTAN. Algunas fuentes indican que lo mismo se pretende hacer en la punta sur de Túnez. Recientemente, un alto funcionario del gobierno tunecino participó como si de nada a una asamblea de la OTAN en Europa…

Por otra parte, frente a la situación cada día más evidente del acaparamiento del poder por parte de los islamistas de Ennhadha, un despertar tardío se manifiesta del lado de algunos partidos llamados progresistas para tratar de unificar sus fuerzas en el seno de una sola agrupación para hacer frente al dominio cada vez más totalitario y asfixiante —de los islamistas,— tanto a nivel de la Asamblea Constituyente, el nuevo gobierno y en las calles por las acciones agresivas y ofensivas de su ala fascista, los salafistas.

Hay que recordar que las supuestas fuerzas progresistas por su falta de visión de país, y por su gran dispersión, han perdido el equivalente y hasta un número todavía mayor de votos comparado con los votos que han favorecido a los islamistas de Ennahdha. Dicho de paso, éste último partido religioso reaccionario se valió de forma ilícita y descarada de grandes sumas de dinero provenientes de Qatar y de los EEUU para lanzar una vasta campaña en las regiones más pobres, aldea por aldea, logrando en definitiva el voto de uno de cada cinco electores (los que en su inmensa mayoría jamás votaron en el pasado). Como por casualidad, ocurre el hecho patente en Túnez de que uno de cada cinco adultos es analfabeto, ¿qué se puede pensar?

2 Segunda parte, a largo plazo, el Eje Washington-Qatar-Islamistas sunitas (con Qatar como el agente más agresivo y fuente financiera de gran importancia, a la vez que enemigo declarado de Irán, hay que añadir más elementos claves del Medio Oriente); ese eje consiste en crear una mayor barrera aún para cercar directamente a Irán como fuerza chiita anti-imperialista combativa así como a sus aliados en el Medio Oriente, las fuerzas chiitas antiimperialistas en Líbano, Siria, incluyendo aunque sean en su mayoría suní a los palestinos antiimperialista y anti sionistas.

Esta agresiva estrategia militarista, a un nivel estratégico mucho mayor aún, apunta fundamentalmente hacia Rusia y China para, en un primer tiempo, tratar de desmantelar sus territorios (¡a la yugoslava!).

América en el cuadro

En otra área del mundo, la de América central y sur y el Caribe, la invasión militar de Libia y la que siguen preparando en contra de Siria, significan una seria advertencia de las fuerzas del imperialismo decadente hacia los países del ALBA y muy particularmente a su nudo fuerte, Venezuela.

Inicialmente, como sabemos, habían tratado de atacar al propio gobierno bolivariano desde el fomentado golpe militar hasta el paro petrolero subsiguiente y muchas otras fechorías financieras de desestabilización.

Luego se lanzaron sin éxito contra los gobiernos de Bolivia y Ecuador, luego atacaron el flanco más débil del ALBA y lograron el golpe militar en Honduras. Los imperialistas probablemente habrán pensado que en Venezuela su folclórica “revolución de colores” no se puede dar –como tampoco en Cuba.

Sin embargo, en su desesperación por evitar ver al gobierno bolivariano en el poder después de las próximas elecciones de octubre, muy bien podrían intentar indirectamente la aventura al estilo que están realizando en Siria: fomentar desde afuera primero disturbios a manos de mercenarios armados (matanzas de civiles en territorios fronterizos, por ejemplo, y achacarlos al gobierno bolivariano, como el caso de Puente Llaguno, en Caracas) y poder luego alcanzar ciudades y así en un primer tiempo impedir la pesadilla de las elecciones con un Chávez de nuevo saludable y victorioso.

En un segundo tiempo, extendiendo más aún y de forma decisiva la desestabilización del país, intentarían otra fase de su aventura con la invasión armada del territorio desde alguna parte del gran cerco ya concentrado alrededor del territorio venezolano por tierra, aire y mar.

Tal cálculo en oficinas conocidas de Wáshington no pone ni alcanza a poner en su ecuación a las fuerzas combativas de los pueblos a través de la guerra asimétrica. Por costumbre táctica EEUU ataca objetivos débiles y no son capaces de valorizar las fuerzas organizadas, adiestradas e ideológicamente armadas del pueblo.

¡Qué malos alumnos resultan!: no aprenden de su propia historia después del fracaso de Playa Girón, seguido por su tremenda y espectacular derrota a manos del pueblo vietnamita —olvidaron la dura lección del Líbano y les pasa lo mismo ahora en Afganistán, en Irak y seguirá pasando igual en sus futuras aventuras bélicas, a menos que en su gran desespero lleguen en utilizar por segunda vez su arsenal atómico de ultima generación para finalmente destruir la humanidad y la madre Tierra.

Todo este panorama enfoca claramente la profunda comunidad de lucha por la liberación de los nuestro pueblos del sur. La relación natural de Sur a Sur nos conecta estrechamente por la historia desde hace muchos años. Nada más natural que la solidaridad entre nuestros pueblos, la que ha de ser activa, efectiva y combativa con un carácter necesariamente antiimperialista.

Nuestras luchas tienen raíces profundas e infinitas con el fuerte legado de una generación hacia la siguiente —hasta un día alcanzar nuestras verdaderas y definitivas independencias— a favor de un mundo al fin humanizado y para el conjunto de la humanidad.
Patria es humanidad, decía José Martí

* Médico, militante internacionalista.
En http://shaahidun.wordpress.com

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