Oct 8 2012
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Cultura

El testamento de Violeta Parra

Probablemente resulte un poco simple hablar de un hecho tan cotidiano y usual como es la vida. La vida y su antítesis, la muerte que, pese a todo, es otra manera de representar la vida. La vida y los recuerdos que permiten a los desaparecidos permanecer en nuestra existencia diaria e, incluso, sembrar su imagen en la memoria de personas que no llegaron a conocerlos.
ROLANDO GONZALEZ ALTAMIRANO.*

 

Son pocas las producciones artísticas o literarias que utilizan el tema de la vida como leit motiv, a pesar que todas ellas vibran, en mayor o menor medida, con impulsos vitales. Pero cuando el tema de la vida surge en la conversación cotidiana nos cohibimos, como si fuera tan difícil hablar de lo que hacemos a diario: vivir.

 

Recuerdo, al respecto a una magn√≠fica poeta chilena y creadora de m√ļsica popular que siempre se atrev√≠a a hablarnos de la vida. Su nombre, Violeta Parra. Se√Īora de los caminos, hija de una guitarra y un c√°ntaro de greda a quien su hermano, el poeta Nicanor Parra, describiera de la siguiente manera:

 

chillaneja locera y costurera,
bailarina de agua transparente,
√°rbol lleno de p√°jaros cantores.
Violeta Parra.
Has recorrido toda la comarca
desenterrando c√°ntaros de greda
y liberando p√°jaros cautivos…¬Ľ

 

Violeta naci√≥ el 4 de octubre de 1917. Cantautora, pintora, escultora, bordadora y ceramista chilena, considerada como la folcloristam√°s importante de Chile y la fundadora de la m√ļsica popular chilena.

 

Violeta, enamorada casi en la vejez del m√ļsico suizo Gilbert Favre, no fue capaz de sobrevivir al encanto del amor mal-pagado y se quit√≥ la vida un 5 de febrero de 1967 a la tierna edad de 49 a√Īos, sin pensar que su decisi√≥n nos privaba del milagro de su existencia y de su producci√≥n literaria, musical y art√≠stica que, nosotros los chilenos, no tuvimos la oportunidad de agradec√©rselo en vida, como ella se lo merec√≠a.

 

Violeta Parra, sin embargo, al morir nos dejó como paradójico legado su inmenso amor a la vida en su canción: Gracias a la vida:

 

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros que cuando los abro
perfecto distingo lo negro del blanco,
en el alto cielo su fondo estrellado
y en las multitudes el hombre que yo amo.

 

Cuando, en 1966, escuchamos esta canción no sabíamos que ese habría de ser su testamento.
La recuerdo hoy para conmemorar 95 a√Īos de su nacimiento un cuatro de octubre.
La recuerdo también, ligada a mis propias vivencias, porque cuando la dictadura chilena me levantó la prohibición que yo tenía para ingresar a Chile y pude pisar el suelo de mi patria en el mes de enero de 1979, recibí como gran sorpresa el regalo de escuchar la canción Gracias a la Vida interpretada por las campanas de la catedral de Santiago. Acaso una bienvenida para que dejara atrás el sufrimiento.

 

¬ŅQui√©n sabe? Lo cierto es que la piel se me puso como carne de gallina mientras agradec√≠a en mi interior el milagro de seguir existiendo.
Ahora bien, pensando en la muerte de Violeta Parra, si usted lee las páginas rojas del periódico, puede percatarse que el suicidio es un hecho cotidiano para nuestra sociedad y es rara la voz amiga que tienda una mano a esos espíritus solitarios que necesitan ayuda y afecto para seguir viviendo.

 

Por ello, pensando en el testamento de Violeta quiero enviar este mensaje como un puente entre aquellos que están vivos y con ganas de vivir y aquellos que están vivos y no saben qué hacer con su existencia.
‚ÄĒ‚ÄĒ
* Profesor universitario retirado (en México).
Alguna vez exiliado político.

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1 Coment√°rio

Comentarios

  1. Antonio Casalduero Recuero
    11 octubre 2012 2:32

    Si bien comparto los conceptos emitidos por Rolando en este texto acerca de la folklorista de Chile, considero necesario precisar un par de ellos, quiz√°s el m√°s simple de √©stos es aclarar su edad; ella se quit√≥ la vida a horas de cumplir los 50 a√Īos, en tanto, si somos rigurosos habr√≠a que se√Īalar que ella muere a la edad de cincuenta a√Īos y no a los 49. El segundo aspecto, el que podr√≠a estar sujeto a una saludable pol√©mica, es se√Īalar que el frustrado amor por Gilbert Favr√© en realidad fue el detonante para que ella optara por dejar de seguir viviendo. En ese entonces ella viv√≠a una profunda depresi√≥n a ra√≠z de que sus creaciones no eran apreciadas como ella deseaba, hab√≠a noches en que a su carpa en La Reina asist√≠an solamente las √°nimas a escuchar su espect√°culo; asimismo -y en mi opini√≥n es fundamental- el c√°r√°cter de Violeta era tempestuoso, irascible, muchas veces pod√≠a ser violento, peligroso; cuando viv√≠a con Gilbert, en sus ataques de furia le lanzaba por la cabeza hasta las ollas con comida al suizo-franc√©s; √©ste huy√≥ de su lado en dos ocasiones, la primera vez ella logr√≥ convencerlo para traerlo de regreso de Santiago, pero la segunda vez no fue as√≠, ella lo encontr√≥ viviendo en Oruro (Bolivia) con una aimara, y desde ah√≠ a ella se le derrumb√≥ el mundo; pero -y lo reitero- su car√°cter le jugaba malas pasadas, adem√°s de la indiferencia de la peque√Īa burgues√≠a chilena, que al principio la hall√≥ pintoresca y original, pero muy luego se cans√≥ del numerito y le dio vuelta la espalda.