Jul 28 2012
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Pol铆tica

El tigre de papel puede arder en el fuego que enciende

Estados Unidos trasladar谩 en los pr贸ximos a帽os el 60% de su marina de guerra a las cercan铆as de China como parte de una estrategia mayor encaminada a tratar de frenar el mete贸rico ascenso de ese pa铆s y, paralelamente, a reafirmar su hegemon铆a regional y global, en una suerte de nueva guerra fr铆a.| JOS脡 LUIS ROBAINA GARC脥A.*

 

Las l铆neas maestras del plan fueron develadas por el Secretario de Defensa Leon Panetta en Singapur en la primera concreci贸n de la decisi贸n presidencial anunciada por Obama el pasado enero de reajustar las prioridades estrat茅gicas de Estados Unidos para el futuro inmediato, que en adelante, seg煤n precis贸, se centrar谩n en la regi贸n Asia Pac铆fico.

 

Seg煤n revel贸 Panetta a la zona enviar谩n seis portaaviones, un n煤mero indeterminado de submarinos nucleares adicionales, nuevos bombarderos estrat茅gicos, medios antisubmarinos y de guerra electr贸nica y la mayor铆a de los nav铆os de superficies disponibles. Como parte del plan seguir谩n reforzando los acuerdos de cooperaci贸n existentes con Jap贸n, Corea del Sur, Filipinas, Singapur, Australia y otros estados de la regi贸n, incluido los ejercicios conjuntos y el patrullaje de ese vasto territorio.

 

En este contexto hay que inscribir tambi茅n los acuerdos de cooperaci贸n militar reci茅n firmados por Estados Unidos y la OTAN por separado con Nueva Zelanda y la negociaci贸n de W谩shington con Filipinas para restablecer las bases militares norteamericanas que existieron en ese pa铆s hasta hace unos a帽os. Eslab贸n importante del reajuste es el env铆o desde abril del 1er contingente de marines a la base Roberson, en Darwin al norte de Australia llamado a convertirse en fuerzas de intervenci贸n r谩pida para operar en Ocean铆a y el 脥ndico.

 

Se sabe adem谩s que Estados Unidos y Australia negocian el establecimiento de una base naval conjunta en el atol贸n de Cocos, a 2.000 millas (m谩s de 3.500 kil贸metros) del continente austral, pero muy cerca del estrecho de Malaca 鈥攑or donde transita el 80% del petr贸leo que China importa del Medio Oriente y de 脕frica鈥 y los estrechos indonesios de Sunda y Lombok, las v铆as m谩s r谩pidas de enlaces del Sudeste Asi谩tico con el Indico.

 

Mientras prosigue el gigantesco programa, presupuestado en m谩s de 15.000 millones de d贸lares, de construcci贸n de nuevas bases para portaaviones nucleares y bombarderos estrat茅gicos en Guam, virtual colonia estadounidense y una de las puertas del sudeste asi谩tico. En esta demencial carrera por cercar a China hay que incluir los acuerdos firmados entre Estados Unidos y Afganist谩n, pa铆s vecino de la RPCh, para mantener la presencia militar estadounidense all铆 por largo tiempo.

 

Todo esto por otra parte se a帽ade al enorme dispositivo b茅lico que Estados Unidos mantiene repartido en regiones de Asia y los oc茅anos Pacifico e 脥ndico, compuesto por m谩s de 300.000 efectivos ubicados en decenas de bases 鈥攅n Jap贸n, Sur Corea, Australia, Guam, la s茅ptima flota con sede en Hawai, la mayor de todas, y la Isla de Diego Garc铆a en el 脥ndico.

 

Todo este descomunal despliegue, con abundante armamento nuclear, est谩 presidido por el pomposo lema develado por la secretaria de Estado Hillary Clinton cuando 鈥攅n un art铆culo publicado en la Revista Foreign Police en noviembre pasado鈥 llam贸聽 a consolidar lo que llam贸 el 鈥淪iglo Americano del Pacifico鈥, especie de otra doctrina Monroe para la zona.

 

Otros pilares medi谩ticos de estos intentos hegem贸nicos son las constantes referencias a la supuesta peligrosidad de China y la declaraci贸n oficial del Mar del Sur de China, a decenas de miles de kil贸metros de Estados Unidos, como 谩rea de inter茅s estrat茅gico vital para W谩shington.

 

La irracionalidad 鈥攄esde todos los puntos de vista鈥 de tratar de contener, frenar y cercar a un pa铆s-continente de las dimensiones y poder铆o de China es f谩cil de apreciar y solo de magnitud comparable a los intentos norteamericanos de frenar la tendencia a la multipolaridad que abarca a otros muchos Estados actores y que se afianza en el planeta.

 

El reajuste por dem谩s no significa, desde luego, que Estados Unidos abandone sus pretensiones intervencionistas en otras zonas del planeta como lo evidencian sus constantes amenazas de agresi贸n a Ir谩n y la en marcha en Siria, la instalaci贸n de sistema de misiles en las proximidades de Rusia, la creaci贸n de una decena de bases a茅reas en 脕frica y la activaci贸n de la tercera flota para Am茅rica Latina y el Caribe 鈥攅ntre otras acciones.

 

Adem谩s de los objetivos pol铆ticos obvios en estas jugadas hay que considerar los suculentos atractivos que estos planes armamentistas representan para el complejo militar industrial de Estados Unidos, uno de los fundamentos del sistema norteamericano.

 

Como se evidencia con la rebeli贸n independentista imperante en Am茅rica Latina, el mundo est谩 harto del sojuzgamiento estadounidense, empe帽ado en actuar como si fuese el imperio romano contempor谩neo cuando en realidad, aunque sigue siendo la 煤nica superpotencia del mundo, especialmente en t茅rminos militares y tecnol贸gicos, es una econom铆a y poder declinante en perspectiva estrat茅gica.

 

El sheriff planetario sencillamente procura lo imposible y muy solo cosecha tempestades y odio por doquier, como prueban ampliamente los resultados de sus atrocidades en Iraq y Afganist谩n. Nadie olvida en el mundo y menos en Asia y nuestro continente lo que hizo el supuesto campe贸n de la democracia y los derechos humanos en Hiroshima y Nagasaki, Corea y Vietnam y su respaldo a todas las dictaduras sanguinarias que enlutaron a Am茅rica Latina por m谩s de un siglo.

 

En resumen: se est谩n embarcando en una batalla perdida de antemano, porque el mundo no le cabe en los bolsillos a nadie.聽
鈥斺
* Periodista y diplom谩tico.
En www.politica-china.org

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