May 7 2012
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Cultura

El Yosiwara que vivi贸 G贸mez Carrillo

El Yosiwara que vivi贸 G贸mez Carrillo[1] no era precisamente una cultura puritana y reprimida. Es que el amor all铆 鈥昪uenta el gran cronista鈥 no ten铆a prisas, ni impaciencia. Era un rito. El Yosiwara, que significa el buen prado de la suerte, era la cristalizaci贸n de una noche de placer, el palacio de un hada amarilla, la ciudad sin d铆a. | RENATO BUEZO

 

Linternas de colores colgaban de los 谩rboles, de las puertas globos iluminados adornados por geishas desdibujadas, por dragones sin fuego, por samur谩is sin sables. Las tiendas de nader铆as, los bazares de frivolidades, le parec铆an al maestro santuarios iluminados donde encontr贸 calidez y bienvenida.

 

Pero fueron ellas, las musm茅s, exhibidas en jaulas lujosas, quienes le robaron el aliento. Todo era m谩s bello, preciso, sin falsos miramientos. Recibi贸 m谩s de lo que encontr贸 en las im谩genes de los libros que un 1912 le pudo dar. El Jap贸n que califica de heroico y galante, estaba plagado de ceremonias, de leyendas y supersticiones.

 

Y en estos menesteres, los del placer comprado, a 茅l que llegaba empapado de la cultura occidental, le parec铆an dificultades, tropiezos ante el af谩n de poseer experiencias, sensaciones. Sin embargo era imperativo cumplir con todos los detalles del acto. Desde el saludo inicial, hasta el ba帽o que las maikos, aprendices de geishas, proporcionaban a los clientes.

 

Ning煤n paso era ineludible, todo se convert铆a en ley. Ba帽ado y perfumado, las maikos se retiran, y 茅l queda abandonado en la habitaci贸n de papel. La tenue luz rosa intensifica los detalles del ambiente. Por fin llega la princesa del escaparate.

 

La ve atravesar bajo el alero de la peque帽a puerta, ya no con su traje bordado de dragones y quimeras, si no con un kimono de tul claro. A estas alturas, en la posici贸n de lector, uno no atina a descifrar s铆 es aquel Jap贸n o son las palabras del maestro. Las maikos cubren el lecho del amor con un velo verde, y 茅l se asume entre las alas de una mariposa gigante. Su musm茅, ahora, lo invita al amor.

 

Ese ritual, donde se ha cuidado minuciosamente cada detalle, pareciera ser irrepetible. Sin embargo por aquel t谩lamo, antes de nuestro culto cronista, hab铆an pasado pr铆ncipes, samur谩is, comerciantes y marineros. Y la historia continuar铆a, porque aquel Jap贸n, heroico y galante, rend铆a culto a sus cortesanas.

 

C贸mo entender铆amos, nosotros, difamadores de la profesi贸n m谩s antigua de este mundo, que un hombre culto viera a su propia mujer, la de su casa, sin otra misi贸n que la de perpetuar su raza. Servidora fiel del hogar. Hasta all铆 llegaba su camino. Del otro lado, m谩s all谩 del abismo, el placer, la alegr铆a, la locura, se encontraban en las ciudades sin noche. Dominados por la gracia y la belleza, por la elegancia y la cultura, de lo que no hab铆a en casa, los se帽ores buscaban en el Yosiwara el elixir, la fuente de la juventud eterna.

 

De modo que en aquel pa铆s tan lejano, la mujer ha sido un objeto para el hombre. Una lo inmortaliz贸, lo engrandeci贸 con su peque帽ez, le sirvi贸 y le mantuvo de pie la casa. La otra lo empeque帽ec铆a elev谩ndolo como una hoja perdida en un vuelo ficticio que deb铆a repetir con frecuencia para no morir en el absurdo de la vida.

 

No extra帽a lo que en Antropolog铆a: sexo y pereza del Jap贸n Santiago Alba nos cuenta l texto aludido puede leerse aqu铆]. Extra帽a que el rol de la mujer en la vida del hombre japon茅s mude al de estimular la imaginaci贸n.

 

En la casa ya no se perpet煤a la raza, cada vez hay menos ni帽os. En los barrios, las musm茅s, son de pixeles y pl谩stico. Ya no est谩n esperando encerradas en sus lujosas jaulas, est谩n en pantallas dentro de cabinas donde solo cabe el caballero y su imaginaci贸n. Pero en este mundo decadente esperar m谩s ser铆a plantar flores en el espacio.

 

El Yosiwara ya no es un barrio de supersticiones y leyendas, se acaba la pasi贸n, se acaba el roce, en su lugar queda El infierno son los otros de un Jean-Paul Sartre que se materializa en un Jap贸n incomprensible y perezoso.
***
1] Enrique G贸mez Carrillo (Ciudad de Guatemala, 27 de febrero de 1873 – Par铆s, 29 de noviembre de 1927) fue cr铆tico, escritor, periodista y diplom谩tico. Su obra se inscribe en la corriente modernista y comprende alrededor de ochenta t铆tulos; escritor conocido y aplaudido en especial en Francia, protagoniz贸 a lo largo de su vida bohemia innumerables an茅cdotas aventureras y galantes.
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* Escritor.

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