Jul 31 2012
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CulturaSociedad

En el vientre de la bestia: lo que hay debajo de la masacre del cine en Estados Unidos

Los grandes medios period√≠sticos locales siguen sin formular la pregunta m√°s importante que cabr√≠a plantearse tras la reciente masacre de Colorado: ¬ŅQu√© hay en las condiciones sociales de Estados Unidos que fomenta estas terribles tragedias? Las v√≠ctimas y sus familiares merecen justicia sin duda, pero en √ļltimo t√©rmino, esta justicia se garantizar√° cuando se aborden las causas que dan lugar a cr√≠menes como √©ste y desaparezca el sustrato social que sostiene el enaltecimiento y la justificaci√≥n de la violencia.¬†| LARRY HALES.*

 

En la noche del 19 de julio de 2012 los espectadores que acudieron a una sala de cine en Aurora (Colorado, EEUU) tomaron asiento para ver un acontecimiento cinematogr√°fico de esos en los que el inicio de la sesi√≥n de medianoche est√° precedido por campa√Īas publicitarias de saturaci√≥n pagadas por estudios de Hollywood: El caballero oscuro: la leyenda renace, la pel√≠cula m√°s reciente de la serie basada en los comics de Batman.
[En inglés: The Dark Knight: the Legend Ends; es decir: El caballero oscuro: la leyenda termina].

 

Su protagonista es un justiciero multimillonario cuyo objetivo principal consiste en ¬ęlimpiar¬Ľ de malhechores las calles de una zona metropolitana, delincuentes que en su mayor parte cometen delitos oportunistas; de vez en cuando se mete con grandes criminales de extra√Īo nombre y atuendo que act√ļan con oscuras intenciones.

 

Seg√ļn los supervivientes, a los veinte minutos de empezar la pel√≠cula, un hombre joven que llevaba un traje completo a prueba de balas (casco, m√°scara antig√°s, chaleco, pantalones ce√Īidos, protector para la garganta y coquilla) lanz√≥ botes de humo y empez√≥ a disparar a la multitud. La polic√≠a de Aurora dijo que huy√≥ por una puerta trasera, pero que fue capturado r√°pidamente en el estacionamiento. Identificaron al tirador como James Holmes, de 24 a√Īos.

 

En medio de la confusi√≥n inicial se pens√≥ que Holmes formaba parte del espect√°culo asociado a la proyecci√≥n. Pero los gritos de los heridos pronto alertaron a los dem√°s sobre lo que suced√≠a. Seg√ļn parece, en total dispar√≥ a 70 personas, de las cuales murieron 12; la v√≠ctima m√°s peque√Īa una ni√Īa de seis a√Īos. Una docena de heridos contin√ļan en estado cr√≠tico.

Holmes compareció por primera vez ante el juez el 23 de julio, y las acusaciones formales se presentarán el día 30 [hoy].

 

Los supervivientes han relatado grandes actos de hero√≠smo. Familiares, amigos y completos desconocidos se protegieron y acompa√Īaron mutuamente para salir del cine, mientras Holmes disparaba a diestro y siniestro, primero con un fusil de asalto AR-15 (la versi√≥n corta de un M-16), y despu√©s con una escopeta del calibre 12 y con dos pistolas semiautom√°ticas Glock del calibre 40. Al parecer, las fue adquiriendo a lo largo de varios meses mientras preparaba la masacre.

 

¬ŅPor qu√© a Holmes no lo califican como terrorista?

 

Holmes se cri√≥ en una zona de clase media alta de San Diego (California); su padre era cient√≠fico inform√°tico y matem√°tico, y su madre enfermera. Seg√ļn la polic√≠a, hab√≠a colocado bombas trampa en su apartamento de Aurora y dej√≥ la puerta sin cerrar. Si se hubieran activado, las complejas trampas que instal√≥ podr√≠an haber matado a muchas personas del edificio y del Campus M√©dico Anschutz de la Universidad de Colorado, situado en las proximidades.

 

Los medios period√≠sticos han tenido cuidado de no utilizar la palabra terrorista porque ‚Äúno existe suficiente informaci√≥n sobre sus motivos‚ÄĚ. ¬ŅHubieran sido tan reservados si el sospechoso fuera un musulm√°n de casi cualquier sitio? ¬ŅY si Holmes fuera negro? ¬ŅNo se le habr√≠an colgado de inmediato los carteles de criminal, pandillero o terrorista, al margen de la informaci√≥n que tuviera la polic√≠a?

 

Tras el huracán Katrina, a quienes peleaban por sobrevivir se les calificaba de delincuentes y saqueadores. Los medios de comunicación no paraban de mostrar falsos relatos de violaciones y asesinatos masivos, deseosos de creerse lo peor a la hora de describir a los negros.

 

Si Holmes hubiera tenido un nombre musulm√°n, t√≠pico africano o del sudeste asi√°tico, ¬Ņhabr√≠a podido comprar y almacenar cantidades ingentes de munici√≥n, cuatro armas -‚ÄĒincluido el fusil de asalto-‚ÄĒ, un equipo de camuflaje, acelerantes y fuegos artificiales de gran tama√Īo? Si tuviera alguna afiliaci√≥n conocida a un grupo progresista o de izquierdas sometido a vigilancia o en el que se hubieran infiltrado las autoridades, ¬Ņno habr√≠an marcado y asaltado su apartamento?

 

Los motivos personales que haya podido tener el tirador no son por ahora sino especulaciones. Sin embargo, masacrar a personas en un cine es un acto terrorista, y las pocas palabras que al parecer dijo cuando declaró ser el personaje del Joker (el Guasón) de Batman demuestran que era muy consciente de ello.

 

Holmes tal vez tenga delirios a causa de una enfermedad mental. Pero su proceso de planificación y compra de las armas, el equipo antibalas, miles de cartuchos de munición y productos químicos, así como otros elementos para fabricar bombas y los demás dispositivos encontrados en su piso revelan que hizo numerosos cálculos.

Tener una enfermedad mental y capacidad para urdir un plan no son facetas mutuamente excluyentes; no obstante, cada vez que una persona ‚Äúnormal‚ÄĚ o ‚Äúcorriente‚ÄĚ que no proviene de un colectivo oprimido comete un crimen como esta masacre, las etiquetas habituales que se le aplican son los de enfermo mental o, en ocasiones, de genio, estudiante destacado, etc.

 

Violencia y alienación capitalista

 

Es necesario analizar este suceso en el contexto de la cultura de guerra y violencia generalizadas que han acompa√Īado durante toda su historia a los Estados Unidos y que este pa√≠s ha ejercido contra los m√°s oprimidos y vulnerables. La violencia forma parte integrante de este sistema capitalista, basado en la explotaci√≥n de los trabajadores y en la sobreexplotaci√≥n de grupos √©tnicos oprimidos.

La norma establecida, lo que generalmente aceptamos como cotidiano o mundano, proviene de c√≥mo se consigui√≥ y posteriormente se conserv√≥ la riqueza en esta sociedad. Desde siempre, la clase dominante de la sociedad estadounidense ha sido blanca. As√≠ pues, Holmes es ‚Äúnormal‚ÄĚ a simple vista y carece de motivos pol√≠ticos coherentes, de manera que no se le tilda de terrorista.

 

Por el contrario, se le clasifica como un ser solitario, un inadaptado o un tipo raro, lo que indica que en modo alguno el conjunto de la sociedad perdona o fomenta esta clase de delitos violentos. Pero al mismo tiempo, estos términos obvian la exaltación de la violencia reinante en Estados Unidos y los efectos del complejo militar-industrial sobre la cultura.

 

Karl Marx escribió que en el capitalismo los trabajadores tienen que vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario dentro de un proceso productivo que se halla en poder de un jefe, lo que aliena al trabajador con respecto al producto. No existe satisfacción por el producto final, dado que el motivo principal por el cual trabajamos es para ganar un salario destinado a procurar nuestro sustento y el de las personas que están a nuestro cargo.

 

Con el paso del tiempo, los trabajadores no s√≥lo est√°n alienados con respecto a lo que producen, sino que compiten entre s√≠ por el empleo, ahora cada vez m√°s escaso. Esto influye a menudo en las relaciones entre las personas y contribuye a la aparici√≥n de ciertas enfermedades mentales y estados de ansiedad. Cuanto m√°s desarrollado est√° un pa√≠s ‚ÄĒespecialmente si ha pasado a la fase imperialista-‚ÄĒ m√°s decadente se vuelve la sociedad, con lo que aumenta la incidencia de enfermedades sociales.

 

Fue a solo unos pocos kil√≥metros de Aurora donde se produjo un suceso similar en 1999, en el Instituto de secundaria de Columbine. All√≠, dos adolescentes que albergaban creencias de ultraderecha y racistas celebraron espec√≠ficamente el cumplea√Īos de Hitler disparando a sus compa√Īeros de instituto.

 

Una cultura de guerra y militarismo

 

La mayor parte del territorio de Colorado le fue arrebatado a M√©xico en el transcurso de una guerra extremadamente violenta. Se trata de un estado militarizado donde en las infames instalaciones gubernamentales de Rocky Flats se fabricaron armamento qu√≠mico y nuclear durante 40 a√Īos. Incluso en tiempos fueron sede del fabricante de napalm, Dow Chemical.

 

Colorado posee instalaciones de los contratistas de defensa Lockheed Martin y Northrop Grumman, del mando estadounidense de Defensa Aeroespacial (NORAD), de la Academia de las Fuerzas Aéreas y de una de las divisiones de infantería más grandes y avanzadas tecnológicamente, la 4ª División de Infantería, situada en Fort Carson.

 

Antes de convertirse en estado tuvo lugar allí la masacre de Sand Creek en 1864, donde centenares de cheyenes y arapahoes fueron masacrados por la milicia del territorio de Colorado, que aterrorizó a los pueblos indígenas para que abandonaran sus tierras. Fue también allí donde la Guardia Nacional, junto con matones a sueldo de la empresa Colorado Fuel & Iron Co., propiedad de Rockefeller, asesinaron a dos docenas de mineros en huelga y a sus familiares en la denominada Masacre de Ludlow en 1914 [25 personas asesinadas mientras dormían; el campamento fue luego incendiado].

 

San Diego (California), donde se crió Holmes, es una zona militar con una enorme base naval próxima a la frontera con México.

 

No tener en cuenta el efecto que ejercen sobre la mente de las personas el complejo militar-industrial y la historia estadounidense de conquistas ser√≠a errar el an√°lisis. Estados Unidos se fund√≥ sobre la violencia y el genocidio. Los grandes pa√≠ses coloniales se repartieron territorios que no les pertenec√≠an. Libraron una batalla que a√ļn sigue abierta contra sus nativos, al igual que contra los negros y los latinos [latinoamericanos] en general, y contra otros pueblos oprimidos que no pertenecen a la nacionalidad dominante.

 

Para mantener el statu quo se ha recurrido a la violencia. Desde su creación, Estados Unidos ha estado en guerra permanente, y los principales medios de comunicación lo justifican a base de patrioterismo y ensalzando su maquinaria militar.

 

El presupuesto militar estadounidense deja en pal√Īales al del resto del mundo en su conjunto. El constante enaltecimiento de la violencia en pel√≠culas, anuncios y videojuegos, unido al hecho de que Estados Unidos lleva una d√©cada en estado de guerra abierta, acaba calando en la psiquis.

 

Hace s√≥lo unos meses, unos soldados estadounidenses asesinaron al menos a 16 aldeanos en Afganist√°n, la mayor√≠a de ellos mujeres y ni√Īos. Estas masacres son moneda corriente durante una ocupaci√≥n. Las bombas abrasan a familias enteras todos los d√≠as.

 

√Čste es el contexto en el que se ha producido el asesinato masivo de Colorado, donde, como en la mayor parte de Estados Unidos, resulta muy sencillo adquirir armas, equipos de combate, munici√≥n y otros materiales a trav√©s del internet.

 

Ninguna familia debería sufrir un horror como el de los deudos de la matanza de Colorado. La gente debería estar indignada, y las víctimas y sus familiares tienen derecho a que se haga justicia. Pero es un flaco favor para la justicia convertir esto en un incidente aislado y olvidar su marco histórico, cultural y social.

 

Tal vez James Holmes sea un enfermo mental. Sin embargo, esto no debe afectar a aquellos enfermos mentales que jam√°s har√≠an da√Īo a nadie. Por otra parte, padecer una enfermedad mental tampoco deber√≠a ser excusa para eludir la c√°rcel.

 

Las enfermedades mentales y una sociedad enferma

 

Julie Fry, abogada de Legal Aid en Brooklyn (Nueva York), ha declarado a WW: ‚ÄúLas enfermedades mentales en general no se comprenden ni se tienen en cuenta lo m√°s m√≠nimo dentro del sistema de justicia penal. De hecho, las c√°rceles se han convertido b√°sicamente en almacenes de enfermos mentales, mientras que los servicios sociales y las redes m√©dicas dise√Īadas para el tratamiento de estas enfermedades han sido aniquilados sistem√°ticamente durante las √ļltimas d√©cadas a base de recortes presupuestarios.
¬ęEn lugar de utilizarla como excusa para eludir la c√°rcel, quienes padecen una enfermedad mental por lo general reciben en prisi√≥n un trato mucho peor, y es probable que sobre ellos recaigan condenas m√°s largas que sobre otras personas‚ÄĚ.

 

Solo una sociedad enferma niega a las personas la ayuda y los servicios que necesitan.

 

El argumento de que incidentes como éste se producen debido a la proliferación de armas resulta problemático. Es evidente que con demasiada frecuencia la derecha defiende el derecho a tener armas, y los ricos y los más atrasados políticamente disponen de acceso a grandes reservas. Pero revolucionarios y progresistas como los Diáconos para la Defensa y el Partido de los Panteras Negras pudieron ofrecer resistencia al Ku Klux Klan y a la policía racista gracias a la posibilidad de adquirir armas.

 

Mientras los negros sean objeto de agresiones por parte de la policía y se les niegue el derecho a la autodefensa no podemos ceder el monopolio de la fuerza a la policía y a los militares, que mantienen el statu quo de una sociedad basada en la explotación.
Las v√≠ctimas y sus familiares merecen justicia sin duda, pero en √ļltimo t√©rmino, esta justicia se garantizar√° cuando se aborden las causas que dan lugar a cr√≠menes como √©ste y desaparezca el sustrato social que sostiene el enaltecimiento y la justificaci√≥n de la violencia.
‚ÄĒ‚ÄĒ
* Integró la 82ª División Aerotransportada de Paracaidistas del ejército.
Ha vivido en Aurora y en Denver, Colorado, donde encabez√≥ movimientos de lucha contra la brutalidad policial y escap√≥ por poco de un proceso ama√Īado.
Sus artículos se publican con regularidad en el periódico Workers World.
En www.sinpermiso.info ‚ÄĒtraducci√≥n de Ana Atienza.

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