Nov 24 2021
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Ambiente

En Glasgow se olvidaron de los combustibles f贸siles y evidencian las diferencias entre norte y sur

El primer texto nacido de las negociaciones de Glasgow podr铆a anunciar una nueva decepci贸n para la acci贸n global contra la crisis clim谩tica. Los borradores que se van publicando estos d铆as dejan entrever que la primera semana de negociaciones t茅cnicas no han servido para arrancar grandes compromisos de alto nivel, m谩s all谩 de las alianzas y acuerdos espec铆ficos contra el metano y la deforestaci贸n. La divisi贸n entre norte 鈥損a铆ses industrializados y desarrollados鈥 y sur 鈥損a铆ses en desarrollo y m谩s vulnerables ante los efectos del calentamiento del planeta鈥 se est谩 haciendo evidente en cada plenario y la ambici贸n parece lejos de elevarse.
El primer borrador del acuerdo de Glasgow 鈥搖n resumen de lo que los t茅cnicos que negocian las posturas de cada pa铆s consiguieron acordar鈥 deja de lado cualquier menci贸n a la reducci贸n de combustibles f贸siles, algo que no ha contentado demasiado a los observadores que han acudido a Escocia para presionar a las delegaciones y pedir que los acuerdos salven el Acuerdo de Par铆s. Esta omisi贸n se complementa con el peso que los pa铆ses han dado a la necesidad de alcanzar emisiones cero-netas para 2050 en el apartado de mitigaci贸n del documento.
Los j贸venes marcharon en Glasgow ante la decepci贸n por la cumbre del clima | Mundo | La Voz del Interior
芦Se est谩n interpretando las emisiones netas como el camino a largo plazo donde la tecnolog铆a nos permita seguir quemando combustibles f贸siles apostando por herramientas de captura de CO2. Cuando hablamos de alcanzar el objetivo cero-neto, nos referimos a equilibrar las emisiones residuales que no podemos reducir, como el metano de la agricultura ecol贸gica, a trav茅s de bosques y sumideros naturales de carbono. Cuando en el texto que se ha publicado se habla de emisiones cero-netas y se obvia decir que no se deben quemar m谩s combustibles f贸siles, se est谩 dejando esta visi贸n de que podemos seguir emitiendo CO2 si invertimos en tecnolog铆a.
Es algo que nos preocupa much铆simo禄, explica Tatiana Nu帽o, portavoz de Greenpeace. 芦Cualquier acuerdo debe partir de la idea de que debemos abandonar la quema de petr贸leo, gas y carb贸n禄. Javier Andaluz, observador de Ecologistas en Acci贸n en la COP26, enfatiza en la idea de que 芦se parte de un texto muy d茅bil禄 y respalda lo dicho por la activista de Greenpeace. 芦Tras el proceso de negociaciones de la primera semana vemos que el texto tiene una carencia importante a la hora de afirmar que los combustibles f贸siles son responsables de la crisis clim谩tica. Cualquier acuerdo debe partir de la idea de que debemos abandonar la quema de petr贸leo, gas y carb贸n禄.
El resultado descafeinado de este borrador se debe a la propia naturaleza de las cumbres clim谩ticas, cuyos acuerdos se enmarcan en una diplomacia de consensos. Es decir, cualquier delegaci贸n puede tumbar un acuerdo si ve amenazados sus intereses sociales, econ贸micos o de cualquier otra 铆ndole. En ese sentido, el encuentro de Glasgow est谩 desenmascarando a algunos pa铆ses con todav铆a una gran dependencia de la producci贸n y exportaci贸n de combustibles f贸siles.
Es el caso de Australia, cuyo ministro de Recursos, Keith Pitt, ha anunciado este mismo lunes que seguir谩 quemando y produciendo carb贸n durante las pr贸ximas d茅cadas. El pa铆s oce谩nico, junto con Arabia Saud铆 y Brasil, ha bloqueado buena parte de los avances de la primera semana dejando el primer borrador marcado por un lenguaje ambiguo que los Gobiernos deber谩n concretar en esta segunda etapa de la COP26.
La Cumbre de Glasgow tiene acuerdo pero nadie ganaLos pa铆ses m谩s vulnerables reclaman acciones
Del Acuerdo de Par铆s emanaba una idea crucial para abordar la crisis clim谩tica: los pa铆ses ricos eran responsables de un problema que estaban padeciendo las regiones m谩s empobrecidas y que menos combustibles f贸siles hab铆an quemado. Por entonces, el impulso de Barack Obama a las negociaciones propici贸 que los Gobiernos desarrollados se comprometieran a financiar anualmente, a partir de 2020, con 100.000 millones de d贸lares la adaptaci贸n y reparaci贸n de da帽os en los pa铆ses m谩s expuestos a la desertificaci贸n o la subida del nivel del mar. Esa promesa, sin embargo, no se ha cumplido y est谩 lejos de alcanzarse en Glasgow.
Las naciones privilegiadas todav铆a no han logrado incrementar la financiaci贸n m谩s all谩 de los 89 millones de d贸lares anuales, en parte, debido al bloqueo de Arab铆a Saud铆, que en la noche del viernes fren贸 cualquier avance en materia de ayudas y adaptaci贸n de los Estados m谩s vulnerables. La voluntad de EU, el principal emisor de CO2 del planeta, tampoco parece ser suficiente, en tanto que ha anunciado que aportar谩 鈥揺n 2024 y si el Congreso lo aprueba鈥 3.000 millones de d贸lares al fondo, una cifra insuficiente para los pa铆ses en desarrollo, que han pedido que los Estados m谩s fuertes dupliquen la aportaci贸n.
Los peque帽os pa铆ses insulares piden responsabilidad a los Estados ricos por la subida del nivel del marUn lujoso barrio qued贸 al borde del precipicio tras el derrumbe de un acantilado - LA NACION
Ante el inmovilismo, algunos Gobiernos miembros de la Alianza de Peque帽os Estados Insulares (AOSIS), como el de Antigua y Barbuda o el de Tuvalu, han anunciado que acudir谩n directamente a los tribunales internacionales para pedir justicia sobre la responsabilidad de los pa铆ses del norte por las emisiones globales de CO2 y la subida del nivel del mar. Este bloque de pa铆ses adem谩s del grupo de Estados africanos est谩n reclamando estos d铆as que que se desarrollen por fin algunas herramientas como los mecanismos de p茅rdidas y da帽os por el cambio clim谩tico.
Por el momento, los pa铆ses s贸lo han conseguido consensuar que se ponga en funcionamiento la Red de Santiago anunciada en la COP25 de Madrid, pero no se ha aclarado con qu茅 criterios, lo cual deber谩 abordarse en las pr贸ximas jornadas.
Las divisiones entre norte y sur se vislumbran tambi茅n en todas las conversaciones que giran en torno al libro de reglas del Acuerdo de Par铆s. Todos los problemas derivan del Art铆culo 6, que hace referencia a la cooperaci贸n y la supuesta necesidad de articular un mercado internacional de carbono que sustituya al existente, que fue aprobado en la cumbre de Kioto de 1997 y del que s贸lo forman parte las naciones desarrolladas. Mientras las naciones m谩s ricas quieren imponer una herramienta basada en criterios de mercado, naciones como las peque帽as islas del pac铆fico o el bloque africano reclaman que el mercado de CO2 sirva para fortalecer la inversi贸n en adaptaci贸n de las regiones m谩s afectadas por la emergencia clim谩tica.
De hecho, las diferencias de posturas sobre el Art铆culo 6 son tan grandes que el texto a debatir incluye m谩s de 290 aportaciones diferentes que deber谩n negociarse en escasos cinco d铆as y reducirse 鈥損or la v铆a del consenso鈥 a una sola p谩gina, tal y como informa Simon Evans, editor de Carbon Brief. Los pa铆ses llevan, al menos desde 2018, tratando de desentra帽ar sin 茅xito una f贸rmula de mercado de carbono que contente a todas las partes. Parece que las conversaciones de Glasgow siguen igual de encalladas y todav铆a no hay presagios de acuerdo.
Elevar la ambici贸n
Glasgow, un acuerdo insuficiente, por EditorialLos Estados llegaban a la COP26 con una evidente falta de contundencia para actuar contra la crisis clim谩tica. Seg煤n un informe de s铆ntesis publicado d铆as antes de la cumbre, las Contribuciones Determinadas Nacionales (NDC) 鈥搇os planes asumidos para reducir la huella de carbono de cada pa铆s鈥 que se han presentado hasta la fecha no servir铆an para cumplir con el objetivo de disminuir las emisiones de CO2 en un 55% para 2030. Con esos datos sobre la mesa, las delegaciones se presentaban en Glasgow con el objetivo de elevar la ambici贸n clim谩tica y presentar nuevos programas para alinear sus pol铆ticas con los reclamos de los cient铆ficos del IPCC.
Todav铆a se deben materializar acuerdos que hagan confiar en que los Gobiernos van a incrementar sus compromisos en la lucha contra la crisis clim谩tica. No en vano, ya se empiezan a movilizar algunos consensos positivos como la obligaci贸n de que todos los pa铆ses presenten en 2022 sus NDC actualizados. Adem谩s, por primera vez se menciona en este apartado de mitigaci贸n la necesidad de incluir un acuerdo para reducir 芦otros gases distintos al CO2禄, una referencia clara al metano, causante del 25% del calentamiento del planeta.
Los d铆as restantes ser谩n cruciales para esclarecer qu茅 naciones anuncian un mayor recorte de emisiones de gases de efecto invernadero de cara a 2030. Espa帽a, por ejemplo, llega con un compromiso de recorte del 23% para finales de d茅cada, por lo que no ser铆a de extra帽ar que ampliara el objetivo y lo acercara m谩s a la reducci贸n del 55% que reclama la ciencia.
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