Ene 8 2015
1053 lecturas

Sociedad

Estado mundial de la infancia 2015

El mundo está evolucionando rápidamente. Si en  1990 había alrededor de cinco mil millones de personas, en 2050 habrá cerca de diez mil millones, y más de 2.600 millones serán menores de 18 años. Muchos niños que nacen hoy  podrán disfrutar de grandes oportunidades que no estaban disponibles hace 25 años.

Pero no todos tendrán la misma posibilidad de crecer sanos e instruidos, ni de ser capaces de desarrollar todo su potencial y de convertirse en ciudadanos que participen plenamente en sus sociedades,  como se prevé en la Convención sobre los Derechos del Niño.
La Convención sobre los Derechos del Niño es un tratado internacional  que recoge los derechos de la infancia y es el primer instrumento jurídicamente vinculante  que reconoce a las niñas y niños como agentes sociales titulares activos de sus propios derechos.
La magnitud del cambio y el ámbito de las nuevas ideas que presenciamos hoy en día son notables, pero también son a menudo el reflejo de una disparidad extrema. Actualmente, los gigantes de Internet pueden identificarle instantáneamente, predecir lo que le gusta y lo que no le gusta, y establecer un detallado perfil de quien es usted, mediante el uso de algoritmos sofisticados. Sin embargo, uno de cada tres niños carece de una identidad jurídica porque el simple proceso que representa el registro de su nacimiento no se llevó a cabo.
En algunos lugares, los automóviles funcionan solo con electricidad o incluso sin un ser humano detrás del volante. Sin embargo, en otras situaciones es preciso rellenar a mano récipes médicos esenciales, y la falta de infraestructura significa que pueden pasar 30 días antes de que estos formularios  lleguen desde una clínica rural  hasta un laboratorio en la capital.
A medida que la comunidad internacional del desarrollo traza su rumbo  para la época posterior a 2015, cuando se cumplen los Objetivos del Milenio, se debe preguntar: ¿acentuarán  o disminuirán estos rápidos cambios los extremos que separan a los niños que no carecen de casi nada y los que están privados de todo?
Los gobiernos, las comunidades de desarrollo y humanitaria y los aliados de la sociedad civil, las empresas y la docencia ¿seguirán el mismo camino, registrando mejoras continuas en la situación de los pequeños, pero sin superar las brechas? ¿O podemos ser más audaces poniendo a prueba enfoques no convencionales y buscando soluciones en nuevos lugares para acelerar el progreso hacia un futuro en el que todos los chiquillos puedan disfrutar de sus derechos?
Los niños nacen en un mundo cada vez más conectado, donde se desdibujan las linceas entre los problemas locales y mundiales. El calentamiento global produce inundaciones en las ciudades costeras y al mismo tiempo afecta a las tierras de cultivo interiores con la sequia. Las enfermedades y los conflictos atraviesan las fronteras internacionales. Las restricciones a la migración o las remesas privan a los hijos de los trabajadores migrantes que viven en países lejanos de los medios necesarios para que coman bien y vayan a la escuela.
Las soluciones están también cada vez más vinculadas entre sí. En nuestro mundo súper conectado y globalizado, las personas, las tecnologías y las ideas se trasladan de forma más fluida que nunca, generando oportunidades sin precedentes para la colaboración en la promoción de un cambio a gran escala. De hecho, está comenzando a surgir una infraestructura mundial de la exploración, y los innovadores comparten ideas a lo largo de las fronteras y entre grupos de personas que antes estaban excluidos del mercado del conocimiento y de las ideas.
Estos renovadores están poniendo a prueba los límites de lo posible, comenzando a menudo con pequeñas soluciones a problemas locales que tienen el potencial de desencadenar cambios y ayudar a que aumente el número de niños con acceso a los servicios  y oportunidades que les pertenecen por derecho, pero que no siempre se producen en la realidad.
Para ampliar las repercusiones de estas reformas se tienen  que  impulsar sistemas que puedan contribuir a ampliar la escala de las nuevas ideas más prometedoras. Una mayor interconectividad ya que está facilitando una colaboración más amplia entre el sector privado, con su velocidad, agilidad y capacidad de reinventar, y el mundo en desarrollo, con su capacidad de convocar alianzas, dar contenido a las políticas y ejecutar soluciones sobre el terreno., y ayudar a crear un verdadero espacio de trabajo colaborativo mundial capaz de forja resoluciones que aporten un acceso más equitativo a los bienes, servicios y oportunidades para millones de personas.
Para minimizar los riesgos que pueden derivarse del cambio y potenciar al máximo sus beneficios para los niños más desfavorecidos, se necesitan nuevos productos y procesos, nuevas asociaciones.  Las personas desfavorecidas y vulnerables deben tener acceso y capacidad de influir en estas novedades, que deben basarse en una mejor comprensión de sus realidades y necesidades. Porque la transformación por sí sola no es suficiente; se necesita una reforma que asuma y promueva la inclusión y la oportunidad para todos los niños.
Lo importante es que la  transición se está produciendo, y en lugares que mucha gente no se atrevía a imaginar se están dando  soluciones  para cambiar las vidas de millones de niños en los próximos años. El futuro está presente.
Futuro injusto
La Convención de los Derechos del Niño, es el tratado internacional, aprobado por las Naciones Unidas  que entro en vigor el 2 de septiembre de 1990, hace 25 años.
Los 54 artículos que constituyen el CDN recogen los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos de todos los niños. Su aplicación es obligación de los gobiernos pero también define las obligaciones y responsabilidades de otros agentes como los padres, profesores, profesionales de la salud, invest6igaqdores y los propios niños y niñas.
Desde entonces, millones de niños se han beneficiado de los avances, Cuando los gobiernos, sus asociados internacionales, las empresas y las comunidades han aportado dinero y energía para cumplir con sus obligaciones en virtud de la convención, han salvado y mejorado las vida de cientos de millones de niños. Aunque la magnitud de los avances han sido profundos en ámbitos esenciales, como la supervivencia infantil, la educación o el acceso al agua potable, hay demasiados menores que aún hacen frente4 al futuro sin que se hayan resuelto sus necesidades o materializado sus derechos, y con todo su potencial frustrado.infancia africa
Los países de bajos ingresos siguen albergando concentraciones de pobreza y situaciones de desventaja, pero los niños más pobres viven en países de ingresos medios, que son los plagados de las mayores desigualdades de ingreso. Aquí, como en otras partes, la privación se concentra de manera desproporcionada en los tugurios urbanos  y las zonas rurales remotas, así como entre los grupos marginados, como las minorías étnicas y las personas con discapacidad.
Incluso la seguridad que puede disfrutar un niño cuando llega a este mundo sigue estando sujeta a la lotería del lugar donde nace y la situación de su familia, y esta desigualdad se prolonga a lo largo de la infancia y más allá:
-El 20% de las mujeres del mundo más acomodadas tienen 2.7 veces más posibilidades que el 20% de las más pobres de contar con la presencia de un asistente calificado durante el parto. En Asia meridional, las mujeres más ricas tienen casi cuatro veces más probabilidades que las más pobres de disfrutar de este beneficio.
-A nivel mundial, el 79% de los niños menores de cinco años más ricos se les registra al nacer, pero sólo el 51% de los más pobres gozan del derecho a una identidad oficial. Y mientras que el 80% de los que viven en ciudades tienen un certificado de nacimiento, este ocurre4 solamente entre el 51% de los que viven en zonas rurales.
-El 20% de los niños más pobres del mundo tienen el doble de probabilidades que el 20% de los más ricos de sufrir retraso en el crecimiento de4bido a la mala alimentación, y de morir antes de su quinto cumpleaños. Los niños de las zonas rurales sufren una desvent5aja similar en comparación con los que viven en las zonas urbanas.
Casi 9 de cada 10 niños del 20% de los hogares más ricos de los países menos adelantados del mundo van a la escuela primaria, en comparación con solo cerca de 6 de cada 10  de los hogares más pobres. La diferencia puede ser muy grave incluso en los países de ingresos medios. En Nigeria, por ejemplo, el 94% de los niños de los hogares más ricos asistió a la escuela, en comparación con el 34% de los menores de los hogares más pobres.
-Independientemente de la riqueza, las niñas siguen sin poder asistir a la escuela. Por cada 100 niños matriculados en la escuela primaria en África occidental y central, solo lo están 90 niñas. La exclusión es más grave en la escuela secundaria, donde hay solamente 76 niñas matriculadas por cada 100 niños.infancia africa1
-Las adolescentes tienen más probabilidades de estar casadas o en unión a los 19 años que sus homólogos masculinos y menos posibilidades que los niños de tener un conocimiento amplio del VIH. En Asia meridional, los niños tienen casi dos veces más posibilidades que las niñas de poseer estos conocimientos con los que se pueden proteger a sí mismos.
-Casi tres cuartas partes –o alrededor de 1.800 millones- de los 2.500 millones de personas de todo el mundo que aun no tienen acceso a mejores servicios de saneamiento viven en las zonas rurales. Los datos de Bangladesh, la india y Nepal, por ejemplo, muestran muy pocos avances entre 1995 y 2008 en la mejora de la cobertura de saneamiento del 40% de los hogares más pobres.
Hay demasiados niños que han quedado excluidos de los avances de los últimos 25 años. El costo de estas desigualdades lo pagan de manera más inmediata, y más trágica, los propios chiquillos. Sin embargo, las consecuencias a largo plazo afectan a las generaciones venideras, y socavan la fuerza de sus sociedades. De este modo, abordar estas desigualdades y reducir las disparidades no es solamente lo que se debe hacer de una manera correcta –cumpliendo así con el espíritu de la Convención sobre los Derechos del Niño- si no que es también lo que se debe hacer desde un punto de vista estratégico, que facilite la obtención de avances prácticos. A medida que la comunidad mundial comienza a configurar el programa para después del 2015, y a actuar en base al mismo, el desmantelamiento de los obstáculos económicos, políticos, institucionales y culturales que se interponen entre los niños y sus derechos debe ser una prioridad central.

Bibliografía consultada:

UNICEF: Estado Mundial de la Infancia.

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


Su nombre (requerido)

Su Email (requerido)

Amigo(requerido)

Mensaje

Añadir comentario