Ago 16 2012
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Sociedad

Estado Unidos: ¿suicidio político del candidato Romney o carta bajo la manga de la derecha?

La elección de Paul Ryan como candidato a vicepresidente en la campaña de los republicanos puede considerarse un verdadero suicidio político del millonario postulante a la presidencia Mitt Romney. Pero no faltan quienes lo estiman la mejor arma para ganar las elecciones.| FERNANDO ANDRÉS TORRES.*

 

Ryan, de 42 años, un héroe en el movimiento de la extrema derecha Tea Party, es un congresista por el estado de Wisconsin conocido por la autoría del presupuesto elaborado por el Partido Republicano y descrito por el New York Times como “el plan mas extremista aprobado por la Cámara baja del Congreso en tiempos modernos”.
 

 

En más de una oportunidad Ryan defendió las extremas posiciones filosóficas de Ayn Rand (1905-1982), una escritora estadounidense de origen ruso que se opuso al cristianismo por su compasión hacia los pobres, llamó al pueblo árabe “primitivos y salvajes”  y pensaba que la individualidad (egoísmo) era una virtud, el altruismo un demonio y el movimiento femenino una falsedad.
 

 

Los análisis de las organizaciones estadounidenses de centro-izquierda indican que la elección de Ryan puede ser el talón de Aquiles de Romney porque la filosofía extrema del Tea Party, un movimiento de oposición a Obama integrado en su mayoría por blancos de escasa cultura política, no representa la cultura nacional.

 

Ryan es conocido por querer privatizar el seguro social, desmantelar el programa de salud nacional, Medicare, cortar los impuestos a los millonarios y, en el camino, aumentárselos a la clase media.nSegún las estadísticas, el plan económico de Romney-Ryan —llamados los candidatos del 1%— le costará al país un millón de empleos en solo un año y para finales del 2014 la cifra aumentaría a cuatro millones de puestos de trabajo perdidos.
 

 

El problema es que Ryan no solo es un extremista, también es joven, vivaz, y “encantador”, elementos atractivos para los medios de comunicación que ya lo describen como el joven vecino con el cual se puede salir a disfrutar una cerveza.
 

 

La esperanza política de la centro izquierda es que Ryan le puede costar a Romney lo mismo que Sarah Palin significó para John McCain en las elecciones pasadas.
 

 

Un puñado de súper ricos “nos está desangrando”
 

 

La influencia que Ryan pueda tener en la elección de su jefe dependerá de cómo los demócratas y la izquierda de centro logren arrancarle su antifaz para exponer de la forma mas simple posible sus políticas extremistas.

 

“Educar y explicar: la derecha usa la complejidad como un arma engañosa, para esconder como un puñado de personas le está robando a los Estados Unidos”, dijo Van Jones, ex consejero de Obama y director de la organización nacional Reconstruyamos el sueño (Rebuild the Dream).
 

 

Al contrario de los que piensan que Romney ya habría perdido las elecciones al designar al extremista Ryan como su candidato a vicepresidente, Jones es mas cauteloso: “Ryan es el arma más efectiva que tiene el otro bando. Él habla de austeridad con pasión…, es un verdadero creyente”, escribió al presentar el plan Reconstruyamos el sueño para enfrentar las próximas elecciones.
 

 

Si pierden o ganan, dijo Jones, habrán logrado voltear el debate nacional haciéndole creer a todo el mundo que Estados Unidos está en bancarrota “cuando la verdad es que un puñado de super-ricos nos está desangrando y aserrándole el piso a la seguridad social de la clase media. Estados Unidos no está en bancarrota, Estados Unidos está siendo saqueado”.
 

 

El plan Reconstruyamos el sueño hace un peculiar llamado a los artistas para cambiar la opinión pública exponiendo cómo los estadounidenses están siendo saqueados por los bancos, las corporaciones y los políticos que estos manejan. “Exponer a los villanos y levantar a las víctimas; exponer a los que esquivan impuestos y reciben subsidios estafándonos a todos”, afirma el plan.
 

 

Jones, quien debió dejar el gobierno de Obama debido a presiones de la derecha, dijo que los estadounidenses buscan a quien culpar y a quien tenga el mejor plan. Wáshington ha cambiado el debate a una conversación sobre números en el presupuesto. Es la gran oportunidad de abrir una brecha “para cambiar el marco del debate y ganar la guerra de las ideas”.
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* Periodista, reside en California.

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