Ago 17 2012
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OpiniónSociedad

Estados Unidos: las monjas alzadas no se bajan del caballo

Son alrededor de 57.000, unas 45.000 adquirieron un feo vicio contemporáneo: el asambleísmo; se democratizaron por la base y como en las lejanas comunidades donde comenzó a prender el cristianismo, toman las decisiones que atañen a su vida, su fe y relaciones con los demás en conjunto.
Discuten el sentido de su misión, exigen ser reconocidas por la Iglesia en un plano de igualdad con los sacerdotes e integrantes de la jerarquía. Les va mal.| RIVERA WESTERBERG.*

 

Avanza el conflicto entre la Conferencia de Dirección de mujeres religiosas estadounidenses y la jerarquía del Vaticano; las monjas agrupadas, que representan al 80 por ciento del total en el país, han sido acusadas de extremadamente liberales, de no sostener como es debido las enseñanzas de la Iglesia en cuanto a que las mujeres no pueden acceder al sacerdocio, su posición al menos ambigua respecto de la homosexualidad —y la misma sexualidad humana—, no pronunciarse con fuerza con los métodos contraconceptivos —incluyendo el aborto— y callar sospechosamente frente a la eutanasia.

 

El pasado abril la Congregación para la Doctrina de la Fe, completó una investigación de más de dos años con la conclusión de que el grupo adolecía de “graves problemas doctrinarios”, incluso en acciones que socavan las enseñanzas católicas sobre el sacerdocio exclusivamente masculino, el matrimonio y la homosexualidad.

 

Probablemente Estados Unidos sea el país occidental donde se expresan con mayor fervor —a veces también con sectarismo y violencia— las diversas corrientes surgidas del tronco cristiano en los últimos siglos. Diversos sondeos entre la población señalan que una mayoría cree con firmeza en los ángeles, que éstos pueden comunicarse con los seres humanos, que la Biblia aporta una cronología exacta de la historia del Universo, que las leyes de la evolución son patrañas, que la resurrección será un hecho, que la Jerusalén Celestial se acerca para recoger a los justos…

 

El maremágnum desordenado, a ratos caótico que entrelaza iglesias y fieles, que es EEUU —de hecho en la práctica todas las religiones del mundo tienen allí congregaciones, aunque en ocasiones sus actos de fe terminen acallados a balazos disparados por otros creyentes— el catolicismo romano aporta, después de Brasil y México, el mayor número de bautizados del mundo por país.

 

No es una iglesia monolitica, empero, y en el seno del catolicismo vaticanista conviven, no siempre relacionados, católicos modernos urbanos, fieles de fe campesina y sencilla, ritos entremezclados con creencias precolomnbinas y otras llegadas de África, Suramérica y el Caribe en tanto existen algunas comunidades, de tipo fundamentalista, que eligen regresar a las fuentes del pensamiento cristiano de los primeros tiempos.

 

Es de recordar, por otra parte, que el clero masculino estadounidense se ha visto en los últimos años sacudido por diferentes escándalos de tipo sexual (homosexualismo, pedofilia, pornografía) y también de índole financiera —la Iglesia en este país es la que más aporta a las arcas vaticanas y curas-financistas y curas-banqueros vienen manejando buena parte del tesoro papal.

 

Conviene tener presente, además, que no obstante el profundo conservadurismo de la sociedad, en en Estados Unidos donde emergen y desde donde se desplazan por el planeta modas, hábitos y procederes sociales que impactan con fuerza en otras tierras, en algunos casos con el efecto de sacudir las costumbres tradicionales de las sociedades. El movimiento “jipi”, por ejemplo, a fines de la década de 1961/70 o las protestas de corte anarquista contra la mundialización de la economía, en Seattle, 1999.

 

Las formas del feminismo de la segunda mitad del siglo XX, con un interesante desarrollo teórico y formidable ímpetu protestatario también se originaron allí, como el amplio movimiento homosexual de San Francisco que permea en la actualidad la conducta y acción”gay” en todo el mundo, con la particularidad de ser una lucha extendida a otras causas políticas y de derechos humanos.

 

Una sociedad cuyos grandes centros urbanos se debaten entre la tradición, el fundamentalismo religioso en su vertiente sectaria, los imperios de la moda y últimamente la preconciencia de su decadencia económica, política y militar —matizada por la cesantía y ya el conocimiento de que las mayorías son miserablemente explotadas— no es el mejor terreno para mantener una parte de la Iglesia Católica aferrada a usos y costumbres medievales.

 

El 80% de las monjas de EEUU en conflicto con el Vaticano no se niegan al diálogo con la jerarquía, pero sí a comprometer la integridad de su misión evangélica tal como la sienten en el contacto cotidiano con sus contemporáneos.

 

Al parecer, y concluyó hace pocos días una reunión entre las rebeldes y altas autoridades vaticanas, cuyos resultados se analizan por las comunidades de religiosas involucradas, el papado no termina de comprender la trascendencia de la rebelión; en cierto modo su conducta puede asemejarse a la de las autoridades —civiles— chilenas respecto del movimiento estudiantil: emplear la violencia de la autoridad contra los estudiantes, tergiversar los reclamos, esconder las causas fundamentales de problema.

 

Y esa actitud, quemada que fue, y apagada, la última hoguera ya no es solución.

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1 Comentário

Comentarios

  1. edgar
    2 abril 2013 19:31

    Es lamentable las actitudes de estas hermanas,quienes mas bien el aspecto material que la entrega a Dios con el verdadero ejemplo,por las expresiones de estas hermanas ellas debian analizar su “VOCACION” si es para ser esposas de Cristo o ser mundanas,egoistas y sobre todo materialistas, yo no creo que ingresen a una Congresacion a tomar posturas nada bien aceptadas por los catolicos, tratando de sorprender con posturas que no guarda relacion con los objetivos y vision de la IGLESIA MATER,DEBEMOS ORAR MUCHO POR ESTAS RELIGIOSAS,que dejaron el habito para segun ellas parecerse a las mujeres no religiosas, son una verguenza para los que segimos a Cristo,.