Jun 18 2019
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Econom铆a

Estructura social, organizaci贸n laboral-gremial y lucha de clases en el capitalismo chileno

En su realidad fundamental el capitalismo es una sociedad de clases dividida entre quienes, al no poseer medios de producci贸n, se ven en la necesidad de vender a diario su fuerza de trabajo para poder obtener el sustento suyo y el de su grupo familiar, y quienes, al ser propietarios de los medios de producci贸n, contratan dicha fuerza de trabajo para emprender una actividad econ贸mica lucrativa que les reporte ganancias monetarias en el mercado.

El primer grupo corresponde a la clase obrera, mientras que el segundo a los capitalistas (o burgues铆a). Sin embargo, esta sencilla realidad se complejiza cuando se analiza una sociedad capitalista concreta, como el Chile actual.

1. La estructura de clases en el capitalismo contempor谩neo

a. Las clases burguesasImagen relacionada

Si bien tanto el dentista que atiende en su consulta particular, el peque帽o comerciante de barrio como el vendedor ambulante haitiano de la salida de la estaci贸n de metro ofrecen sus respectivos productos y servicios en el mercado en calidad de propietarios privados de medios de producci贸n (por muy modestos que en algunos casos puedan ser), ser铆a un desprop贸sito ponerlos al mismo nivel de un L煤ksic, un Paulmann o un Angelini, todos estos 煤ltimos representantes directos del gran capital.

En este sentido, el elemento diferenciador dentro de las clases burguesas es la capacidad que estas tienen de disponer o no del trabajo ajeno en el proceso productivo, o sea si contratan o no trabajadores asalariados. Este elemento es lo que finalmente permite la apropiaci贸n directa del producto excedente generado por lo trabajadores, el que potencialmente se transforma en una ganancia pecuniaria para el propietario de los medios de producci贸n.

As铆, aquellos sectores sociales que, aun siendo propietarios de medios de producci贸n, no disponen de fuerza de trabajo asalariada, o que solo cuentan con la ayuda de los miembros de su grupo familiar directo en su actividad econ贸mica, constituyen una peque帽a burgues铆a no explotadora (o tradicional). La actividad de estos suele ser m谩s una actividad de sobrevivencia antes que una orientada al lucro.

A medio camino entre estos y la burgues铆a propiamente tal se encuentra aquella clase que logra llevar a cabo una actividad econ贸mica independiente contratando mano de obra asalariada, aunque de forma limitada. Esta constituye una peque帽a burgues铆a explotadora.

Finalmente, est谩 la clase social que en su actividad econ贸mica privada contrata de forma regular, y en importante escala, mano de obra asalariada. Esta clase es la que tradicionalmente constituye la burgues铆a, pudi茅ndose asimismo distinguir al interior de esta una mediana y gran burgues铆a.

b. Las clases asalariadas y la cuesti贸n de las clases medias

Sin embargo, el gran desaf铆o para el estudio de las clases sociales en los capitalismos actuales no radica tanto en la conceptualizaci贸n de las distintas clases y capas burguesas como en otro fen贸meno distintivo en este tipo de sociedades. Este fen贸meno espec铆fico se refiere al aburguesamiento general de las relaciones de producci贸n bajo el capitalismo, expres谩ndose en la 鈥渟alarizaci贸n鈥 de la ocupaci贸n dentro de las formaciones sociales de capitalismo maduro.

Resultado de imagen para chile trabajadoresLo anterior determina una situaci贸n de especial atenci贸n, y es que incluso dentro de los trabajadores asalariados es posible distinguir distintas clases sociales. En otras palabras, la mera condici贸n de asalariado no implica necesariamente la pertenencia a la clase obrera, y por tanto de ser explotado por el capital.

De hecho, en un fen贸meno tempranamente descrito por Marx[1], es posible encontrar sectores de la burgues铆a, representantes del gran capital, que paradojalmente aparecen en la superficie de la vida econ贸mica como asalariados.

Este es precisamente el caso de gerentes, altos ejecutivos, directores de empresas, etc. A nadie se le ocurrir铆a poner al mismo nivel a un alto gerente de Cencosud con la modesta empleada de la empresa de aseo que limpia las dependencias del mall de propiedad del holding, a pesar de que ambos reciban sus ingresos en la forma de salario. Mientras el 鈥渟alario鈥 de uno es plusval铆a (o sea, explotaci贸n del trabajo ajeno) disfrazada 鈥揹e ah铆 lo elevado que el 鈥渟alario鈥 de este puede llegar a alcanzar鈥; el salario de la otra corresponde a los costos de manutenci贸n de ella y su grupo familiar, tal como lo determina el estado del mercado laboral.

La condici贸n de la empleada de la empresa de aseo descrita anteriormente corresponde a la de la clase obrera, o sea aquella clase que por necesidad vende su fuerza de trabajo a cambio de un salario, y que es contratada (formal o informalmente) por el capital con objeto de obtener ganancias.

Junto a sus clases primas hermanas, el funcionariado p煤blico y la servidumbre dom茅stica, la clase obrera conforma con estas el proletariado, cuya caracter铆stica com煤n es la situaci贸n en que todas ellas se encuentran de tener que vender su fuerza de trabajo (al no poseer medios de producci贸n) para poder subsistir. La distinci贸n entre ellas radica en que las primeras, en contraste con la clase obrera, no son empleadas por el capital, sino por el aparato estatal (administraci贸n p煤blica, distinta a las empresas del Estado) o por los hogares. O sea, el trabajo de estas clases no se desarrolla en vistas de la obtenci贸n de ganancias en dinero de quien lo contrata, lo que, sin embargo, no las libera de ser explotadas.

Si bien los niveles salariales de estas tambi茅n giran en torno a los costos de manutenci贸n de su fuerza de trabajo, pueden diferir de los de la clase obrera debido a una serie de factores, tales como los grados de calificaci贸n y de organizaci贸n. Por ejemplo, la servidumbre dom茅stica suele presentar bajos grados de calificaci贸n y organizaci贸n en relaci贸n a los de la clase obrera. En cambio, el funcionariado p煤blico, aun con los mismos niveles de calificaci贸n, puede alcanzar, dentro de ciertos m谩rgenes, mayores remuneraciones gracias a los niveles de organizaci贸n que tradicionalmente exhibe.

Ahora bien, as铆 como en la gran empresa capitalista aparece toda una plana mayor asalariada que desempe帽a determinadas funciones del capital (la organizaci贸n del proceso de acumulaci贸n en este caso), en la cumbre del aparato estatal sucede un fen贸meno an谩logo. A la cabeza de este se sit煤a una abigarrada clase dirigente compuesta por ministros, parlamentarios, jueces, generales, altos funcionarios, alcaldes, asesores, entre otros, cuya funci贸n es la materializaci贸n de los intereses generales del capital (mantenimiento del orden p煤blico, defensa nacional, construcci贸n de obras de infraestructura, educaci贸n p煤blica, conducci贸n de la pol铆tica internacional, fomento econ贸mico, distribuci贸n de subsidios, etc.).

Podr铆a decirse que esta clase es la expresi贸n corp贸rea de la conciencia colectiva del capital, incluso cuando pueda aparecer enfrentada en coyunturas espec铆ficas a fracciones particulares de aquel. Por lo mismo, su fraccionamiento y corporativizaci贸n tal vez sean la mejor se帽al para detectar una crisis de conducci贸n pol铆tica en el seno de la burgues铆a como clase.Imagen relacionada

La suma total de los 鈥渟alarios鈥 que reciben los miembros individuales de esta clase es una parte de la fracci贸n de la plusval铆a global destinada a la 鈥渁dministraci贸n de los asuntos comunes de la burgues铆a鈥[2]. Dicha fracci贸n de la plusval铆a es apropiada principalmente en la forma de exacci贸n de impuestos, para luego ser redistribuida.

A su vez, los elevados niveles remuneracionales que se encuentran al interior de la clase dirigente estatal se explican precisamente en el origen explotador 煤ltimo 鈥揳unque no directo鈥 del trabajo asalariado obrero, fij谩ndose estos en emulaci贸n con la plana mayor del gran capital (cuadros directivos capitalistas), y corrigi茅ndose en parte 鈥渁 la baja鈥 en comparaci贸n con aquella en raz贸n de la ausencia del asedio de la competencia capitalista en que se desenvuelve la administraci贸n p煤blico-estatal.

Sin embargo, dentro de los asalariados la clase que mayor desaf铆o plantea 鈥搃ncluso para comprender el actual per铆odo pol铆tico del capitalismo chileno鈥 viene dado por el conjunto de ocupados que realizan funciones t茅cnicas y profesionales, y que se desempe帽an transversalmente en la empresa capitalista y en el aparato estatal. Estas son las denominadas clases medias.

Se trata de una clase que, despu茅s de la clase obrera, constituye el segundo grupo en importancia num茅rica dentro de los asalariados en las sociedades capitalistas contempor谩neas, disputando tambi茅n el segundo el lugar a nivel global con la peque帽a burgues铆a tradicional.

Son 鈥渕edias鈥 en la medida que cumplen un rol contradictorio, tanto en la organizaci贸n de la acumulaci贸n capitalista como en la administraci贸n de los asuntos comunes de la burgues铆a. Esto porque asumen simult谩neamente 鈥揳lgunas fracciones en una combinaci贸n distinta que otras鈥 funciones de la fuerza de trabajo y del capital. As铆, mientras mayor sean las funciones de la fuerza de trabajo que asuman, m谩s proletarizadas estar谩n; en tanto que, mientras mayor sea la proporci贸n de las funciones del capital que en su rol asuman, mayor ser谩 su cercan铆a con los cuadros directivos capitalistas o con la clase dirigente estatal, llegando en el extremo a incorporarse a ellas.

En las funciones de fuerza de trabajo, se trata de una mano de obra calificada. De ah铆 que una proporci贸n del salario que reciben corresponde al valor de la fuerza de trabajo de un obrero calificado. Mientras que, por otra parte, la fracci贸n restante del salario que reciben corresponde a una distribuci贸n de la plusval铆a que deriva de las funciones del capital que asumen: direcci贸n, control y supervisi贸n de la mano de obra, dise帽o de los lineamientos estrat茅gicos de la acumulaci贸n capitalista, etc., lo que permite que sus niveles remuneracionales se separen de los de las clases asariadas proletarias[3].

Las clases medias son un fen贸meno caracter铆stico del capitalismo contempor谩neo que se reproduce constantemente. Por una parte, los modernos procesos productivos demandan cada vez m谩s una fuerza de trabajo con mayores niveles de calificaci贸n. Y, por otra, el control cient铆fico de la fuerza de trabajo, el desenvolvimiento en industrias basadas en procesos productivos altamente tecnificados y la gesti贸n de complejas estructuras corporativas, todos regidos por criterios cient铆ficos, fen贸menos que alcanzan incluso al aparato estatal mismo, demandan conocimientos altamente especializados por parte de la burgues铆a para mantenerse en la condici贸n social de tal en el mundo de la competencia capitalista. Todo esto redunda finalmente en que las clases medias cumplan un rol fundamental en los capitalismos actuales.

Sin embargo, el propio desarrollo del capitalismo conspira tambi茅n contra la posibilidad de las clases medias de ascender por m茅rito propio hacia las clases burguesas m谩s pr贸ximas (los cuadros directivos capitalistas y la clase dirigente estatal[4]). Esto porque la extensi贸n de la educaci贸n terciaria y su constituci贸n como un campo m谩s de la producci贸n en masa capitalista crea un creciente ej茅rcito de t茅cnicos y profesionales a disposici贸n de la burgues铆a, aumentando as铆 la competencia laboral 鈥搎ue en algunos segmentos reduce incluso el valor de su fuerza de trabajo a los costos de reproducci贸n estrictamente vitales鈥 y la rivalidad interna por ascender socialmente.

2. La estructura de clases del capitalismo chileno actual

En Chile, la encuesta Casen es una de las fuentes de informaci贸n a trav茅s de la cual es posible estimar la estructura social del conjunto del pa铆s de acuerdo al esquema de clases descrito anteriormente.

En l铆neas generales, seg煤n esta, y tomando solo a las personas ocupadas, a 2017 el capitalismo chileno exhib铆a la siguiente estructura social:

Antes de cualquier an谩lisis de la panor谩mica social del capitalismo chileno, algunos comentarios previos a tener en consideraci贸n.

Si bien las clases sociales no se restringen exclusivamente a los ocupados, la estructura clasista que exhibe la poblaci贸n ocupada no difiere significativamente con respecto a la de la poblaci贸n total del pa铆s.

Los sesgos al respecto provienen de dos fuentes principales. En primer lugar, ateni茅ndose solo a los ocupados se tiende a sobrestimar el peso de las clases 鈥渆ducadas鈥 (t铆picamente las clases medias) en desmedro de las proletarias[5]. Esto en raz贸n al mayor n煤mero de miembros que los hogares proletarios suelen tener en comparaci贸n con el hogar t铆pico de las primeras.

En segundo lugar, se tiende tambi茅n a subestimar la importancia num茅rica y relativa de la clase obrera en la sociedad en la medida en que no se consideran a los desocupados. En efecto, como fen贸meno caracter铆stico del capitalismo, el desempleo afecta con particular fuerza a esta clase[6], que es el producto por antonomasia de dicho r茅gimen social de producci贸n y, por tanto, v铆ctima por excelencia de sus leyes de acumulaci贸n.

Finalmente, consignar que a trav茅s de instrumentos estad铆sticos como la encuesta Casen no se logra capturar adecuadamente la realidad de la clase burguesa. Al analizar el detalle de los datos de la 鈥渂urgues铆a鈥 se aprecia que lo que se captura finalmente es m谩s bien una mediana burgues铆a. Esto es as铆 porque, dadas las complejas estructuras societarias adoptadas por los grandes conglomerados capitalistas, los verdaderos miembros del gran capital no aparecen ni se declaran propiamente como 鈥渆mpleadores鈥, que es precisamente el punto de partida utilizado en este tipo de instrumentos para identificar a la burgues铆a.

Teniendo en cuenta lo anterior, lo que en primer lugar destaca 鈥揳 contrapelo de muchas visiones m谩s o menos populares, incluso al interior de la izquierda misma鈥 es la extensi贸n de la clase obrera. Esta constituye la clase m谩s extensa en el seno de la estructura social del capitalismo chileno actual. Su peso dentro de los ocupados alcanza el 47,4%, que extendido al resto de las clases proletarias se incrementa al 55%.

Entre las clases m谩s numerosas despu茅s de la obrera en Chile destaca la peque帽a burgues铆a tradicional. Su peso relativo alcanza en torno al 19% de los ocupados. Por su precariedad laboral, niveles de ingreso y condiciones de vida esta clase forma parte en su gran mayor铆a, junto al proletariado, del campo popular del actual capitalismo chileno.

Pr谩cticamente al mismo nivel en cuanto a extensi贸n y peso que la peque帽a burgues铆a tradicional se encuentran las clases medias, con un 19,7% de la fuerza de trabajo ocupada en Chile.

Finalmente, el cuadro se cierra con el campo de clases dominantes: burgues铆a, cuadros directivos capitalistas, peque帽a burgues铆a explotadora y clase dirigente estatal, que en conjunto rondan un poco m谩s del 6% de los ocupados.

3. Organizaci贸n laboral-gremial de las clases en Chile

Imagen relacionadaAhora bien, las clases sociales no son un mero ejercicio socio-estad铆stico de clasificaci贸n de los individuos de la poblaci贸n de un pa铆s. El aspecto que realmente importa es otro.

Dado sus intereses materiales contradictorios, las clases son ante todo lucha entre ellas. Se trata de un conflicto permanente e ineludible que se desarrolla en distintos niveles, y que, dependiendo de las circunstancias, puede ser m谩s o menos agudo, m谩s o menos abierto, etc.

Por lo anterior, resulta importante observar la organizaci贸n que las clases se dan en el 谩mbito laboral-productivo. Al respecto, la encuesta Casen consulta directamente a los ocupados si estos se encuentran adscritos en su trabajo principal a alg煤n tipo de organizaci贸n laboral-gremial, pudiendo bien pertenecer a ninguna, a una o m谩s de una a la vez.

Las organizaciones espec铆ficas por las que se consulta afiliaci贸n son: sindicato, asociaci贸n de funcionarios, asociaci贸n gremial sectorial y colegio profesional.

Cabe mencionar que se trata de un nivel organizativo primario-elemental de las clases. Una forma corporativa que toma la lucha de estas. Esto porque este tipo de organizaciones se orientan b谩sicamente a la defensa m谩s inmediata de los intereses y condiciones materiales de las clases en el 谩mbito exclusivamente laboral-productivo.

La organizaci贸n laboral-gremial naturalmente no es el 煤nico tipo, ni excluyen otras formas organizativas paralelas, en que eventualmente las clases pueden agruparse. De hecho, en otros 谩mbitos de su existencia social pueden encontrarse otras organizaciones, tales como las territoriales (juntas de vecinos), estudiantiles (centros de alumnos, federaciones universitarias), reivindicativas (comit茅s de vivienda), culturales, deportivas, etc., o expresiones m谩s elevadas de car谩cter pol铆tico que adoptan para actuar colectivamente en pos de sus intereses en la escena nacional, tales como los partidos.

Por sus propias condiciones materiales de existencia, unas clases tienden a agruparse y actuar en determinadas formas organizativas por sobre otras, como por ejemplo los centros y federaciones universitarias (y tambi茅n secundarias) en el caso de las clases medias.

El presente an谩lisis, sin embargo, no considera otras expresiones organizativas de las clases sociales que no sean las laboral-gremiales.

a. N煤mero de afiliados seg煤n tipo de organizaci贸n

El sindicato resulta ser, entre la poblaci贸n ocupada, la forma organizativa m谩s extensa en t茅rminos de personas, con alrededor de 694 mil afiliados, seguido por la asociaci贸n de funcionarios (180 mil).

La predominancia del sindicato como forma organizativa laboral-gremial entre los ocupados se explica por dos razones. En primer lugar, este es el tipo de organizaci贸n en el que tiende a agruparse mayoritariamente la clase social m谩s numerosa del capitalismo chileno: la obrera.

En segundo lugar, confluyen tambi茅n en 茅l importantes contingentes de las clases medias. Una clase que exhibe importantes niveles relativos de organizaci贸n, tal como se ver谩 m谩s adelante.

b. Porcentaje de afiliaci贸n a organizaciones laboral-gremiales seg煤n clase social

Ahora bien, seg煤n clase social, cuando las personas ocupadas son consultadas sobre la afiliaci贸n a alguna de las organizaciones laboral-gremiales consideradas por la encuesta Casen, se observa que el 12,7% de los miembros de la clase obrera pertenecen a sindicatos, seguida por el 11,7% de los miembros de las clases medias que declaran estar afiliados a estos. Sin embargo, en el caso de la clase obrera, y en contraste con las clases medias, el sindicato constituye pr谩cticamente su 煤nica forma de organizaci贸n en el 谩mbito laboral-gremial. Es pr谩cticamente despreciable el n煤mero de miembros de esta clase que declaran pertenecer a otro tipo de organizaciones.

No es esta la situaci贸n de las clases medias, que es la m谩s transversal de todas las clases sociales en cuanto a afiliaci贸n a organizaciones laboral-gremiales. De hecho, el 6,7% de las personas ocupadas de estas clases declaran pertenecer a asociaciones de funcionarios, y otro 4,3% a colegios profesionales.

Las asociaciones de funcionarios tienden a ser organizaciones de agrupamiento para la clase dirigente estatal y, especialmente, el funcionariado p煤blico, donde el 19,2% de los miembros ocupados de la primera y el 23,1% de la segunda declaran pertenecer a estas. Aunque en el caso de la clase dirigente estatal el 19,4% declara estar adscrita tambi茅n a un colegio profesional.

Finalmente, las asociaciones gremiales sectoriales son las que muestran menores tasas de adscripci贸n entre las distintas clases. Ninguna de las clases sociales analizadas declara superar siquiera el 2% de afiliaci贸n de sus miembros ocupados en dichas organizaciones.

c. Composici贸n clasista de las organizaciones laboral-gremiales

Otro aspecto importante dice relaci贸n con las distintas clases que confluyen en las organizaciones laboral-gremiales, y la composici贸n relativa que al interior de estas se genera producto de dicha confluencia.

Se constata que el sindicato es una forma organizativa eminentemente obrera. La mayor铆a de sus miembros proviene de dicha clase. Concretamente, a 2017, en Chile, seg煤n la encuesta Casen, el 68,2% de los afiliados a estos son obreros. Le siguen en importancia al interior de estos las clases medias, con un 25,2% del total del contingente de ocupados sindicalizados.

La predominancia num茅rica de la clase obrera dentro de los sindicatos no significa ni garantiza, sin embargo, que esta tenga la hegemon铆a o ejerza la conducci贸n en dichas organizaciones.

Los sindicatos son, simult谩neamente, 贸rganos de lucha de la clase obrera como tambi茅n un espacio de articulaci贸n social, en que esta clase bien puede arrastrar tras de s铆 a otras 鈥損referentemente a sectores proletarizados de las clases medias鈥 o ser arrastrada. El que ocurra una u otra situaci贸n depender谩 b谩sicamente de sus grados de unidad y conciencia clasista, derivadas en lo fundamental de la claridad program谩tica de sus expresiones pol铆ticas. Esto sin considerar los l铆mites propios que, en el contexto del capitalismo, la organizaci贸n sindical presenta para la lucha pol铆tico-socialista de la clase obrera[7].Resultado de imagen para chile trabajadores organizaciones

Las asociaciones de funcionarios, por su parte, constituyen un espacio de confluencia entre las clases medias y el funcionariado p煤blico, que representan el 57,2% y el 42%, respectivamente, de los afiliados a estas.

Los colegios profesionales presentan una composici贸n clasista m谩s variada que las anteriores organizaciones. Si bien en estos predominan con fuerza las clases medias (67,5%), es posible encontrar tambi茅n contingentes de la clase obrera (11,2%), seguramente de alta calificaci贸n, y clases no asalariadas como la peque帽a burgues铆a tradicional (9%) y la burgues铆a (4,6%).

Por 煤ltimo, las asociaciones gremiales sectoriales constituyen la organizaci贸n que aglutina preferentemente a las clases burguesas de la sociedad chilena, predominando en ellas la peque帽a burgues铆a tradicional (66,8%), seguida de la burgues铆a (14,8%) y la peque帽a burgues铆a explotadora (7,8%).

Un elemento que destaca en todo este an谩lisis es la importancia relativa que tienen las clases medias en la mayor铆a de las organizaciones laboral-gremiales. En tres de las cuatro ocupan un lugar destacado; y, de hecho, a excepci贸n del sindicato, donde son las segundas en importancia, al interior de las asociaciones de funcionarios y en los colegios profesionales son la clase m谩s numerosa. Este fen贸meno conecta con otro aspecto de la organizaci贸n de las clases en el capitalismo chileno actual abordado a continuaci贸n: las potencialidades que esta sienta para la actividad colectiva de clase.

d. Organicidad y acci贸n colectiva de clase

Los niveles de organizaci贸n de una clase es uno de los factores que tiene directo impacto en la determinaci贸n de sus potencialidades para poder llevar a cabo una actividad de forma colectiva y aut贸noma.

Los grados de organicidad de las clases en Chile son bastante dispares entre s铆. As铆 por ejemplo, solo el 13,1% de los miembros ocupados de la clase obrera declara pertenecer a alguno de los tipos de organizaciones laboral-gremiales consultadas por la encuesta Casen. La fracci贸n restante no estar铆a afiliada a ning煤n tipo de organizaci贸n del 谩mbito laboral-gremial.

Adem谩s dicho 13,1% es casi id茅ntico al nivel que declara pertenecer a sindicatos (ver gr谩fico n潞 2), confirm谩ndose as铆 que estos son pr谩cticamente la 煤nica forma de organizaci贸n laboral-gremial de la clase obrera.

Resultado de imagen para chile trabajadores organizacionesLa situaci贸n de la clase obrera contrasta con la de las clases medias, las cuales, a pesar de no alcanzar siquiera la mitad de la extensi贸n num茅rica y el peso relativo de la primera (ver cuadro n潞 1), casi dobla (23,2%) los niveles de adscripci贸n a alg煤n tipo de organizaci贸n laboral-gremial. As铆, dado que es una clase menos extensa que la obrera y con mayores grados de organicidad global que aquella, logra ser m谩s 鈥渃ompacta鈥, favoreciendo la posibilidad de poder llevar a cabo una actividad colectiva en pos de sus intereses[8].

Lo anterior no se circunscribe solo al 谩mbito laboral, sino que tambi茅n tiene repercusiones en el plano pol铆tico-institucional. Por ejemplo, a pesar de que en sus distintos informes el Observatorio de Huelgas Laborales del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesi贸n Social (COES) ha consignado desde 2006 un aumento de la actividad huelgu铆stica en Chile en el marco de un ciclo ascendente de conflictividad laboral [9], la participaci贸n electoral en las comunas del Gran Santiago en las 煤ltimas elecciones de diputados de 2017 mostr贸 una relaci贸n inversa al componente obrero presente en estas. Mientras que en el caso de las clases medias el fen贸meno fue exactamente el inverso. O sea, a mayor peso de esta 煤ltima clase en la poblaci贸n total de la comuna, mayor fue, en general, la participaci贸n electoral[10].

Por su parte, en el mismo campo proletario coexisten realidades dis铆miles. Por ejemplo, con respecto a la clase obrera, el funcionariado p煤blico muestra elevados grados de organicidad, muy similares incluso a los de las clases medias. El 22,6% de los miembros ocupados de esta declaran estar afiliados al menos a una de las organizaciones laboral-gremiales consultadas en la Casen. As铆, gracias a su reducido n煤mero (apenas el 4,15% del total de los ocupados) y su dependencia a un mismo empleador (el Estado) esta clase logra ser altamente 鈥渃ompacta鈥, explicando la tradici贸n de acci贸n colectiva que sus distintas fracciones hist贸ricamente han mostrado.

En cambio, la servidumbre dom茅stica se encuentra en una situaci贸n totalmente opuesta. Si bien en extensi贸n y peso relativo es similar al funcionariado p煤blico, sin embargo, apenas el 1,4% de los miembros de esta clase declara pertenecer a alg煤n tipo de organizaci贸n laboral-gremial. As铆, en este caso, la baja organicidad y su dependencia fragmentada a un sinf铆n de empleadores individuales 鈥揹e hecho, tal vez esta sea, junto a la peque帽a burgues铆a tradicional, la clase que se encuentra inmersa en los procesos de producci贸n menos socializados鈥 pr谩cticamente clausuran toda posibilidad de una actividad colectiva como clase en el 谩mbito laboral.

Dentro de las clases asalariadas destaca, por sus elevados niveles de organicidad, la clase dirigente estatal. De hecho, en el sector asalariado es la que mayores niveles muestra, con una proporci贸n de 23,7% de sus miembros ocupados adscritos al menos a un tipo de organizaci贸n laboral-gremial.

Entre las clases burguesas, en tanto, es la peque帽a burgues铆a tradicional la que exhibe los menores niveles de adscripci贸n a organizaciones laboral-gremiales, con apenas un 4,3% de los miembros ocupados declarando pertenecer a al menos una. La ra铆z de esta situaci贸n arranca seguramente en los t铆picamente bajos niveles de socializaci贸n de los procesos productivos en que se desempe帽a, los cuales son altamente fragmentados, impidi茅ndole lograr una mayor cohesi贸n social como clase en la esfera laboral-gremial.

De las clases burguesas explotadoras 鈥揷osa que es extensible tambi茅n a los cuadros directivos capitalistas鈥 encarar los grados de organicidad desde la perspectiva laboral-gremial no resulta del todo adecuada y esclarecedora de la cohesi贸n pol铆tico-social que cada una logra como clase. En efecto, trat谩ndose de clases dominantes en una formaci贸n social burguesa como la chilena, es probable que la organicidad y cohesi贸n para la acci贸n colectiva de estas se logre directamente en otras esferas, distintas a la laboral-gremial, como por ejemplo en la pol铆tico-institucional y su sistema de partidos. Esto es as铆 porque mientras las clases dominadas se encuentran reducidas a un estado de defensa permanente de sus condiciones materiales de vida; las clases dominantes, en cambio, no solo encaran la defensa de sus intereses inmediatos, sino tambi茅n ejercen constantemente la direcci贸n pol铆tica de la sociedad.

4. S铆ntesis y conclusiones

A modo de resumen:

– Si bien la estructura social del capitalismo chileno descansa sobre la oposici贸n fundamental capital-trabajo; en la realidad concreta, sin embargo, el cuadro es m谩s complejo. Esto significa que no todas las personas adscriben a los capitalistas o a la clase obrera. Entre medio figuran una serie de clases que, dependiendo de la propiedad de los medios de producci贸n y la funci贸n que desempe帽an en la organizaci贸n del proceso social de trabajo, est谩n m谩s cerca de una u otra.

– Este fen贸meno toca especialmente a las clases que reciben su ingreso principal en la forma de salario, no bastando dicha condici贸n para estar bajo los efectos de la explotaci贸n capitalista u otra. En efecto, dentro de los asalariados podemos encontrar clases que, dependiendo de las funciones que ocupan en la organizaci贸n social del trabajo, bien son: derechamente burguesas (cuadros directivos capitalistas, clase dirigente estatal), contradictorias por desempe帽ar simult谩neamente funciones del capital y la fuerza de trabajo (clases medias) o proletarias (clase obrera, funcionariado p煤blico, servidumbre dom茅stica).

– En la formaci贸n social capitalista chilena actual, la clase num茅ricamente m谩s extensa corresponde a la clase obrera, seguida de las clases medias y de la peque帽a burgues铆a tradicional (no explotadora).

– La organizaci贸n laboral-gremial es un 谩mbito de organizaci贸n primaria de las clases sociales, a trav茅s de la cual emprenden el nivel m谩s b谩sico de la lucha entre s铆.Resultado de imagen para chile clases medias

– Los sindicatos aparecen como el tipo de organizaci贸n que mayor arrastre de masas tienen en Chile, seguidos de las asociaciones de funcionarios.

– A pesar de que hay tipos de organizaciones con las qu茅 t铆picamente unas clases se identifican m谩s que con otras (el caso de los sindicatos para la clase obrera, por ejemplo), todos son espacios en alguna medida espacios de confluencia de distintas clases. Por lo tanto, estas no deben ser concebidas exclusivamente como 贸rganos de lucha de una u otra clase en particular, ya que tambi茅n hay dos potenciales efectos: i. el traslado de la lucha de clases a su propio interior; y ii. constituir adem谩s espacios de eventuales alianzas inter clasistas.

– A la luz de los datos sobre adscripci贸n a organizaciones laboral-gremiales, es posible constatar distintos niveles de organicidad de las clases sociales en Chile. Al respecto, por sus elevados niveles de adscripci贸n como por la transversalidad que alcanza entre los distintos tipos de organizaciones, destaca la situaci贸n de las clases medias.

– Lo anterior resulta relevante para explicar las potencialidades que cada clase tiene para llevar a cabo una acci贸n colectiva en pos de sus intereses en otras esferas de la vida social.

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Anexo

Perspectivas de la lucha de clases en el capitalismo chileno contempor谩neo. Consideraciones para la elaboraci贸n pol铆tico-program谩tica socialista

Lo que se desarroll贸 hasta aqu铆 fue un esquema general de la estructura de clases del capitalismo contempor谩neo, estimando la forma espec铆fica que dicha estructura toma en el Chile actual y analizado las formas y grados de organizaci贸n que en el 谩mbito laboral-gremial las clases adoptan en este. Esto 煤ltimo en vistas a establecer las bases que en potencia posibilitan o clausuran la acci贸n colectiva de las clases en el capitalismo chileno.

Sin embargo, la lucha de clases no se agota ni termina all铆. Este es apenas un punto de partida.

Otra de las expresiones de esta lucha es la confrontaci贸n de distintos programas de clase. En efecto, en su acci贸n colectiva, cada clase levanta una serie de reivindicaciones (programa), las que en 煤ltimo t茅rmino aspiran a darle conducci贸n al conjunto de la sociedad en funci贸n de sus propios intereses.

Dichos programas derivan de la realidad estructural sobre las que cada clase descansa, recogiendo adem谩s las contradicciones particulares que la formaci贸n social est谩 enfrentando en un determinado momento hist贸rico.

Los programas son as铆 la expresi贸n condensada de las tareas que la clase tiene por delante y las soluciones concretas que, en el marco de su propia perspectiva hist贸rica, ofrece a las contradicciones particulares por las que atraviesa la formaci贸n social espec铆fica. De este modo, una de las cosas que estos definen son las alianzas pol铆tico-sociales necesarias para llevar a cabo las tareas de la clase.

Por lo anterior, el programa es una pieza ineludible en cualquier elaboraci贸n estrat茅gica y determinaci贸n de la acci贸n pol铆tica socialista.

A continuaci贸n un par de consideraciones 鈥搖nas de orden general, y otras relativas a las caracter铆sticas particulares del capitalismo chileno actual鈥 en vista a la elaboraci贸n program谩tica socialista.

En primer lugar, el socialismo es la expresi贸n pol铆tico-program谩tica de la lucha de la clase obrera en el seno del capitalismo, cuyo objetivo 煤ltimo es la conquista del poder para emprender la transformaci贸n socialista de este. Por lo tanto, una pol铆tica espec铆fica de la clase obrera es algo distinto a la que se elabora en t茅rminos de 鈥減ol铆tica p煤blica鈥. Mientras la primera busca garantizar la unidad de la clase obrera y elevar sus grados de conciencia, organizaci贸n y disposici贸n de lucha; la otra, en cambio, no es m谩s que una que aborda las miserias de la clase obrera desde la perspectiva de los 鈥渉ombres de Estado鈥 que aspiran a administrar los intereses comunes de la burgues铆a[11].

As铆 como no es funci贸n de los 贸rganos de defensa de la clase obrera (sindicatos) velar por la disciplina laboral impuesta por la patronal en el lugar de trabajo y denunciar a quienes no cumplan con esta; tampoco corresponde a sus organizaciones pol铆ticas tratar de 鈥渉acer razonables鈥 las reivindicaciones de la clase obrera adapt谩ndolas a los intereses de sus explotadores[12].

Al mediar una relaci贸n de explotaci贸n entre la burgues铆a y la clase obrera, la pol铆tica socialista no puede rebajarse a la segunda no sin antes desnaturalizarse por completo, perdiendo toda perspectiva aut茅nticamente socialista.

Otro aspecto de la elaboraci贸n pol铆tico-program谩tica socialista dice relaci贸n con la confluencia de la clase obrera con otras clases en espacios de lucha comunes. Como se vio anteriormente, incluso en las organizaciones tradicionalmente obreras, como los sindicatos, esta convive con importantes contingentes de las clases medias.

Corresponde al programa socialista identificar y delimitar la eventual colaboraci贸n que en dichos espacios pudiese darse (si es que esto fuese materialmente posible), y en qu茅 t茅rminos espec铆ficamente. Sin embargo, le corresponde tambi茅n separar de forma n铆tida y clara los intereses de la clase obrera de las del resto de las clases, de modo que sus reivindicaciones no se diluyan en las de otra o quede a remolque de intereses que le son ajenos. Por ejemplo, en el caso espec铆fico de las clases medias, las condiciones particulares de su emancipaci贸n, reales o ilusorias, difieren de las de la clase obrera.

Finalmente, es relevante caracterizar el momento hist贸rico particular por el que atraviesa la formaci贸n social burguesa en Chile, ya que es en funci贸n de este que se definen las tareas concretas que la clase obrera tiene por delante y las alianzas pol铆tico-sociales necesarias para llevarlas a cabo.

Al respResultado de imagen para chile central sindicalecto cabe tener en consideraci贸n que la contrarrevoluci贸n burguesa del 73鈥 no tom贸 un car谩cter restaurador. Por el contrario, cumpli贸 un rol progresista desde la perspectiva del desarrollo capitalista al liberar la acci贸n del capital en la esfera productiva. La consecuencia fue que Chile transit贸 de una formaci贸n social burguesa de desarrollo combinado a una de desarrollo capitalista pleno.

La estructura social y din谩mica de la lucha clasista en Chile responde, por tanto, a dicha naturaleza de su capitalismo. Y as铆 tambi茅n el rol y perspectivas (programas) de las clases, especialmente de las no fundamentales, se ve afectado.

Por ejemplo, si bajo el capitalismo de desarrollo combinado la peque帽a burgues铆a tradicional era en gran medida expresi贸n de los resabios y descomposici贸n de modos de producci贸n pre capitalistas (t铆picamente el campesinado); en el actual estadio de desarrollo, en cambio, esta clase social corresponde m谩s bien a una clase de 鈥渞efugio鈥 del proletariado expulsado del proceso productivo capitalista o que no ha podido insertarse satisfactoriamente en 茅l. Es, en dicho sentido, una de las expresiones en que actualmente toma cuerpo el ej茅rcito industrial de reserva.

El asunto no termina all铆, ya que dicha situaci贸n determina las formas de conciencia y perspectivas actuales de esta clase.

La lucha de la peque帽a burgues铆a tradicional de anta帽o se expresaba transpuesta en su conciencia en la forma de a帽oranza por el pasado (la vuelta a la tierra para el campesinado) y defensa de sus condiciones presentes de vida, por muy miserables que ellas fueran[13]. El tradicionalismo era, as铆, una constante de la ideolog铆a de capas importantes de esta clase. En cambio, en la actual esta situaci贸n no se da. 驴Qu茅 tiempo pasado mejor puede figurar en la conciencia de clase del vendedor ambulante migrante? Antes que defender sus condiciones de reproducci贸n material, mucho m谩s prometedora le resulta la perspectiva de incorporarse en los procesos formales de la producci贸n capitalista.

En s铆ntesis, en una formaci贸n social de desarrollo capitalista pleno, como la chilena, la perspectiva hist贸rica del programa demo-burgu茅s 鈥搚 la forma espec铆fica que la lucha de clases tom贸 en torno a ella鈥 se encuentra realizada.

Siempre podr谩n haber avances en el 谩mbito de los derechos civiles y pol铆ticos burgueses, algunos incluso de gran importancia para los intereses de las clases trabajadoras. Esa viene a ser, de hecho, la misi贸n hist贸rica de las modernas clases medias en el capitalismo contempor谩neo: el cumplir el rol de 鈥渃onciencia cr铆tica鈥 del capital y custodio de las promesas e ilusiones del programa demo-burgu茅s, siempre y cuando sus mismas prebendas no se vean amenazadas.

Todo ello, sin embargo, no puede plantear ning煤n desaf铆o de fondo a la dominaci贸n burguesa. De ah铆 que las antiguas tareas 鈥搚 en consecuencia tambi茅n la estrategia y programa鈥 que la clase obrera ten铆a por delante en su lucha por el poder pol铆tico han cambiado. Los presupuestos hist贸rico-sociales de la revoluci贸n socialista hoy son otros.

Notas

[1] V茅ase El capital, tomo III, cap铆tulo XXIII: 鈥淓l inter茅s y la ganancia empresarial鈥.

[2] Esta es la expresi贸n usada por Marx y Engels en el Manifiesto comunista para describir la naturaleza del poder p煤blico-estatal en la sociedad burguesa.

[3] Este es el esquema general de aquella fracci贸n de las clases medias que se encuentra empleada por el capital. Para el caso de la fracci贸n que se desempe帽a en el aparato estatal sucede un caso an谩logo al de la clase dirigente estatal con respecto a los cuadros directivos capitalistas. O sea, sus salarios 鈥揷omo los de todos los empleados del aparato estatal, incluido el funcionariado p煤blico鈥 provienen de una parte de la porci贸n de la plusval铆a global destinada a la administraci贸n de los asuntos comunes de la burgues铆a, cuyos niveles particulares se determinan en emulaci贸n a los de la fracci贸n empleada en el sector capitalista.

En general, todo asalariado no empleado por el sector capitalista (privado o estatal) no genera valor en su actividad laboral, y por lo tanto no reproduce el valor de su salario en esta. Los salarios aqu铆 son una forma de gasto (no inversi贸n), p煤blico o privado, de la plusval铆a global que se encuentra en circulaci贸n en la sociedad. La diferencia en los niveles remuneracionales radica en que este salario puede estar en total (funcionariado p煤blico y servidumbre dom茅stica), parcial (clases medias empleadas en el aparato estatal) o sin ninguna (clase dirigente estatal) conexi贸n con el costo de manutenci贸n de la fuerza de trabajo.

[4] Pi茅nsese, por ejemplo, en el caso de un destacado profesor universitario que en raz贸n de sus pergaminos acad茅micos e investigaciones cient铆ficas pasa a ocupar el cargo de ministro de Estado, y de ah铆, gracias a los conocimientos adquiridos del rubro y la legislaci贸n, las redes de contacto e influencia y/o los favores concedidos a tal o cual capital, pasa a integrar la plana mayor de alguna gran empresa capitalista. Un ejemplo ilustrativo concreto, y expresivo de la realidad local, tal vez sea el del actual presidente ejecutivo de Codelco, Nelson Pizarro. Iniciando su vida laboral como ingeniero minas, y desempe帽谩ndose como tal en una serie de proyectos de la gran miner铆a estatal y privada, este se encuentra hoy a la cabeza de la principal empresa capitalista de Estado de Chile, no sin antes haber pasado por la plana mayor del holding minero del grupo L煤ksic, Antofagasta Minerals.

[5] La misma ra铆z 鈥減role鈥 remite, de hecho, en la conceptualizaci贸n marxista de la moderna clase trabajadora al n煤cleo familiar del obrero individual como un componente esencial de la condici贸n social de este.

[6] V茅ase http://estudiosnuevaeconomia.cl/desempleo-y-pobreza-en-chile-un-analisis-de-clases-sociales/

[7] Tal vez no haya texto m谩s sencillo, profundo y pedag贸gico sobre esta 煤ltima cuesti贸n en la tradici贸n marxista que el trabajo de Rosa Luxemburgo, Reforma o revoluci贸n. Frente a las ilusiones reformistas sobre las perspectivas de la lucha sindical, la socialista polaca sosten铆a que 芦los sindicatos no se hallan de ninguna manera en condiciones de llevar una ofensiva pol铆tica contra la ganancia porque no son nada m谩s que la defensiva [destacado en el original] organizada de la fuerza de trabajo contra los ataques de la ganancia, representar谩n, simplemente, la defensa de la clase obrera contra la tendencia bajista de la econom铆a capitalista禄. Y por si no quedara del todo claro, agrega: 芦la actividad de los sindicatos se limita, pues, en lo general, a la lucha de salarios y a la disminuci贸n del tiempo de trabajo, es decir, a regular simplemente la explotaci贸n capitalista dentro de las condiciones de mercado [茅nfasis a帽adido]禄.

[8] T贸mese el caso, por ejemplo, de los colegios profesionales ejerciendo presiones sobre el Estado para limitar el ejercicio de determinada profesi贸n a los extranjeros en Chile.

[9] Informe de Huelgas Laborales en Chile 2017, junio 2018. En: https://observatoriodehuelgas.cl/informes/

[10] As铆, en Vitacura, una comuna en que, seg煤n los datos de la Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI) 2017 elaborada por el INE, la poblaci贸n obrera representa el 6,6% de la poblaci贸n total, la participaci贸n electoral en las parlamentarias de 2017 fue, de acuerdo al SERVEL, del 69,1%. En cambio, en la comuna de La Pintana, con un componente obrero del 58% en su poblaci贸n, la participaci贸n electoral fue de apenas el 36,7%. A su vez, en una comuna como Lo Espejo, en que las clases medias apenas ascienden al 7,9% de la poblaci贸n, la participaci贸n electoral alcanz贸 el 42,6%. Mientras que en comunas como Las Condes, 脩u帽oa y La Reina, con un peso relativo de las clases medias de 40,5%, 45,9% y 46,7%, respectivamente, mostraron grados de participaci贸n electoral de 62,1%, 61% y 60,9% cada una.

[11] J煤zguese seg煤n esto todo el potencial 鈥渟ocialista鈥 que a煤n muchos incautos en la izquierda siguen depositando en el Frente Amplio con un reconocimiento tan expl铆cito como el que reza en la p谩gina oficial del referente ciudadano: 芦 [鈥 nos orientamos hacia la conformaci贸n de un movimiento pol铆tico y social amplio [鈥 que sea una fuerza pol铆tica con opci贸n real de gobernar y de legislar [sic]禄. V茅ase https://www.frente-amplio.cl/te-invitamos-construir-frente-amplio. Destacados a帽adidos.

[12] Esto, sin embargo, no significa que la pol铆tica socialista consista en un maximalismo abstracto como el que predomina actualmente en sectores de la izquierda, ya sea que tome la forma de reivindicaciones sinsentido ni conexi贸n con el real estado de la lucha de clases, como el de la pol铆tica transicional de los grupos trotskistas, de permanentes llamados contra troche y moche de 鈥渟alir a la calle鈥, propios de los distintos grupos de tradici贸n mirista, una mezcla de ambos o un agitacionismo vac铆o e hist茅rico contra el gobierno de turno. Tampoco es sin贸nimo ni garant铆a de que una pol铆tica sea efectivamente socialista el a帽adir 鈥渄e clase鈥, 鈥渃lasista鈥, 鈥渟ocialista鈥, 鈥渞evolucionaria鈥, u otro similar, a una declaraci贸n de principios, reivindicaci贸n o nombre de una organizaci贸n.

[13] La transformaci贸n de la naturaleza de la peque帽a burgues铆a tradicional explica la incapacidad de reivindicaciones como la defensa de las 鈥渇ormas comunitarias de la producci贸n a peque帽a escala鈥 y otras para arraigar en un movimiento aut贸nomo de masas en el Chile actual. Estas aparecen m谩s bien como la traducci贸n al lenguaje de las modernas clases medias de las antiguas reivindicaciones de la peque帽a burgues铆a tradicional, y el intento de lograr alguna implantaci贸n social en dichas clases. Se trata de sectores de las clases medias cuya reproducci贸n material est谩 vinculada a la labor que realizan los organismos estatales que canalizan subsidios a actividades tradicionales que a煤n subsisten de la peque帽a producci贸n mercantil (INDAP, por ejemplo, en el caso del agro en Chile) y/o de los recursos que se canalizan a trav茅s de diferentes ONG鈥檚 y agencias internacionales a estos.

*Economista chileno, asociado al Centro Latinoamericanio de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, estrategia.la)

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