Abr 30 2021
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Política

Europa pierde el norte y los responsables tienen nombre y apellidos

El anuncio de un nuevo paquete de inversiones en Estados Unidos por valor de 1,8 billones dólares y la posibilidad de que su gobierno suspenda temporalmente las patentes de las vacunas contra el coronavirus vuelve a mostrar que Europa ha perdido el norte y que se queda definitivamente atrás.

El nuevo plan que se acaba de anunciar, un mes despu√©s de otro de 2 billones de d√≥lares dedicados a infraestructuras, se dedicar√° ahora a desarrollar el cuidado infantil de alta calidad permitiendo que las familias paguen solo una cantidad en funci√≥n de sus ingresos, a financiar bajas m√©dicas remuneradas, establecer la preescolaridad universal y gratuita y a satisfacer necesidades alimentarias de ni√Īos de bajo ingreso, entre otros objetivos de pol√≠tica familiar.

Una nueva inyecci√≥n de gasto que se sumar√≠a a los 4,3 billones de d√≥lares que se llevan ya desembolsados entre acciones legislativas (3,8 billones) y administrativas (0,5) de los 6,8 billones comprometidos y a los 2,9 billones (de los 6 comprometidos) de la Reserva Federal. Y ni siquiera se puede pensar que se haya acabado el est√≠mulo si se tiene en cuenta que, seg√ļn David M. Cutler y Lawrence H. Summers, el coste total de la pandemia en Estados Unidos ser√≠a de unos 16 billones de d√≥lares (The Covid-19 Pandemic and the $16 Trillion Virus).

No hay comparación posible con lo que está haciendo la Unión Europea. Aquí nos hemos quedado atrás, no sólo en la cantidad de los estímulos aprobados frente a la crisis, sino también en la agilidad a la hora de ponerlos en práctica y en los principios que mueven la actuación de los responsables políticos, como muestra que la administración Biden se plantee suspender las patentes de vacunas cuando aquí los grandes partidos apuestan por todo lo contrario.

Europa pierde el norte y los responsables tienen nombre y apellidos - Exclusiva | Plataforma de noticiasNo se puede decir que Europa no haya adoptado medidas excepcionales porque s√≠ que las ha tomado pero lo ha hecho con tal conservadurismo y lentitud que apenas han comenzado a ser efectivas. Y, lo que es peor, las ha dise√Īado y se dispone a ponerlas en marcha sin apartar la mirada del espejo retrovisor, es decir, sin perder de vista el fundamentalismo presupuestario que tanto da√Īo ha hecho en otras crisis, e incluso en los periodos de bonanza y crecimiento.

La Unión Europea ya fracasó en la anterior crisis de 2007-2008, cuando estableció medidas de ajuste y recortes depresivas en medio de la recesión, provocando torpemente una segunda recaída de la actividad y el empleo y el descontrol de la deuda, y no parece que sus responsables hayan aprendido nada de aquello, a pesar de tantos análisis como han demostrado que se actuó sin base científica, influido por sesgos ideológicos e interpretando mal los datos que se tenían delante.

La pertinaz insistencia en el error que viene caracterizando a los responsables de la Unión Europea es el resultado de una percepción ideologizada de los problemas económicos al servicio de los grandes intereses económicos que ha consolidado unas instituciones que impiden o hacen muy difícil salir del bucle en el que se encuentran. Es como si, a base de tanto servilismo, la Unión Europea se hubiera inmunizado al revés: haciendo imposible que surjan los anticuerpos que permitan cambios de rumbo y la puesta en marcha de nuevos horizontes de política económica, que penetre aire nuevo en sus normas e instituciones.

No se ha querido que la Uni√≥n Europea sea una aut√©ntica uni√≥n monetaria. O, mejor dicho, se ha decidido que lo sea sin cumplir todos los requisitos que sabemos que debe tener para que no produzca desequilibrios y crisis de asimetr√≠a constantes. Sobre todo, una hacienda europea y una pol√≠tica fiscal com√ļn con un verdadero presupuesto comunitario.

No se ha querido tampoco que la Unión Europea avance hacia la unión política y ahora no se puede avanzar con orden de escuadra, con coordinación y sinergia, algo siempre necesario si se tienen de verdad objetivos comunes pero imprescindible en medio de circunstancias excepcionales como las que estamos viviendo.

La Uni√≥n Europea ni siquiera es una democracia y lo que eso significa es que no hay juego de contrapesos y que las instituciones act√ļan como v√≠as de escape unas de otras y no como mecanismos de estabilizaci√≥n y control mutuo. ¬ŅPara qu√© sirve en realidad el parlamento sin control efectivo sobre el Ejecutivo, sin poder hacer efectivo lo que reclama? ¬ŅQui√©n controla a la Comisi√≥n si se constituye a base de equilibrios contra natura que crean complicidades obligadas entre los grupos parlamentarios m√°s amplios?

La pol√≠tica econ√≥mica se somete a reglas de estabilidad caprichosas que se saltan cuando conviene o a imposiciones de no financiaci√≥n por el Banco Central Europeo a los gobiernos que se sortean por la puerta de atr√°s cuando no queda m√°s remedio. Europea ni siquiera cumple sus propias reglas, las usa como arma arrojadiza y amenaza, vive de la arbitrariedad permanente y sin rendici√≥n de cuentas. ¬ŅQui√©n ha pagado por el error de la anterior crisis, qu√© normas de las que se mostraron contrarias, no ya a la evidencia sino al m√°s elemental sentido com√ļn, se han cambiado?

Europa está dejando extenderse el populismo y las amenazas totalitarias sin ni siquiera ser capaz de convertirse en el bastión democrático que hasta los más escépticos europeístas creían que sería, al menos, la gran contribución de la Unión Europea al mundo contemporáneo.

No es muy dif√≠cil deducir c√≥mo es posible que haya podido ocurrir todo esto, la raz√≥n de un entramado tan falso pero de tan imposible vuelta atr√°s, tan conservador y anquilosado. ¬ŅC√≥mo se ha podido convertir la Uni√≥n Europea en esta trampa de donde es tan dif√≠cil que broten ideas nuevas y progresistas, no ya en el sentido ideol√≥gico, sino en el puramente pragm√°tico, como las que est√°n brotando en Estados Unidos de la mano de Biden y otros dirigentes que forman parte del poder establecido de toda la vida y que para nada se pueden considerar radicales o sospechosos de izquierdismo?

Para saberlo, quizá baste comprobar que nada de eso ocurre gratuitamente. La inmensa maquinaria comunitaria no es sino una fabulosa fuente de creación de rentas para los grandes grupos empresariales y para los bancos porque en la Unión Europea no se da una puntada sin hilo, sin producir beneficio allí y a quien debe producírselo.

Todo esto tiene responsables pol√≠ticos. A la izquierda que se sit√ļa m√°s all√° del socialismo siempre le trajo sin cuidado Europa. Abord√≥ el proceso de construcci√≥n europea y sigue en sus instituciones con un ideologismo exacerbado e inoperante porque carece de pragmatismo; y el socialismo europeo, al que por su dimensi√≥n y fuerza electoral le correspond√≠a un protagonismo especial y mucho m√°s poderoso, cay√≥ preso del pragmatismo dejando hechos trizas todos sus principios ideol√≥gicos. Lo que a unos les sobra a los otros les ha faltado.

El sociólogo belga Mateo Alaluf publicó el pasado mes de marzo un interesante libro titulado Le socialisme malade de la social-démocratie en el que muestra cómo los partidos socialistas han ido perdiendo peso e influencia precisamente cuando han gobernado. Yo creo que eso ha tenido mucho que ver con el papel de sus líderes y representantes en las instituciones europeas. En estas, no solo han sido cómplices sino a veces auténticos hacedores de las normas neoliberales e ideologizadas que han impedido que sus propios partidos lleven a cabo políticas socialdemócratas en sus respectivos países. El socialismo en Europa está matando al socialismo europeo.

En los √ļltimos tiempos est√° ocurriendo lo mismo. Mientras que a su izquierda no hay apenas acciones pol√≠ticas transformadoras y que trasciendan, el grupo socialista del Parlamento Europeo est√° actuando como aut√©ntico c√≥mplice de una pol√≠tica a todas luces incompetente, equivocada y muy da√Īina de la Comisi√≥n y el Consejo Europeos y, en lugar de mostrar otro perfil y abanderar alternativas de progreso, est√° contribuyendo a crear las condiciones que van a acabar con lo poco que queda del socialismo democr√°tico en Europa, empezando por Espa√Īa.

Es verdaderamente sorprendente que alguien como Biden est√© pasando por la izquierda al socialismo europeo, siendo capaz de enfrentarse a dogmas que la realidad ha mostrado que son m√°s falsos y peligrosos (incluso para el propio capital) que un euro de cart√≥n piedra. Mientras que los dem√≥cratas estadounidenses (en principio, mucho m√°s conservadores) acaban con las pol√≠ticas ultraliberales por puro pragmatismo, los socialistas europeos se empe√Īan en salvar de las brasas al neoliberalismo decadente que domina las instituciones europeas.

La experiencia nos ha demostrado que lo que hacen las izquierdas en Europa no es balad√≠ ni algo que solo tiene efecto extramuros, m√°s all√° de nuestras fronteras. Es determinante de la pol√≠tica nacional y por eso va a ser muy dif√≠cil que gobiernos progresistas como el espa√Īol culminen con un m√≠nimo de √©xito su andadura, me atrever√≠a a decir que sobrevivan, si sus respectivos grupos parlamentarios en Europa siguen dedic√°ndose a apuntalar las condiciones que hacen inviables pol√≠ticas de progreso en los diferentes pa√≠ses.

Est√°n a tiempo de rectificar.

*Catedr√°tico de Econom√≠a Aplicada de la Universidad de Sevilla. Dedicado al an√°lisis y divulgaci√≥n de la realidad econ√≥mica, en los √ļltimos a√Īos ha publicado alrededor de un millar de art√≠culos de opini√≥n y numerosos libros . Publicado en publico.es

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